Como viene siendo habitual desde hace décadas, o desde que la pesca deportiva existe como tal -con vedas, cupos y reglamentaciones- marzo ha marcado el inicio de la temporada truchera. Ese mes se considera algo especial por tanto en cuanto concluye un periodo largo -casi siete meses- en que los cursos tradicionales estaban cerrados para la pesca de salmónidos. Y aunque las fechas de apertura en las distintas autonomías han variado considerablemente en los últimos años (algunas ya abren mediado abril), dicho mes de marzo ha sido siempre un referente. Así lo hemos entendido en esta revista y por eso desde nuestros comienzos prestamos especial atención a la trucha y el salmón en esas fechas, este año adelantándonos al mes de febrero por cuestiones de calendario en esta publicación.
Sin embargo considero que toda esa ilusión, ese desempolvar los trastos, los madrugones llenos de esperanzas y las ganas por llegar al río tienen además otra fecha importante. Algo así como una realidad paralela y perfectamente compatible con la anterior. Me refiero a la desveda de dos especies que cada día ganan más adeptos, en parte por la relativa disminución de la trucha. Son el reo y el black bass.
El reo se encuentra presente y es pescable en todas las comunidades que vierten al Cantábrico sin excepción, aunque en la práctica Galicia y principalmente Asturias se reparten los mejores ríos para su pesca. Los referentes son el Narcea, el Sella o el Cares, donde incluso es frecuente que muchos aficionados soliciten cotos de salmón con la intención de pescar reos. Durante el mes de mayo, además de abrirse la temporada de este pez, comienzan a verse ya los primeros ejemplares que retornan del mar, y aunque quizás no sea el mejor mes para pescarlo, ya dejan contentos a un buen número de cañistas que lo estaban esperando. Muchos incluso dejan de lado la trucha y se centran exclusivamente en esta especie, de ahí que para ellos la temporada comience realmente en mayo y no en marzo.
El otro pez en cuestión es el bass. No decimos nada nuevo si hablamos de pez de moda o del “futuro”, pero sí del movimiento de embarcaciones y pescadores de a pie que comienza a verse en estas fechas. El bass es un pez tardío en lo que a actividad se refiere si lo comparamos con otras especies, pero a cambio nos ofrece una “temporada” más larga, con momentos de actividad óptimos hasta el mes de noviembre con algún parón local en lo más crudo del verano. Toda esta legión de pescadores comienzan su particular desveda ahora, con las miras puestas en la voracidad de los momentos anteriores a la freza que está viviendo este pez y que sin duda marcarán el modo y los lugares para buscarlo.
Pensando en estas dos especies hemos preparado un número centrado básicamente en ellas, en el que hemos añadido un gran contenido dedicado al lucio, de tal modo que sea una revista ideal para los amantes de los predadores. La pesca al estilo finesse, sin duda una de las más efectivas en estos momentos, te ayudará a sacar a los basses del fondo, las moscas de foam que te presentamos arrojan un poco de luz sobre las posibilidades de este material, y el canal de Castilla te sorprenderá por su potencial para basses y lucios en su recorrido. Además, titulamos un reportaje como “Mayo, mes de reos”, para que conozcas las claves de este pez. Son sólo algunas de nuestras propuestas para esta, llamemos, “segunda apertura”.