Deslizarse sigilosamente por la orilla de un pequeño torrente y lanzar con delicadeza una pequeña cucharilla giratoria es pura meditación. Pero cuando el agua se agita violenta y repentinamente detrás de nuestro señuelo y una gran trucha lo persigue y ataca en tan sólo 30 centímetros de agua, experimentamos la esencia de la pesca en su estado más puro.
Texto y fotos: Jens Bursell
Traducción: Josep solanes