La comarca del Deza, con una extensión de 985 km2, comprende los municipios de Agolada, Dozón, Lalín, Rodeiro, Silleda y Vila de Cruces. En una Galicia interior y tremendamente fiel a sus raíces y costumbres, Rodeiro, en otro tiempo Terra de Camba, se sitúa en las inmediaciones del corazón gallego, concretamente en el ángulo noroeste de la provincia de Pontevedra, en las llamadas Tierras Altas de la dorsal Galaica. El pueblo se extiende a los pies de la falda del monte Faro, donde las vertientes de sus cristalinos arroyos aúnan fuerzas para dar vida al río Arnego, en el que se encuentra enclavado el coto truchero que ocupará este reportaje.
Rodeiro derrocha Galicia y galeguidade por sus cuatro costados, huele a cultura y tradición y, por añadido, a caza y pesca. Fue en otro tiempo lugar de encuentro de numerosos artistas e intelectuales del momento, y se dice que las neveras del veterinario del pueblo (hermano del reconocido pintor Laxeiro) siempre se encontraban repletas de truchas por la tremenda afición a la pesca existente en el lugar y al gusto por el buen yantar de éste.
Además de las truchas y de la caña, en Rodeiro podemos disfrutar de impresionantes rutas de senderismo, como la ruta O Faro, que nos compensará con una incomparable vista natural, o la de Os Castros, por los montes de Cantelle y Casares, donde seremos testigos privilegiados de la impronta celta. Numerosas iglesias románicas e incluso reformadas en estilo barroco, caso de la Parroquia de San Estevo de Carboentes; pazos tremendamente representativos de la historia gallega, como el de Trasulfe, con siete escudos ornamentando su vetusto portalón; castros como el de A Devesa, que sirvió de inspiración a diferentes leyendas; y un largo etcétera que, junto a una gastronomía digna de los más exquisitos paladares, convertirán la experiencia en única.
El río Arnego nace a 800 m de altitud en la llamada Pena de Francia, situada en A Serra do Faro, para desembocar en el lugar de Brocos, donde se une al río Ulla en el menos bello embalse de Portodemouros.
Elección del ceboAunque la mayoría opinamos que en cuanto a moscas nada está escrito, que siempre se debe de “probar” dejándose llevar por el instinto de cada uno, y que más vale una mala mosca bien presentada que la mejor de todas mal tirada, no he dejado de preguntar a los asiduos del coto y ribereños de la zona, por aquello de que siempre hay quien prefiere ir a tiro fijo o al menos llevar una idea preconcebida de la imitación que más se adapta a la zona que va a pescar.
Los escasos pescadores de seca que he encontrado por sus orillas coincidieron en que con un puñado de tricópteros de ciervo en el chaleco tenían más que suficiente. Lo mismo señalaron los aficionados a la modalidad de mosca con varal, mencionando también la conocida mosca de mayo o efémera dánica. Como consejo a los incondicionales del sedal pesado, ninfas bien lastradas y sin miedo en cuanto al tamaño del anzuelo desde principios de temporada hasta bien entrado mayo (en condiciones climatológicas propias de cada estación), pues es un río de aguas gélidas en esta época, que mantiene a las pintonas inactivas en superficie y bien pegadas al fondo.
Los del buldó, por su parte, coinciden en la ahogada roja sin brincar vestida con pardos leoneses como predilecta, señalando como muy efectivos en el mismo pelo y descartando los indios, las montadas en colores violeta, negro, marrón y butano, manteniéndose fieles a estos colores durante toda la temporada. Por último, las cucharillas aconsejadas en la zona son las más pequeñas en palas doradas y sin dibujo. Sin embargo, y como bien sabe el lector, finalmente es la maniática trucha la que decide. Aun así, sirvan estos datos amablemente ofrecidos por pescadores de la zona únicamente como orientación al que así lo desee o para facilitar las cosas al pescador novel.
En cuanto al cebo natural, resultando un río muy cebero, a principios de temporada gana por goleada la lombriz de tierra, especialmente si las aguas bajan tomadas a consecuencia de fuertes lluvias. En los meses de calor, el saltamontes bien pescado se lleva la palma junto con el discreto varal (con mosca artificial), al quedarse el coto más corto de agua y resultar estas técnicas más prudentes por no implicar meterse en el río y permitirnos además pescar desde atrás.
Descripción del cotoSe podría decir que este río, pudiendo el pescador prácticamente beber de sus aguas, representa la excepción a la tónica de cuencas cada vez más contaminadas del panorama fluvial en nuestro país. Apenas atraviesa poblaciones importantes, motivo principal por el que, al parecer de muchos, se permite gozar de bastante buena salud.
Puesto que tratamos un acotado de gran longitud (10,5 km), segregaremos la zona por tramos para facilitar al pescador que lo visite por primera vez el acceso a las zonas que más le convengan. En estos más de diez kilómetros que comprenden sus límites se van sucediendo zonas de aguas bravas y encañonadas con zonas de corrientes vadeables, así como pozos lentos y profundos, que en este río curiosamente reciben el nombre de tostas. La abundante vegetación de ribera está presente prácticamente en todo el coto, a excepción de algunos tramos ornamentados con pastizales por alguna de sus orillas.
Una configuración de estas características dentro de un mismo acotado nos brinda la oportunidad de emplear absolutamente todas las técnicas de pesca existentes para con las truchas, representando de este modo un coto muy válido tanto para practicar cualquier maña de cebo natural como para la cucharilla o la mosca ahogada con buldó, así como las diferentes técnicas con cola de rata. Cabe señalar que a lo largo de la temporada de pesca y con sus diferentes caudales, siempre resulta un río muy pescable en el que no faltarán buenas echadas.
Ponte Hospital marca el límite superior del coto. Lo encontraremos en la carretera PO-533 Lalín-Chantada, aproximadamente 1 km antes del pueblo de Rodeiro circulando en dirección Chantada. En su comienzo, resulta una zona ancha en la que encontraremos buenas corrientes tanto para la mosca como para la cucharilla. A medida que avancemos aguas abajo el cauce se va estrechando considerablemente hasta alcanzar un pozo profundo llamado Ponte da Tosta o Gavieiras, del que cabe señalar que a pesar de resultar una zona más concurrida dentro de los límites del acotado -por ser más accesible-, todas las temporadas depara alguna trucha de buen porte. Baste como ejemplo de esta afirmación la pieza de 2,3 kg que la pasada temporada pescó a cucharilla el ribereño D. Martín Ledo, gran caña de la zona y protagonista de la captura de otras grandes lobas del río Arnego en temporadas pasadas. Esta zona es muy apreciada durante el verano por los pescadores de saltón de la zona, técnica por la que existe auténtica devoción en el lugar y que depara las mejores capturas de cada campaña.
Si descendemos a partir de este punto encontraremos otro tramo estrecho y poco profundo, muy apto para la pesca a mosca con varal, ya que con estas características evitar en lo posible asomarnos a la orilla será lo más acertado para evitar ser descubiertos por las truchas. Ya bien entrado el verano pierde gran parte de su atractivo primaveral por el escaso caudal con el que ha de conformarse el río, además de la excesiva vegetación acuática con la que cuenta en esta época del año.
Continuando aguas abajo llegaremos a Ponte de Fontamorín o Penarbosa. Después de un tramo largo caracterizado principalmente por corrientes e islotes que forman diferentes cauces que dividen el río en varios ramales, nos encontraremos un gran pozo o tosta muy apreciado también por los pescadores de saltón de la zona, que todos los años procura muy buenas truchas. Tropezaremos también en esta zona del coto con una hermosa cascada natural, que aunque resulta de escasa altura, ensancha el río considerablemente tras su caída, y donde el lápiz del tiempo ha ido dibujando pequeños islotes que segregan nuevamente el río conformando una mezcla de pocetas y aguas rápidas que harán las delicias del pescador de cualquier modalidad.
Si continuamos el descenso llegaremos a las zonas de Ponte de Barbeitos y Muíño do Soldado. A este último pozo el nombre le viene dado a raíz de un soldado jubilado que tiene allí su residencia. Su hermano, D. Manuel González Calviño, que cuenta con más de ochenta temporadas a sus espaldas, es uno de los grandes trucheros del río Arnego, y por ende, del coto de Rodeiro. Si tienen la suerte de encontrarlo por la zona, habrán dado de bruces con la enciclopedia ilustrada de los ríos de la Tierra de Camba. Esta parte del coto es también de las más visitadas por pescadores foráneos al disponer de un acceso más acomodado. Para llegar en coche desde Rodeiro tomaremos la carretera PO-212 en dirección a Agolada, para desviarnos después a mano izquierda en el cruce que indica los lugares de Negrelos y Pedroso. Esta pista asfaltada nos llevará hacia el puente de Barbeitos y Muíño do Soldado, dejándonos aproximadamente en la mitad del coto.
Aguas abajo encontraremos las zonas de Ponte de Navaliños y Ponte da Penela, menos pescadas al encontrarse enclavadas en una zona más inaccesible y distante de las carreteras principales. Estos tramos nos conducirán, entre chorreras y tabladas excelentes para cualquier modalidad de pesca, al tramo final y límite inferior del coto en Ponte Alemparte. Para acceder a esta zona baja en nuestro vehículo, iremos tomando las diferentes pistas de tierra que discurren cercanas al río desde la zona de Muíño do Soldado.
De cualquier modo, si somos muy andarines y nos gusta practicar una pesca ágil, les aseguro que se puede recorrer el coto entero en una única jornada de pesca que, aunque inolvidable, resultará dura por esos 10,5 km de acotado con que cuenta el río.
Por último, no quisiera terminar sin agradecer a mi gran amigo Luís Miramontes, boticario del pueblo de Rodeiro, gran pescador y completo asesor de este reportaje, toda la ayuda prestada para la elaboración del mismo, así como su impagable compañía en las diferentes visitas realizadas al lugar para testar el coto, en el que les aseguro que grandes truchas, como meigas o brujas en Galicia... haberlas hailas.
DATOS PARA EL PESCADOR
- Expedición de permisos: Cursaremos solicitud para sorteo de cotos de trucha a la Consellería de Medio Ambiente, Delegación Provincial de Pontevedra. Tfno: 986 80 54 41. Bar Centro (Rodeiro): 986 79 00 05. Bar Iglesias (Lalín).
- Permisos diarios disponibles: Laborables (15). Sábados, domingos y festivos (22).
- Límite superior: Ponte Hospital.
- Límite inferior: Ponte Alemparte.
- Longitud del coto: 10,5 km.
- Talla mínima: 17 cm.
- Cupo: 10 truchas.
- Días inhábiles: Lunes y jueves
- Cómo llegar a Rodeiro: Desde Lalín tomaremos la carretera PO-533 Chantada-Monforte, que nos llevará a Rodeiro.
- Dónde comer:
Restaurante Casa Sánchez. Especialidad en caza, carnes y pescados. Tfno: 986 79 19 42.
Mesón O Guerra. Tfno: 986 79 00 61
Hostal Restaurante Carpinteiras. Tfno: 986 79 01 96 - 986 79 00 25.
Parrillada Alvino. Tfno: 986 79 01 30.
- Dónde dormir: Hostal Restaurante Carpinteiras. Tfno: 986 79 01 96
- Establecimientos de pesca:
Deporte y Cabana. Tel. 986 79 00 89. Cebo vivo. Artículos de caza y pesca.