Son muchos los cambios que en el surfcasting nos han acontecido en un corto período de tiempo: novedosos hilos de fluorocarbono, perlas flotantes en nuestras gametas o hijuelas, anzuelos finos montados con diámetros de hilo de 0,14-0,16-0,20 mm, cañas mucho más finas y potentes con diferentes acciones de punteras... La competición tiene estas cosas, depurar al máximo nuestros materiales para conseguir sacar el mayor rendimiento con el mínimo esfuerzo. Pero lo que nunca cambiará es el factor humano, y en este artículo haré hincapié especialmente en algunos detalles que para mí son primordiales.
Consejos didácticos y técnicos. En muchas ocasiones nos puede costar incluso cerrar la caja, puesto que no sabemos donde ubicar el material. Esto sin duda alguna es debido a un factor: el desconocimiento de la zona o las playas a pesca. Entre los factores que hay que controlar están colocar y mimar la presentación del cebo, saber seleccionar las partes del mismo de manera correcta para hacerlo irresistible, las diferentes formas y medidas de nuestros bajos de líneas y correctos acabados o el perfecto funcionamiento de sus diferentes partes. Tampoco debemos olvidar la elección de los materiales a emplear en la elaboración de los bajos de línea, la selección del número del anzuelo adecuado, el diámetro del nailon seleccionado para el empatillado o montaje, las cualidades del mismo dependiendo si la pesca se desarrolla de día o de noche, la colocación de perlas flotantes de color blanco, amarillo, rojo o fluorescente, la duda entre fijos (y su distancia al anzuelo) o correderos, la elección de sus diferentes tamaños, la selección del plomo... Y también hay que manejar la precisión de nuestros lances, las dudas del comienzo de cualquier competición, el momento adecuado para cambiar de bajo de línea, acertar con el número del anzuelo, la distancia más adecuada...
Conjugar estas dudas y ordenarlas de manera correcta en nuestra caja sería sin duda el mejor paso para obtener un buen resultado. Por ambiguo que parezca, estos son los detalles que siempre me han preocupado y que preocupan también a una gran mayoría. El mejor consejo para conseguir despejarlos es el entrenamiento, y hacerlo en la zona donde se disputará la competición y durante las mismas horas en que se desarrollará ésta nos ayudará a despejar dudas y determinar nuestra posterior preparación. Prestar atención a las diferentes especies capturadas, horas de mayor actividad, irregularidades del fondo, posibles bancales y bañeras, etc, nos proporcionará información que nos será de gran ayuda. Con este factor aprendido, esa caja que habitualmente llevamos a cuestas se reducirá notablemente. Y si no, que se lo pregunten a los ribereños...
Pero aquí no debiera acabar nuestro trabajo previo, sino que debería completarse con una buena revisión y puesta a punto de las cañas y carretes, como veremos más adelante. Y también de los diferentes materiales, los pinchos o apoyacañas (altos o bajos, dependiendo del oleaje), las perchas donde poder colocar y tener a mano los diferentes bajos de distintas posturas, la selección de plomos, grapas, bolas y gramajes desde 60 a 140 gr, los anzuelos montados con diferentes diámetros de nailon, la luz, la nevera, el paraguas... y en definitiva todo lo necesario para estar preparados ante los posibles cambios repentinos del mar.
Con todo lo dicho hasta ahora, estamos casi obligados a convertirnos en unos verdaderos porteadores, pero aún puede agravarse más este extremo si el horario de la competición nos hace pescar unas horas de día y tuviésemos que enfocar nuestra técnica de pesca a la corta distancia. En este caso, el material debería ser más ligero y de diferentes acciones para conseguir mayor rapidez y efectividad de clavado de especies como lisas o palometas.
En definitiva, muchas son las dudas, a lo que se viene a sumar que actualmente es tarea difícil disponer de unos días previos para entrenar en el escenario de la competición. Pero aprovecho esta ocasión para abrir mi caja de pesca y confesaros tres elementos que van siempre en ella. Se trata de tres tipos de bajos de línea:
- Para empezar, emplearemos uno con tres gametas largas, de un metro aproximadamente. Me sirve para sondear la zona de una manera amplia, puesto que la presentación de nuestros cebos ocupa en el fondo un amplio radio de acción, tanto en la orilla como en la gran distancia, y tanto de día como de noche. El único detalle a tener en cuenta será el diámetro de los hilos madre y los del nailon con que empatilláramos nuestras gametas. Si la pesca fuera por la noche, éstos deberán ir de mayor a menor; si fuera de día, con el claro objetivo de pasar lo más desapercibidos posibles, tendremos que optar por unos más finos. Sobre este asunto, siempre se ha dicho que es el pescado el que nos dice el bajo que poner en cada momento...
- Si las picadas son escasas o el tamaño de las piezas fuera considerable, el cambio es casi obligado. Así, optaría por un bajo de línea de dos gametas largas (aproximadamente, de 1,90 cm). La naturalidad y generosidad a la hora de presentar nuestros anzuelos lo hacen indispensable.
- Si por lo contrario nos encontramos con picadas consecutivas, pasar al bajo de línea de tres gametas centradas de unos 30 cm de longitud será necesario para conseguir desenvolvernos con mayor rapidez y aprovechar el posible cardumen o pasada en el momento oportuno.
Preparación de nuestros carretes y cañas. Tener los carretes en perfecto estado y disponer de recambios de bobinas provistas de diferentes diámetros de hilos para poder adaptarnos a las posibles variantes (inclemencias del tiempo, corrientes, diferentes distancias donde poder localizar el pescado, etc) puede ser determinante. Por eso, lo que siempre hago en primer lugar antes de una competición es comprobar el pick up o twist buster de los carretes, desmontándolo y limpiándolo con una generosa lubricación de spray tipo 6 en 1. Después, unas gotas de lubricante seco aceite sintético tipo Teflon Plus nos ayudarán al perfecto deslizamiento y recogida, lo cual es un factor de vital importancia, pues toda la presión del plomo, peso y lucha de las posibles capturas es soportada por el nailon en ese punto en concreto, y de él depende la duración y resistencia del mismo en nuestras jornadas de pesca.
El siguiente paso consiste en rellenar las bobinas con hilos de diferentes diámetros (desde un 0,12 a un 0,20). También prepararemos diversas colas de rata, con grosores desde el 0,18 al 0,57, con lo que estaremos preparados para hacer frente a situaciones de presencia de algas y también en disposición de aprovechar el cambio de color -el cual varía cada 10 m- para hacer unos lances más precisos sobre la zona donde hayamos localizado el pescado.
En relación a las colas de rata no está de más destacar un par de detalles o pequeños trucos. El primero es para antes de colocar la cola de rata, y consiste en lubricar con spray de silicona el nailon de las bobinas; el segundo, una vez finalizado el proceso con la colocación del usillo o clip rápido, habla de la conveniencia de sellarlas con unas vueltas de plástico fino de embalar. Con estas dos pequeñas acciones os aseguraréis su protección y perfecto estado a la hora del uso.
Lo mismo sucede con las cañas, las cuales también conviene supervisar y limpiar con agua y jabón, así como comprobar adecuadamente sus componentes (anillas, diferentes punteras o híbridos, partes de conexión...), sin pasar por alto lubricarlas correctamente, puesto que una anilla en mal estado nos puede hacer pasar unos momentos de ingratos recuerdos.
En este punto aprovecho para presentaros las cañas Teklon Surf Competición de Grauvell, las cuales después de dos años de innumerables pruebas tengo el placer de aconsejaros. Su diferencia reside en su polivalencia, ofreciéndonos diferentes acciones de punta que nos ayudarán a adaptarnos al momento y necesidades del escenario. Pueden encontrarse en dos medidas (425 y 450 cm), que si bien no modifican su potencia de acción, sí las hace distintas a la hora de su elección en base a la maniobrabilidad que nos permitirá cada modelo en función de la altura y condición física del pescador. El peso entre ambos modelos varía en 100 gr, siendo el peso total de 500 gr, aunque dispone de unos contrapesos en la base que oscilan entre 75 y 150 gr y que podemos cambiar dependiendo de las necesidades del momento para conseguir lances extremos con un mínimo esfuerzo. Las anillas Fuji Sic LC y el portacarrete Fuji inverso, montado sobre una capa de neopreno, nos permite una adherencia máxima sin temor a deslizamientos a la hora de imprimir potencia en los lances.
Pero lo verdaderamente bueno de estos modelos lo dejo para el final. Los que me conocen y me han visto pescar saben que siempre he utilizado híbridos (punteras finas), las cuales con el paso del tiempo he ido perfeccionando hasta poder lanzar con plomos de 150 gr sin temor a roturas. El híbrido o puntera fina en las cañas nos facilita una perfecta visión de la picada, factor que siempre he tenido muy en cuenta, pues nos indica que algo está trasteando en nuestro gusano y de ser así se trata de comprobar si está enganchado o sacarlo lo antes posible para realizar otro lance en la misma zona. Es definitiva, nos incitan a pescar, nos motivan a prestarles mayor atención y a estar pendientes en todo momento al menor movimiento. Además, y en contra de lo que visualmente pueda parecer al ver unas punteras tan finas, su resistencia está fuera de toda duda y personalmente os aconsejo que os adaptéis a ellas pues los resultados están probados. El comportamiento del híbrido a la hora del lance provoca una torsión de la caña que la adapta al ángulo de nuestro gesto, pasando al tramo de conexión del mismo toda la fuerza. Con ello, aumenta la acción de la caña y permite mayor potencia de lanzamiento, alcanzando grandes distancias con poco esfuerzo.
El depurado de la fibra de carbón Sic Whishers HM empleada para su construcción, alineado, acabado y adherencia de los tramos enchufables, nos ofrece una parada seca sin cimbreos para una mejor salida del nailon, amén de una garantía de hasta cinco años. Lo bueno, y en donde reside buena parte del secreto de estas cañas, está en su kit de punteras, que incluye tres modelos de diferentes acciones (light, medium y strong para grandes lances), dos más largas tipo ledgering (ideales para el perfecto clavado de lisas, entre otras especies), más la puntera original para esos momentos en el que el mar nos demuestra su fuerza.
Las diferentes posibilidades que permite este kit, explica mejor el hecho de que resaltemos la polivalencia de estas cañas, puesto que en realidad podremos tener dos cañas en una: una ligera y precisa para la pesca en corto tipo ledgering, para luego transformarla en una caña potente con la que ganar distancia sin imprimir grandes esfuerzos, poniendo así a prueba la técnica y fuerza del pescador más experimentado.
Medidas cuestionables. Las nuevas medidas impuestas por la administración competente para el caladero mediterráneo nos comparan con los profesionales. Para empezar, estos pescadores llevan a cabo su labor desde embarcación, cuando aquí hablamos de pesca desde orilla, por lo que parece difícil hallar en ello alguna similitud. En cuanto a las medidas, opino que son muy distintas las conseguibles desde uno y otro lugar, por lo que de igual manera deberían ser las medidas mínimas de ambas. Difícil lo tenemos los pescadores deportivos si, además de tener que pulir al máximo nuestras presentaciones para conseguir un pez cada día más escaso, también éste debe ser de un tamaño poco habitual de sacar desde la orilla.
La finalidad de esta normativa se puede entender, pues se trata de devolver vivos al medio a los peces por debajo de esas medidas mínimas. El propósito es salvaguardar las especies. Esto es correcto, pero la verdad es que de la gran mayoría de los peces de medida reglamentaria que pican en nuestros anzuelos, tras su recuperación y antes de desclavarlos pocos se pueden devolver vivos al mar.
Depurar los materiales, lubricar nuestros hilos, rellenar al máximo nuestras bobinas, realizar mayores distancias... será determinante. Pero con estas nuevas medidas se está quedando atrás el premiar la habilidad y la técnica, dejando al azar el hecho de que nos pique un gran pez.