Hemeroteca :: 01/08/2010
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Spinning

Lo que hay que saber para estrenarse en el mar

Última actualización 20/07/2010@11:17:43 GMT+1
El spinning, pese a su popularidad, esconde una de las técnicas más complejas que existen debido a la multitud de especies susceptibles de ser pescadas o la diversidad de ambientes. esta es una pequeña guía de iniciación para aquellos que desean adentrarse en el mundo de los señuelos.

Ramón Queralt

Poco puede imaginar el que ha nacido en una familia de pescadores y ha sido criado caña en mano lo complicados que pueden resultar los primeros contactos con el mundo de la pesca para el aficionado cuyo entorno resulta completamente ajeno a este deporte. Mucho ha llovido desde que mi padre, profano en temas de pesca, a causa de mi reiterada e insistente petición, me regaló la primera caña. Era una tosca caña de bambú sin carrete, acompañada de un trozo de sedal, una boya, tres perdigones y un anzuelo, comprada en una tienda de souvenirs.

Esa misma tarde me apresuré a estrenarla junto a mis primos, también pertrechados con similares aparejos. Conseguimos capturar un centenar de peces de especies variadas (pequeños jureles, burritos, serranos, salpas, bogas, estudiantes y alguna lisa) que mi madre cocinó para la cena. Aunque en aquella época infantil el pescado no era santo de mi devoción, en aquella ocasión, al tratarse de la recompensa de mi primer maravilloso día de pesca, me pareció un auténtico manjar.

Aquella experiencia me envenenó de por vida e incluso contando con la desventaja de no conocer a ningún pescador que pudiera aleccionarme, decidí repetirla e intentar mejorar. Lo que hubiera dado por tener un mentor que me guiara por los caminos de ese excitante mundo que acababa de conocer, desentrañándome sus secretos. En aquella época, en la que no existía internet, aunque ahora nos parezca mentira, la mejor opción para iniciarme era adquiriendo un libro de pesca. Compré uno de los escasos ejemplares de esta temática existentes por aquel entonces en las librerías, que leí por lo menos diez veces para dar el siguiente paso, ahorrar hasta comprarme un equipo básico: cañas de diversos tamaños, carretes grandes y pequeños, plomos de todos los pesos, boyas variadas y demás aperos de pesca. Lectura, observación y algo de charla me ayudaron a introducirme en ese fantástico mundo.
¡Cuánto trasto inservible o inadecuado aún conservo fruto de la ilusión inicial! Si introducirme en ese tipo de pesca tan básico me resultó difícil, no podía ni imaginar cómo debía ser la iniciación en la pesca con señuelo, ¿qué muestra poner?, ¿dónde pescar en esa inmensidad? Todo era tan técnico que lo veía fuera de mi alcance; es por esa razón por lo que no me lo planteaba. Leía los artículos de pesca de las revistas sintiendo envidia sana de esos pocos privilegiados que habían desentrañado “el secreto” y posaban con enormes lucios o preciosas lubinas que aseguraban haber capturado con esas coloridas, y para mí casi mágicas, imitaciones.

Años más tarde, comprando algo de material en unos grandes almacenes me quedé embobado delante de la vitrina destinada a los señuelos e incrédulo le pregunté al vendedor si era cierto que esos pececillos de plástico o de madera pescaban. El dependiente se echó a reír y me contó algunas historias al respecto, ilustrándolas con espectaculares fotos de capturas. Resultó ser un pescador bastante conocido en competiciones de black bass a nivel nacional y tuvo la amabilidad de asesorarme, aconsejándome comprar un señuelo concreto: un Rapala original color sardina. Ese fin de semana decidí estrenar el señuelo en el mar, con muy escasa fe, pero para mi asombro, en uno de esos lances, pude ver el ataque de un gran pez. Era una buena lubina que se escapó, no la pesqué, pero ella a mí sí, y ya estaba perdido. Volví a la tienda y compré media docena de señuelos variados.

El siguiente fin de semana fui a un conocido lago de la provincia de Gerona con el propósito de pescar carpas y llevé conmigo los señuelos por si acaso. Como no picaban, y sólo como alternativa, realicé unos lances con el artificial. En uno de ellos, durante la recogida noté una picada y clavé, ¡lo tenía!, noté un subidón de adrenalina y el corazón se me aceleró. No me lo podía creer: mi primer pez con artificial. Un bass medianito que me emocionó sobremanera. Guardé el maíz para siempre y junto a mi cuñado, esa tarde acabamos orillando una docena de bocazas.

SPINNING, ¿UNA PESCA COMPLICADA? Hablamos de pesca, no de física cuántica. Realmente no es tan complicada como algunos expertos pretenden hacernos creer, pero no caigamos en el error de pensar que su práctica resulta un juego de niños. Se trata de una de las técnicas de pesca más complejas que existen debido a la multitud de especies susceptibles de ser pescadas, la diversidad de ambientes donde se desarrolla, la variedad de equipos y señuelos que se emplean y las numerosas variables (climáticas, biológicas y ambientales) a tener en cuenta durante su práctica.

Se trata de una modalidad bastante técnica, pero con un poco de asesoramiento y perseverancia, puede llegar a resultar en ocasiones muy gratificante, tanto por el tamaño, como por el número de capturas. Como hemos comentado esto ocurre en ocasiones, pues sus resultados son muy variables y a veces se muestra avara y poco agradecida comparándola con otras modalidades (como puede ser la pesca con cebo natural), resultando los “bolos” frecuentes tanto si la practicamos en el mar, como en agua dulce.

¿QUÉ MATERIAL NECESITO? Cuando empezamos a pescar en cualquier modalidad, el desembolso en equipo es importante. En este caso quizá más, por tratarse de una técnica muy diversa. Si pretendemos tocar todas sus variantes, lo más recomendable si queremos simplificar y gastar lo menos posible será adquirir un equipo generalista y polivalente; ya llegará el momento de especializarse y decantarnos por aparejos de mejor calidad cuando nuestra experiencia vaya en aumento y tengamos las ideas más claras respecto a nuestras preferencias.

Un equipo de gama media, económico, pero de calidad contrastada será ideal para empezar. No vale la pena comprar el más barato porque muchas veces su calidad deja que desear y puede dejarnos tirados durante el transcurso de un día de buena pesca o con un gran ejemplar prendido del anzuelo. Las cañas y carretes deberán ser preferiblemente ligeros a fin de evitar lesiones, pues se trata de una modalidad en la que se lanza innumerables veces al cabo del día. El grafito, resistente y poco pesado, es un material perfecto para la caña y en cuanto a las anillas a ser posible optaremos por las famosas Fuji SIC. El carrete debe ser de ratio elevado, (como mínimo de 4,8:1). En su caso, los señuelos son un elemento muy importante en esta modalidad y los pescadores noveles suelen perderlos en gran cantidad. En los inicios, son pocos los que disponen de una embarcación, pescando una gran mayoría desde orilla, lugar donde los enganchones con el fondo son frecuentes.

Necesitaremos un buen surtido para afrontar las distintas posibilidades que se nos brindan, que normalmente son muy diversas: pescar una u otra especie, prospectar las distintas capas de agua, distintas condiciones de turbidez y variantes climatológicas. Una buena selección de señuelos debe constar de peces artificiales de superficie (poppers, pencil poppers, paseantes y jerkbaits) en diversos tamaños y colores. Una buena variedad nos permite pescar especies muy diversas en una de las modalidades más activas y divertidas como es la pesca en superficie, que nos deleita con espectaculares ataques como peces artificiales de medias aguas, cranckbaits para pescar en aguas más profundas, vinilos de diversas características, tamaños y colores (tipo pikie, lombrices, salamandras o tubos), además de los accesorios que algunos necesitan en su montaje (cabezas tipo jig, plomos tipo bala o anzuelos variados), spinnerbaits, buzzers; cucharillas giratorias y ondulantes de distintos tamaños, pesos, formas y colores y jigs variados en tamaño, peso y color que nos permiten capturar una gran variedad de especies sobre todo marinas.

¿CÓMO PUEDO INICIARME? Para iniciarse en cualquier actividad se necesitan unos conocimientos básicos, tanto teóricos como prácticos. Para adquirir la valiosa información, disponemos de numerosos recursos a nuestro alcance como libros, revistas, páginas web, foros, vídeos, buscadores de internet, cursos o seminarios. Hace pocos años, los aficionados tenían que conformarse con la escasa información existente en los pocos libros que se publicaban en español, casi todos sobre la pesca de la trucha.

Hoy en día, la información se ha tornado más accesible para la gran mayoría. Desde hace algunos años, con la publicación de numerosas revistas especializadas que aportan novedades sobre técnicas (entre ellas el spinning), pesca de especies tanto de agua dulce (black bass, lucioperca y siluro) como marinas (anjova, palometón, lubina, caballa o túnidos), su biología, nuevos materiales y equipos. Y más recientemente, con la aparición del vídeo, DVD e internet que han abierto otros campos de consulta.

De hecho, internet es uno de los más interactivos ya que la red permite que se pueda navegar libremente en busca de información en las cada vez más numerosas páginas web. Entre las últimas que proliferan están las relacionadas con los blogs particulares y redes sociales). Otra buena opción, tanto teórica como práctica, es asistir a cursos o seminarios que imparten particulares, asociaciones, clubes y páginas webs. Yo mismo tuve el placer de colaborar en la organización de dos seminarios de pesca convocados por el portal web www.alterfishing.com. El primero realizado en el lago de Banyoles, trataba sobre la pesca del black bass y el segundo, realizado en el Delta del Ebro en colaboración con la página web www.pescamediterraneo2.com, sobre spinning marino.

Experiencias muy interesantes donde prestigiosos pescadores forjados en el mundo de la alta competición compartieron sus conocimientos para aprovechamiento de todos los que estuvimos allí presentes, tanto noveles como veteranos. Para conocer mínimamente las técnicas y especies pescables hace falta tiempo, porque se trata de un campo muy amplio. Es por ello que resulta beneficioso para ir avanzando compaginar teoría con práctica. Muy aconsejable a la hora de recopilar información será seguir nuestro propio criterio y sentido común. Es preferible contrastar toda información en diversas fuentes, antes de tomarla como una verdad absoluta, ya que desgraciadamente en algunos casos se encuentra viciada por intereses personales y comerciales.

La práctica es fundamental en el desarrollo de esta actividad siendo posible aprender de forma autodidacta con el eterno ensayo-error o buscando la ayuda de algún aficionado dispuesto a aleccionarnos, opción más rápida y divertida. Si no conocemos a nadie que se brinde a tal cometido, una buena opción será darse de alta a través de internet en foros y redes sociales o participar en las actividades de algún club o sociedad de pesca, lugares donde se forjan buenas amistades con aficiones e intereses comunes. Otra opción será contratar un chárter o un guía de pesca, buenos profesionales del ramo que sin duda nos orientarán.

Para iniciarse en la práctica con ciertas garantías de éxito podemos empezar, si hablamos de agua dulce, visitando uno de los numerosos cotos intensivos de trucha donde se realizan repoblaciones de forma habitual y las truchas no son muy selectivas. También es divertida y asequible la pesca de pequeños basses, cachos y percas, peces muy agresivos que se capturan en buenas cantidades con cucharillas y peces artificiales. En aguas marinas, los lugares idóneos para realizar nuestras primeras capturas son las cercanías de agua dulce (donde podemos pescar muchas especies con todo tipo de señuelos), espigones que se adentren en el mar (pescándolos con pequeños jigs sobre todo al anochecer) o puede resultar buena opción, si tenemos esa posibilidad, alquilar una barca para pescar las abundantes pajareras que se forman a escasa distancia de la costa en época estival y que son pródigas en capturas. Si lo que queremos es aprender y perfeccionarnos, pescar y pescar será nuestra mejor escuela. Este deporte nos sorprende a diario y por muchos años que se practique nunca termina su aprendizaje. Nuestro mejor maestro será el río, el lago o el mar y por supuesto, nuestros amigos los peces.
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