Hemeroteca :: 01/10/2008
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Predadores

Tácticas para la nueva estación

Última actualización 10/01/2009@11:34:06 GMT+1
Cuando los árboles empiezan a perder sus hojas, el bass despierta de su letargo veraniego y aprovecha el descenso de las temperaturas para regular su metabolismo y prepararse para los fríos que están al llegar. Es una época en que necesita energía, Está hambriento y sólo piensa en alimentarse. Acecha a sus presas escondido en sus apostaderos y se muestra activo durante largos períodos. algunos consejos nos permitirán localizar más peces y obtener más picadas, maximizando así nuestros resultados en este momento de la temporada.

Texto y fotos: Josep Solanes
En contra de lo que muchos piensan, a pesar del descenso de las temperaturas -y aunque éste pueda ser notable-, en otoño el bass no abandona las zonas poco profundas con abundante cobertura y alimento. En realidad, muchos profesionales americanos, como Art Ferguson, proclaman que la mejor pesca en esta época del año se produce precisamente en esas coberturas con vegetación, donde el bass encuentra refugio y protección pero también comida suficiente como para mantener satisfecho su insaciable apetito. Es entonces cuando un buen número de pescadores de bass cambian sus estrategias de localización de peces y los buscan en aguas más profundas, en esas ensenadas y límites de puntales donde el bass se sitúa antes de descender a sus refugios invernales. Esto se produce así en lagos pequeños y grandes con escasa hierba en zonas poco profundas porque el agua se enfría más rápido. Sin embargo, en masas de agua donde haya suficiente hidrilla o árboles sumergidos, el agua se mantiene más caliente y los peces tienden a agruparse en torno a estas coberturas naturales, donde los peces presa y otras fuentes de alimento para el bass se concentran también.

Los puntos calientes
En esta época del año, los bancos de hierba sumergida se empiezan a secar al tiempo que la naturaleza va ralentizando su ritmo de actividad del verano. No obstante, siempre encontraremos zonas en que la hierba todavía está verde, y estos oasis son auténticos imanes para el bass.

En las aguas más profundas la hierba se seca antes y comienza a desprender dióxido de carbono, lo que reduce la cantidad de oxígeno del agua circundante. Esto empuja al bass hacia aguas más someras, donde el agua todavía mantiene un contenido de oxígeno más alto y zonas de hierba verde donde haya menos dióxido de carbono. El misterio respecto al oxígeno está relacionado con los peces presa. Éstos necesitan una gran cantidad de oxígeno disuelto en el agua para mantenerse durante un buen tiempo en una zona en concreto, y los bancos de hierba seca o en proceso de secarse no son precisamente los mejores para encontrar lo que necesita su organismo. Los peces presa se mueven en busca de aguas ricas en oxígeno y lo mismo hace el bass.

Esto es casi siempre así, pero a finales de temporada es especialmente importante. Dentro de estas áreas de hierba todavía viva es crucial encontrar los puntos en que haya canales que conduzcan a aguas profundas. Estos surcos en el fondo tendrán recovecos donde colocar nuestro crankbait, con una recuperación a una velocidad entre moderada y rápida, para provocar la picada. Estas son zonas que normalmente se sitúan en aguas de 50 cm a 2 metros de profundidad, donde los límites de puntales que estén cubiertos de hierba son también áreas que atraen muchos peces. Perseverando con esta estrategia se puede pescar durante todo el día, moviéndonos de puntal en puntal siempre que cumplan con estas características.

Como en otras ocasiones, algo que resulta productivo para localizar peces en situaciones de pesca como la descrita es utilizar un crankbait que navegue a poca profundidad, como por ejemplo el Bandit de la serie 200. Cuando se localizan peces activos, lo más oportuno es bajar el ritmo de nuestra recuperación cambiando a un Yamamoto Spider Grub o un tubo como el Mizmo. Estos últimos permiten trabajar con mayor lentitud entre la hierba y recorrer exhaustivamente todos los rincones de los nichos productivos.

Otro tipo de escenario que merece la pena inspeccionar concienzudamente son los “parches” de cobertura aislados en aguas abiertas. Nuestro objetivo son las zonas llanas de poca profundidad, especialmente a la salida de pequeños barrancos o riachuelos. En estas zonas debemos localizar tocones aislados a medio sumergir o enteramente bajo el agua, y allí el truco será hacer lances repetidos desde todas direcciones recorriendo completamente el perímetro de estas sólidas coberturas. Con este método no vamos a capturar muchos peces, pero sí que encontraremos algunos y tendremos buenas opciones de engañarlos. Además, los peces en este tipo de apostaderos suelen ser de buena talla. Cada tocón sumergido puede albergar un par de ellos o a veces ninguno, pero es obligatorio hacer concienzudamente un buen número de lances bien intencionados alrededor de estos refugios naturales. Un crankbait o un spinnerbait nos permitirá cubrir mucha agua rápidamente e incluso atacar varios objetivos a la vez, recorriendo un par de tocones en un mismo lance. De nuevo hablamos de aguas que tengan como máximo un metro y medio de profundidad.

Basses “devoravinilos”
Otro método que resulta efectivo es buscar peces que merodean sin motivo aparente cerca de la orilla en compañía de un par de congéneres. Los peces en estos grupos reducidos están sencillamente esperando a que las temperaturas desciendan más todavía para zambullirse en esos pozos profundos donde dejarán pasar el invierno. Esto es así especialmente en aguas claras con poca profundidad y escasa vegetación, donde podemos ver a estos grupos de peces con relativa facilidad. Hay que saber dónde buscarlos, pero no cabe duda de que una vez los encontremos, una lombriz flotante de vinilo o incluso un Berkley Jerk Shad pueden hacer estragos.

Estos peces se mueven en zonas donde no hay peces presa y hasta cierto punto competirán por tomar lo que se presenta como un delicioso desayuno, y este tipo de competitividad puede ser clave para capturarlos. Cuando clavemos el primero veremos cómo los otros, en lugar de huir asustados, lo siguen para intentar quitarle su presa si éste cometiera un error y la soltara. Así, en ocasiones, el bass al final de nuestra línea se desclava y rápidamente vemos otro pez del grupo atacar nuestro ofrecimiento. En realidad, estas condiciones de pesca se pueden explotar hasta bien entrado diciembre, dependiendo de lo crudo del invierno que comienza.

Las zonas rocosas en lagos artificiales, tales como rompeolas o pequeños azudes construidos a base de piedras que forman una ladera oblicua poco pendiente, son lugares donde también encontraremos al bass. Estas sólidas estructuras son fáciles de encontrar dada su obviedad, y normalmente darán cobijo y proporcionarán alimento a un cierto número de peces, según en qué lugares, durante toda la temporada. Con la caída de las hojas y los primeros descensos de la temperatura, las rocas, que se han calentado durante el verano, retienen cierta temperatura que poco a poco transmiten al agua. Esto hace que las zonas más próximas, entre 1 y 2 m del mismo límite de la rocalla, se caractericen por estar a unos pocos grados más que las aguas colindantes. Este es un factor a tener en cuenta. A esto se suma el hecho de que muy a menudo el agua se mantiene limpia en estos apostaderos del bass ya que, excepto en días de fuerte viento, éstas son zonas protegidas donde las olas no remueven el fondo, y aunque lo hagan un poco, como no es arenoso sino rocoso, no habrá muchos sedimentos en suspensión.

En estos escenarios de pesca yo busco los enclaves con vegetación, ya sea flotante o sumergida. La suma de dos tipos de cobertura como éstos es casi una garantía de que los peces van a estar ahí. Otra cosa será pescarlos, aunque para ello aquí tengo mi propia teoría. Por alguna razón, el bass ataca con mayor confianza un señuelo situado justo en el cambio de elementos, es decir, justo allí donde el agua besa la roca o la vegetación deja paso a aguas libres. Si situamos un jerkbait flotante o incluso un popper justo en el límite del agua (y cuando digo el límite quiero decir materialmente tocando las piedras de la orilla) y lo dejamos descansar mecido por el viento o el oleaje suave característico de las tardes encalmadas de octubre, no tardaremos en ver cómo una sombra oscura emerge de la nada para devorar nuestro engaño. La verdad es que existe una razón para este comportamiento del bass. Un pececillo que no puede huir marcha atrás porque sencillamente no hay más lago a donde ir, es un blanco perfecto para un bass hambriento. El depredador ve a su presa acorralada, en cierta forma “contra la pared” y sin una salida clara, lo que hace que su instinto se active y su agresivo carácter se manifieste abiertamente. Pocas veces he visto picadas tan francas como éstas. En realidad, es una situación que también se da en los días muy ventosos de verano, en los que el viento empuja peces presa como los alburnos hacia zonas de estas características.

Otro aspecto de esta situación de pesca a tener en cuenta es que en esta época los peces utilizan dichas estructuras para desplazarse de un lado a otro. En cierta forma, siguen los contornos de la orilla, entrando y saliendo de las bocas de los barrancos, en un comportamiento que se da más en grandes embalses con reculas profundas que tengan relativamente cerca algún tipo de presa de contención o contrafuerte artificial de roca. Interceptar estos peces “migratorios” es una excelente alternativa a concentrarse en los herbazales adjuntos a las rocallas. Lances paralelos a estas murallas sumergidas son apuestas seguras para tentar.

Yo utilizo principalmente jerkbaits que imiten los peces presa que abunden en la zona, con una recuperación errática que haga rebotar mi señuelo contra las rocas un par de veces para luego dejarlo reposar flotando tranquilamente como si anduviera un poco despistado. Los jerkbaits que se mantienen estáticos a la profundidad en que estén cuando dejamos de maniobrarlos (suspended jerkbaits) también son una muy buena alternativa cuando los peces no estén atacando bien en superficie.

Lo difícil en estas ocasiones es detectar la picada del pez, a no ser que éste acometa el engaño y salga corriendo hacia aguas abiertas. Esto ocurre las menos de las veces, dado que lo más frecuente es que el bass mordisquee un señuelo estático como para probar su estado físico o herirlo para después engullirlo. Con señuelos de vinilo el pez engulle su falsa presa y la retiene por su textura blanda y su sabor, pero con un jerkbait rígido el pez no dudará en soltar su presa inanimada en cuanto perciba que no es comestible. Si estamos viendo el señuelo, podremos clavar enseguida y probablemente alguno de los anzuelos triples del jerkbait se incrustará en los rígidos labios del bass; si no es así, habremos perdido la partida puesto que el pez difícilmente volverá al ataque.

Una lombriz grande (de 7-8”) sin plomar y recuperada a velocidad moderada por encima de la rocalla, puede sustituir a un jerkbait que no esté resultando productivo. Dejémosla incluso descender libremente y colarse por uno de los agujeros entre las piedras, de manera que cuando salga lentamente de una de estas encerronas es el momento en que debemos esperar el ataque de nuestro codiciado bass. Este es un tipo de pesca que nos proporcionará bastante acción.

La presentación, esta vez secundaria
El modo de presentar nuestros engaños no es necesariamente lo más importante en esta época del año, ya que a finales de temporada los peces aceptarán casi todo lo que se ponga a tiro, con pocas excepciones. El bass es un depredador oportunista que no desdeña una buena ocasión de zamparse una sabrosa salamandra, la cual no deja de ser un buen compuesto proteínico.

Yo prefiero, no obstante, mantener mi presentación lo más sutil posible para no asustar peces innecesariamente. Igualmente, es bueno situar los señuelos lo más cerca posible del apostadero del bass para incitar la picada. Lo que sí nos podemos ahorrar es el riesgo de trabajar con bajos de línea muy finos, puesto que la predisposición del pez es a tomar el engaño sin muchos remilgos. Esta es quizás la época del año en que menos deben preocuparnos este tipo de circunstancias.

Algunos de los señuelos que mejor funcionan en otoño son los buzzbaits o spinnerbaits de 3/8 de onza del número 4, en colores chartreuse o blanco con palas willowleaf. Todos ellos son especialmente efectivos en zonas de hierba sumergida. Se pueden utilizar con recuperaciones lentas, aunque a menudo acelerar la velocidad de nuestro spinnerbait será muy recomendable, sobre todo cuando éste tropiece con algún pequeño obstáculo sólido en los márgenes de los canales sumergidos que lo haga rebotar o cambiar de dirección, aunque sea ligeramente.

En definitiva, durante el otoño, insistir en las zonas de poca profundidad es algo que no debemos olvidar nunca. Un dato que merece la pena destacar es que la mayoría de torneos profesionales en los Estados Unidos se ganan en aguas poco profundas, sin importar nunca la época del año en que se celebren. Incluso en invierno, la mayoría de peces se capturan en zonas de profundidades no superiores a los 3 m. En el otoño, esto es más acusado. Y de forma en especial, las capturas se dan a primera hora de la mañana y a última de la tarde en zonas de aguas claras, también en días claros de cielo azul y sol radiante. Si la jornada es ventoso y hay algunas nubes (con o sin chubascos) la actividad de los peces también se dará a lo largo del día. En estas ocasiones es bueno tentar al bass en las zonas donde el agua tomada de los barrancos y riachuelos se mezcla con la del lago, más clara -y posiblemente más caliente-, cerca de la orilla. Un pequeño spinnerbait plomado en la pata del anzuelo es un señuelo mortífero en estas circunstancias. Su perfil no es muy abultado, pero se puede lanzar bien y profundizará fácilmente hasta donde nos interesa que esté.

Distintos cócteles y diferentes recetas con un mismo objetivo: dar con el patrón de pesca adecuado para cada momento de la temporada y cada situación de pesca. Y en esta época de año en que tanto la climatología como la biología del pez parecen estar de nuestro lado, lo mejor es ceñirse a un guión sencillo que haya demostrado su efectividad.
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  • EL SUEÑO DE UNA TARDE DE OTOÑO

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    340 | Miguel - 04/11/2008 @ 18:40:59 (GMT+1)
    Está bastante bien este artículo. Es muy didáctico. Además me gusta que defienda que la pesca del bass tradicionalmente se ha dado en aguas poco profundas, ya que últimamente hay una tendencia a creer que en estas circunstancias no encontraremos ejemplares.
    336 | Elvira Estévez - 29/10/2008 @ 14:20:15 (GMT+1)
    Me ha gustado muchisimo este artículo, es muy didactico. Enhorabuena.
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