Hemeroteca :: 01/02/2009
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Ciprínidos

La nutrición, un factor clave a controlar

Última actualización 26/01/2009@11:30:24 GMT+1
El cebado es de vital importancia a la hora de tener más opciones de éxito frente a nuestras amigas las carpas, pero sin embargo un momento tan crucial siempre puede ser motivo de confusiones que echen al traste una o varias sesiones de pesca. para evitar esta situación, y para tener algunos criterios estables que nos ayuden en este punto, conviene conocer cómo funciona el proceso nutritivo de estos animales, qué es lo que buscan a la hora de alimentarse, y por qué un alimento es capaz de atraerles y otro no.

Texto y fotos: Juan Molina y F. Javier Mármol
La carpa crece rápidamente en lugares donde las temperaturas son cálidas durante gran parte del año y el agua contiene abundante alimento. Pueden alcanzar 0,9 kg (2 lb) en un año, y continuar creciendo con esa tasa de crecimiento dependiendo de su genética y de los factores limitantes de su medio natural (ecosistema). Por ejemplo, la carpa asiática puede llegar a comer hasta el 40% de su peso corporal diario, y la carpa de la hierba puede comer su peso en hierbas cada día.

En Gran Bretaña y otros países europeos, muchas de las aguas son demasiado frías para conseguir esas tasas de crecimiento máximo, pero esto no ocurre en España, donde gozamos de temperaturas medias anuales suficientemente cálidas para un óptimo crecimiento de la carpa. Como todos los seres vivos, estos animales tienen unos requisitos alimenticios diarios de vitaminas, minerales, proteínas, aminoácidos, carbohidratos, grasas y fibras, y la carpa puede detectar mediante su olfato los aminoácidos emitidos por gusanos, cangrejos y plantas acuáticas. El extracto de mejillón-almeja (Green Lipped Mussel), de algas, de hígado y la melaza, por citar sólo algunos ejemplos, contienen la sacarosa y los aminoácidos que la carpa ha aprendido a reconocer como valor alimenticio y esencial para su dieta.

En este sentido, algunos pescadores utilizan los cacahuetes, y a pesar de que estos frutos secos contienen los lípidos, los azúcares y los aminoácidos que ellas necesitan, sin embargo no representan un alimento natural para la carpa.

En general, la carpa encuentra muchos alimentos que le son gratos a su sentido del gusto. Le encantan los boilies, la corteza del pan, cebos de carne, el maíz, los sabores afrutados (que contengan vitamina C), los quesos fuertes, la harina de pescado blanco, la harina de grasa natural de soja, la lactoalbúmina, la caseína del cuajo, el robin red (alimento rojo de los pájaros), el cañamón y el extracto de alga marina. Los mejores son los que emiten olores atractivos o aquellos que contengan los ingredientes que la carpa asocia como naturales de su medio. Además, también comerá cebos de imitación condimentados o remojados, mientras que cuando los boilies caen en su poder de atracción, el maíz artificial funcionará generalmente muy bien. Los sabores que han sido utilizados con éxito por muchos pescadores son, entre otros, la miel, la fresa, el chocolate y el denominado Scopex.

El cebo en función de la profundidad y la estación
Conociendo cómo funciona el sistema digestivo de la carpa podremos entender mejor lo que la carpa comerá y lo que rechazará, y esto es aplicable tanto a los boilies comerciales como a los caseros (por lo que podemos fabricarlos siguiendo esta línea) o al grano preparado. La máxima es que muy probablemente le resultará atractivo un alimento condimentado y fácilmente digestible, pero hay excepciones a cada regla. Así, lo que funciona en un lugar y en un momento del año, no funcionará necesariamente en otro lugar y en otra estación. Los pescadores utilizan a menudo alimentos e ingredientes fácilmente digeribles en sus cebos durante el invierno debido a que la carpa disminuye su actividad en estas fechas como consecuencia de las frías temperaturas. En los meses de verano, cuando las carpas se encuentran más activas, los pescadores deben por contra utilizar mayor proporción de proteínas en sus cebos. Sin embargo, una carpa más adulta requiere menos proteína.

Diversas cantidades de cebo pueden ser necesarias para capturar una carpa, dependiendo de la profundidad del agua. A poca profundidad un pescador debe considerar usar un cebo más pequeño y un anzuelo también más pequeño en proporción al cebo, y con micromuerte ya que en estas profundidades tan escasas no tendremos grandes obstáculos y por tanto debemos evitar el mayor daño posible para la carpa. En estas condiciones debemos cebar con algunos puñados de cañamones y boilies troceados, además de pescar en los márgenes de estas áreas cebadas. Cuando la carpa detecta la zona cebada, vendrá a estas zonas poco profundas a comer, aumentando las probabilidades de una picada.

La profundidad del agua es un factor crucial en los meses más fríos, y una profundidad media de 2-3 m es ideal para la pesca en invierno durante los días soleados. Mantener el cebado del agua en pequeñas cantidades de forma regular y cercana a nuestro cebo será fundamental. Durante los meses más cálidos, por el contrario, la carpa comerá una mayor cantidad de cebo pero se alimentará de forma más cautelosa, por lo que posiblemente conseguiremos un menor número de capturas, aunque siempre dependiendo de nuestras técnicas de pesca empleadas. En este sentido, el camuflaje de nuestros bajos será por tanto esencial y decisivo en esta época.

Pequeños detalles, grandes diferencias
No debemos cebar en exceso al principio, ya que en algunas aguas la carpa no responde bien a las grandes cantidades de cebo que llueven sobre ellas. En aguas de mayor presión de pesca, el uso de cebadores (cohetes cebadores, The Method, Cobra, tiradores, etc) puede atraer los peces a nuestra zona y evitar así la competencia de las zonas de pescadores vecinos. Incluso, si planeamos sesiones de pesca de varios días, es recomendable usar un flotador marcador para delimitar con exactitud nuestra zona de pesca durante todas las jornadas consecutivas.

Utilizaremos cebos flotantes o realizaremos nuestros propios montajes mediante el empleo de trozos de corcho o de esponja densa, foam. El cebo en esta presentación es más probable que sea tragado por la carpa, haciendo más difícil el poder librarse del anzuelo y más fácil la clavada.

Una razón para que un cebo en particular pueda no atraer a la carpa es que otro cebo comercial más nuevo y más atractivo esté siendo utilizado por otros pescadores. Por ello, debemos intentar cambiar a este cebo. Si no fuera posible o sencillamente no quisiéramos hacerlo, siempre podemos intentar agregar atractores a nuestro cebo mediante remojos, betaína, ácido butírico... Eso sí, siempre solubles en agua, ya que lo hacen más atractivo ante la carpa y nos permitirá poder competir con áreas de atracción cercanas.

Por otro lado, debemos asegurarnos siempre de que nuestro cebo contiene las suficientes cantidades de los alimentos que gustan a la carpa y que ésta necesita, aspecto éste que es el más importante en la composición de nuestros cebos. Si utilizamos micropellets, por ejemplo, éstos deben disolverse fácilmente en unos 10 minutos. Las partículas y los trozos de pellets o los micropellets (de cañamón o de halibut, por ejemplo) crearán una zona de cebado con una dispersión de aceites que atraerá fuertemente a la carpa a comer a la misma. Después de 20-30 minutos, los pellets se deben haber disuelto totalmente y haber creado un punto de alimentación (punto caliente o Hot Spot) que la carpa encontrará difícil de ignorar.

Igual de difícil que saber exactamente qué cebo utilizar para cada situación específica de la pesca de la carpa. No es tan simple como tomar cualquier cebo del bolso que huela bien, o cualquiera que esté de moda esa temporada. Si queremos capturar carpas necesitamos considerar la elección del cebo más detalladamente. Lo primero que debemos pensar es cuándo, dónde y cuánto tiempo vamos a pescar. Intentaremos analizar las condiciones de la sesión prevista y, cuando tengamos claro lo que planeamos hacer, entonces podemos decidir exactamente el cebo que vamos a utilizar en nuestras sesiones.

Si vamos a pescar durante un solo día o una sesión corta, los cebos de alta atracción serían probablemente la mejor solución a corto plazo. Muchos boilies se hacen para atraer a la carpa pero, los más baratos, significan a menudo menos nutrición y esto es algo que la carpa detecta perfectamente. También un alto contenido en aditivos y conservantes podría significar un sabor pobre para la carpa. Por todas estas razones la vida de este cebo puede ser limitada, lo que nos lleva a recomendar su uso principalmente para las sesiones cortas de pesca.

Puede también ser una buena idea llevar algunos sabores y colores diversos en la bolsa de cebos, ya que si los pescadores han presionado anteriormente pescando con cebos similares, la carpa puede llegar a rechazar un sabor o un color determinado. No obstante, si lo que pretendemos es frecuentar un cebadero por un largo período de tiempo, independientemente de que las sesiones que sobre él practiquemos sean cortas o no, convendría asegurar un mínimo de calidad para que a la larga la carpa siga visitándolo. Y es que si los cebos que utilizamos no contienen los requisitos que ellas necesitan, terminarán por dejarlo buscando algo mejor y nos quedaremos sin picadas.

Para crear un cebo con un gran poder de atracción necesitamos limitar los conservantes y los atractores, o mantenerlos a niveles bajos. Por esta razón pueden ser un poco cortos en la atracción, pero lo mejor de usar un cebo sabroso es que la carpa lo recordará y volverá a comer más.

En la cabeza de una carpa
Una máxima fundamental es que hemos de ser realistas y pensar como carpas y no como personas. Lo normal es que a la hora de comprar un boilie nos decantemos por aquel que al abrir la bolsa huela más fuerte y desechamos el de olor menos intenso. Sin embargo, lo que tenemos que hacer es pensar qué quieren ellas: si un aroma fuerte pero escaso de nutrientes, o un sabor más suave y natural pero con un mayor número de ingredientes nutricionales de alta calidad y con menos conservantes o sustancias químicas que lo hagan menos natural. Esa es la cuestión.

La carpa es un pez ansioso y arriesgará a veces el comer más de lo que debería incluso si está detectando peligro. Usando este tipo de cebos de alto valor nutricional podemos tener picadas de forma constante sobre todo en sesiones largas de pesca, lo que mantendrá la vida del cebo durante mucho más tiempo, y pueden pasar incluso días antes de que la carpa lo abandone.

Muchos cebos caros en el mercado utilizan ingredientes frescos de primera calidad. Los fabrican usando una base de harina de pescado de alta calidad que mezclan con un fuerte atrayente líquido. El atractor líquido disminuirá su acción en un cierto plazo de tiempo, pero después de un rato largo en el agua, los sabores naturales de la harina base continuarán atrayendo a la carpa. Las combinaciones de atractores líquidos y de mezclas de comida natural ayudan a emitir un montón de señales de alimento natural, y esos cambios de pH resultan infalibles.

Los cebos de alta calidad tienden a ser caros, pero como con muchas cosas, uno tiene lo que uno paga. Los boilies de alto valor nutritivo (HNV) contienen todos los alimentos necesarios requeridos por la carpa, y consecuentemente, ésta los encontrará duros de resistir. También tenderán a tener un ciclo vital mucho más largo y son aceptados como fuente de alimento natural por nuestro rival. Es más, suelen ser muy eficaces cuando las sesiones de pesca de la carpa duran cinco días o más. Además pueden también ser buen cebo para el invierno porque la carpa necesita adquirir más nutrición con menos esfuerzo.

Por último, los boilies de alto valor nutritivo contienen generalmente atractores menos activos, lo que les permite aumentar su tiempo de liberación, convirtiéndose con ello en altamente indicados para realizar un precebado inicial con vista a jornadas de pesca posteriores o más largas. Esto da a los peces un margen de tiempo suficiente para conseguir la confianza en cebos alimenticios antes de colocar nuestro anzuelo en el área precebada. Una táctica que puede producir la captura de carpas más grandes en sesiones más largas.

Añadir que no creamos que simplemente por empapar los boilies de alto valor nutritivo en un remojo conseguiremos un mejor resultado. Quizás sea posible, pero no es menos cierto que también podemos arruinar en algunos casos su eficacia al potenciar en exceso los atractores del cebo más el remojo, el cual puede contener atractores también del mismo tipo e intensidad (se sumarían y obtendríamos un cebo con exceso de atractores que sería repulsivo para la carpa). Por ello, recomendamos encarecidamente utilizar el cebo elegido sólo para el propósito exacto para el que fue diseñado.

Para acabar, recalcar que el valor nutritivo de cualquier cebo debe ser alto. Un valor nutritivo pobre nunca durará mucho tiempo con efectividad, incluso si la carpa no lo tiene asociado al peligro. La realidad es que la carpa es como los seres humanos: necesita una fuente adecuada de nutrición sana y requiere un menú completo en su alimentación. Si un cebo está desprovisto de estos valores nutritivos, no podemos esperar muchas capturas con él, incluso si tiene un olor agradable. Hay una teoría según la cual la carpa puede probar una fuente de alimento y saber casi inmediatamente si contiene los alimentos esenciales. Es como un sexto sentido y está comprobado que lo poseen. Por ello, cuando elijamos un cebo para nuestra sesión de pesca, siempre será mejor el uso de uno de calidad.
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