Editorial
Última actualización 25/01/2011@11:27:36 GMT+1
El año 2011 se presenta, en lo que a trucha se refiere, con pocas novedades significativas en cuanto a la gestión. Aunque ha habido importantes cambios que afectan principalmente a las regiones piscícolas del norte, lo cierto es que no son sino cambios “de forma” que no suponen ninguna medida importante para las especies piscícolas. Sí, en cambio, para los pescadores.
La más controvertida de todas ellas es sin duda la prohibición de buena parte de los cebos naturales en Castilla y León, aunque la lombriz, el cebo por antonomasia, podrá seguir empleándose en determinadas masas de agua y bajo las restricciones particulares de cada cuenca. Los que sí pasan a estar vetados y por tanto no se podrán usar son las “huevas, larvas, ninfas y pupas de insectos pertenezcan o no a la fauna acuática local”. En la práctica, significa que por ejemplo ya no es posible emplear el frailuco o las larvas que encontremos en el mismo río donde vamos a pescar. Numerosos foros en Internet de esta comunidad ya se han posicionado en contra de la norma, argumentando que se trata de poco menos que un atentado a un método de pesca ancestral que lleva practicándose desde hace siglos.
Por otro lado, el Principado de Asturias modifica nuevamente su ordenamiento piscícola. Muchos cambios, muchas letras, pero en realidad pocas decisiones de calado real, porque al fin y al cabo, el salmón se podrá pescar al igual que en los últimos cincuenta años. Da igual que en las últimas temporadas las cifras de capturas hayan sido ridículas, o que en 2010 sólo se pescasen 248 salmones. Sí, son 248 salmones en el total de sus ríos, no los 10.000 o 20.000 que dan por sí solos ríos de otras latitudes, y que en cambio tienen políticas incluso más restrictivas y conservacionistas que en los ríos asturianos. Da miedo pensar que hasta que siga quedando un salmón en el Sella, el Narcea o el Cares se podrá permitir pescarlo. Nuevamente, y como todos los años en las últimas décadas, el conflicto conservación-tradición perdura. No hay novedades en ese aspecto. Lo que sí verán los pescadores es una nueva regulación de la temporada, ampliando en un día hábil a la semana la trucha y el salmón con la transformación de los cotos parciales en zonas libres en determinadas fechas. Igualmente, se han reorganizado las cuencas de los ríos Sella y Narcea con una nueva disposición de sus cotos.
Finalmente Navarra, otra de las comunidades donde más controversia se suscitó al prohibir la pesca en su Región Salmonícola Superior (en la práctica, toda su zona truchera importante), abre la temporada nuevamente a los pescadores, pero con muchas restricciones. No lo hará volviendo a la regulación previa, sino que permitirá la pesca de la trucha exclusivamente en mayo y junio, otorgando un máximo de 5 permisos a cada pescador y únicamente por Internet (si no hay cambios de última hora). Estrablecerá un periodo en abril para la solicitud de los permisos y otro posterior para los sobrantes, pero teniendo en cuenta que sólo se permitirá un cupo de 3 ejemplares y que hay 23.000 licencias en Navarra las cuentas no salen. No hay río para tanta demanda.