Ver al pez en su medio natural y observar cómo reacciona a nuestros señuelos es una experiencia fascinante que va más allá de la posibilidad de capturar buenas piezas. Localizar un bass de talla, observarlo unos minutos, pensar en el señuelo más adecuado y lanzarlo mientras confiamos con vehemencia en haber dado con la medida, color y acción oportunos, es algo que pone todas nuestras neuronas en pie de guerra.
Texto y fotos: Josep Solanes