AEMS-Ríos con Vida ha publicado un informe en el que se pone de manifiesto que solo el 0,51% de los ríos gallegos está en régimen de pesca sin muerte: 165 km de los más de 31.000 existentes. Además de que los cupos de pesca son muy altos y se permite matar a los mejores ejemplares de salmón, trucha y reo.
Hace ya muchos años que la pesca fluvial ha dejado de considerarse una actividad extractiva de recursos naturales con destino a la alimentación. En la actualidad, la pesca es una mera actividad de ocio y representa un gran incentivo para la mejora de la economía rural.
Con el fin de compatibilizar la práctica de la pesca fluvial con el respeto a los ecosistemas fluviales, la pesca sin muerte, que conlleva la devolución con vida de los ejemplares al agua, se ha probado con estudios científicos que es la mejor técnica en este sentido, especialmente si se practica a mosca con anzuelos desprovistos de rebaba o arponcillo, con una mortalidad cercana al 1%, frente a unas tasas de mortalidad muy superiores si se sueltan peces pescados con cebo natural (hasta el 80% de mortalidad) o del 24% si se pescan con cucharilla.
Estos datos, aportados en el informe, ponen de manifiesto que “la caña sí hace daño” y que está en manos de los pescadores y de la Xunta impulsar el llamado “captura y suelta” de las especies ícticas autóctonas, tal y como se ha hecho en otras Comunidades Autónomas, como Andalucía, Extremadura y Castilla y León. Aunque, a pesar de actuaciones positivas en los tramos “sin muerte” de la Reserva de la Biosfera del Alto Miño gracias a las peticiones de AEMS-Ríos con Vida, en Galicia destaca la inactividad oficial en dos de sus provincias: Pontevedra y A Coruña.
La pesca sin muerte ha de implantarse especialmente respecto del salmón atlántico y del reo, especies que sufren una gran merma en sus poblaciones, y cuya pesca tiene lugar precisamente cuando regresan del mar para desovar en los ríos.
Más información: Mark Adkinson.
Tfno: 626 811 508.
E-mail:
markadkinson@yahoo.es