Febrero / Marzo 2010    10 de marzo de 2010
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Predadores

La clave del éxito con el bass

Última actualización 26/01/2010@13:14:49 GMT+1
El término versatilidad se desglosa en varios aspectos relacionados con las diversas maneras de realizar lo que los americanos denominan bassin´ (pesca de bass). cuando se practica esta pesca de forma regular, la versatilidad es fundamental en el éxito o en alcanzar un grado de efectividad.

Texto: Josep Solanes
www.diariodeunpescador.com
Fotos: Larry d. Hodge y autor
Tradicionalmente, Michael Iaconelly ha sido el profesional americano más identificado con el concepto de versatilidad. Un tipo joven y vital que se adaptaba a casi cualquier situación de pesca, con un uso particular de las técnicas más habituales en la pesca del bass y una interpretación personal de los patrones estándar que se manejan un día sí y otro también en el circuito profesional americano. A mucha distancia de esa visión tan creativa y esa chispa que aportaba Ike al mundo de la pesca del bass, está mi afición por este deporte y las horas de práctica y estudio que le he dedicado. Gracias a ello, he podido identificarme bastante con la idea de que la versatilidad es fundamental en la pesca del bass.

UN PESCADOR VERSÁTIL. Michael Iaconelly es uno de los personajes más excéntricos y controvertidos del circuito profesional; sin embargo, su tesón y su pasión por la pesca del bass son innegables. A mi entender, gracias al afán de superación y de triunfo, es uno de los pescadores que más ha aportado a la historia de la pesca del bass. Y respecto a sus aportaciones a esta pesca que tantas pasiones despierta, Ike ha sido sin duda el pescador que ha demostrado mayor capacidad para adaptarse a las circunstancias y determinar patrones de pesca. Muchos pescadores tienen “sus” técnicas y tácticas favoritas y se aferran a ellas para mantener la confianza y la concentración en un esfuerzo consciente de autocontrol para obtener el mejor resultado posible en cada jornada, cada situación de pesca y cada lance. Al contrario que estos pescadores más “clásicos” de bass, Ike se aferra a su gran capacidad para ser versátil y a la utilización de materiales cuya versatilidad le permite sacar el máximo de cada uno en distintos escenarios y necesidades.

VARIOS SEÑUELOS Y VARIAS TÉCNICAS. En un día cualquiera de los que Ike dedica a entrenar en un lago X, antes de la celebración de un torneo importante en el que tendrá que rendir al máximo, este intrépido pro utiliza una variedad sorprendente de señuelos y técnicas que le ayudan a hacerse una idea más clara de cuál es el patrón de pesca adecuado para ese lago y la época del año. Ike es capaz de lanzar un Pointer 100 en un puntal durante 5 minutos y, seguidamente, cambiar a un crankbait para hacer 4 lances sobre un punto más profundo del puntal y volver al jerkbait casi inmediatamente si no tiene picada alguna o cambiar a una caña con un jerkbait similar, pero una línea de menos calibre, para que éste se hunda más. Todo esto en 5 minutos y medio, con una actividad frenética, manipulando el motor eléctrico y escudriñando las coberturas, tanto a simple vista como con su sonda.

En otro momento, Ike cambiará el ritmo de recuperación de un mismo señuelo, le corregirá el ojal para que nade correctamente o le añadirá un anzuelo rojo en la barriga, más grande que el que monta de origen, para que en lugar de quedar suspendido en el agua cuando está inmóvil, se hunda lentamente. Incluso tendrá una caña con un carrete lleno con tan sólo ¾ de bobina de fluorocarbono bañado en silicona para que la línea esté más suave y no se rice tanto. Esto es difícil de trasladar a la pesca amateur que casi todos nosotros practicamos.

La mayoría de los pescadores de bass en nuestro país, y también en mi caso, no tenemos 10 o 12 cañas de bass de distintos tipos que, montadas con los carretes que mejor se les adaptan, estén preparadas para desarrollar acciones distintas con diferentes señuelos en unos pocos segundos y con sólo el gesto de dejar una y coger otra. Yo tengo muchas cañas, pero no todas son de bass, y no todas están compradas pensando en utilizarlas solamente con un tipo de montaje o en unas determinadas circunstancias. El pescador debe comprar cañas polivalentes que pueda utilizar muchas veces y para distintas especies y en distintos lugares. Otra cosa es que sí debemos tener un mínimo 2 o 3 cañas de bass para multiplicar nuestras opciones de capturar este centrárquido.

Pero Ike es un profesional, y los materiales que utiliza son los que le permiten ganarse la vida como pescador y, por lo tanto, tiene tantas cañas como cree necesario y tantos carretes o líneas como le es preciso para sacar el máximo partido de estas cañas y de los señuelos que utilizará con ellas. El ejercicio que yo hago aquí es trasladar todo cuanto se puede aprender y aplicar de cómo utiliza cada combinación al equipo que yo dispongo, y simplifico las cosas agrupando un poco dentro de la diversidad de técnicas y opciones que hay en la pesca de bass. Esta es mi intención en este artículo, y para ello me he concentrado en lo más significativo respecto a las masas de agua, el agua misma, el tipo de lanzado y los señuelos.

GRANDES LAGOS Y PEQUEÑAS CHARCAS. La forma en que se desarrolla la pesca en grandes lagos o pantanos y en charcas pequeñas de tipo rural o de regulación de sistemas hidráulicos es muy distinta. La manera en que el bass se comporta en uno u otro escenario varía bastante y obliga al pescador a adaptarse en la medida de lo posible. Yo soy eminentemente un pescador de orilla. Siempre he pensado que el bass se captura mejor cuando se mantiene en aguas poco profundas cercanas a la orilla, sobre todo en pequeñas masas de agua. Sin embargo, el 90% de la pesca del bass en los Estados Unidos se desarrolla desde una embarcación. La magnitud de los lagos y los embalses en el país transatlántico es tal que la pesca resultaría prácticamente imposible sin una embarcación.

No obstante, en ambos casos hay un enfoque que es común en cualquier situación de pesca: lo primero que hay que hacer es localizar los peces. Esto puede hacerse caminando por la orilla o a bordo de una Bass Tracker perfectamente equipada con sónar y GPS, pero lo que estamos buscando es lo mismo: estructuras que proporcionen alimento y cobijo al bass y coberturas de distintas características según la temperatura del agua y la época del año. Una vez estemos a la distancia de poder lanzar sobre apostaderos que reúnan estas características, podemos actuar de muchas formas; pero, en el fondo, nuestra táctica será similar si las coberturas que pescamos son las mismas. Por ejemplo, si pescamos un puntal desde la orilla o desde la embarcación, sabemos que la situación de los peces será la misma. En una pequeña charca, no habrá muchos puntales, a lo sumo uno o dos, y por lo tanto, serán puntos calientes en los que debemos concentrarnos.

Y la versatilidad deberá estar a la orden del día. Hay que ser capaces de avanzar por la orilla con tal sigilo que podamos colocar un pequeño Dinger a unos pocos centímetros de bass apostado bajo unas ramas, y tener la habilidad de posicionar nuestra embarcación para pescar la parte exterior de una masas de juncos que nace en la orilla y se extiende en varios metros de grosor hacia aguas más profundas a lo largo del lado menos escarpado del puntal. Desde la barca no podremos ni siquiera localizar ese bass apostado bajo un árbol caído sobre la orilla, y desde la orilla no podremos lanzar sobre el lado exterior de los juncos. Por lo tanto, en una misma situación hay que ser capaces de actuar de formas muy distintas.

Otro ejemplo: una zona de hydrilla que cubra parcialmente la orilla. Con una barca, no podemos adentrarnos, ni siquiera con el motor eléctrico, en la tupida alfombra de hierba, porque corremos el riesgo de que la hélice quede atrapada en ella. Por contra, desde la orilla no podemos lanzar por los pasos abiertos entre la vegetación que hay en el agua. Tenemos que lanzar siempre cruzándolos. En un enclave como éste, los peces van a estar situados sobre el límite de la vegetación o entrando y saliendo de ella. El pescador debe ser capaz de leer entonces la posición de los peces y trazar los lances según se encuentre en uno u otro lado de la hierba. Por lo tanto, hay que efectuar un repertorio de lances paralelos y radiales para atacar esta cobertura de diversas formas y utilizando varios señuelos. Un pescador polivalente sabrá desenvolverse en ambas situaciones y aprovechar el material del que dispone según las opciones que le ofrece su posición sobre la orilla o sobre la cubierta de la barca.

En una pequeña charca, los puntos calientes estarán normalmente próximos a la orilla, y la pesca será más productiva. Hay que adaptarse a estas condiciones y manejarse con dos cañas polivalentes que nos permitan colocar una criatura bajo unas hojas de nenúfar sobre el borde de un pequeño talud en la orilla misma y lanzar un Texas lastrado entre los juncos a pocos metros de estos nenúfares, para penetrar hasta el fondo y llegar a los apostaderos del bass junto a las raíces de los juncos. En un lago grande, pescaremos en aguas mucho más abiertas y extensas y, probablemente, estaremos lanzando un jerkbait o crankbait para localizar peces en coberturas totalmente sumergidas. Muchos pescadores en barca lo que hacen en realidad es recorrer la orilla. En lagos grandes es una opción fácil, porque no hay que localizar estructuras que no podemos ver a simple vista. Pero hay que adaptarse a este tipo de pesca para sacarle partido. Así, debemos imitar los lances paralelos que se hacen desde la orilla; por ejemplo, en zonas de rocalla medio sumergida. Un jerkbait suspendido es muy efectivo en estas zonas, pero no lo será tanto si efectuamos lances tangenciales a la estructura.

FLIPPING, PITCHING… Si la presentación de un señuelo nunca ha sido de tal importancia que pueda determinar la obtención de una picada o un rechazo, éste es el caso de la pesca del bass en aguas poco profundas y con coberturas espesas, muelles u otros refugios naturales del pez en los que literalmente tenemos que introducir nuestro señuelo para que reaccione como queremos. Tal vez, juntamente con la pesca a mosca seca, la presentación del engaño en las inmediaciones del pez, cuando se trata de bass apostado en posturas “delicadas”, es uno de los componentes de la pesca de este centrárquido que mayor precisión y concentración requiere. Y la necesidad de efectuar lances de este tipo puede surgir de improviso cuando llegamos a un enclave que así lo exige.

Hemos estado lanzando en aguas más o menos abiertas con fondos rocosos y cambios de nivel y, de repente, llegamos al típico rincón con vegetación colgante y una sombra perfecta para que el bass esté camuflado esperando a su presa. Tenemos que colocarle nuestra imitación de cangrejo de 4 pulgadas justo delante de los morros, pero sin chapoteos impropios de estos crustáceos. Debemos ser capaces de cambiar nuestra programación mental en pocos instantes para coordinar nuestras manos y nuestros brazos y efectuar un flipping perfecto, pero con la misma caña que estamos utilizando no es fácil. Mentalmente tendemos a ser sistemáticos y repetir lances más o menos a la misma distancia y con las mismas pautas de recuperación. Aquí tenemos que hacer un esfuerzo contra nuestra propia naturaleza. Con el tiempo, la propia lectura de la situación nos permitirá hacer este “click” casi sin darnos cuenta. Es como pasar de un coche manual a uno automático. Al principio, buscamos el embrague con el pie izquierdo al frenar.

Ser versátil en esta situación supone pasar de pitching a flipping en breves momentos, incluso lanzando el mismo señuelo con el mismo peso. A veces, cuando hemos visto un pez, lo mejor que podemos hacer es no perder mucho tiempo y buscar rápidamente la forma de colocarle algo atractivo en el punto correcto. Y eso hay que hacerlo en el 90% de las ocasiones antes de que el pez nos vea, recele o se espante. No hablamos de peces apostados en nidos que no se mueven de allí y tendremos que cambiar 50 veces de señuelo. Nos referimos a peces resabiados que nos darán una sola oportunidad. Si somos versátiles y capaces de hacer un buen flip, incluso con una caña de spinning (yo lo hago con equipos de este tipo), tendremos una oportunidad de clavar esos peces. Por eso es importante utilizar equipos que se comporten de forma flexible y polivalente y señuelos que nos ayuden a alcanzar esta versatilidad.

SEÑUELOS VERSÁTILES. Algunos de mis señuelos favoritos lo son gracias a su polivalencia. Sin embargo, hay otros que no son mis favoritos, pero tengo que reconocer su versatilidad. Uno de estos últimos es el señuelo versátil por excelencia: el lipless crankbait, uno de los más empleados por Ike Iaconelly a lo largo de su carrera profesional. Este es un señuelo que se puede utilizar durante todo el año. Es del tipo “buscador” y a la vez un engaño que, gracias a su sonoridad, es muy atractivo para basses apostados en coberturas específicas que hayamos localizado y peces inactivos de los que tenemos que “sacar” una picada de reacción. El lipless (literalmente sin labio, que es la paleta que hace profundizar y nadar como lo hacen los clásicos crankbaits y jerkbaits), es muy utilizado en los Estados Unidos, porque variando la velocidad de recogida, el tamaño y el color, nos permitirá pescar de forma productiva en infinidad de situaciones de pesca. Disponer de una pequeña colección de estos señuelos “vibradores” (como les llama Iaconelly) permite además encontrar el tipo de acción que prefiere el bass. Cada marca y cada tipo de lipless crankbait tiene una forma de zigzaguear diferente, con movimientos más o menos amplios o cerrados y una forma de hundirse particular (horizontal o de cabeza), que en un día determinado será más productivo que en otros, según el humor del bass o, lo que es lo mismo, las condiciones en que se desarrolle la pesca. Sin embargo, no hace falta tener 50 señuelos distintos, ya que precisamente su versatilidad nos permitirá pescar en casi todas partes y épocas del año con unos pocos modelos y colores.

Otros señuelos que son muy versátiles son los jigs. Estos todoterreno los podemos lanzar en aguas abiertas para labrar el fondo o escamotear bajo unas ramas colgantes en la orilla e incluso colocar en el corazón de una encrucijada de juncos y vegetación acuática o entre las ramas secas de un árbol sumergido. Muchos creen todavía que los jigs son señuelos para aguas frías, pero estos extravagantes engaños han demostrado que se pueden utilizar durante todo el año con éxito, sobre todo cuando montan trailers de vinilo y, por ejemplo, un sonajero colgando del propio anzuelo. Sí que es cierto que la pesca con jigs requiere paciencia y método. No obstante, esto no quita que el jig debe ser un señuelo imprescindible para el pescador de bass que se precie. Hay que aprender a montarlos y a usarlos en sus distintas modalidades y diseños, pero esto bien merece la pena porque estos señuelos, sobre todo utilizados en coberturas espesas, son “cazadores” de grandes bass. Ya no se trata sólo de aplicar las tradicionales técnicas de jigging de profundidad, sino de utilizar este atractivo engaño incluso en aguas someras frecuentadas por bass hambrientos que sucumbirán a un jig antes que a nada, especialmente en invierno. En verano, como hemos anticipado ya, la pesca se desarrollará mayormente en coberturas densas donde el agua permanece más fresca y oxigenada y el bass encuentra alimento y alivio del calor.

El tercer tipo artificial que es mundialmente utilizado para la pesca de peces depredadores es el jerkbait. Este señuelo no es menos efectivo cuando se trata del bass y, como los dos anteriores, se puede utilizar en variedad de situaciones de pesca y distintos momentos de la temporada. Es una alternativa muy efectiva y versátil que no debe faltar en nuestro kit de señuelos imprescindibles. Como los lipless crankbaits, los jerkbaits son señuelos excelentes para localizar bass en extensiones grandes de agua. Con ellos podemos pescar en distintas profundidades y en sus distintas variantes, flotantes y suspendidos, permiten tentar peces con distintos grados de actividad.
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