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Coto intensivo sin muerte del Camí de l’Oliva
Última actualización 24/06/2010@12:52:05 GMT+1
El río segre, a su paso por oliana, es conocido como la patagonia catalana. Un lugar idóneo para pescar sus magníficas truchas en cualquier época del año. es conocido además porque estos peces son los de mayor tamaño de toda la comunidad. acompañados de jordi fontanals, pescador de competición, nos adentramos hacia este punto neurálgico.
Texto: Josep solanes (
www.diariodeunpescador.com)
Fotos: Jordi fontanals y J. Solanes
Bajo la imponente estampa del Roc de Les Tres Creus y el Tossal del Torrent, discurre caprichoso el río Segre a su paso por Oliana, localidad que da nombre al pantano que regula el caudal del tramo de pesca intensiva sin muerte del Camí de l’Oliva, más conocido entre los pescadores como la Patagonia catalana. Este acotado de 5,39 kilómetros de longitud ofrece a los mosqueros la posibilidad de enfrentarse a algunas de las truchas más grandes que se pueden capturar en los ríos de la geografía catalana. Los registros en el último año han alcanzado los 74 cm y uno nunca sabe qué es lo que se puede encontrar clavado al final de la línea. Para saber un poco más sobre este acotado y sus moradoras hemos hablado con Jordi Fontanals, pescador de competición y viejo amigo de las truchas fario y arcoiris de Oliana.
“El río Segre bajo la presa de Oliana tiene un encanto especial y quizás por ese motivo terminé haciéndome socio del coto. Sus principales virtudes, desde el punto de vista del pescador, son sus grandes capturas, motivo por el cual ha terminado con el sobrenombre de la Patagonia catalana, y la calidad de sus aguas, aunque a veces ésta se vea afectada por los residuos de la piscifactoría”, apunta Jordi Fontanals, experto montador de moscas y pescador de competición asiduo a los puestos de honor de los torneos en los que participa. Jordi, que nació en Alcarrás, lleva muchos años en esto de la pesca con mosca y conoce el coto del Camí de l’Oliva como la palma de su mano; a las truchas las conoce por su nombre y, sin duda alguna, ostenta el honor de haber capturado algunas de las más grandes, no sólo de este tramo sino de cuantos hay en el mapa truchero de Cataluña.
RADIOGRAFÍA DEL COTO. Cuando hablamos de las mejores zonas, Fontanals señala que “todas las zonas son buenas, aunque entre los aficionados destacan las pozas o tramos que coloquialmente se denominan como el puente de Tragó, el vertedero, la salida de la piscifactoría y la poza de la Oliva, seguramente porque a excepción de la salida de la piscifactoría, son zonas de poca corriente y aguas profundas donde las truchas encuentran protección y alimento”. Y lo cierto es que nuestra experiencia en este acotado no nos dice lo contrario. En nuestra primera jornada nos concentramos en varias truchas de buen tamaño que se estaban alimentando en superficie de pequeños quironómidos. Utilizamos bajos muy largos y finos con moscas del 20 al 22 para tentarlas y conseguimos varias capturas de farios de 50 cm y una arcoiris que superaba los 55; son preciosos peces de una vigorosidad encomiable. La pesca en estos tramos en los que se conoce la presencia de grandes truchas puede variar con las condiciones climatológicas, la época del año y, lógicamente, con el nivel del agua. En nuestra segunda jornada, con un nivel de agua más alto, la pesca resultó especialmente efectiva con estrímeres de buen tamaño de colores vistosos.
Desde su límite inferior, marcado por la perpendicular con el Tossal de Nuncarga, hasta su límite superior, el puente de la C-14, el río alterna grandes remansos de aguas lentas con zonas de corrientes más rápidas y tablas de moderada profundidad que deben pescarse con distintas moscas y métodos. Como apunta Jordi, hay varios puntos calientes que no podemos obviar en nuestra salida de pesca a Oliana. La corriente que hay por encima del Pont de Tragó es un tramo conocido por albergar grandes farios que en verano se pueden capturar incluso con tricópteros de pelo de ciervo. Más arriba, en la poza del vertedero, encontramos uno de los puntos más pescados del coto y que más capturas de gran tamaño ha dado a los habituales de la zona. En esta poza la profundidad es considerable y la fuerte corriente que desemboca en ella permite trabajar grandes estrímeres con colas de rata hundidas y tentar las grandes arcoiris que la habitan.
La parte inferior de la poza tiene una corriente suave que se convierte casi en una tabla durante 25 o 30 metros. Ahí podremos encontrar regularmente truchas de menor tamaño cebándose en superficie. Estas truchas, sin embargo, son muy selectivas y difíciles de engañar. Hay que pescar fino con imitaciones del 20, 22 o incluso del 24 y se dice que hay pescadores que han llegado a clavar algunas con quironómidos del 30. Queda la duda de si con un anzuelo tan pequeño nos limitamos sólo a pinchar la trucha o realmente podemos hacerla llegar a la sacadera.
En nuestra primera visita a este punto caliente, punto neurálgico de la actividad en este acotado, pude comprobar que estas truchas eran realmente difíciles. Tenía varias de mediano tamaño y alguna más pequeña subiendo frente a mí con regularidad a tan solo 4 o 5 metros pero no hubo forma de engañar a ninguna. Tuvimos más suerte justo al final de la corriente de la piscifactoría pues allí había varias fario de gran tamaño comiendo quironómidos negros en superficie en una zona donde la profundidad no es tan grande y permite acercarse a una distancia suficiente para colocar y ver imitaciones pequeñas justo delante de las truchas.
Por encima de la salida del agua de la piscifactoría, origen de esta corriente tan fuerte que desemboca en la poza del vertedero, hay una corriente más suave que resulta excelente para la pesca con estrímer y a la polaca con ninfas grandes. En nuestra segunda jornada de pesca dediqué un buen rato a peinar esta corriente con un estrímer rojo y amarillo que montamos precisamente para la ocasión y luego con otro blanco y amarillo más pesado; con este segundo conseguí dos capturas fantásticas. Dos arcoiris de casi 60 cm que acometieron mi imitación en medio de la corriente y que tuve que pelear a muerte para que no se llevaran mi bajo del 0,20. La bravura de estos peces es ya conocida y cuando se suma a la fuerza de la corriente el resultado es una batalla enconada en la que la trucha trata por todos los medios de ganar el fondo y refugiarse en él aprovechando la fuerza del agua y el pescador intenta desesperado sacarla de ahí controlando sus carreras furibundas y sus acrobáticas cabriolas. Un espectáculo digno de las mejores jornadas en la Patagonia sudamericana que se repite en Oliana cada vez que uno de estos formidables luchadores toma una de nuestras moscas. Ese día saqué el máximo partido a mi equipo y conseguí llevar a la sacadera tres truchas arcoiris que se ajustaban a esta descripción y que fueron ejemplo de estas épicas contiendas entre mosqueros y salmónidos.
Otro aspecto a destacar de este acotado es que “los accesos para pescar son inmejorables. Un camino por el lateral derecho del río recorre casi todo el coto. Y en mi última visita comprobé cómo estaban haciendo mejoras en el único tramo de camino sin pavimentar que queda”, comenta Jordi Fontanals que recalca querer felicitar a la sociedad de Oliana por la labor que está realizando, con especial mención a su presidente, Miquel Sala, que se desvive por el río, las truchas y el entorno”.
LAS ESTACIONES. El Segre en este enclave tan pintoresco varía su caudal de forma considerable según la época del año. Así, Fontanals nos apunta que aunque en el coto se puede pescar actualmente durante todo el año y no hay épocas malas, ciertamente podría decirse que la jornada de pesca viene condicionada por el caudal de agua que pueda soltar la presa de Oliana, la cual puede variar el volumen de salida en función de las lluvias”. Aun así, a la hora de elegir, Fontanals lo tiene claro: “si tuviera que elegir, diría que el mejor período para la pesca es el que se extiende entre finales de julio y hasta las primeras lluvias fuertes de enero o febrero, y huiría especialmente de los meses de abril, mayo y junio, en función de cuando empiece el deshielo de la alta montaña ya que muchas veces suele coincidir también con época de lluvias”.
Cuando comentamos con Fontanals los pormenores del reciente crecimiento del embalse de Rialp (aguas debajo del pantano de Oliana), Jordi apunta que “de momento el embalse de Rialp, debido a su actual volumen, se ha comido algunos de los tramos inferiores del intensivo. El último día comprobé que el impresionante remonte de barbos que se produce cada año durante el mes de julio, quizás por el alto volumen del embalse de Rialp este año, es mayor; me gustaría ser positivo y pensar que en los pocos años que lleva en funcionamiento este embalse de Rialp las truchas han empezado a hacer una rueda migratoria de embalse-río-embalse. En realidad ya se han empezado a obtener algunas capturas de tamaño descomunal muy plateadas que podrían ser signo de este fenómeno”.
En resumen, el coto intensivo sin muerte del Camí de l’Oliva ofrece una pesca de truchas arcoiris y fario de gran tamaño que el mosquero que gusta de emociones fuertes no puede obviar. Tal vez por este motivo es uno de los destinos más visitados de Cataluña y lo seguirá siendo a pesar de los despropósitos de algunos y de las adversidades que plantea la propia naturaleza en forma de sequías, fuertes calores y otros factores que acompañan siempre un deporte como la pesca, tan ligado al entorno natural.