Hemeroteca :: 01/07/2010
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Salmónidos

Los mejores momentos para la trucha a mosca

Última actualización 24/06/2010@12:51:39 GMT+1
CON LA LLEGADA DEL VERANO Y DE LOS DÍAS CALUROSOS LA PESCA PUEDE TORNARSE COMPLICADA. SI PESCAMOS TRUCHAS A MOSCA DEBEREMOS SABER ADEMÁS QUE INFLUIRÁN UNA SERIE DE FACTORES COMO LA LUMINOSIDAD O EL PROPIO CALOR, QUE HARÁN QUE TENGAMOS MÁS O MENOS ÉXITO.

Texto y fotos: Juan José Jódar Valderrama
Según pasan los días, se aleja más ese raro y generoso invierno que hemos tenido de agua y nieve, y vemos cada vez más cerca la llegada del verano. Sus largos días de luz y calor nos permitirán darnos cuenta de que tendremos que adaptar nuestra técnica, táctica y equipos si queremos seguir disfrutando de capturas en nuestras salidas. Si algo tienen en común los días de verano es la luminosidad ya que la cantidad de luz es inevitable. Es cierto que se prestarán otros factores como los cambios de temperatura, la humedad o incluso la neblina, y a los cuales consideraremos como el primer elemento a controlar o adaptarnos a él.

APROVECHA LAS PRIMERAS LUCES. Llegados al río con las primeras horas del día, nos encontraremos cerrando el ciclo del día anterior. Las truchas con total seguridad aún no se habrán apartado de las zonas donde suelen colocarse en los serenos y noches de verano para cazar. Las encontraremos en las zonas principales del río, en salidas de chorros, en sus zonas de transición a corrientes lentas y en las posturas comunes de caza como detrás de piedras en mitad de la corriente o bajo un tronco donde caen insectos.

Será durante un rato cuando podremos aprovecharnos aún de esa confianza que las envuelve durante la noche y que no perderán hasta que el día entre un poco con sus primeros rayos de luz sobre el agua. Pescaremos con modelos de spent en superficie y moscas ahogadas de pluma de león, fijándonos bien en la presencia o no de caenis. Son por antonomasia las moscas del amanecer de la mayoría de los ríos y que las truchas toman bastante bien.

pescar en zonas de tiro a media mañana. Llegará un período de tiempo en el que las truchas se apostarán en las zonas de tiro para alimentarse de las más que posibles ninfas y larvas que la corriente arrastre. Permanecerán hasta que el sol empiece a tomar altura y empiece a lucir con mayor intensidad. Será un buen momento para pescar a ninfa o seca sobre los tiros principales, donde tras los primeros lances veremos cuál de las dos técnicas será más fructífera. Si no vemos movimiento en superficie empeñarnos en pescar con mosca seca carecerá por completo de sentido.

MEDIODÍA: PESCAR A NINFA ES BUENA OPCIÓN. Las truchas migrarán a zonas más tranquilas y profundas del río, orillas con vegetación, palos en mitad del cauce y piedras que desvíen la corriente desde donde observarán todo lo que acontezca por las inmediaciones y desde donde no dudarán en moverse para seguir alimentándose, casi siempre de ninfas y larvas que no les supongan un gasto calórico. Pescar en estos momentos a ninfa con ninfas pequeñas al hilo y con terminales muy finos y largos (como si pescáramos a seca) será una opción más que buena además de muy emocionante.

En las horas centrales del día las truchas que podremos ver (las que se protejan en la vegetación no las veremos, pero recordaremos que están) estarán completamente pegadas al suelo en zonas con velocidad moderada y donde podremos llevar a cabo la táctica de bajos largos, finos y ninfas de un 20 en adelante: 22-24-26-28. Como estas moscas pesan tan poco, la mayoría se montan sin lastre. Tendremos que adelantarnos mucho a la posición de las truchas para alcanzar su zona de caza cuando nuestra mosca llegue a su altura. Será posible únicamente si el bajo que usemos es lo suficientemente fino como para no ofrecer resistencia alguna al hundimiento de la pequeña ninfa.

Personalmente, pescar una trucha a seca que vemos que se ceba reiteradamente en una corriente me parece bonito y difícil de superar, pero para mi gusto queda superado con creces por la pesca de una trucha que se encuentra posada sobre el lecho del río, a un metro y medio de la superficie y que come de vez en cuando alguna ninfa que pase cerca. Tendremos que adelantar el lance varios metros para no asustarla en la posada y para que la ninfa llegue a su lugar. Siempre será mejor que llegue a 60-70 cm por delante de ella para una vez allí, situada en el mismo plano que la trucha, moverla levemente para llamar su atención y así será captura con seguridad. De nuestra mano quedará sacarla o no con la finura de terminal y de imitación.

CAÍDA DE LA TARDE CON PRESENCIA DE SUBIMAGOS. Se presentará, sin lugar a dudas, lo que se califica como uno de los mejores momentos de la jornada. El sol empezará a declinar y es más que probable que una suave brisa nos acompañe. Observaremos que algo está cambiando bajo el agua porque empezaremos a ver cómo se van colocando en posiciones de caza la mayoría de las truchas que han pasado casi todo el día apartadas de las mismas. Unido a esto y en la superficie, aparecerán los primeros subimagos de la tarde aunque es probable que nos encontremos con varias eclosiones de insectos a la vez.

Estos días calurosos son muy queridos por la mayoría de las moscas de nuestros ríos y tendremos que desperdiciar alguna postura para determinar con exactitud qué mosca es la que están comiendo. La pesca durante la primera fase será a ninfa en las zonas de entrada principales; conforme la presencia de subimagos sea elevada podremos pensar en pescar en superficie, pero, llegados aquí, podríamos probar con un tándem ninfa-seca o ninfa-emergente para ver cuál de las dos imitaciones es realmente más efectiva.

Si tenemos suerte, es más que probable (en verano son muy frecuentes), que tengamos sereno hasta que no podamos pescar más por la falta de luz. La dificultad técnica a lo largo del sereno no es muy grande pues las truchas parece que pierden por completo la desconfianza que las caracteriza y mantiene con vida. Tendremos en cuenta que durante este rato en que la noche se echa encima es probable la captura de ejemplares de gran tamaño (donde aún queden) por lo que llevaremos el grosor de nuestros terminales al límite para no perder una captura tras otra. Llegados aquí, tendremos en cuenta dos cosas más. La primera es montar un aparejo completo para no estar deshaciendo enredos que a esas horas son imposibles de arreglar. La segunda será tener siempre localizada una salida del cauce que cruce la vegetación próxima al río y nos lleve al camino de vuelta. Es muy fácil pasar un mal rato si no se toman las medidas de precaución adecuadas.
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