El perfecto acabado de un bajo de línea puede ser el responsable de la diferencia entre el éxito y el fracaso de cualquier prueba o jornada de pesca. Por ello, en este artículo intentaré explicar los detalles técnicos que tengo siempre en cuenta a la hora de confeccionar y elaborar mis bajos de línea, aquéllos que siempre me acompañan por su disponibilidad a la hora de ayudarme cuando los necesito y darme todo lo que espero de ellos en mis jornadas de pesca. Os los presentaré en sus diferentes posturas, medidas y nombres. Se trata de cuatro “amigos” que siempre tienen un sitio en mi caja de pesca y a los que llamo Tres Largos, Tres Centrados, Dos Largos y Dos Centrados.
A pesar de ello, soy consciente de que el tiempo no se para y lo que hoy plasmo puede ser mejorado en un día no muy lejano. Y es que la experiencia en este campo me ha demostrado que nunca deberemos estancarnos en nuestro ego o buen hacer, puesto que cuando menos lo esperas puedes ver un detalle que puede servirte para mejorar y modificar, quedando relegados así a un segundo plano todas las horas empleadas en los anteriores ya montados.
Un buen consejo sería el estar siempre pendiente de las últimas novedades de los diferentes materiales de confección, como emerillones, perlas perforadas y diámetros de sus orificios interiores, clips rápidos, macarrones, perlas de tope, microperlas, nudos, termorretráctil, diferentes pegamentos, etc. Así como también de los diferentes hilos que decidáis como hilo madre de los bajos de línea: su exactitud de diámetro o grosor, elasticidad, visión dentro del agua, su resistencia y tratamiento específico, sea nailon puro o copolímero, tratado con mezclas de fluorocarbono, tratamientos cerámicos, poliéster... Su elasticidad o rigidez los hacen ser diferentes entre sí.
Como veis, son muchos los factores a tener en cuenta y sé que la gran mayoría de pescadores ante tantas dudas siempre optan por comprar el hilo que utilizan los campeones. Esto siempre es lo más sencillo, pero como los materiales cambian, los campeones un día están en lo más alto y otro día otro ocupa su lugar. Lo importante es conocer qué hilo nos ofrece las mejores prestaciones en cuanto a parámetros como, entre otros, invisibilidad, perfecta adherencia de las partes a pegar, resistencia al nudo y durabilidad de los mismos una vez realizados.
Los resultados finales de una competición los pueden marcar las diferencias y acabados de nuestros bajos. En los utilizados para la pesca de día -los cuales serán lo más trasparente posible para pasar desapercibidos- hasta el diámetro del hilo madre y el de las gametas puede ser determinante. La diferenciación básica entre los bajos que utilizo de noche reside en que en todas las partes de unión -como en las perlas de tope- utilizo pintura de Mongay fluorescente, la cual ha relegado al cajón del olvido al macarrón fluorescente ya que consigue un mejor acabado. Los resultados obtenidos me han demostrado que a los peces les resultan atractivos así.
La elaboración y el acabado perfecto. De una adecuada elaboración de nuestros bajos dependerá el obtener una perfecta presentación de las gametas, ya sean cortas o largas, y de nuestro cebo o ascada. En este sentido, es importante alcanzar el grado de confianza suficiente como para tener la certeza de que las gametas saldrán desplegadas y en perfecto estado después de recoger. Esto se consigue una vez alcancemos el buenhacer en la elaboración de los bajos.
La confección y medidas concretas siempre dependerán de la configuración del fondo, la profundidad del escenario y el estado del mar, así como de las diferentes especies que podamos encontrarnos. Todos ellos serán factores que nos marcarán las diferentes posturas, los distintos diámetros tanto para el hilo madre como para los demás, la situación y largo de las gametas en la parte alta o baja del bajo de línea, etc. De ahí que sean muchos los bajos de los que tendríamos que disponer en nuestra caja de pesca para poder utilizarlos en el momento adecuado, el cual dependerá de multitud de factores, como las características específicas del escenario, o las especies que puedan tener mayor o menor actividad en las horas que estemos pescando. Por ello, en este artículo vamos a centrarnos en los bajos polivalentes (aquéllos que nos permitirán cubrir un amplio abanico de posibles situaciones de pesca) y su forma correcta de elaboración.
Pero permitirme antes rebobinar en el tiempo y recordar la evolución que personalmente he tenido en cuanto a la elaboración de bajos se refiere. Quizás los que más años lleven pescando se verán reflejados en ella. Y es que ha pasado mucho tiempo desde que compré mi primera caña de mar y disfrutaba de las picadas y tirones que me ofrecían las anguilas que se reunían en la desembocadura de la riera del Besós y la del río Llobregat. En este tiempo he pasado por diferentes cambios y progresión de materiales, y sobre todo he aprendido que todo se puede mejorar. No debemos caer en el error de pensar que lo que hacemos es infalible, puesto que las novedades de los diferentes materiales nos ofrecen infinidad de posibilidades para mejorar con los mínimos detalles cada día.
Esto lo dice quien en sus primeros días de pesca colocaba un plomo corredero tras una baga y un lazo de acero inoxidable (tipo ocho), y tras seleccionar el número de anzuelo ya montado entre esos sobres que aún podemos comprar en cualquier tienda de pesca, lo colocaba en el mosquetón y listo. Los defectos de aquellos montajes me llevaron a ir poco a poco evolucionando, probando un poco de aquí y un poco de allá, y valiéndome de las mejoras que los nuevos materiales iban poniendo a disposición de los pescadores, hasta llegar a los bajos que hoy aquí presentamos. Primero fue el colocar uno y dos anzuelos por encima del plomo mediante un nudo simple en el hilo, y luego comencé a emplear un rolling pequeño entre los nudos correderos (los cuales se desplazaban cuando las capturas eran de tamaño considerable). Los continuos líos en los hilos y la aparición de los carretes con la novedad del twist buster marcaron las siguientes líneas de evolución, que se siguieron tropezando con la búsqueda de mayor tacto y rapidez para dominar las ventajas que las mejoras nos ofrecían.
En definitiva, lo que debe quedar claro es que de los muchos entresijos, detalles, sutilezas y horas de entreno para conseguir distancia y técnica, los bajos de línea son el factor más determinantes en nuestra modalidad. Y es que de poco nos servirá saber lanzar a grandes distancias, y ser técnicos y precisos en lances cortos, si nuestros anzuelos se nos lían o, lo que es lo mismo, el cebo no se presenta de manera natural. Si no conseguimos esto, a buen seguro que los peces lo rechazarán sin dudarlo un instante. El perfecto acabado nos favorecerá, por tanto, cobrar nuestras capturas con soltura y no perder tiempo innecesario.
Los componentes del acabado perfecto. Nuestros bajos de línea pueden analizarse desglosando los componentes que los conforman: tramos de nailon, perlas tope, pegamento, perlas perforadas, clips rápidos, tubo termorretráctil y pinturas al agua.
- Tramo de nailon (o madre): su diámetro es libre, así como su composición, y podrá estar provisto de un máximo de tres anzuelos. En competiciones oficiales su longitud no debe exceder la del largo de la caña. Sí podemos, por contra, tener provistos de cebo tantos como sean oportunos y colocar un máximo de tres perlas flotantes de 15 mm de dimensión máxima. La longitud de las gametas o hijuelas no tiene medida máxima. Estas normas nos permiten un amplio abanico de formas y posibilidades. Podemos encontrar innumerables marcas y nuevos hilos o nailon para elaborar los bajos, si bien debo decir que después de haber probado muchos de ellos son pocos los que reúnen mis exigencias.
Os hablaré por tanto de una novedad que antes de salir al mercado he estado utilizando desde hace dos años. Se trata de un copolímero japonés llamado Maxilon Diamond, de Grauvell, el cual está forrado con flourocarbono (mixto) y cuyas rasgos más destacables son su invisibilidad, su perfecta adherencia, memoria cero, justa elasticidad y alta resistencia. Con la invisibilidad conseguiremos pasar desapercibidos en las jornadas de día y aguas transparentes; la adherencia nos permitirá una sólida fijación de los nudos y partes a pegar (microperlas); al estirarlo con nuestras manos, la memoria cero permite olvidarnos de cualquier torsión o rizo; con la suavidad conseguimos que las vueltas de los diferentes nudos se suelden sin perder resistencia; en la elasticidad encontraremos el punto justo, sin ser elástico como el nailon ni rígido como el fluorocarbono puro; y, por último, valga como ejemplo de una alta resistencia que un 0,45 soporta la presión de los lances más extremos con plomos de 150 gr.
- Perlas de tope: la elección de la perla de tope -y dado que se comercializan en infinidad de materiales, diámetros y colores- debe contemplar como detalle primordial el que fuera de cristal. En cuanto al color, las transparentes nos servirán tanto para la confección de los bajos de día y pasar desapercibidos, como para la elaboración de los bajos para la pesca de noche, tras un tratamiento final adecuado y destinado a la pesca en estos momentos de ausencia de luz solar.
Por último, el diámetro dependerá en primer lugar del hilo madre. Una vez seleccionado éste, debemos tener en cuenta el diámetro interior de la perla, puesto que dependerá de la holgura entre ambas su perfecta fijación y resistencia. Así, si pasa justa y nos cuesta desplazarla en el tramo de hilo madre, significará que disponemos de poco espacio y ello será un inconveniente para la penetración del pegamento. Si por el contrario el diámetro interior de la perla fuera muy grande, al pegarla entraría mucho pegamento y quedaría debilitado el conjunto. Como se ve, lo correcto es un término medio.
- Pegamento: os aconsejo que os acostumbréis a utilizar Super Glue 3 de pincel.
- Perlas perforadas: de cuatro agujeros. Podemos encontrar muchas y diferentes: ovaladas, redondas, transparentes, blancas y fluorescentes. De distintas marcas, como Stonfo, Grauvell, Kali, etc. Lo importante a tener en cuenta será los diferentes diámetros interiores de sus agujeros, ya que deberán tener margen suficiente para que giren con holgura tanto vertical como horizontalmente.
En nuestra modalidad, las diferencias de diámetro entre el hilo madre y las gametas o hijuelas puede ser notable (por ejemplo, 0,5 a 0,2 mm). Como referencia al tamaño de las perlas perforadas, diremos que cuanto más pequeñas sean menos líos causarán, puesto que la separación del diámetro de la bola con el hilo madre hará que cuanto más gruesa sea la bola mayor distancia y mayor posibilidad de que en sus giros de rotación se líe con el hilo madre. Un diámetro de 3 mm será adecuado.
Las transparentes nos servirán para pasar desapercibidos en la pesca de día, mientras que las blancas nos favorecerán la perfecta visión del centro del agujero y el acertar a la hora de cambiar. Por su parte, las fluorescentes las utilizaremos en la pesca de noche, ya que se mantienen iluminadas en la oscuridad sirviendo así de punto de atracción visual para especies como besugos, bogas, obladas, mabras, etc.
- Clips rápidos: mi consejo es que utilicéis el mismo tanto en la parte de conexión de la cola de rata como en el final del bajo de línea. De esta manera os acostumbraréis a trabajar con las mismas piezas, y el manejo tanto de conexión como de cambio de plomada lo realizaréis de forma casi automática y sin pérdida de tiempo.
- Termorretráctil: este trozo de tubo nos permite moldearlo para fijar diferentes partes de nuestro bajo de línea: partes metálicas como son la varilla de nuestros plomos y la perfecta fijación del rolling o giratorio, esconder los clips rápidos y perfecta unión de ensamblaje del rolling del principio del bajo de línea. Un detalle a tener muy en cuenta es que el termorretráctil lo deberemos cortar a la medida justa para que los rollings o giratorios no pierdan su cometido, que es el de girar para evitar torsiones en el hilo madre.
Sus ventajas y protagonismo los disfrutaremos en los bajos de línea en que utilicemos gametas largas, tanto en la parte baja como alta, puesto que evitará enganches y hará desaparecer los líos con el hilo madre y la varilla del plomo.
- Pintura al agua: desde hace poco tiempo la utilizo para conseguir un perfecto acabado de los bajos de línea, en dos colores (blanca y fluorescente). El propósito es rellenar la diferencia de gruesos de la perla de tope ya pegada con el hilo madre. Con la ayuda de un palillo, y aplicando una ligera gota de pintura, obtendremos una conicidad entre ambas diferencias. Con este detalle desaparecen los enredos de las gametas en el hilo madre y funciona de maravilla. Una vez seca, su adhesión al hilo es perfecta y duradera. Si además utilizáis la pintura de Mongay fluorescente, conseguiréis un doble atractivo en los bajos de pesca de noche.
Por último, apuntar que también podemos utilizarlas como topes para fijar las boyas flotantes. Sólo se trata de dejar secar dos gotas de pintura en el nailon de nuestro anzuelo o introducir unas gotas en el agujero del flotante. Una vez seca nos permitirá moverla y dejarla fija en la medida deseada.