Ciprínidos
Secretos para emplearlos con eficacia.
Última actualización 21/09/2009@14:18:01 GMT+1
Actualmente desplazados en su empleo por otras técnicas de cebado como boilies o pellets, los engodos ofrecen al pescador deportivo de carpfishing un buen número de ventajas que conviene no desaprovechar. Conocerlos en profundidad y manejarlos con soltura nos darán un plus diferenciador con respecto a otros pescadores, lo que otorgará a nuestro cebadero un número de opciones mayor de conseguir atraer hasta él a los ejemplares más grandes.
Texto y fotos: Francisco J. Mármol.
Vamos a intentar tirar por tierra una de tantas teorías, a nuestro modo de ver errónea, que permanece muy arraigada en la mente de los practicantes de nuestra modalidad. Ésta no es otra que la creencia de que utilizar engodo en las sesiones de cebado “solamente” atrae a las carpas pequeñas y provoca que las carpas grandes desaparezcan de nuestro cebadero. Nada más lejos de la realidad, ya que independientemente de qué tipo de comida usemos para cebar (granos, pellets, engodo, boilies, etc) los primeros peces que aparecen siempre por el cebadero son los pequeños, incluida la minitalla. Y son éstos principalmente, además de la propia acción del cebado, los que con su frenesí alimenticio atraen y hacen que los peces de mayor tamaño mitiguen un poco su recelo habitual y se acerquen al cebadero. Es igual que el ruido de las pinzas de un cangrejo intentando partir un grano o un boilie para comérselo, que es un atrayente tan bueno o incluso mejor que un buen aroma concentrado.
Volviendo al engodo, y habiendo quedado claro que su inclusión en nuestras estrategias de cebado no es perjudicial, intentaremos explicar de la mejor manera posible cuándo y cómo usarlo para que dé resultados.
El planteamiento correcto. Por lo habitual en su forma de pesca, las sesiones en el carpfishing suelen durar periodos de tiempo en algunos casos de en torno a las 48 horas (desde el viernes por la tarde hasta el domingo por la tarde) y en algunas sesiones de mayor duración incluso 7 o 10 días. Así, el inicio de nuestra sesión de pesca se concentrará en la realización de un cebadero en la zona donde centraremos nuestra acción de pesca, para lo cual debemos contar con un buen engodo que concentre el pescado en la zona elegida y lo mantenga ahí el mayor tiempo posible, entrando y saliendo a comer a la misma.
¿Qué características debe tener este engodo para cumplir con su objetivo? ¿Qué componentes debemos incluir en él para conseguir unos buenos resultados? Como ya hemos aclarado en otras ocasiones, cada agua presentará unas características diferentes que hacen que funcione mejor un tipo de engodo que otro, por lo que aquí deberíamos entrar en preferencias alimentarias específicas. Sin embargo, vamos a identificar los elementos esenciales que con carácter general deben integrar el engodo. Empecemos por dar unas notas sobre los colores más típicos a utilizar, para lo que tendremos que tener en cuenta, además, el tipo de fondo de nuestro escenario de pesca. En la tabla adjunta podemos contemplar los colores aconsejados para cada estación del año, en función de si las aguas en que pescamos son normales, muy claras o turbias. Como puede apreciarse, estas variables provocan sensibles cambios en los colores más indicados que deberemos emplear.
En cualquier caso, después de muchos años en el mundo de la pesca tenemos una cosa muy clara: cuando algún pescador está consiguiendo mejores resultados que nosotros pescando en las mismas condiciones, es porque está haciendo algo diferente que le mantiene siempre un paso por delante en los resultados. Puede ser por el uso de un tipo diferente de cebo o de montaje, o por la localización del pescado de forma más precisa. Empecemos por buscar en la primera clave, el uso de diferentes cebos. Y no debemos pensar sólo en los tipos de cebo que se utilizan, sino también -y esto es muy importante- en la forma en que se lo presentamos al pez.
El engodo es un método poco utilizado en estos días, ya que pocos pescadores lo siguen utilizando. Hemos pasado de este sistema (en el que hay que ensuciarse las manos para mezclarlo todo) a alternativas más “limpias”, como pellets y boilies. Con el gran número de productos que cada año aparecen en el mercado, existe un gran abanico de diferentes cebos para elegir. Personalmente, hemos estado usando varios tipos de engodo en las últimas temporadas y los resultados han sido buenos durante las épocas menos productivas del año, cuando todos tenemos bastantes malos resultados. Las sugerencias que pasaremos a mostrar a continuación están diseñadas para ayudarnos a pensar en las formas en que podemos utilizar nuestros conocimientos de un embalse particular, y evolucionar la presentación de nuestros cebos para llevarlo a un nuevo nivel y obtener los mejores resultados.
Los engodos están disponibles para conjuntar y complementar la mayoría de los tipos de boilies en el mercado a día de hoy, y coinciden en los atractores así como aceites, sabores, etc. Con ellos se puede colocar una cama de cebo que esparce en toda la zona de los alrededores su señal muy rápidamente, alertando con ello a la carpa de la presencia de alimentos en su zona natural. La realidad es que ésta puede desconfiar de alimentos redondos y pequeños objetos, pero sí quieren el contenido nutricional que tienen los boilies. Al haber una capa delgada de cebado en el fondo, junto con los boilies y otros alimentos que podemos poner (partículas como cañamones, maíz, chufas, garbanzos, habines, etc), conseguimos dar un nuevo aspecto a una zona cebada... y ello dará mayor confianza a los sentidos de las carpas para mitigar la sensación de peligro.
Metidos de lleno en los engodos. Algunos ejemplos de los ingredientes básicos que podemos agregar para crear estos cebados son cañamón, pellets, maíz, chufas troceada, boilies en pequeños trocitos, etc, además de la adición de algunos aceites y sabores (de halibut, cañamón...). La forma en que se mezclan los componentes individuales dependerá del método de lanzado. Por ejemplo, si lo mezclamos a mano obtendremos una buena consistencia esponjosa que será perfecta para apretar en bolas para catapulta o tirador. En el caso de que la aplicación del cebo sea con la mano (o cuchara/pala cebadora) podemos experimentar con diferentes consistencias de mezcla del engodo. Para realizar la mezcla a conciencia podemos utilizar una cuchara y así conseguiremos un buen resultado final con todo el contenido del cubo.
Además de la propia mano, a la hora de lanzar existen multitud de instrumentos para llevar a cabo tal fin, como la cuchara cobra, la catapulta o tirador de medio alcance, plomos feeder, cohetes cebadores, etc. A este amplio abanico ha venido a unirse un nuevo y más efectivo método, conocido como “The Flinger”. Atado a nuestra línea, es una especie de cazoleta de dimensiones variables que permite lanzar bolas del tamaño de una naranja a más de 100 m, empleando para ello nuestras cañas. Con un poco de práctica, se consigue una precisión altamente fiable.
Con lo dicho hasta ahora, resulta evidente que es de vital importancia que el tamaño de la bola de engodo coincida con las herramientas que vamos a emplear para el lanzado. Si es demasiado pequeña nos llevará todo el día obtener una buena cama de cebado; si es demasiado grande, la distancia y precisión van a ser difíciles de conseguir.
En cualquier caso, antes de empezar a cebar realizaremos una pila de bolas de engodo del tamaño apropiado a nuestro sistema de lanzado y las pondremos en un cubo, listas para lanzarlas. Un buen truco final consiste en, una vez confeccionadas las bolas, utilizar un spray de algún aroma que sepamos suele funcionar muy bien en dicha zona y rociarlas un poco antes de lanzarlas. De este modo permitiremos que dicho remojo sea absorbido y nos dé un plus de atracción una vez lanzadas. Particularmente hemos utilizado en algunas ocasiones varios sprays con distintos sabores a la misma vez, confundiendo con ello los sentidos de las carpas y alcanzando resultados inesperados por lo fructífero de los mismos.
Por otro lado, la bolsa de PVA o el tubo de malla continuo son también una gran manera de utilizar el engodo. Para ello, dejaremos que se seque el engodo y después añadiremos trocitos de chufa, boilies y pellets. Para humedecer la mezcla podemos emplear un poco de aceite de cañamón, de salmón, de halibut... Eso sí, que no sea a base de agua, ya que si no disolveríamos el PVA.
En general, la mayoría de los engodos tienen los mismos ingredientes: maíz, galletas, harinas vegetales y animales, pan, etc. La diferencia entre unos y otros es la forma de comportarse una vez que los echamos al agua. Es decir, si rompen en superficie, a medias aguas o en el fondo; si es un engodo rápido o lento, etc. Así, por ejemplo, si queremos pescar carpas en un lugar con gran profundidad, el engodo idóneo será uno pesado que compacte muy bien y cuyas bolas tarden en romperse. Este engodo tendrá partículas grandes. Todo lo contrario que el engodo utilizado para pescar la minitalla a medias aguas y en superficie, en donde se impone uno con partículas muy finas que debe romperse rápidamente y crear una nube que atraerá el pescado pequeño.
Existen multitud de tipos de engodos en el mercado, empezando por los más que conocidos por todos los pescadores -sobre todo de enchufable, inglesa, legger...- y que no son otros que los grandes engodos de base, entre otros. Sin embargo, desde nuestro punto de vista nos decantamos mejor por otros engodos que a nuestro parecer son mucho más completos para los requerimientos alimenticios de nuestras grandes carpas, y que sin duda serán mejor aceptados por éstas. Nos estamos refiriendo a los engodos de firmas como Mistral (engodos de cangrejo, halibut, rosehip, stick) o Dynamite baits (The Source, muy aconsejable, chufa, halibut, etc). Todos ellos son engodos más que probados y con unas garantías muy elevadas de funcionamiento en cualquier tipo de aguas.
Normalmente se usa un engodo base, que puede llegar a ser hasta del 60-75% del total, y luego se añadirán partículas más gruesas como maíz, cañamón, trozos de chufas, trozos de boilies, pellets de distintos tamaños... y un secreto que puede darnos grandes resultados: añadir una lata de atún en aceite de girasol o semillas. Para ello, lo mejor es disgregar el atún en trocitos pequeños, incluyendo también su aceite. Para trocear las chufas, boilies, pellets, etc, nuestros amigos de Korda han sacado al mercado un artefacto de nombre KRUSHA que nos permite realizar esta tarea sin mayores complicaciones. Se vende en tamaño grande y pequeño.
También podemos añadir betaína -bien sólida o líquida- y siempre sin pasarnos en la dosis de este componente, la cual suele ser la recomendada por el fabricante. Un exceso de betaína es repulsivo para la carpa, pero en su dosis justa es un alto atrayente. Otro potente atractor es el ácido butírico, por lo que no debe faltar en nuestro almacén de sustancias. Además, podemos incluir una dosis del sabor o sabores que utilizaremos en nuestro anzuelo, bien aceite de halibut o sabores de scopex, cangrejo, chufa, piña, etc.
Una vez elegido el engodo que vamos a utilizar, lo echamos a un cubo amplio y lo mezclamos poco a poco, mojándolo en varias fases. En la primera se agregarán dosis abundantes de agua y lo mezclaremos con fuerza hasta que logremos formar bolas que puedan ser partidas con facilidad. Una vez hecho esto, lo dejamos reposar unos 10 minutos para que el agua penetre bien en las partículas gruesas. Después se vuelve a mojar, aunque esta vez agregando menos agua y siempre poco a poco. Si vamos a utilizar aroma en polvo, este es el momento de añadirlo, es decir, una vez que el engodo está mojado. Si en cambio utilizamos aroma líquido, éste deberá mezclarse con el agua con la que hacemos el engodo.