Hemeroteca :: 01/02/2009
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Salmónidos

Claves para abrir la temporada a lance ligero

Última actualización 26/01/2009@11:30:15 GMT+1
La apertura está marcada por las bajas temperaturas que disminuyen notablemente la actividad de las pintonas y la masificación de muchos tramos trucheros, lo que nos lo pone un poco mas difícil conseguir nuestro objetivo. Por todas estas circunstancias vamos a tratar de distinguir diversos factores que a buen seguro nos situarán mas cerca de lograr lo que tanto buscamos.

Texto y fotos: Alfonso Mazuelas
Nos encontramos en los meses mas fríos de toda la temporada. Los cauces mantienen una temperatura baja debido a las aguas acumuladas en invierno procedentes de tormentas y nevadas, que sumado a las fuertes heladas que todavía tienen lugar en muchos puntos de nuestra geografía, desencadenan en un curso de aguas donde la trucha todavía no se encuentra en todo su esplendor. Es por ello que deberemos tener muy presente el tramo de río escogido para ejercer la pesca. Dentro del mismo cauce fluvial podemos distinguir dos cursos muy marcados en su recorrido: el curso de montaña y el curso de llanura.
  • Cursos de montaña. En este tipo de escenarios las truchas suelen mostrarse mas “cariñosas” con el pescador. Por ello muchos se deciden a acudir a los lugares de este tipo ya abiertos.

Las truchas de alta montaña suelen ser por lo general menos selectivas a la hora de alimentarse y toman bien casi todos nuestros engaños, hasta que a lo largo de la temporada son clavadas unas cuantas veces y acaban pensándoselo dos veces. Por otro lado, tendremos que percatarnos de que se trata del curso alto del río y por ello la temperatura de sus aguas se mostrará bajo mínimos, teniendo muchos datos contradictorios para el pescador, puesto que se hallará en una zona de pesca donde los peces mantendrán una actividad muy corta, lo cual claramente no nos beneficia en nada. Es sin duda una elección que podremos dejar para meses más calurosos.
  • Cursos de llanura. A priori pasan por ser los más recomendables, pues en ellos y gracias al transcurrir de su cauce, sus aguas han ganado algunos grados respecto a los escenarios anteriores, teniendo como consecuencia una mejor alimentación de la trucha y por lo tanto una virtud más para que nos decantemos por estos lugares.

La mejor baza para intentar que nuestra jornada sea fructífera a principios de temporada pasa por pescar en ríos regulados por pantanos, pues éstos albergarán en su capacidad todas las aguas procedentes del deshielo y grandes trombas de agua, teniendo como resultado un río con una temperatura más acorde y una actividad de la trucha sensiblemente mayor.

Tramos libres sin muerte y EDS. También debemos pararnos a pensar en la gran masificación de pescadores que se dan cita a la ribera del río con la apertura de la veda. Es normal cruzarse con compañeros de pesca en una misma jornada, pero cuando comienzas a andar y lo único que observas son cañas y más cañas pescando en la misma zona, acabas por desquiciarte. Es por ello que una buenísima opción para comenzar a dar los primeros varazos a las pintonas pasa por pescar en los tramos libres sin muerte y escenarios deportivos sociales.

En estos tramos la afluencia de pescadores es mucho menor que en los tramos tradicionales debido a la obligación de ejercer en sus aguas el captura y suelta. Si madrugamos un poco resulta hasta extraño encontrarnos con otro pescador, pues son tramos que gustan mucho a los pescadores de mosca, que acuden al lugar unas cuantas horas más tarde, conscientes de que a principios de temporada sus moscas no pueden ser bañadas a primera hora del día. Puede que no pesquemos en la zona que nos hubiera gustado pescar e incluso contemos con menos tramo para ello, pero el pescar por unas horas tranquilo en la apertura a día de hoy no tiene precio.

Cabe destacar la importancia de realizar la pesca en estos tramos de una forma correcta, teniendo en cuenta en todo momento que si pescamos a cucharilla ésta debe de ir acompañada por un único anzuelo y desprovista del arponcillo, mientras que si lo hacemos a mosca con aplastar el arponcillo sería más que suficiente.No debemos equivocarnos y dejar el anzuelo perfectamente rematado si no queremos tener algún que otro encontronazo con la guardería de turno, la cual en muchas ocasiones prueba a pincharse el anzuelo en el jersey para comprobar si la muerte está perfectamente aplastada. No conviene jugárnosla por una tontería.

Una vez hayamos escogido nuestro escenario de pesca debemos centrarnos en la modalidad escogida, que tratándose de spinning no podían ser otras que no fueran la cucharilla, el pez artificial y la mosca ahogada. Analicémoslas.

Cucharilla o pez artificial
Los pescadores que decidan comenzar la temporada colgando de su sedal una cucharilla o un pez artificial serán los más madrugadores, puesto que tendrán una gran oportunidad para clavar su primer ejemplar con los primeros rayos de luz irrumpiendo en la escena. En ambos casos, las zonas a pescar con mayores posibilidades, y tratándose de las primeras horas de la mañana, serán aquéllas donde la corriente presente un tiro de agua suave o sea prácticamente nula, pues nuestras fario todavía no se encuentran en plenas facultades como para mantenerse en una corriente fuerte y alimentarse en ella, cosa que en meses venideros cambia sustancialmente.

Las grandes pozas y tablas de los ríos representan un lugar óptimo para comenzar la temporada, tanto por concentración de ejemplares como por calidad. Es allí donde encontraremos apostados los mayores ejemplares.

En estos lugares, tanto las cucharillas como los peces artificiales pueden darnos más de una alegría, pues son auténticas máquinas de mover agua incitando a la trucha a atacar. Por otro lado, quien se decida por los peces artificiales ha de tener muy en cuenta otros escenarios de pesca como los propios pantanos, donde la masificación de gente es tremenda, pero todos los años nos deparan alguna alegría en forma de truchón.

Muchos son los pescadores que se dejan seducir por esta opción, sabedores de que el empleo de estos señuelos en estos lugares tienen auténticos días para enmarcar. Conocerse la zona a pescar en estos lugares será un factor determinante, dejándonos seducir sobre todo por aquellas reculas que conforme el embalse. No es un lugar fácil e incluso requiere de mucha más paciencia que un río, pero si somos constantes los resultados acabarán llegando.

A todos nos gusta sacar un número elevado de capturas del agua, pero en ocasiones un pescador se pregunta si es más preferible cantidad o calidad. En un embalse será mucho menor la cantidad de truchas llevadas a la mano, pero la calidad hablará por sí sola. ¡Quién sabe, quizás nos topemos con el ejemplar de nuestra vida! Sólo es cuestión de ser constante.

El que se decante por las cucharillas, si es un pescador asiduo a buen seguro tenga ya sus favoritas, pero para aquéllos que empiezan cabe mencionar que para condiciones óptimas como puede ser un río con aguas transparentes y día soleado, por norma general se utilizarán colores dorados, mientras que para condiciones adversas como aguas tomadas o con una cierta tonalidad y días lluviosos, nos decidiremos por una cucharilla plateada.

Hace ya algún tiempo comenzaron a aparecer en el mercado otros colores para las palas de la cucharilla, como el negro o el cobre. La mayoría de los pescadores (entre los que me incluyo) en un principio les dimos la espalda dada la poca vistosidad de la misma y nos decantamos por seguir con los colores tradicionales. Con el paso del tiempo, muchos de nosotros comprendimos que todo era cuestión de tener fe en aquel señuelo, el cual al final acabó haciéndose un hueco en muchas cajas de pescadores. Y es que el color negro es un tono muy a tener en cuenta en aguas cristalinas, especialmente cuando nuestras amigas se niegan a aceptar las cucharillas de pala dorada.

Si somos asiduos a las riberas, observaremos que más del noventa por ciento de los pescadores que nos crucemos por la ribera del río y se dediquen a la pesca con cucharilla, llevarán -en condiciones óptimas del río- situada en su sedal una cucharilla de pala dorada. Esto acaba traduciéndose en muchas ocasiones en la trucha en un cierto “recelo” por este tono, mientras que con palas oscuras (menos utilizadas) podremos hacer que aquellas truchas asomen sus aletas.

Aún es posible encontrar en alguna tienda “de las de antes” cucharillas que combinan el color plata con el dorado, siendo éstas otras de mis favoritas.

La técnica con la cucharilla
En teoría, pescar con cucharillas es relativamente sencillo, pero no por ello ineficaz, pues se trata de un señuelo que sigue siendo el referente para muchos pescadores después de tantos años. A la vista de unos ojos inexpertos parece que el pescador lo único que hace es lanzar y recuperar línea, pero aquél que consigue mirar más allá podrá encontrar unos factores que en muchas ocasiones desencadenarán en una picada.

Hace ya muchos años, y siendo un joven que quería aprender, no lograba entender cómo en aquella chorrera donde yo acababa de lanzar mi cucharilla, mi padre acto seguido clavaba una trucha. El motivo no podía ser otro: la maldita experiencia de pesca le decía a mi padre cómo “bailar” la cucharilla.

Cuando nos encontremos en una chorrera nuestra cucharilla comenzará a girar nada más caer al agua “si es de buena calidad” y con ello comenzaremos a recuperar línea. Pero hay determinados momentos, indescriptibles en un artículo, en los que dejaremos de recoger para que la cucharilla trabaje lentamente la corriente mientras ésta misma se encargue con su fuerza de hacer mover la pala de nuestro artificial simplemente con que nosotros mantengamos la línea tensa.

Esta función en muchísimas ocasiones acaba siendo fructífera, pues en numerosos escenarios nos encontraremos una corriente muy fuerte en un espacio reducido y al lanzar a favor de aguas nuestra cucharilla saldrá como un “misil” de la zona de acción de nuestras fario, mientras que utilizando el método anteriormente citado aguantaremos nuestra cucharilla durante unos segundos en el apostadero. Segundos que a la larga serán vitales para nosotros, pues muchas veces la corriente es tan fuerte que saca de inmediato el señuelo del apostadero de la trucha, sin darla tiempo a reaccionar para atacarla.

Ni que decir tiene que con esta modalidad (al igual que con la inmensa mayoría de las que rodean a las truchas) es casi primordial arriesgar al máximo en nuestros lances, aprovechando cualquier obstáculo que observemos en el río, como grandes piedras, salgueras, ovas, juncos, etc, pues todos ellos sirven de refugio a nuestras protagonistas.

Pez artificial
Al igual que sucede con las cucharillas, esta pesca muestra su punto álgido con las primeras luces del día. A pesar de ser un señuelo que imita a la perfección a un pez presa herido -incluso mucho más vistoso que una cucharilla-, el número de adeptos a ellos para ejercer la pesca de la trucha es inferior.

Una de las causas se debe a que la mayoría de las personas piensan que este tipo de artificiales sólo está ligado a la captura de grandes ejemplares, y dada la escasa población que éstos representan en nuestros cauces acaban siendo descartados. Esto es un error muy común y he de desmentirlo tajantemente para no dar lugar a errores, pues quienes utilizan estos señuelos saben mejor que nadie que una trucha inferior a la talla no tiene problemas para engullirlo.

La forma de pescar con ellos es totalmente diferente a lo que citamos antes, pues requieren un poco más de técnica al pescador para comenzar a pescar con ellos con garantías. Ya se utilice en zonas embalsadas o en río la técnica será siempre la misma: se deberá lanzar a las zonas escogidas y comenzar a recuperar dando vueltas de manivela mientras que cada cierto tiempo imprimiremos un toque seco a nuestra caña en forma de tirón. Con este movimiento nuestro pez artificial dejará de nadar correctamente por un segundo para pegar “un bandazo”, dejando claro a cualquier depredador de la zona que nada con dificultades, lo cual una vez más significa comida fácil.

Con este tipo de señuelos la gama es muy amplia y en muchas ocasiones no sabemos cómo acertar. Un comodín a utilizar vienen siendo los señuelos tipo Countdown, que abarcará perfectamente las masas de agua de nuestros ríos, e incluso las de un embalse si queremos pescar hasta una profundidad de 1,5 m aproximadamente.

Si queremos profundizar más, encontraremos en el mercado innumerables señuelos destinados a ello. En todos ellos, si observamos bien su embalaje original, podremos percatarnos de que nos viene indicado, entre otros datos, la profundidad que alcanza, aunque como digo el modelo Countdown es el más versátil y utilizado de todos ellos. Entre los colores, los más utilizados son aquéllos que imitan peces pasto tales como los gobios, bermejas e incluso el famoso color trucha común nos deparará buenos resultados.

Mosca ahogada
Sin dudarlo, es la modalidad más depurada de cuantas nos podemos encontrar a spinning. Bella, efectiva, técnica y la menos lesiva con las capturas teniendo en cuenta principalmente que está provista de un único arpón y el tamaño del anzuelo. Es una pesca mucho más técnica y compleja que las anteriores, pues nuestros conocimientos como pescadores deberán ser mucho mayores a la hora de reconocer todo aquello con lo que estamos pescando, pero que sin duda acaba siendo muy gratificante.

Para aquellos que comienzan o están a punto de decantarse por ejercer la pesca bajo esta modalidad, han de tener un mínimo de conocimientos muy claros, tanto en la forma de pescar como en los materiales: cañas, sedales, buldós y, sobre todo, moscas. Una caña correcta para pescar a mosca ahogada (sin entrar en detalles de si un poco dura o blanda, pues para gustos están los colores) deberá estar comprendida entre los 2,40 metros y los 3 metros.

Cuanto más larga sea nuestra caña más nos costará hacernos a ella, por lo que yo recomiendo personalmente una intermedia de 2,70 metros de longitud que nos permitirá colocar perfectamente las moscas en nuestra cuerda y realizar una pesca en condiciones.

Sedales
Con la mosca ahogada nos encontramos una ventaja realmente grande a la hora de escoger nuestros sedales para ejercer la pesca. Si bien con la pesca a mosca seca resultan tanto o más determinantes que la misma mosca, con esta modalidad podremos “descuidar” un poco este apartado sin notarlo en el número de capturas. ¿Por qué? Al pescar con mosca ahogada nuestro monofilamento en todo momento irá sumergido en el agua, con lo que no tendremos esos problemas que tanto nos incordian a los “mosqueros” de que si ven el hilo, que si draga, que si este monofilamento es muy rígido, que tal vez debiéramos de poner un fluorocarbono... Olvidaos, todo eso desaparece para nosotros basándonos en un mínimo de calidad y diámetro.

En cuanto a diámetros, depende de gustos, pero un 0,16 es un diámetro ideal para la gran mayoría de nuestros ríos, aunque en ocasiones ante la presencia de buenas truchas (hablo de truchas kileras en adelante) no está de más meterlas una cuerda con un 0,18. A veces nuestro hilo aguanta perfectamente, pero son numerosos los obstáculos en los cuales las pintonas intentarán cobijarse una vez se sientan clavadas.

Buldós
Los encontramos de todos los tamaños, formas y colores habidos y por haber. Las tenemos en forma de lágrima o en forma esférica (de pelota). La más utilizada es ésta última, aunque es verdad que no sé encontrar ninguna diferencia entre ellas a la hora de pescar.

Otra cosa son los tamaños. Cada pescador escoge su tamaño dependiendo del río, de lo que pretende lanzar y, por supuesto, de aquéllas con las que antes se haya familiarizado. Debemos recordar que vamos a realizar un tipo de pesca muy técnica y que debemos cuidar todos los detalles... y sin duda uno de ellos será el tamaño, pues intentaremos pasar desapercibidos. Una boya del tamaño de una canica grande será más que correcta para casi todos los escenarios de pesca.

Después nos encontramos el tema de la textura. Existen en el mercado boyas con una textura blanda que son más caras que las rígidas, pero que en cambio juegan un factor determinante en aquellos ríos que a lo largo de su recorrido nos muestran grandes piedras o continuas graveras, como puede ser el caso de los de alta montaña. Son muchas las boyas que se llegan a partir incluso con los puentes, y si esto nos ocurre pescando al sereno nos volvemos locos hasta que descubrir por qué nuestra caña no acaba de realizar un buen lance.

En cuanto a los colores, las he llegado a ver fosforitas, pero ni que decir tiene que para clavar a nuestras esquivas truchas cuanto mayor sea la discreción, mejor. Dicho esto, nos decantaremos por los colores transparentes.

Moscas
No será tan sencillo de escoger como con las cucharillas, por ejemplo. Por norma general, y dado que nos encontramos a principios de temporada, las imitaciones que tendremos más en cuenta pasarán en todo momento por imitar moscas con colores tan básicos como el oliva, el negro o el tabaco oscuro.

Con estos colores estaremos imitando una gama de efímeras que eclosionan a primeros de temporada como la Baetis rodhani, Baetis niger o los famosos pardones. En el mercado podremos encontrar sin ningún tipo de problemas buenas imitaciones de estas moscas, aunque también nos las podemos confeccionar nosotros mismos con unos conceptos básicos y el material adecuado, aunque para aquéllos que comienzan lo más aconsejable es que acaben pasándose por la tienda en su busca.

Podríamos volvernos locos a citar referencias de las famosas bobinas de seda Güterman o numerosos nombres destinados a diferentes colores de las “plumas de riñonada” conocidas dentro y fuera de nuestro país por presentar unas características únicas para el montaje de estos artificiales, pero sin extendernos en ello (pues no son el objetivo de nuestro artículo) citaremos lo más básico a tener en cuenta.

Como mencioné anteriormente, las moscas que conformarán nuestra cuerda presentarán colores oscuros a principios de temporada, que según pase el tiempo irán cambiándose a tonalidades mucho mas claras.

Como la gama de colores es alucinante, os recomiendo que os dejéis asesorar un poco por vuestro vendedor de confianza y le preguntéis por las moscas típicas de principios.

No sólo ahogadas
En nuestra cuerda podremos añadir sin ningún tipo de duda algún montaje de aquellos insectos que nosotros imitamos, pero en su estado larvario: una ninfa. Las más adecuadas para principios serán las que posean cabeza dorada, pues serán un atractivo más para nuestras truchas, las cuales la tomarán sin ningún tipo de reparo.

A la hora de colocar nuestra ninfa en el aparejo, mucha gente opta por colocarla como rastro. El rastro se le denomina a una ninfa colocada detrás de nuestra boya, sujetada por un codal de unos 20 a 30 cm con el fin de que profundice más que el resto de las artificiales y haga entrar a las truchas más reticentes para tomar el engaño. Imaginemos por un momento una cuerda compuesta por tres moscas ahogadas. Al final de nuestra cuerda observaremos la boya, que no es más que el peso que nos permitirá lanzar nuestro aparejo. Pues bien, detrás de ella se ataría la ninfa destinada a pescar como “rastro”.

Es un montaje muy efectivo cuando las truchas todavía no muestran actividad en la superficie, pero que por otro lado resulta un tanto engorroso a la hora de ejercer la pesca debido tanto a los múltiples enredos que se producen en la línea como a los enganchones que a menudo tienen lugar en el fondo.

Otra opción es colocar una efémera adulta en nuestro aparejo. Este caso se utiliza mucho cuando las truchas comen en superficie y observamos como toman sin recelo las moscas que la corriente las aproxima. Entonces se coloca una mosca seca (efémera, tricóptero, emergente) en el codal más alejado de la boya, es decir, en la primera mosca que choca con nuestro puntal de la caña. Es una opción muy buena y que despega muchas truchas del fondo, por lo que en las próximas líneas definiremos más detalladamente cómo pescar con esta “variación de cuerda”.

Técnicas de pesca a mosca ahogada
Teniendo ya aclarado el tema del material, nos presentamos en el río con las dudas clásicas de cómo realizar la pesca con estos artificiales. La idea es básica y sencilla, no así el dominar la técnica que nos conllevará unas cuantas horas pegados en la orilla.

Cuando nos encontramos pescando con una cuerda normal (de las de toda la vida) compuesta por moscas ahogadas e incluso con ninfa, deberemos lanzar hacia el lugar escogido y siempre pensando en un posible apostadero de la trucha. Imaginemos por unos segundos una corriente blandita que acaba vertiendo sus aguas a una tabla; éste será un lugar ideal para que nuestras amigas las pintonas se ceben durante la eclosión, pues la corriente les irá metiendo en su apostadero todo el alimento necesario.

Lanzaremos entonces aguas arriba pegando nuestra boya lo máximo a la vegetación, y entonces comenzaremos a recoger tan rápido como nos indique la propia corriente, puesto que nuestro aparejo debe de estar en todo momento tenso, pero no arrastrando la boya. En otras ocasiones podremos observar la ceba de una trucha antes de realizarla en lance. En esta ocasión deberemos lanzar nuestra cuerda un metro o dos antes, con el fin de que al caer nuestro aparejo no espante a la trucha.

Si la ceba se encuentra en una zona de aguas totalmente paradas, se puede lanzar si es posible más arriba todavía, pues nuestras amigas se muestran muy esquivas con este tema y a la menor vibración que detecten dejarán de comer. A menudo podremos pescar aguas abajo con nuestras ahogadas, realizando un lance a nuestro frente y dejando derivar poco a poco las moscas. Llegará un momento en que la propia corriente del agua nos tense el aparejo y las moscas comiencen a dragar sobre la superficie. Será entonces cuando dejaremos de recuperar sedal para que nuestras moscas abarquen toda la capa de agua hasta llegar la boya a nuestra orilla. (Realizaremos exactamente la misma técnica que cuando dejábamos bailar la cucharilla en la corriente).

En principio encontraríamos varias contradicciones, pues hablar de una mosca rayando el agua puede suponer que la trucha recele, pero no siempre es así. Son muchas las truchas que acaban cogiendo nuestro engaño de ésta manera, especialmente si nos encontramos realizando un sereno, lo cual a buen seguro llamará su atención.

Cuerda con “variantes”
Otro tema muy distinto es el pescar con una cuerda con “variantes”. Si nos hemos decantado por colocar en nuestra línea como mosca saltona un tricóptero, deberemos de pescar mucho en función de esa mosca, incluso llegando a olvidarnos de las demás con frecuencia ya que toda la acción la desarrollaremos con ella. Este tipo de pesca podríamos dejarlo para los más “avanzadillos de la clase”, pasando primero por dominar el arte anteriormente citado.

Cierto es que con este tipo de pesca despegaremos muchísimas truchas del fondo, y las que se encuentren cebando no tendrán muchos reparos en salir a por nuestro engaño siempre y cuando sea lo que están comiendo en esos momentos. La gran diferencia con este tipo de montaje es que deberemos de ir haciendo “bailar” a nuestro amigo el tricóptero por toda la película de agua y mostrando especialmente atención en esos lugares en que creemos que puede estar apostada la trucha o que incluso hemos logrado ver con anterioridad.

No es una técnica simple y lleva mucho tiempo cogerle el truquillo, pero por ello no hay que desanimarse. No hay nada más sugerente para una trucha que se encuentra tomando insectos que el revolotear de una mosca en su apostadero.

El movimiento en sí es sencillo. Lo imprimiremos con leves movimientos de la muñeca que se trasmitirán a la puntera de la caña, la cual permanecerá en una posición de unos 45 grados aproximadamente, mientras que el sedal lo llevaremos tenso en todo momento. De esta forma lograremos hacer saltar a nuestra mosca.

A medida que vayamos pescando con esta técnica nos daremos cuenta de cómo deberemos de utilizarla y acabará siendo fija para nosotros por lo efectiva que suele resultar. No debemos olvidarnos de algo tan lógico como es el saber que el resto de nuestras moscas también pescan, cosa que suele ocurrir muy a menudo por sólo tener ojos para la que va saltando. En este caso la pérdida de ejemplares se dispara, por lo que mucha atención.

Con todos estos conceptos aclarados sólo nos queda arrimarnos a la orilla del río y poner en práctica todo lo leído, sabiendo que en cualquier momento conseguiremos la primera captura de la temporada. Resulta de suma importancia hacer hincapié en practicar la pesca desde un punto de vista responsable, puesto que dada la presión pesquera cada vez son menores nuestras riquezas piscícolas. Por ello, acompañar a nuestra pesca de un captura y suelta es una opción que deberemos de tener en mente para conservar aquello que tantas alegrías nos transmite y que por supuesto no se muestra reñido ni con la pesca a cucharilla ni con la de mosca ahogada.
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  • LAS PRIMERAS DEL AÑO

    Últimos comentarios de los lectores (6)

    386 | daniel - 13/07/2009 @ 22:38:40 (GMT+1)
    Gracias por la informacion, me parece un remedio eficaz de aprender ha pescar a todas las clases de pescar, facil de entender... Creo yo que me va venir de perlas este articulo... Saludos para el que ha escrito este articulo tan importante por mi parte.
    368 | Julio - 16/03/2009 @ 14:18:34 (GMT+1)
    Muchas gracias por este articulo. Me parece muy fácil de entender y además está lleno de consejos muy prácticos para principiantes (que es mi caso, aunque hace años que pesco a esta modalidad, pero que por falta de tiempo, no puedo realizar más a menudo). Me ha quedado muy claro cuales son los colores adecuados a principio de temporada y está claro que voy a probar a colocar la ninfa en el final, ya que nunca lo he hecho, pero de la cual se oyen auténticas leyendas urbanas sobre su resultado (positivo claro).
    363 | Ramiro Ledesma - 23/02/2009 @ 19:17:23 (GMT+1)
    Puede que aporte algo para principiantes, pero no leo otra cosa que lo que llevamos haciendo toda la vida la inmensa mayoría de pescadores de trucha. Eso si, muy trabajado.
    358 | Guillermo García - 03/02/2009 @ 12:05:09 (GMT+1)
    Creo que para los principiantes, es un artículo inmejorable con el que muchos hayan visto la luz. Más adelante y si me lo permitís, os puedo mandar un artículo para pescar a buldó como se pesca a mosca seca con cola de rata.
    356 | Luis - 29/01/2009 @ 21:38:17 (GMT+1)
    Realmente un artículo digno de enmarcar, tanto es así que esta misma mañana he adquirido la revista y me he quedado anonadado con otro artículo escrito por el mismo autor, Alfonso Mazuelas, de conseguir un dos cifras (lucios) del cual hago mención aqui, ya que por mas que he buscado no he encontrado el artículo en el el blog. Un saludo y sigue dándonos tus consejos.
    355 | Iñaki - 28/01/2009 @ 21:50:08 (GMT+1)
    Gracias por la informacion, me parece un muy buen articulo... completo y detallado.. facil de entender... Creo q me va a venir de perlas para iniciarme en el mundo de la pesca de esta especie en el q soy novato... Un saludo y seguid en esta linea.
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