Hemeroteca :: 01/05/2009
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Mi rincón favorito

Un escenario diferente para los predadores

Última actualización 24/04/2009@09:18:43 GMT+1
Si quieres algo diferente para tus jornadas de pesca éste puede ser el lugar ideal. El canal de castilla, aparentemente monótono en su fisonomía, esconde muchos rincones y pecualiaridades que bien aprovechadas nos darán ratos de diversión con los predadores.

Texto: David Barajas. Fotos: Javier Riesco y autor.
Hacía un par de temporadas que no me dejaba caer por las tranquilas aguas del canal de Castilla. Aún quemaban en mi memoria los bolos encadenados sin piedad en el invierno de hace dos temporadas, pero la llegada a mis manos de un ejemplar de esta revista fechado en junio de 1998 en el que se publicó un artículo sobre esta masa de agua, me animó a acercarme una tarde del mes de julio. Total -pensé- son sólo 15 minutos en coche. Nada me hacía presagiar lo que realmente me esperaba: una de las tardes más divertidas de toda la temporada. En un par de horas logré engañar unos cuantos peces y llevarme a la mano tres bonitos basses de 25-33 cm. Visto lo visto, decidí dedicar las máximas tardes posibles a explorar el canal, intentando tocar todo el recorrido desde Valladolid hasta Dueñas, y hoy puedo extraer algunas conclusiones que a continuación expongo.

El canal de Castilla es un escenario de factura humana. Las obras de construcción se iniciaron en 1753 a la altura de Calahorra de Ribas. Toma sus aguas del río Pisuerga a la altura de Alar del Rey y posteriormente contacta con el río Carrión ya cerca de Palencia, finalizando en dos ramales: el de Tierra de Campos que desemboca en la dársena de Medina de Rioseco, y el del Sur, que hace lo propio en la ciudad de Valladolid, devolviendo sus aguas al río que lo vio nacer. Si bien el proyecto inicial pretendía unir la localidad segoviana de El Espinar con el “puerto de Castilla”, Santander, los problemas económicos hicieron desistir del empeño, quedando la obra hidráulica actual en forma de “Y” invertida, conectando Medina de Rioseco y Valladolid con Alar del Rey.

En su camino atraviesa gran parte de la meseta castellana. Campos verdes, amarillos o marrones según la época del año, presentando numerosos humedales anexos refugio de diversas aves, contando la mayoría con diferentes grados de protección. Su aprovechamiento es fundamentalmente el regadío y el consumo humano (abastece a la ciudad de Valladolid), por lo que es raro encontrar desagües que viertan a su cauce, lo que garantiza la salubridad de sus aguas, y por ende, de sus peces.

Una de las características es que presenta un aspecto monográfico. Se suceden esclusas, zonas de aguas calmas y poco profundas con gran cantidad de hydrillas, pequeños puentes de piedra, juncos y alguna zona de escollera, son las estructuras que ofrecen cobijo a los depredadores. Pero no sólo encontraremos bass y lucio en el canal, también se hallan presentes diversas especies de ciprínidos como el barbo, el rey dorado del canal (que encontraremos concentrado en las zonas de corriente de las esclusas), la carpa (que alcanza buenos tamaños aunque su población no es abundante) y poblaciones testimoniales de cacho, boga y gobio.

Por parte de los salmónidos podemos encontrar alguna trucha fario en la parte medio-alta (por encima de Palencia) y ejemplares dispersos de trucha arcoiris a lo largo de todo el recorrido del canal, principalmente en zonas de esclusa, siendo algo más abundantes en el ramal de Tierra de Campos debido a repoblaciones esporádicas de clubes de pesca locales.

Y es que el canal es especial. Tiene un encanto que lo hace diferente. El frío en el rostro durante los duros inviernos castellanos, la sensación húmeda de la niebla en los meses de febrero a mayo, o el respiro que dan sus álamos en forma de sombra en los días más asfixiantes del estío...

Será frecuente encontrarnos con fochas o ánades en nuestro devenir por sus orillas, petirrojos, verderones y algún martín pescador. Junto a los ciclistas que circulan por el cómodo camino de grava que conecta con la ciudad, o el sonido del paso del tren de cercanías, serán quienes conforman el panorama de una estampa típica a orillas de sus aguas, un paisaje que más recuerda a la lluviosa Holanda que a la árida Castilla.

En cuanto a la pesca, enfocada bajo el punto de vista de un aficinado al bass y al lucio, no presenta un patrón fijo. Podemos visitar una zona y sacar más de 10 peces, y a la semana siguiente con las mismas circunstancias no tocar escama, pensando que el canal está muerto. También un día podemos encontrar a los peces apostados únicamente entre troncos de árboles caídos, y al siguiente sólo encontrarlos entre las algas. Es un sitio raro -muy raro- donde las variaciones meteorológicas afectan sobremanera a los peces, y esto le otorga aún más atractivo, le da ese encanto especial que nos saca de la monotonía que supone pescar siempre los mismos peces en los mismos sitios, debiendo estrujarnos un poco más las meninges para saber dónde van a estar ese día y a qué van a querer picar.

Es por todo esto que recomiendo pescar con crankbites de poca profundidad (shallow cranks), que hundan hasta un metro máximo, debido a que la profundidad media del canal es más bien escasa, situándose entre 1-3 m. Modelos como el IK-50 C de Imakatsu, Griffon, o Cyclone de Megabass, o más económicos el Swimmin´n Image de Excalibur, o el DT-4 de Rapala, nos funcionarán a las mil maravillas.

Unos jerkbaits de tamaño moderado completarán nuestro arsenal de hardbaits. Recomendables los X-Rap y otros modelos clásicos de Rapala, desde el Husky Jerk hasta el Jointed.

En cuanto a colores, como norma general, triunfan los chillones en verano y más naturales durante los meses de otoño. Sin embargo, esta norma no es del todo estricta y ya sabemos que las circunstancias pueden variar enormemente de un día para otro.

Debemos completar el equipo con un par de spinners o los novedosos chatterbaits, que funcionarán especialmente bien en los días de viento y en zonas de algas. Podemos añadir también un par de bolsas de vinilo, que serán demoledores los días en que los peces estén activos, ya que en aguas muy pescadas como son las inmediaciones a Valladolid los plásticos suelen ser determinantes y funcionan muy bien los vinilos tipo Ika, grub e imitaciones de cangrejo en colores watermelon red, junebug y black red flake.

Por último, debo recomendar el uso de pequeños jigs, que son realmente efectivos cuando los peces se sitúan en zonas de juncos, resultando especialmente adecuados los colores black/blue, black/red y distintos tonos de marrones.

Ante las posibilidades reales, aunque escasas, de capturar grandes peces, es más que recomendable cuidar al máximo la calidad de las poteras y anzuelos simples que utilicemos. De lo contrario podemos llevarnos malas experiencias.

Una pesca diferente.

La ubicación de los peces varía y mucho de un día para otro, de tal forma que lo más idóneo es empezar pescando con señuelos duros o spinnerbaits, buscando situar a los peces. Una vez establecido el patrón de comportamiento, debemos actuar en consecuencia, utilizando los señuelos más adecuados respecto a la ubicación de los peces.

Si recibimos picadas en zonas abiertas, debemos continuar con cranks o spinners. Si por el contrario recibimos ataques al pasar nuestros señuelos por troncos o zonas de junco, debemos cambiar el chip y anudar un pequeño vinilo o un jig al final de nuestro terminal, realizando a partir de entonces una pesca más meticulosa, tratando de repetir las estructuras en las que hemos recibido respuestas por parte de los peces. Resulta curioso cómo algunos días los peces parecen estar sólo en viejos árboles y otros, esas zonas, están muertas.

El tamaño sí importa.

Desafortunadamente, aquellos inviernos en que se capturaban varios lucios enormes de más de 12 kilos, incluso dentro de la propia ciudad de Valladolid, quedaron atrás. La extremaunción que suponía para aquellos enormes ejemplares el salir de las aguas del canal ha hecho mella -y de qué manera- en el tamaño de la mayor parte de los ejemplares de esta noble especie. Pero aún quedan enormes ejemplares que se ven deambulando por las orillas en época de freza. Lograr pescarlos será otra cuestión.

Sin embargo, la talla media de los lucios del canal se podía fijar en torno a los 35 cm. Ejemplares por debajo del kilo de peso serán la captura más frecuente. También existe una población menor de ejemplares sobre los 2 kilos con los que no será difícil tener un encuentro cada pocas jornadas. Ya rara avis son los grandes lucios de 5-6 kg y mayores, aunque todos los inviernos cuando el agua aclara se llegan a ver ejemplares con pesos por encima de los 10 kg. Pero están ahí, y hay que estar con la caña en la mano para sacarlos.

Esta diferencia de tallas condiciona nuestra forma de pescar. Durante los días calurosos en que los lucios pequeños se muestran más activos que sus abuelos, lo mejor será pescar con señuelos de pequeño tamaño, criaturas de 4”, jigs de 3/8 oz, cranks rechonchos y cortos, o jerks de un máximo de 10 cm serán las opciones más apropiadas.

Por el contrario, en los días con condiciones meteorológicas más adversas, días borrascosos con lluvia o viento, será más adecuado pescar con señuelos de mayor tamaño, especialmente spinners de 1/2 oz y grandes grubs como cebos más apropiados.

En cuanto al bass, los tamaños tampoco son nada extraordinario. Son muy frecuentes los peces de 20-25 cm, pero pasar de esta talla es realmente complicado. En mis apuntes de la pasada temporada figura un pez de 33 cm y otro de 31 como mayores ejemplares, aunque algún compañero ha tenido más suerte sacando del agua peces cercanos al kilo y medio, que son, a buen seguro, los máximos exponentes de esta especie.

Cuándo pescarlo.

He visitado el canal junto con mis compañeros en diversas fechas. Desde los más crudos días de invierno con temperaturas bajo cero y una espesa niebla que no se despegaba de los álamos de la ribera, hasta bien avanzado el mediodía en días de julio con 35ºC a la sombra. Analizando fríamente los resultados, puedo decir que los mejores días para el bass son aquellos en los que un anticiclón lleva varios días sobre la península, lo que significa varios días de estabilidad continuada. A decir verdad, este es uno de los lugares donde más he notado variaciones en la actividad de los peces con respecto a cambios climatológicos.

Sin embargo, el lucio, sobre todo los grandes ejemplares, parece preferir días con fina lluvia o viento ligero rizando la superficie del canal. Cuando el viento arrecia, nos será más factible encontrar a los peces parapetados en los juncos de las orillas, que les ofrecen mayor protección frente a las condiciones meteorológicas adversas. Serán días duros de pescar, ya que la actividad se reduce drásticamente. Sin embargo, si pica algo, a buen seguro será de un tamaño respetable.

En cuanto a fechas, el aprovechamiento como regadío de las aguas del canal nos trae consigo la variedad de tonalidades del agua. Podemos encontrar aguas prácticamente trasparentes en los meses de invierno, que se enturbian bastante durante la temporada de riego que suele oscilar entre abril y octubre. Esto nos condiciona la elección del color de nuestros artificiales, funcionando mejor los colores naturales en invierno con peces más inactivos y aguas claras, y los colores chillones como el firetiger y chartreusse en los meses de estío con peces más activos. Sin embargo, la pesca siempre depara sorpresas.

Por especies, el bass suele frezar bastante pronto respecto a otras aguas cercanas, abandonando las puestas a principios del mes de junio, lo que hace que los mejores meses para su pesca sean mayo y desde finales de junio a mediados de septiembre. A partir de esta fecha su actividad se reduce exponencialmente, aunque los ejemplares de mayor tamaño continuarán activos durante gran parte del año.

Para el lucio, la mejor época será en marzo-abril con las grandes hembras terminando la freza. Será fácil encontrar esócidos activos, pudiendo llegar a pescar “a pez visto”. El resto del año su actividad se reduce ligeramente, aunque podremos tener agradables sorpresas a lo largo de todo el año, repuntando su actividad en los meses de octubre-noviembre.

Buen escenario para el lucio.

La Junta de Castilla y León no parece mostrar demasiado interés por esta masa de agua, si bien hace varios años existía un coto de ciprínidos en la Dársena de Palencia. Carpines, tencas, carpas y barbos hacían las delicias de todos aquellos que se acercaban a esta zona del canal, aunque quizás lo más interesante eran los enormes lucios, truchas arcoiris, incluso grandes basses que lo habitaban. El dragado de la dársena hace 5-6 años llevó consigo el cierre del coto, y nada más se supo.

Sería muy recomendable la creación de un escenario sin muerte, ya sea tramo libre o del tipo escenario deportivo, que nos permitiera disfrutar de nuestra afición con mayores garantías a los pescadores de la zona centro. Puestos a soñar, incluso los ejemplares de lucio provenientes del descaste eléctrico realizado en aguas medias y altas de los ríos castellanos podrían ser trasportados en cisternas con el fin de mejorar la maltrecha población de éstos, ofreciendo así una alternativa de pesca a la creciente comunidad de pescadores de depredadores de la zona centro.

Resulta increíble cómo el lucio ha sido maltratado por la Administración durante tantos años, pero por fortuna la derogación de la ley que obligaba a su sacrificio ha permitido a los amantes de esta especie liberar sus capturas “dentro de la ley”. Quizás dentro de unas cuántas temporadas tengamos hasta talla mínima y cupo, pero ése, es otro tema...

Y es que pese a que el canal reúne unas condiciones sobresalientes para la presencia de depredadores, es diezmado desde hace muchas temporadas por parte de ciertos desaprensivos. De hecho recuerdo que el primer lucio que pude ver en mi vida fue precisamente en el canal, y no estaba en el agua, sino prendido de un árbol.

No tiene sentido llevarnos a casa dos minúsculos basses; peor aún dejar secar un lucio al sol colgado de una rama. Disfruta de su pesca, hazte una foto y devuélvelos al agua. Es su sitio. Si todos siguiéramos esta conducta veríamos como los resultados mejoran en pocos años.

DATOS PARA EL PESCADOR

Masa de Agua: Canal de Castilla
Régimen: Aguas libres
Longitud: 207 km
Periodo hábil: Consultar la normativa de Castilla y León
Días hábiles: Todos al no estar declarado como aguas trucheras.

Permisos: Licencia de Castilla y León
Cebos permitidos: Todos los legalmente autorizados
Tallas mínimas y cupo: Consultar la normativa de Castilla y León
Especies: Trucha común en su parte alta, trucha arcoiris en prácticamente todo su recorrido. Barbo, boga, cacho, gobio, son las especies reinas de la zona media. En la zona baja, por debajo de Palencia, encontramos también carpa, bass y lucio
Parada y fonda: Al discurrir paralelo a dos importantes vías de comunicación nacional no tendremos problema en encontrar un lugar donde alojarnos o comer. Además encontramos lugares de interés turístico a lo largo de su recorrido: las propias ciudades de Valladolid, Palencia o Medina de Rioseco, o interesantes edificaciones como la Iglesia de Melgar o el Monasterio Cisterciense de Cabezón. También tendremos la alternativa del turismo natural ornitológico en las lagunas de La Nava o de La Toja. Existen asimismo centros de turismo activo que permiten realizar rutas a piragua, lo que nos permitirá compartir la pesca con otros tipos de ocio.
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