Hemeroteca :: 01/10/2011
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Última actualización 16/09/2011@11:05:25 GMT+1
En la comarca tarraconense del Bajo Ebro, situado a poco menos de 15 kilómetros de Tortosa, encontramos el Azud de Xerta, lugar emblemático en cuanto a pesca se refiere Muy conocido tanto por la cantidad como por la calidad de sus capturas, especialmente por las grandes luciopercas y por los siluros monstruosos que pueblan sus aguas. Un lugar accesible y cómodo de pescar donde es posible practicar el spinning desde orilla y embarcación, en ambos casos con excelentes resultados.

Texto y fotos: Ramón Queralt
Existen diversas razones por las que, generalmente, se concentra una gran cantidad y variedad de pescado en los azudes. La principal es que éstos se convierten en un obstáculo que frena sus desplazamientos y migraciones. Esto es válido tanto para los peces que remontan el río, como para los que descienden sus aguas. Otro motivo es la acumulación en estos lugares de una gran cantidad de materia orgánica arrastrada por el río, que sirve de alimento a numerosas especies.

Esta densidad de presas potenciales propicia, a su vez, que en estos escenarios se den cita una gran cantidad de predadores, apostados a la espera de sorprender a los numerosos peces que llegan exhaustos a la parte superior del azud tras remontar la corriente o que se encuentran aturdidos tras precipitarse por sus turbulentas aguas. Resulta muy fácil en estos enclaves observar a numerosas carpas y barbos remontando el río y a todo tipo de peces presa caer por sus inclinadas paredes. Tanto trasiego propicia que podamos ver a ambos lados de los azudes numerosos ataques de todo tipo de predadores (siluros, luciopercas, basses, etc y, en el caso del azud de Xerta, incluso alguna lubina en su parte inferior).

PESCANDO EN EL “ASSUT”. Las especies que encontramos actualmente en el tramo bajo del Ebro han variado mucho desde la Baja Edad Media, época en que se inició la construcción del azud. Según cuentan las crónicas que se conservan de aquellos siglos, los pescadores locales perseguían con barcas a los grandes esturiones (Acipenser sturio), antaño muy comunes y hoy extremadamente raros (muy posiblemente extinguidos); a las entonces abundantísimas sabogas (Alosa fallax), y a una gran variedad de especies de ámbito marino que lo habitaban, incluida la rarísima lamprea marina (Petromyzon marinus), antes muy común, hoy en mayor o menor medida ausente, quizá debido a la peor calidad de las aguas, a la sobrepesca y a la mayor distancia a la que se encuentra el mar, ya que entonces el Delta del Ebro no tenía sus actuales dimensiones.

Desde entonces son numerosas las especies exóticas introducidas por la labor humana en este lugar, con la consiguiente alteración del hábitat y desplazamiento o desaparición de algunas especies autóctonas. Actualmente las principales especies de peces que podemos encontrar son:
• Anguila (Anguilla anguilla): especie migratoria antaño muy numerosa. Actualmente en regresión por la sobrepesca de sus inmaduros (las angulas) para su consumo, pues alcanzan unos precios desorbitados en el mercado, por lo que acaban en la mesa de personas acaudaladas, en escogidos restaurantes o bien son atrapadas para su engorde y exportación a oriente, donde también son muy apreciadas.
• Carpa (Cyprinus carpio): especie introducida hace varios siglos y que ha sido asimilada perfectamente en nuestra fauna. Actualmente se trata de una pieza clave en los ecosistemas acuáticos, formando parte importante de la dieta de numerosas especies predadoras como son el siluro, el black bass o la lucioperca. Las podemos observar en buen número intentando remontar el azud a toda carrera.
• Barbo (Barbus sp.): no resultan tan numerosos como hace unos años, sin embargo aún se mantiene una excelente población de este ciprínido autóctono.
• Saboga (Alosa fallax): sólo queda el recuerdo de aquellos inmensos cardúmenes que remontaban el Ebro en el Medievo. Actualmente se haya presente pero con una población bastante discreta.
• Escardino (Scardinius erythrophthalmus): especie invasora bastante numerosa en estas aguas y que en ocasiones forma grandes bancos. Resulta captura accidental en la pesca a spinning, donde nos sorprenderá atacando señuelos destinados a basses y lubinas.
• Perca sol (Lepomis gibbosus): especie exótica no muy numerosa en este lugar, de la que podemos encontrar algunos ejemplares en los remansos y en zonas con vegetación.
• Madrilla (Chondrostoma toxostoma): ciprínido de pequeño tamaño, presente aunque no excesivamente abundante, ya que tiene preferencia por el curso medio-alto del río.
• Alburno (Alburnus alburnus): desde su introducción en nuestro país ha demostrado una ubicuidad fuera de serie, convirtiéndose en una auténtica plaga. En este enclave es muy numeroso y junto a la carpa es la principal presa de numerosas especies predadoras.
• Lisa (Mugil cephalus): especie oportunista muy abundante, la encontramos desde la parte inferior del azud (aguas arriba no se haya presente) hasta la desembocadura del Ebro. Alcanza grandes tamaños y pueden verse poblados bancos alimentándose de todo tipo de desechos, tanto vegetales como animales.
• Black bass (Micropterus salmoides): nuestro amigo de origen americano no resulta especialmente abundante en esta zona, aunque tampoco sería del todo raro encontrárnoslo. Podemos localizarlo entre las cañas y los juncos, preferiblemente en lugares de aguas remansadas, aunque en ocasiones se acerca a las inmediaciones del azud para capturar pequeños peces. Para su captura en este tipo de ambiente, normalmente emplearemos pequeños paseantes, poppers y minnows, resultando también muy efectivos los vinilos tipo lombriz, cangrejo y jerkbait.
• Siluro (Silurus glanis): hace bastantes años que se introdujo ilegalmente este voraz predador en la cuenca del Ebro y su dispersión río abajo fue muy rápida. Actualmente, en esta zona tan rica encontramos una gran densidad de ejemplares y es posible que aquí se alcancen los mayores tamaños de todo el río. Se pueden capturar en diversas localizaciones: embarcadero, playas, azud… aunque es en este último lugar, tanto en su parte superior como, especialmente, en la inferior, donde se concentra un mayor número de ejemplares apostados a la espera de atrapar una presa desprevenida durante el ascenso o el descenso. En la orilla que pertenece a Tivenys, si el río no baja muy crecido la base del azud es vadeable en su mayor parte, lo que facilita su pesca a spinning desde la orilla. Se muestran muy efectivas para tal menester las cucharas ondulantes de buen tamaño (ganaremos en efectividad si montamos un par en tándem) y los grandes pikis y twisters.
• Lucioperca (Stizostedion lucioperca): muy abundante y con ejemplares de gran tamaño. Su pesca es el motivo de la visita de numerosos pescadores a este enclave. Podemos encontrarlas en las inmediaciones del embarcadero o apostadas bajo la espuma que se forma al precipitarse el agua en la parte inferior del azud.
• Lubina (Dicentrarchus labrax): no resulta tan abundante en este lugar como puede serlo algunos kilómetros río abajo, pero está presente e incluso podemos encontrar algún ejemplar de buen tamaño. La encontramos, al igual que al black bass, apostada entre la vegetación o nadando en las inmediaciones del azud. Los señuelos más eficaces en este escenario son los pequeños paseantes y los jerkbait de vinilo.

EN BUSCA DE LAS GRANDES LUCIOPERCAS. La pesca del siluro es una modalidad muy popular en una gran parte del río Ebro, sin embargo en este enclave toma un mayor protagonismo la pesca de la lucioperca, quizá debido a que la alta densidad de ejemplares existente y los grandes tamaños que alcanzan propician que su pesca sea relativamente sencilla.

Podemos pescarla todo el año, aunque la época en que se muestra más accesible es la comprendida entre finales de invierno y finales de primavera. Los momentos del día más productivos para su pesca, como es natural tratándose de un predador eminentemente nocturno, son el amanecer y el anochecer. Si optamos por pescarla desde orilla, el mejor lugar será sin duda el embarcadero, situado en la parte izquierda del río más cercana a Xerta, lugar muy cómodo de pescar y que nos permite lanzar donde se unen el canal que conduce a la esclusa y el río, lugar querencioso para esta especie y que regala numerosas capturas, algunas de excepcional tamaño; aunque también se pueden obtener buenos ejemplares lanzando en cualquier punto, con cierto calado, de las inmediaciones. Aquí los twisters de color blanco y los rattlings de fantasía dan un excelente resultado, así como los crankbaits de tamaño moderado.

Las numerosas playas de la orilla contraria, que pertenece a Tivenys, también pueden depararnos muy buenas capturas. Para que esto ocurra deberemos lanzar nuestro artificial lo más lejos posible, buscando aguas de cierto calado, por lo que nos resultará muy práctico el empleo de pikis o twisters montados en un jig algo pesado. Otro excelente lugar para su pesca es la parte inferior del azud, donde el agua se precipita de forma turbulenta y crea abundante espuma. En este lugar de aguas en movimiento es preferible el empleo de cucharas ondulantes (las tipo toby son excelentes), más aparentes que otros señuelos en condiciones de poca luz (especialmente las plateadas) y que por su movimiento resultan más estables entre la corriente, ya que su elevado peso les permite mantener su acción, cosa imposible con otros señuelos más ligeros. No deberemos utilizar ondulantes de gran tamaño si lo que buscamos son luciopercas, no porque las eviten, sino porque a buen seguro acabaremos orillando más siluros que luciopercas, pues este señuelo les atrae sobremanera. Las recogeremos linealmente o a tirones, como si de un pez remontando la corriente se tratase, hasta conseguir localizar el cardumen.

Si poseemos una embarcación nuestras posibilidades de éxito aumentan exponencialmente, ya que podemos abarcar una mayor área de pesca. Con la ayuda de una sonda podremos localizar las aguas más profundas (que suelen ser las más productivas con esta especie) y los cardúmenes de luciopercas. La corriente también es una magnífica indicadora de los lugares a prospectar, ya que estos predadores se sitúan en su área de influencia a la espera de presas. Otra ventaja de pescar embarcados es que podemos hacerlo cerca del azud, sin necesidad de vadear entre las resbaladizas rocas.

OSCURO FUTURO. A pesar de todas las ventajas que presenta dicho enclave, de continuar con la tónica actual, su futuro se muestra incierto.

No resulta difícil observar en este lugar a furtivos sin ningún tipo de licencia ni respeto por la legislación vigente que, haciendo caso omiso de la normativa, pescan con métodos prohibidos, no respetando cupos ni tallas mínimas y, todo esto, según mi parecer, bajo un escaso control por parte de las autoridades competentes. Situación que en el futuro espero se revierta por el bien de este nuestro deporte.
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