Salmónidos
Francisco Redondo, montador
Última actualización 18/04/2011@12:37:28 GMT+1
Se ha situado en primera línea de los montadores españoles. Siempre tiene un hueco si quieres ir a pescar con él. Y tiempo para montar una asociación nueva, como "Mosqueros del Tormes", que preside. Piensa lo que dice. Es pausado al hablar. Al montar. Y al pescar. A los 30 segundos de hablar con él ya sabes que es buena gente.
Texto: Luis Quesada
Fotos: I. Rojo
Nacido en mitad del siglo XX, en Salamanca, estudió en Veguellina de Órbigo donde hizo sus primeros pinitos trucheros. Ya adolescente, en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), donde reside hasta hoy, impresionado por las grandes pescatas de la época, acabó de forjarse el mosquero apasionado que conocemos. Competidor de éxito, retirado tras breve carrera tempranamente. Montador infatigable, de río y mar, reconocido en toda España. Colaborador habitual en múltiples medios de comunicación y siempre preocupado por la formación de los pescadores más jóvenes y la conservación de nuestras aguas.
¿El Chorrón o Galisancho? Tú y yo hemos conocido los buenos tiempos de esos cotos. Cuando partían una detrás de otra, y no podías creer que fuera un hilo pasado. ¿Y ahora? El Chorrón ha sido siempre mi debilidad, o mi pasión. Es el río de mi vida y donde he capturado los mayores ejemplares de trucha autóctona. Ya no es ni la sombra de lo que fue, pero aún conserva grandes ejemplares que cada año intento capturar y a veces, lo consigo. Galisancho es otro cantar aunque lleve la misma música. Ahí quedan bonitos ejemplares de las truchas que se repoblaron -al igual que en el Chorrón- con diversas líneas genéticas y que es muy posible que se hayan reproducido e hibridado. La población es buena. Solo hay que conocer sus lugares de preferencia y las moscas para la ocasión. Ninguno de los dos es lo que conocimos antaño, cuando las capturas se sucedían -en buena época y con una buena mosca- una tras otra, pero continúo disfrutando en ellos más si cabe todavía.
Tú pareces un buen hombre, pero eso no significa ser siempre políticamente correcto: lucios, huchos, contaminación, el embalse, poca vigilancia... ¿Cuáles son los peores enemigos de tu Tormes? Sin lugar a dudas son varias las causas y enemigos que tiene mi querido río Tormes. Desde que se construyó la presa de Santa Teresa, en La Maya, no cabe duda de que se cortó el paso de los peces en las dos direcciones. Recuerdo las últimas grandes truchas pescadas en lo que hoy es el coto del hucho en Villagonzalo, y en la desembocadura del río Almar, cuando aún éste era libre. E incluso en el pueblo de Huerta -donde hoy se ubica un coto intensivo de trucha arcoiris- lográbamos grandes ejemplares. Existían frezaderos donde se reproducían y en ciertas zonas abundaban los alevines. Qué recuerdos... llegó primero el hucho, después el lucio... la contaminación y terminaron con todo esto. Desaparecieron en pocos años los enjambres de bogas, cachos, sardas, bermejuelas... con los que pasábamos (también carpas y barbos) envidiables tardes de pesca. Hoy, de aquellos peces originarios, no quedan más que algunos ejemplares de barbos y carpas grandes que se han librado de estos y otros enemigos, como los cormoranes, que abundan cercanos a las piscifactorías y persiguiendo la multitud de alburnos que nos han invadido y que solo Dios sabe cómo han llegado hasta aquí. La guardería es escasa, ya se sabe. Son muchos kilómetros para poco personal. La solución, quizá pase por los pescadores y la Administración, involucrándose unos y otros, pagando un poco más por las licencias y los cotos... no sé, si tomamos el ejemplo de otros países. Es una opinión muy personal que puede o no ser significativa.
Eclosiones de millones de ejemplares, cada temporada, en el Tormes: ¿de verdad, no hay ningún secreto para que vayan a por la tuya? Los secretos con las moscas solo existen en ámbitos muy elitistas y... si cabe, alguna excepción. No conozco un pescador fuere de donde fuere, que estando a mi lado y me haya preguntado, al que no le haya ofrecido mi mosca para hacerle partícipe de ella. Si es cierto que no solo pesca la mosca, sino el pescador que la trabaja y con él, aprendemos todos los días algo nuevo que nos hace ser más efectivos. La mosca evoluciona cada año y en cada momento con nuevos materiales y nuevas formas que mejoran el rendimiento, su estabilidad, presentación y su apariencia. Los montajes se perfeccionan, se corrigen y afinan. Ahí es donde está la diferencia y el secreto del montador pescador. Si tú no evolucionas otros lo harán por ti, pero tienes que adaptarte a los cambios y seguir sus pasos, si no, serás un pescador derrotado. Tu mosca cada vez pescará menos.
Tu hermano Tasio, ¿cuántos secretos te ha enseñado, aun siendo el pequeño? Mi querido hermano Tasio es la persona con quien -desde hace ya muchos años- paso más horas y jornadas de pesca. Yo fui quien le dio el bautismo de la pesca inculcándole mi propia afición. Juntos hemos vivido y continuamos viviendo una especial pasión por el río, los peces, la pesca a mosca, los montajes... Cualquier cosa que es descubierta o inventada por cualquiera de los dos pertenece al otro, no llegando nunca a ser un secreto. Nos contamos cada idea, cada nuevo descubrimiento. Somos uno, sus ideas son mías y las mías son suyas. Hemos evolucionado al unísono aportando lo mejor de cada uno, poniendo cada cual su toque personal en beneficio de los dos y como efecto y resultado, de otros. Es un gran maestro poco reconocido en la pesca a mosca y una magnífica persona. Es un gran pescador.
Línea Barbellido, línea indefinida... ¿cómo ves la gestión genética del Tormes? En estos momentos parada. Hubo un tiempo en que la gestión genética llevada a cabo por los trabajos en centros ictiogénicos por el ingeniero D. Emilio Roy -creo que aún se continúa su labor por otros sucesores suyos-, se tuvo muy en cuenta para evitar esa mezcla que hoy se encuentra repartida por toda la zona baja del Tormes: desde la presa de Santa Teresa para abajo. Por supuesto que la única línea que debería existir es la línea Barbellido, que es la que mayormente puebla estas aguas y que son las originales habitantes de este río en los años que hablamos anteriormente. Son inconfundibles. Su librea amarillenta con sus grandes ocelos blancos y dentro esas enormes manchas rojas como hechas con rotulador, son de una belleza impresionante.
¿Crees que se deberían matar las arcoiris de 5 kilos que salen en Galisancho? No pienso ni creo que se deba matar ningún pez capturado por un pescador, solo porque esté fuera de su lugar habitual. Aunque también pienso que nunca debieron estar ahí. No es de ella la culpa. El daño tampoco lo ha hecho. Es tarde para pensar en excluir o eliminar estos peces que ya se han adaptado y viven valientemente en las aguas que ocupan y que de vez en cuando nos dan la alegría de poderlos pescar. Será la propia naturaleza la que se encargue de eliminarlos llegada la ocasión. Pensamos que no se reproducen y no pueden vivir eternamente. Por lo que, si no continuamos su repoblación, desaparecerán definitivamente en beneficio de las especies autóctonas y mejor adaptadas.
Con el Tormes a 15 minutos de tu casa, cualquier otro río tiene que superar un listón muy alto, ¿cuál se acerca más? El Órbigo, el Porma, el Esla... y algunos otros más, incluidos afluentes y gargantas del Tormes en la zona de Ávila, fueron en otros tiempos candidatos considerados y evaluados a la hora de decidir dónde íbamos a pescar. Y en los que también tenemos jornadas gloriosas y memorables. Con todo, el listón del río Tormes tan cercano a mi casa y aun con la desolación de las circunstancias actuales, todavía está por superar. Será por la huella dejada al pescar en él durante años o por la nostalgia que me invade con aquellos recuerdos. Pero no lo cambio por otro. Es el río de mi vida.
Estamos de restricciones: quédate con una ninfa y una seca, nada más. Y ponles tu toque mágico, por favor. La ninfa... una imitación de Riacóphila larva de tricóptero muy abundante en el Tormes y de la cual tengo muy buenos recuerdos con capturas de todos los tamaños. En otro tiempo, la montaba con abdomen de lana verde pistacho cubierta con un plástico de las bolsas de la basura de color negro, hasta el tórax, que era de liebre teñida con el tinte de mi mujer para el pelo rubio. Era infalible. Ahora es un poco más moderna y como otras imitaciones, ha evolucionado siendo perfeccionada con nuevos materiales y así continuar siendo atractiva a los ojos de las truchas.
La seca es una imitación de Rhodani. La más utilizada por todos los mosqueros, y una de las primeras de la temporada. La última adaptación de este montaje es del año pasado. Cercos de pluma de gallo color pardo, abdomen de sustituto de cóndor oliva, tórax de pelo de ardilla roja o dubbing similar, no lleva hackle y el ala es de culo de pato de color natural puesto de forma que crea un arco entre la cabeza y la parte final del tórax, que cubro con una pequeña tira de medallion gris dejando unos pequeños flecos por detrás. En éste y otros colores, es imprescindible en mi caja de moscas.