Hemeroteca :: 01/10/2009
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Predadores

Trucos para estos singulares escenarios

Última actualización 22/09/2009@08:58:28 GMT+1
Son lugares distintos, especiales, y a veces, secretos. las charcas muchas veces nos pueden deparar el éxito que otros escenarios nos niegan con los basses, pero no por ello resulta una pesca facilona, porque en ocasiones el color del agua es un factor en contra. Estos son algunos consejos para conocerlas mejor.

Texto: David Barajas Galindo. Fotos: Javier Gómez y autor.
Ya sean antiguas graveras abandonadas o alguno de los pequeños humedales que salpican nuestra geografía para servir al ganado (especialmente en la dehesa extremeña), las charcas constituyen verdaderos oasis donde el bass vive sin apenas ser molestado. La ausencia de vertidos garantiza la calidad de las aguas, y la abundante vegetación brinda cobijo a diversos animales como cangrejos, ranas o la diferente minitalla que constituye el alimento básico de este pez. Además, es factible encontrar lugares poco presionados, que por permanecer en el anonimato que supone no aparecer en los mapas convencionales, no son visitados habitualmente por pescadores, lo que sumado a los anteriores factores produce poblaciones sanas, bien estructuradas y con una elevada densidad.

Las ventajas de pescar en un lugar de dimensiones reducidas como son estas masas de agua resultan evidentes. La localización de los peces se torna mucho más sencilla, resultando factible (si la claridad de las aguas lo permite) pescar grandes ejemplares a pez visto. Por otra parte, esto se vuelve en nuestra contra, ya que deberemos andar con cuidado de no delatar nuestra presencia a los basses si no queremos volvernos de vacío, más aún si la charca en cuestión es visitada por otros compañeros de afición y los basses a los que nos enfrentamos son más recelosos.

Por lo anteriormente indicado, vamos a distinguir varias clases de charcas tipo y conseguir así sacarles el máximo provecho. De este modo, y determinado por el tipo de sustrato del lecho de la charca, en la mayoría de los casos son aguas procedentes del filtrado de ríos cercanos, por lo que varían de unos escenarios a otros y con él su claridad o el tipo de vegetación que nos encontraremos. Distinguiremos charcas de aguas claras, de aguas intermedias y de aguas turbias.

Aguas claras. El tipo de vegetación más abundante son plantas invasoras sumergidas de crecimiento rápido, que alcanzan su mayor desarrollo en verano formando grandes praderas y dando cobijo a cangrejos, ranas y a la minitalla presente, por lo que convierten a las praderas de algas en una de las estructuras favoritas de los basses para cazar.

La otra cobertura predominante que da buen cobijo a las especies que habiten allí son los omnipresentes juncos. En este punto nos será más fácil clavar los mejores ejemplares, ya que será posible parapetarnos detrás de los mismos y de este modo no ser descubiertos por el pez. Y es que hasta en la menos presionada de las charcas las cosas se pueden complicar, más aún si llevamos apenas un par de peces clavados, ya que sus compañeros adoptarán una actitud de alerta dificultando su captura.

En este tipo de escenarios resulta muy común observar a los basses -especialmente aquellos de mediano tamaño- patrullando en busca de alimento en grupos de 4-5 individuos. En estas circunstancias es eficaz su pesca con cola de rata, especialmente utilizando imitaciones de libélula, ya sea en su estado adulto o pequeños estrímeres que imiten su fase larvaria, pues constituyen una de sus principales fuentes de alimento. También podemos afrontar su pesca con equipos de spinning utilizando técnicas adecuadas para pescar a pez visto, especialmente adecuadas en días veraniegos con los basses situados en capas superficiales. Resulta recomendable también utilizar líneas finas de 6 lb en cañas que monten carretes de talla moderada (máximo 2500) para atar vinilos en estilo wacky o drop-shot.

La estrategia a seguir para afrontar la pesca en estos escenarios varía enormemente según la localización de los peces. De esta forma, utilizaremos jigs (mejor si son de tamaño contenido) o pequeños cangrejos de vinilo, para pescar en las zonas de juncos. Para buscarlos en las zonas de aguas abiertas, donde seguramente se encuentren cazando cangrejos y pececillos entre las plantas del fondo, utilizaremos jigheads que monten grubs ya sea en su variante tradicional o los skirted algo más modernos, pero que ya son un verdadero clásico en nuestras cajas de vinilos. Funcionarán igual de bien jerkbaits de vinilo en colores naturales como el green pumkin o el watermelon, ya sea en montaje Texas o sin plomar.

Como resulta obvio, los peces varían sus posiciones a lo largo del año, siendo la época más productiva la que va de finales de agosto a comienzos de noviembre, debido a que los ejemplares medianos permanecen muy activos suspendidos en agrupaciones más o menos numerosas y alimentándose durante todo el día en vistas al invierno que se avecina. Asimismo, es una buena época para tratar hacerse con uno de los “abuelos” de la charca que también deben aprovisionarse de una buena reserva de grasas.

Sin embargo, para los más grandes, la mejor época será los meses de abril y mayo, cuando nos será fácil localizarlos en zonas de playas de un metro de profundidad en actitud de prefreza, aunque es recomendable no molestarlos cuando se dispongan a llevar a cabo sus labores reproductivas, ya que en un ecosistema tan pequeño es necesaria la renovación de ejemplares.

Durante los meses más calurosos aprovecharemos mejor el día si enfocamos la jornada a las primeras y últimas horas, ya que durante el resto de la jornada la actividad frenética de los juveniles de bass llegará a desesperarnos al no conseguir clavar ni un pez que supere el palmo de medida. Sin embargo, cuando bajan las temperaturas la cosa cambia: los cazadores diurnos que habían hostigado sin descanso a pequeños alevines, renacuajos y cangrejos, se convierten en presas, al salir los ejemplares de mayor tamaño de su escondite. Igualmente, las ranas que del mismo modo permanecen más activas durante las noches del estío, se convierten también en presa fácil de los centrárquidos. De esta forma serán los señuelos de superficie los que marquen la diferencia en estos momentos; ranas de vinilo, poppers y paseantes serán atacados al mismo tiempo que el agua explota, incluso cuando ya apenas podamos ver porque la noche se nos ha echado encima.

Aguas tomadas. En este apartado englobamos las charcas que poseen una capacidad translúcida intermedia. Son balsas con mayor cantidad de materia orgánica, probablemente debido a que entre sus pobladores se encuentren peces que eutrofizan el agua, tales como carpas o alburnos. Plantas de superficie como nenúfares o hydrillas serán los vegetales que mejor se adapten a esta situación; precisamente son estas últimas las que forman una de las coberturas más características de estas aguas. Son grandes extensiones de plantas que desde el fondo suben en busca de luz hasta alcanzar la superficie.

El mayor problema de estas estructuras reside en la facilidad con que engancharemos nuestros señuelos, haciéndonos perder muchos lances y algún que otro artificial. Para evitarlo en la medida de lo posible debemos utilizar señuelos que se traben cuanto menos mejor. Así realizaremos una pesca rápida, especialmente cuando los peces estén menos activos a primeros de temporada (meses de marzo-abril). Utilizaremos spinnerbaits o chatterbaits entre los canales de algas, con el objetivo de localizar los peces y obtener picadas por reacción. Muy adecuado resulta también en esta época posterior al parón invernal la pesca con técnicas como el flipping, realizando una pesca casi vertical con jigs o tubos de vinilo, para lo que resulta de gran ayuda poseer un pato que nos permita movernos con comodidad entre las algas.

Sin embargo, será en el estío cuando mayor partido saquemos a las praderas de hydrillas. A los basses les gusta colocarse entre las mismas debido a que proporcionan sombra y la concentración de oxígeno es mayor que en otras partes de la charca. Esto nos facilita su localización y permite por tanto pescar a pez visto, debiendo permanecer atentos a cualquier movimiento que delate la presencia del bass entre las algas. Funcionarán muy bien vinilos montados en estilo Texas sin plomar, stickbaits o pequeñas criaturas en colores polivalentes como junebug, black/red o smoke, que nos irán a las mil maravillas en estas circunstancias.

Pasar un buzzer o un swimbait de mediano tamaño por encima de esta cobertura vegetal durante los atardeceres de los meses de más calor es algo que no podemos dejar pasar, ya que nos puede dar grandes sorpresas y además en superficie. Suelen abundar también juncos y nenúfares, siendo en estas zonas muy adecuado “flippear” con pequeños jigs de un cuarto de onza o pequeños cangrejos de vinilo. Debemos tener en cuenta que en épocas de prefreza los basses se situarán preferente en estas estructuras, ya que son más someras y dan buena cobertura para construir allí su nido.

Aguas turbias. En este tipo de balsas desaparecen prácticamente las plantas tan abundantes en las dos charcas tipo anteriores, ya que sus aguas permanecen colmatadas por el agua de filtrado. Suele tratarse de antiguas graveras cuya explotación continúa o ha sido abandonada recientemente.

En estas circunstancias, la escasa vegetación existentes son algas inferiores del tipo de la Cladophora aegagrophila, junto con juncos, que al ser plantas de colonización primaria suelen ser los primeros en aparecer en un nuevo ecosistema.

De esta forma los basses demuestran su gran capacidad de adaptación, integrándose bastante bien en un ecosistema aparentemente más agreste. Los encontraremos en los relieves formados por la explotación de áridos como escalones o raíces de antiguos árboles que han quedado al descubierto, así como en los citados juncos.

Debido a la escasez de coberturas clásicas, en este tipo de aguas utilizo spinnerbaits de pequeño tamaño y crankbaits en consonancia con la profundidad donde puedan encontrarse los peces. Debemos adecuar del mismo modo los colores a utilizar, funcionando bien los tonos rojizos por su semejanza con los cangrejos (constituyen gran parte de la dieta en este tipo de aguas), así como tonalidades más llamativas derivadas del conocido fire tiger. Los jigs en aguas abiertas levantan gran cantidad de sedimentos a su paso por el fondo de la gravera, lo que parece permitir a los centrárquidos, gracias a su hipersensible línea lateral, localizar mejor el señuelo en aguas turbias, lo que suele acabar siendo decisivo. Criaturas y cangrejos de gran movilidad en colores oscuros completan la mano ganadora en estos escenarios.

Si está en terreno privado, no entres. Además del componente técnico es importante conocer el aspecto legal de estos escenarios. Ten en cuenta que algunas comunidades como Castilla y León prohíben expresamente la pesca en pozas alejadas del cauce normal del río, por lo que según interprete dicha ley la guardería nos puede meter en algún tipo de problema. Otro tema es el de las fincas privadas. Por lo general se permite el aprovechamiento público pesquero de aguas privadas, a no ser que el propietario solicite permiso para explotación privada.

El problema se deriva de la legislación vigente en materia de paso en fincas privadas. Si la charca que pretendemos pescar está dentro de terreno privado, no podremos acceder a ella al estar invadiendo una propiedad. No obstante, en aquellas charcas que comuniquen con una masa de aguas corriente, bien sea un arroyo o un canal de riego, el acceso es libre en un perímetro de 3 metros, aun cuando el arroyo nazca dentro de la propia finca. Incluso así deberemos andar con ojo si no queremos vernos en algún tipo de problema legal.

Tampoco debes olvidar que los basses que habitan en charcas llevan una vida bastante tranquila. Sin embargo, en cualquier momento pueden aparecer sombras que compliquen su existencia. El daño provocado en estas balsas por cormoranes, pescadores que no sean consecuentes con el medio o la utilización de antiguas graveras como vertederos ilegales pueden acabar en cuestión de meses con todo atisbo de vida en sus aguas.

Debemos tener muy en cuenta que las poblaciones de bass en lugares de escasas dimensiones, por elevadas que resulten sus densidades, se ven muy condicionadas precisamente por el parco tamaño de su masa acuática. En una charca de 2-3 hectáreas, con una población bien estructurada, el pico de la pirámide poblacional -los ejemplares adultos de bass- apenas supondrán en número varias decenas, de modo que la extracción de estos ejemplares supone un duro castigo a este pequeño ecosistema, del que difícilmente se sobrepondrá. El respeto por la época de freza y un estricto captura y suelta son condiciones imprescindibles si queremos seguir disfrutando durante varias temporadas de la pesca del bass en charcas.
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  • SECRETOS DE LA CHARCA

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    398 | RAFA - 02/10/2009 @ 10:20:42 (GMT+1)
    En primer lugar felicitaros por el artículo, por este y por todos los que leo en esta web. Quería haceros un comentario en referencia al último parrafo de vuestra noticia. Y es que da mucha rabia ver como en algunas charcas cierto número de ¿"personas"?, han ARRASADO literarmente con prácticamente todos los ejemplares, tanto los de buen tamaño como los minitallas que había, y es que actitudes como el CAPTURA Y SUELTA son algo totalmente son algo impensable para muchos. La gente no respeta nada, se lo lleva todo, y encima no le digas nada, porque no veas como se ponen... Pues eso es lo que han conseguido estos "inconscientes", que nadie más pueda divertirse practicando la pesca y durante unos años. Por todo esto y para aquellos que lean esta noticia y este comentario y sean de los que se llevan todo para casa, pedirles una sola cosa, que reflexionen y se planteen la posibilidad de devolver sus capturas al agua, porque así nos podremos divertir todos.
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