Surfcasting
Una pesca fina y atractiva
Última actualización 18/10/2011@11:29:18 GMT+1
La pesca a surfcasting es una modalidad cuya diversión no se obtiene siempre a través de ejemplares grandes, ya que nos ofrece poder pescar de muchísimas maneras distintas, buscando otros ejemplares que nos aporten salidas inolvidables.
Texto: Adrián Vidal
Fotos: ADPHOTOGRAPHY
El surfcasting consiste en lanzar desde la costa hasta detrás de las olas, aunque el nombre de la modalidad no defina cómo hacerlo, es decir, no especifique el tipo de montaje o la especie que estamos buscando, ya que, dentro de lo que cabe, eso lo decidimos nosotros. El surfcasting delicatessen es una pesca que practicaremos de manera fina y atractiva. Con una pesca ligera, y con un sistema ordenado y bien presentado, las picadas se multiplican, los peces muestran su parte más activa y las capturas no siempre serán pequeñas; ya que las sorpresas podrán estar presentes. Bonitas piezas pescando fino, hacen de esta modalidad una de las más entretenidas y divertidas que puedan existir para el pescador deportivo de costa.
Se trata de una pesca fina cuya diversión se multiplica a medida que las picadas aumentan; las capturas, por pequeñas que sean, son continuas. Para ello vamos a repasar todos los datos a tener en cuenta para hacer una correcta pesca al surfcasting fino: tipos de montaje y cómo montarlos, las horas idóneas, los cebos... e incluso vamos a estudiar la actitud de los peces, cómo despertar su apetito, etc. Pequeños grandes factores a tener en cuenta.
Antes de montar nuestros letales bajos debemos saber que el pescado, ya sea por la especie de la que se trate, por la hora, las corrientes o simplemente porque no se muestra activo, no siempre se encuentra con la misma actitud. Lo que nos interesa a nosotros es que se muestren activos, por lo que nuestro objetivo es despertar su apetito situando el cebo adecuado en el lugar adecuado, de la manera adecuada. Para ello debemos saber que cada especie siente algo distinto a través de cada color, olor o sabor que podamos ofrecerle. No es tan sencillo como hacer un bajo cualquiera y lanzar. Por supuesto que podremos obtener capturas de este modo, pero nada que ver con realizarlo basándonos en las zonas de pesca que conocemos ya, tanto fuera como dentro del agua.
LÍNEAS RECOMENDADAS. Como hemos dicho, es muy importante que nuestros montajes estén expresamente ideados y realizados para los lugares en los que vamos a pescar. Es decir, dependiendo del tipo de fondo y corriente que tengamos, usaremos un tipo u otro, y los resultados se notarán al final de la jornada.
Empezando por lo principal de un bajo, pondremos una línea madre de 0,40 a 0,50 mm; diámetros que podrán soportar sin problemas los potentes lances que a veces requiere el surfcasting. Por otra parte, tenemos las gametas, tan finas como queramos. A veces los bajos son tan desequilibrados por eso, porque hay pescado mediano a una distancia muy larga; entonces necesitamos una madre que soporte el lance, y una gameta que consiga el máximo número de engaños posible. En lo que al material de la madre se refiere, no son necesarias líneas de alto módulo como fluorocarbonos o fluorine, debido a que el grosor ya es lo suficientemente potente como para no partir; pero sí que tenga una calidad apta, si no las roturas lanzando serán constantes.
En lo que a la línea de las gametas se refiere, este es un mundo mucho más extenso, debido a que los diámetros variarán dependiendo del tamaño de las especies, del tipo de las especies y del tipo de fondo. Un diámetro que puede funcionarnos bien sobre todo tipo de terrenos es el de 0,30 mm; pero vamos a arriesgarnos poniendo líneas mucho más finas, para que el engaño sea mucho más rápido y repetitivo.
Si la pesca se realiza en un arenal, cuyo fondo es completamente arenoso, las enrocaduras son nulas. Zonas en las que los objetivos son peces como herreras, obladas, besugos, lenguados, pequeños ejemplares de manta y dorada, sargos, etc; por lo que podemos arriesgar poniendo gametas de 0,16 a 0,22 mm; 0,25 mm máximo. Reducir el diámetro al límite supone perder algún buen trofeo, pero aumenta sin lugar a dudas nuestras posibilidades de obtener múltiples capturas. Es una modalidad en la cual el objetivo no son capturas grandes, sino el entretenimiento que pueden ofrecernos las medianas y pequeñas, siempre con la opción de poder coger algún buen ejemplar. Si ponemos por ejemplo a una dorada de gran tamaño, esta, por supuesto, engullirá cebos como titas y otros voluminosos, pero tampoco rechazará una coreana o una catalana bien presentadas. Pescando tan fino, muchos ejemplares grandes acaban rompiendo, pero con la ayuda de una sacadora y paciencia, podemos sacarlos. Lo que nunca debemos hacer es forzar al animal a salir, tenemos que esperar a que se rinda. Y cuando hablamos de gametas, hablamos de líneas 100% fluorocarbono.
ANZUELOS FINOS. Los tipos de anzuelo a usar variarán según el tipo de especie que estamos buscando y según el tipo de cebo que vamos a poner. Para esta pesca, los cebos que resultan más efectivos son los finos y alargados gusanos, como pueden ser la coreana, la rosca o la catalana. Variaremos el tipo de anzuelo dependiendo del tipo de gusano que le vamos a poner. Cuanto más fino sea el gusano más fino tendrá que ser el anzuelo, para que este se sujete bien y se pueda insertar mejor. Por lo general, un anzuelo que funciona bien en todas las situaciones es un anzuelo de carbono curvado y de pata corta, dotado de una muerte no muy abierta, para poder devolver con vida a los peces que no tengan la talla. Son anzuelos fáciles de encontrar, ya que es un modelo que hoy en día fabrican casi todas las marcas, y es ideal para carnar gusanos finos. Y si vamos a poner gusanos un tanto más gruesos, como pueden ser las coreanas jumbo o la rosca, mejor si ponemos anzuelos de pata larga. Estos nos ayudan a mantener mejor al gusano en una posición alargada y mucho más presentable para todo pez que pueda cruzarse.
Y basándonos en el tipo de pez, utilizaremos los de pata larga para peces de boca blanda, como pueden ser herreras, verrugatos, jureles, etc. Estos, en vez de masticar, engullen directamente, tragan, por lo que clavan mejor el pescado. Además, para nosotros es más sencillo alcanzar la pata para poder desanzuelarlo.
En cuanto al tamaño de los anzuelos, este dependerá siempre del tamaño de las especies que pensamos que rondan por la zona. Si vemos que podemos coger peces medianos, como algunas buenas herreras o algunos buenos sargos, montaremos los bajos con anzuelos cuya talla esté comprendida entre un nº 3 y un nº 6; tallas con las que hasta uno de los más pequeños puede dejarnos sorprendidos. Cuando la cosa va de tipos de fondos… si es arena, las mayores especies a topar serán herreras, doradas, besugos, escorpiones, verrugatos, sargos, etc, peces que, a excepción de la dorada y el sargo, tienen una boca relativamente floja y no tienen posibilidad de enrocarse, por lo que podremos poner un nº 6.
Y con fondo de rocas, piedras o algas podemos optar por anzuelos un tanto más potentes, y cuando decimos potentes decimos grandes y gruesos; primero por la posibilidad de enrocar, para que no se rompan tan fácilmente, y segundo porque si hay roca hay agujero, y donde hay agujeros suele haber piezas de lo más interesantes e inesperadas. El empatillado del anzuelo debe ser simple y sin forzar mucho el nudo, debido a que, si probamos demasiado la resistencia de este, acabaremos por poner al límite la línea, reduciendo sus posibilidades a la hora de la verdad. Ponemos la línea y el anzuelo en posición de empatillado, damos 6 o 7 vueltas y estiramos, comprobamos que las vueltas queden presionadas, cortamos y listo.
Pata cuyo final sea de pala y no de ojo, debido a que, primero, el nudo de empatillado es mucho más fiable que cualquiera que se le pueda hacer en un ojo y, segundo, porque el ojo influiría a la hora de insertar el gusano.
PLOMADAS Y ATRACTORES. En lo que al tipo de plomada se refiere, tenemos muchísimas opciones, por lo que se trata de elegir cada tipo y peso oportuno dependiendo del sitio y el momento. Básicamente, utilizaremos plomos con forma de bala, para que podamos efectuar lances lo más largos posible. A veces no se trata de lanzar lo más lejos que podamos, pero siempre debemos tener la opción de sobrepasar los 150 m de distancia. Los podemos decorar e incluso los podemos comprar, de colores, forrados de goma, metálicos, de latón, etc. Estos plomos hacen que el pescado haga acto de presencia por su llamativo color, y vaya a echar un vistazo para ver de qué se trata. Cuando la especie se aproxima a curiosear, percata cierto olor, que le resulta irrechazable. Un detalle más que puede hacer nuestras salidas mucho más exitosas.
Y en esta pesca, uno de los factores fundamentales es montar atractores en nuestros bajos. ¿Qué son los atractores? Pequeños detalles como el colorido del plomo. En este caso, las gametas las montaremos con flotantes luminosos que, aparte de elevar nuestros cebos del fondo, harán que el pescado los vea más rápidamente, por lo que tardará menos en producirse la picada. Aparte de los flotantes luminosos, que cabe destacar que los tenemos de muchísimos tamaños, formas y colores, también tenemos las lentejuelas, los brillantes, las perlitas fluo, etc.
Son detalles que podemos poner siempre por debajo del flotante, de manera que nos quede entre este y el anzuelo; así, cuando insertamos la gusana, nos queda perfectamente presentada con un color atractivo a la vista de los peces.
CEBOS POCO VOLUMINOSOS. Debido a que trabajaremos con montajes finos, los cebos no van a ser menos, por lo que serán poco voluminosos, con una exquisita presentación para el pescado. Una pesca en la que vamos a dejar de lado los cebos que solemos usar cuando buscamos grandes piezas, como pueden ser todos los tipos de tita, cangrejos, navajas, sepias, pulpos, etc.
Los cebos a emplear serán principalmente gusanas, desde la más fina, como la catalana, pasando por el coreano o la rosca, hasta otras más gruesas como la americana. La cuestión es saber de qué manera y a qué horas presentarlos.
En todas las costas españolas, las especies a topar varían, por lo que sus costumbres también. Estas se crían a base de lo que les envuelve, pueden responder mejor a unos gusanos que a otros, y mejor a unas horas que a otras. La cuestión es ir probando con qué cebo responden mejor. Podemos optar por variar el cebo en un mismo bajo, ofreciéndoles así un menú variado con el que podemos ir adquiriendo conocimientos sobre las especies que estamos intentando pescar.
Por lo general, la gusana catalana responde mejor de día, debido a que su frágil y delgado cuerpo hacen que tenga poco jugo, a pesar de ser un cebo infalible para peces como la mabra o el sargo. Con luz, al atardecer e incluso durante la noche, podemos ir optando por rosca y americano, que son cebos que suelen obtener buenos resultados. Y para cuando llega la noche, ya podemos ir insertando en nuestras agujas las coreanas; estos gusanos desprenden mucho jugo, una sustancia fundamental cuando de pesca nocturna se trata. La poca visibilidad que obtienen los peces durante la noche no será un problema para detectar estos cebos, debido a que su olfato es de lo más sensible.
LUGAR Y HORA. Las zonas a practicar esta pesca pueden ser de lo más variadas en cuanto a terreno interno y externo. Principalmente, es una actividad que se practica sobre arenales, los cuales hacen que la pesca sea mucho más cómoda. Terreno en el que lo tenemos muy bien para trabajar, y el fondo arenoso hace que no perdamos tantos bajos. Claro está que podemos practicarlo sobre cualquier tipo de fondo, pero la cuestión es que sobre fondos de rocas, piedras o algas deberemos realizar unos bajos especiales. Son bajos cuyas gametas están siempre situadas por encima de la plomada para reducir al máximo las posibilidades de enganche. Estas gametas son de tan solo 20 cm, así el pescado lo tendrá más complicado para encontrar el agujero. Y para asegurar más los bajos, aumentaremos unos 0,03 mm todas las líneas, ya sean madre o gameta. El hecho de tener líneas más resistentes nos ayudará a pescar más tiempo con el mismo bajo.
La decisión del puesto de pesca la podemos basar en muchos datos pero, principalmente, en el estado del mar. Si, por ejemplo, se nos muestra un día con oleaje, sin lugar a dudas iremos directos en busca de buenas playas, por dos cosas: una, porque con fuertes corrientes sobre fondo rocoso dejaremos bajos continuamente; y dos, porque cuando las playas se remueven y crean espuma son uno de los mejores escenarios para hacernos con sargos de buen porte, herreras y otra bonitas sorpresas; especialmente cuando el sol se despide y la noche entra.
Y si el mar está calmado, deberemos basarnos en otra información, enterándonos de cómo va la pesca en general por la zona. Saber si la gente está sacando unos peces u otros siempre viene bien a la hora de elegir una modalidad y un sitio, debido a que la mejor decisión supone el éxito o, por el contrario, irnos a casa con un cero; por lo que un lugar donde obtendremos buenos resultados, o al menos los mejores, serán los grandes arenales.
Al igual que en cualquier modalidad de pesca, las mejores horas, el mejor momento, cuando el pescado se muestra activo, es en los cambios de luz. El atardecer o el amanecer son letales para este tipo de pesca. Cuando la mar se muestra agresiva la pesca será buena durante todo el día, especialmente para las lubinas, los sargos y los verrugatos. Pero si cabe destacar una hora, esa es desde dos horas antes de que se ponga el sol, hasta cinco horas después de que este se haya puesto. También podemos tener entradas y salidas de actividad en el pesquero. La cuestión es ir ofreciendo continuamente distintos cebos, de distintas maneras a distintas alturas. Podemos ir anotando en un cuaderno cuáles son las horas que tuvieron actividad y cuáles no, y a qué cebos y bajos respondieron mejor. Son datos que utilizaremos para futuras salidas, sistemas de análisis que ayudarán a que las jornadas de pesca sean cada vez mejores.
LAS CORRIENTES, IMPORTANTE FACTOR. Las corrientes son otro factor a tener en cuenta por dos motivos; primero, porque nos costará más entender el comportamiento del pescado y, segundo, porque deberemos realizar bajos especialmente pensados para aguas cuyas corrientes puedan hacernos graves enredos. En lo que a la actividad del pescado se refiere, esta irá compaginada con la luna, lo que quiere decir que una corriente buena sin una luna buena puede que de nada nos sirva. Y si hay una luna buena y una corriente mala, más de lo mismo; por eso es importante estudiar la situación atmosférica días antes de realizar la salida.
Por lo general, cuando la marea sube da la sensación de que el pescado se muestra más activo, aparte de acercarse más a la orilla, por lo que aumentan las posibilidades de captura y el tamaño de las mismas. Cuando las corrientes están presentes a ras de suelo, es decir, mar de fondo, el mayor problema está en el sistema que emplearemos para realizar nuestros bajos. Deberemos montarlos de manera que no se nos líen, por lo que daremos más libertad a las gametas montándolas con giratorios en vez de con perlas cruzadas, y desde el enganche del plomo hasta el final del bajo todo irá montado con piezas giratorias, para que el bajo pueda girar por completo sin que la madre ni las gametas adquieran memoria.
PROBAR A DISTINTAS DISTANCIAS. En lo que a las distancias se refiere, estas dependerán del tipo de terreno en el cual estemos pescando. Aunque en muchas ocasiones el pescado busca comida más cerca de lo que estamos lanzando, y puede ser ese uno de los motivos por los cuales no obtenemos capturas.
Como iremos preparados con más de una caña, y algunos con más de dos, la clave es ir probando a distintas alturas. Lo que podemos hacer es lanzar una sobre los 150-170 m que, incluyendo los cebos, son lances largos para la gran mayoría de playas. Y la segunda la podemos colocar más cerca, rondando los 70-100 m. A esta altura es donde nos podremos llevar sorpresas como alguna bonita lubina o lisas de buen porte, estas de alto interés en el caso de las competiciones.
Una vez tenemos todas las cañas caladas, podemos ir viendo cómo se va comportando el pescado, es decir, a qué altura está comiendo. Los peces, sean grandes o pequeños, muchas veces tienden a ir acompañados y marcan una ruta, es decir, que todos pasan por el mismo sendero para ir viendo dónde ha encontrado comida su compañero y poder también aprovechar los restos, si es que este ha dejado algo. Esto quiere decir que si cogemos pescado a 120 m calaremos todas las cañas a 120 m, y que si la actividad cesa, volveremos a probar con distintas distancias. Y a veces, sin esperarlo, tendremos ejemplares buenos a 40 m, como puede ser el caso de lubinas, mantas y, sobre todo, buenos verrugatos, que tienden a acercarse mucho a la orilla.
ABANICO DE ESPECIES. El abanico de especies a topar puede ser de lo más extenso y variado: herreras, verrugatos, sargos, doradas, besugos, serranos, cabrillas, lenguados, mantas, lubinas, bailas, guitarras, águilas marinas, palometas, tembladeras, anjovas, jureles, chopas, etc. Siempre dependiendo de la provincia en la que nos encontremos, podemos topar unas u otras, pero algunas que tenemos todos y cabe destacar, son las arañas, las rayas, las tembladeras y los escorpiones.
Para los aprendices, es importante saber que estos peces son altamente venenosos, así que no los cogeremos ni siquiera con un trapo. Lo haremos con unas pinzas especiales para ello o, si no, cortaremos directamente la línea para evitar problemas. Estos peces poseen púas venenosas altamente tóxicas, siempre en la primera dorsal y en el opérculo y preopérculo. Y después tenemos a la tembladera (pez manta), que es una especie cuyo punto de defensa son las descargas eléctricas; es un pez capaz de dar descargas con una fuerza de hasta 220 W, es decir, más que suficiente para que lo notemos y acabemos mal. Por lo que cortaremos la gameta y a seguir disfrutando de lo bonita que es esta pesca.
Así es el surfcasting delicatessen, rama de una modalidad en la que podemos pescar en muchos fondos distintos, con bajos muy distintos, siempre basándonos en el tipo de pescado que queremos coger. Un tipo de pesca con la que, respetando las tallas mínimas y devolviendo al agua todos esos peces, podemos obtener capturas de lo más bonitas y curiosas. Como todo, requiere un estudio y paciencia para que el resultado sea bueno, pero que con buenos compañeros de pesca, y aunque no haya actividad, la diversión estará activa igualmente.