Hemeroteca :: 01/10/2010
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Predadores

STREET FISHING

Última actualización 27/09/2010@12:30:09 GMT+1
El término “street fishing”, literalmente pesca en la calle, se refiere precisamente a esta nueva modalidad que se hace extensiva a todo tipo de depredadores. Una pesca dinámica, asequible y sobre todo escuela de pescadores.

Texto y fotos: David barajas
Desde siempre ciudades y núcleos urbanos se han situado alrededor de masas de agua que son necesarias para el aprovechamiento hídrico. Primero para el propio consumo humano, y más tarde para el desarrollo industrial, lo que originó que el uso que se hiciese de alguno de estos tramos fuese como canal de desagüe. Esta situación se ha venido dando en demasiadas ocasiones en las aguas corrientes que discurren por las ciudades y ha hecho que un amplio colectivo de pescadores viva a espaldas de ríos, lagos o canales.

Las duras condiciones de contaminación han ocasionado que ciprínidos como la carpa, el carpín, o en el mejor de los casos, si el grado de polución no resultaba demasiado elevado, el barbo, hayan sido “históricamente” las especies presentes y por ende las buscadas por quienes disfrutaban de nuestra afición, pescando entre hormigones. Este aparente escaso atractivo ambiental ha hecho que sean personas con pocas posibilidades de desplazamiento como jubilados o estudiantes quienes lleguen a sus destinos en transporte público o simplemente recorriendo a pie desde la puerta de sus casas el tramo que les separa del río o lago correspondiente.

Sin embargo, la depuración creciente de las aguas que vierten a las grandes ciudades ha permitido una ostensible mejora de la calidad de los tramos urbanos, permitiendo el asentamiento de nuevas especies generalmente exóticas que toleran índices moderados de contaminación y representan una alternativa real para la pesca deportiva urbana. Hablamos de depredadores como la lucioperca, el siluro, el bass o el lucio, que se empiezan a extender por los tramos urbanos, bien sea por medios naturales a través de cauces de canales o ríos, o en ocasiones llegando a los mismos a través de repoblaciones ilegales. Sea como fuere, actualmente constituyen una realidad en muchas aguas y brindan nuevas posibilidades de pesca además de la modalidad de ciprínidos.

EL ORIGEN DEL STREET FISHING. Esta nueva corriente de pesca surge en países como EE.UU, Japón o Francia, donde es frecuente ver a jóvenes, y no tan jóvenes, subidos al metro de grandes ciudades como París, Estrasburgo o Chicago con sus cañas monotramo al hombro. Se trata de lugares donde la cultura de cuidado al medioambiente está mucho más afianzada que en nuestro país y que además gozan de un mayor número de masas acuáticas y mejor adecuadas para la pesca. Esto ha posibilitado desde hace ya unos cuantos años el disfrute masivo de las zonas urbanas.

En la actualidad el street fishing se ha extendido como la pólvora, incluso existen revistas especializadas y algún circuito de competición. Finalmente, esta corriente ha acabado llegando a nosotros aunque haya tardado algún tiempo. Es cierto que no todo el mundo puede tener un bass-boat en su garaje con todo lo que conlleva en cuanto a permisos y transporte hasta el embalse o mantenimiento. Ni siquiera en muchos casos se dispone de trasporte propio o de los medios económicos para realizar todas las salidas que nos gustaría.

Resulta evidente que un simple desplazamiento a 200 km de nuestro lugar de residencia para realizar una jornada resta a nuestra cartera de 20 a 30 euros, algo inasumible para demasiada gente en los tiempos que corren. ¿A quién no le apetece echar cuatro lances al lado de casa cuando sale de trabajar, del colegio o de la facultad? La pesca urbana nos ofrece orillas transitables, cómodas de pescar, con muchos puestos donde lanzar nuestros artificiales y en algunos casos con poblaciones aceptables de diversas especies. Es precisamente esta comodidad para pescar desde la orilla lo que permite aprovechar al máximo los pequeños ratos de tiempo libre que se tengan entre actividades obligatorias, ya que incluso el vestuario puede ser el mismo para pescar, ir a la facultad o al trabajo sin riesgo de presentarse con el calzado lleno de barro o la camiseta llena de rasgones.

Visto así todo son ventajas, cercanía, comodidad, y encima peces; sin embargo presenta algún que otro contratiempo. Desde mi punto de vista uno de los más molestos es el de los curiosos que en ocasiones no paran de hacer preguntas y comentarios e impiden la tranquilidad necesaria para disfrutar plenamente de nuestro deporte; otras veces serán piragüistas o gente haciendo footing quienes nos incomoden pero al fin y al cabo, todo esto son gajes del oficio y consecuencia de pescar en una zona usada para uno u otro fin por un gran número de ciudadanos.

No obstante, lo más incómodo es la extrema suciedad que nos rodea como los desagües de aguas fecales que vierten directamente al río todo tipo de residuos. Éstos permanecen en las orillas durante meses por culpa de los servicios de limpieza ya que pocas veces los consistorios velan adecuadamente por el cuidado de la ribera así como los desaprensivos que las toman por basureros.

LA GENERACIÓN “NO-KILL”. Sin duda alguna han sido los jóvenes conocedores por obligación de estos tramos quienes han descubierto y explotado las nuevas posibilidades de pesca que brindaba su entorno. Generalmente están muy comprometidos con la doctrina del captura y suelta que pese a la escasez de recursos absorben toda la información que llega a sus manos, ya sea en forma de revistas o a través de internet.

Esta información está al alcance de todos y existen numerosas webs con buenas fotos y crónicas, aunque la mayoría están escritas en inglés o francés. No obstante, son una extraordinaria fuente de conocimiento tanto sobre qué lugares son los más adecuados para la pesca urbana en nuestro entorno más cercano así como qué señuelos o técnicas emplear. Internet permite contactar con otros compañeros de afición para realizar salidas, formar clubes e incluso realizar pequeñas competiciones.

En Francia, probablemente el país donde más “potencia” tiene el street fishing, existe un circuito nacional que es subvencionado por importantes marcas como Lucky Craft, Pezon et Michel o Illex. Este circuito desarrolla asimismo actividades paralelas como seminarios destinados a jóvenes de 12 a 17 años que están empezando en el mundo de la pesca y que conocen de primera mano todo tipo de técnicas y señuelos. Quizás dentro de 4 ó 5 años tengamos también un circuito adaptado a nuestras aguas.

Los pioneros del street-fishing son pescadores que pese a su corta edad tienen unos conocimientos teóricos bastante avanzados y ello les hace dominar un buen número de técnicas, venidas la mayor parte de ellas del otro lado del charco. Para la inmensa mayoría no son desconocidos términos como drop-shot, wacky o split-shot, terminología anglosajona que es rápidamente asimilada y puesta en práctica. Como ejemplo de todo este movimiento vale la pena destacar una asociación francesa, No Kill Generation. Ciertamente en el país vecino la mayoría de los pescadores pertenecen a distintas asociaciones que toman parte activa de la gestión directa de la pesca con jornadas de limpieza, repoblaciones de distintas especies, cuidado y gestión de tramos. Esta sociedad surgió hace poco más de 10 años y en su mayoría está integrada por jóvenes de alrededor de 20 años.

Actualmente mediante diversas iniciativas trata de conseguir soporte económico para mejorar distintos lugares de pesca tanto públicos como privados. Además colabora activamente con AFCPL. Es una sociedad que engloba a los pescadores de depredadores y que es organizadora de campeonatos y eventos como por ejemplo el circuito de street fishing celebrado en Francia, o el denominado premio “cheque poisson” (cheque “pez”) que premia a las asociaciones o clubes que realizan proyectos por la conservación y mejora de las poblaciones piscícolas.

O´ REI BASS. Si hay un depredador que se ha adaptado como un guante a la vida en la ciudad, ese es sin duda alguna el black bass. La verdad es que este maravilloso pez nunca deja de sorprenderte. Es tolerante a las variaciones del medio en cuanto a parámetros diversos de pH, claridad de las aguas y coberturas. Probablemente su grado de adaptabilidad sea equiparable o incluso superior al de la omnipresente carpa.

Es un pez que resiste mejor las condiciones de contaminación que otras especies depredadoras como por ejemplo el lucio, que raramente va a gozar de buenas poblaciones en tramos urbanos. Además adapta su ciclo reproductivo de forma asombrosa gracias precisamente a la particularidad del mismo, los “nidos”. Pueden encontrarse en cualquier zona de aguas someras con fondo de grava, mientras que otras especies depositan sus huevas sobre cobertura vegetal, lo que resulta complicado en zonas “peladas” que son bastante frecuentes en las ciudades.

Ambos factores han permitido el auge de las poblaciones de bass, haciendo que el centrárquido sea la especie buscada por la mayoría de los pescadores de cemento. Pescar en la ciudad se presta a la utilización de diversas técnicas. No hay patrón fijo, simplemente debemos adecuar nuestras presentaciones a las estructuras que estemos pescando al igual que lo haríamos en cualquier embalse.

Cabe recomendar el uso de señuelos no excesivamente caros cuando pesquemos por primera vez una nueva zona, ya que en las zonas urbanas suelen ser frecuentes los enganches. Uno no sabe lo que se puede encontrar debajo de las aguas, y es que hay hasta coches, barquitas de recreo hundidas, carritos de la compra, bicicletas y vallas de obra que pueden acabar como un “árbol de Navidad”. Con las sucesivas visitas conoceremos mejor la zona de pesca sabiendo dónde están los puntos problemáticos y ya podremos pescar con lo mejor de nuestra caja.

En líneas generales, la pesca urbana no difiere de la que se realiza en cualquier otro escenario aunque hay que tener en cuenta una serie de diferencias que se detallan. Es conveniente realizar power-fishing con spinnerbaits, crankbaits o jerkbaits buscando peces activos en largas tablas de aguas abiertas en las cuales apenas encontremos coberturas propicias. Este tipo de pesca es la más recomendable cuando pescamos largas zonas de escolleras que alternan algún puesto de pesca a coup. Son zonas poco profundas y con escasa querencia para el establecimiento de los depredadores, salvo contados ejemplares que encuentran refugio en las oquedades de las rocas que forman parte de la escollera.

Si bien suele ser zona de cebado frecuente lo que atrae a un buen número de pequeños peces, detrás de éstos estarán los basses; un shallow crank o un pequeño jerkbait que imite a los peces presa presentes por la zona que nos puede dar alguna buena sorpresa al otro lado de la caña. Por el contrario, habrá otros momentos donde una pesca más meticulosa optimizará los resultados especialmente en aquellos puntos calientes donde los peces permanecen más tiempo y por ende nos será más fácil dar con ellos.

No debemos olvidar que son aguas probablemente más pescadas que las de un embalse, por lo que pescar con técnicas finesse puede resultar productivo e incluso necesario, aunque como siempre dependerá de la presión específica de pesca a la que el lugar se encuentre sometido, debido a que la mayoría de las veces pescaremos aguas muy tomadas. Será una técnica que sólo utilizaremos cuando hayamos localizado los peces.

Lo predominante será que las aguas de la ciudad estén bastante tomadas por el aporte de elementos orgánicos que provocan un aumento de la cantidad de materia en el agua, pudiendo llegar a ocasionar importantes concentraciones de algas en suspensión sobre todo en los meses de verano. Esto condiciona la utilización de señuelos que mueven bastante agua porque los peces cazarán gracias a su órgano sensorial (línea lateral). En este sentido, en el mundo de los “plásticos”, pequeñas criaturas y skirted grubs serán más que recomendables completando el ajuar de vinilos con un par de blísters de imitación a cangrejo y alguna bolsa de stickbaits, por si se tercia pescar a pez visto.

En cuanto a los señuelos duros, un buen surtido de crankbaits, con o sin rattles, para la época posterior a la freza, en la que los peces están un poco susceptibles a extravagancias pero no rechazan un pequeño alevín moviéndose cerca. Además, es cuando mejores resultados he obtenido con este tipo de señuelos. Algún jerkbait y unos cuantos señuelos de superficie como hélices y poppers son los que mayor cantidad de agua mueven en el desarrollo de su acción. Tampoco deben faltar en nuestras cajas que acabaríamos por completar con media docena de jigs y un par de spinners.

En cuanto a colores, lo mejor será emplear oscuros en vinilos y jigs. Para mí el comodín es el junebug aunque todas las combinaciones black/red, black/blue o black/chartreusse serán muy apropiadas. En los hardbaits, tonalidades como el conocido firetiger, colores que imiten al cangrejo rojo (el crustáceo, es otro que se adapta a casi todo) y variedades de colores llamativos como el chartreusse serán los que mejor funcionen.
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