Con la llegada del estío las jornadas trucheras se alargan varias horas por algo tan simple como el hecho de que los días sean más largos que en primavera. Pero el calor propio de la estación veraniega hace que las horas centrales del día pierdan bastante interés para el pescador ya que las truchas abandonan todo tipo de actividad.
Sin embargo, el momento del amanecer y, sobre todo, el del anochecer, cobran un protagonismo especial, ya que los peces, principalmente en el segundo, aprovechan para alimentarse con fruición y además las eclosiones se hacen más abundantes.
Este momento, conocido popularmente como “sereno”, es el más importante del día y seguramente el más productivo para la pesca. Pero las condiciones son diferentes y especiales. Cinco adictos al sereno nos cuentan cómo hacer frente a este periodo mágico.