Hemeroteca :: 01/10/2008
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Pesca de Mar

¿Misión imposible?

Última actualización 10/01/2009@11:34:54 GMT+1
La llegada del invierno supone un frenazo considerable en la actividad de los depredadores que tantas alegrías nos han dado durante los meses cálidos, dejando frío no sólo el ambiente sino también nuestras ilusiones y esperanzas de éxito con la caña. sin embargo, es posible seguir acercando piezas de interés a tierra. tan sólo debemos cumplir con algunas premisas y conocer las líneas maestras de la pesca en invierno.

Texto y fotos: Ramón Queralt
El otoño-invierno, al igual que la primavera, es una época de grandes contrastes. La primavera es para la pesca deportiva un periodo de transición a positivo, mientras que el otoño lo es a negativo. En esta estación pasamos de pescar la mayor diversidad anual de especies, en uno de sus momentos álgidos de actividad, a que en pocas semanas -para nuestra desesperación- la pesca se torne difícil y escasa, debido a la normal caída de las temperaturas y al acortamiento de los días. Cuando la climatología no acompaña y los peces, en otras épocas abundantes, se tornan escasos y presentan menor actividad, se puede volver misión imposible seguir disfrutando de este tipo de pesca en la época más fría. Para mayor complicación, la pesca de depredadores con cebos artificiales en las modalidades de spinning o jigging es, en general, uno de los tipos de pesca más técnicos y complejos.

Pero no desesperemos, un buen conocimiento de las especies y sus costumbres, así como de la ubicación de puntos calientes, nos pueden hacer disfrutar de productivas jornadas de pesca en esta estación. Con esta información, más suerte y perseverancia, sin duda le ganaremos al mar unos cuantos trofeos que quizás no sean tan abundantes como en épocas más cálidas, pero que a menudo sorprenderán con buenos portes.

Especies invernales
En esta estación migran hacia aguas más cálidas numerosas especies y algunas otras se sitúan mar adentro o a gran profundidad, siendo muy difícil su localización y captura. Atunes, bonitos, melvas, anjovas, palometones, lampugas y otras especies, o bien desaparecen o se tornan capturas ocasionales. Así las cosas, las especies más accesibles cuando arrecia el frío son las siguientes:
  • Lubina (Dicentrarchus labrax)

La más codiciada, precavida, selectiva y difícil de capturar. La buscaremos en desembocaduras, grandes espigones, debajo de barcos, roquedos que se introducen en el mar donde baten las olas y se forma abundante espuma, en escalones que profundizan abruptamente y en playas con el mar movido. Se muestran más activas con tiempo inestable, fuerte viento y mala mar, situación que les beneficia a la hora de cazar a sus presas. Los mejores momentos para su pesca son la noche cerrada, así como el amanecer y el anochecer, ya que es un pez que caza amparado en la oscuridad.

En cuanto al tema de los señuelos, los mejores son los minnows delgados y alargados, que muchas veces plomaremos a cierta distancia para poder lanzarlos más lejos y que profundicen. No descartemos probar con algún minnow, paseante o popper de pequeño tamaño a superficie, ya que podemos llevarnos alguna sorpresa agradable. Dan buen resultado el Rapala original, Rapala X-Rap, Pin's Minnow y Crystal Minnow de Yo-Zuri, Chug Bug de Storm y Wander de Lucky Craft.

Por otro lado, los vinilos se muestran excelentes, tanto los tipo pikie y grub plomados -de los que destacamos los Naturistic de Storm-, como los anguilones y vinilos alargados, tipo lanzón, siendo muy efectivos los colores perla, rosa y sardina. Uno de los señuelos más efectivos con todas las especies, aunque de forma especial con la lubina, es el jig de plomo de pequeño tamaño y peso (25-35 gr) y colores naturales o claros. En concreto, el color azul caballa es excelente. Los Amulet de Atron y los Mucho Lucir de Maria son muy eficaces.

Otra historia son las lubinas de piscifactoría. En esta época de tiempo inestable, en ocasiones las fuertes tormentas rompen las jaulas de engorde de lubinas y doradas (situadas a cierta distancia de tierra firme), provocando la fuga de miles de ejemplares que se acercan a la costa infestando puertos y desembocaduras de ríos. Es ésta una ocasión que aprovechan los pescadores para capturarlas en cantidades ingentes, ya que se muestran extremadamente voraces. Se las suele pescar entonces a cebo, aunque entran muy bien a señuelos de pequeño tamaño como anguilones, microgrubs y pequeñísimos minnows lanzados con la ayuda de un buldó o un plomo de 40 o 50 gr.
  • Cazadores costeros como el espetón (Sphyraena sphyraena) y la aguja (Belone belone)

Son menos abundantes que en otras épocas, pero las tallas que alcanzan son mayores. Son poco selectivos con los señuelos, aunque prefieren minnows estilizados y anguilones, siendo el mejor momento para su captura el anochecer. Sobre todo los espetones, gustan de aguas movidas y turbias para cazar.
  • Peces de aguas azules como jurel (Trachurus trachurus), caballa (Scomber scombrus) y serviola (Seriola dumerilii)

Lejana ya su captura en las escandalosas pajareras, su localización se torna complicada, por lo que optaremos por la cacea hasta dar con el cardumen. Además, los capturaremos también casualmente a jigging mientras tentamos a otras especies.

Los mejores señuelos serán los pequeños jigs y los pequeños anguilones lastrados con la ayuda de un plomo substituyendo al buldó. El Kuru Kuru -pez metálico con cucharilla- se muestra terriblemente efectivo, ya que es pequeño, lento, pesado y escandaloso.
  • Peces de roca como mero (Epinephelus guaza), pargo (Pagrus pagrus), dentón (Dentex dentex), sama (Dentex gibbosus), cabracho (Scorpaena scrofa), escórpora (Scorpaena porcus) y serrano (Serranus cabrilla)

Los de buen tamaño que suelen encontrarse a cierta profundidad los podremos tentar a jigging, aunque también existe la posibilidad, para los amantes de esta técnica, de pescarlos a curricán de fondo. El tamaño de los jigs dependerá de la profundidad y la deriva: cuanto mayores sean éstas más deberemos aumentar el peso del jig. Entre los mejores jigs para capturar meros, pargos, samas y dentones en fondos de moderado calado cercanos a la costa, se sitúan aquéllos de entre 80 y 120 gr, tales como los Amulet Platinum 80 gr, Thunder Jig 100 gr y los Wonder Squid 100 gr de Atron. Todos ellos son señuelos especializados en estas especies y ofrecen excelentes resultados.

En espigones y zonas rocosas más someras, los ejemplares suelen ser de menor porte y es posible su captura a spinning con pequeños jigs, anguilones, vinilos y, en menor medida, pequeños peces artificiales. El serrano, de escaso interés deportivo debido a su pequeño tamaño, es sin embargo ideal para iniciarse en esta técnica, ya que es muy agresivo y se captura con facilidad, resultando además muy divertida su pesca. Un pequeño anguilón o un jig de modesto tamaño paseado a tirones por el fondo nos dará abundantes capturas.
  • Peces de fondo como breca (Pagellus erythrinus), besugo (Pagellus bogaraveo), pez sable (Trichiurus lepturus) y merluza (Merluccius merluccius)

Los pescaremos, al igual que los anteriores, a jigging, utilizando jigs de mayor tamaño si lo que buscamos son peces sable y merluzas. A mayor profundidad se suelen capturar los mejores ejemplares.
  • Cefalópodos como la sepia (Sepia officialis), el calamar (Loligo vulgaris) y el pulpo (Octopus vulgaris)

Todos ellos serán una buena opción en estos meses, ya que se encuentran en su mejor momento. Su alta densidad y buen tamaño en esta época hace que muchos pescadores dediquen sus esfuerzos casi en exclusiva a estas especies. Calamares y sepias se pescan, si hablamos de artificial, con pajaritos plomados que podremos utilizar en solitario o con montajes de varias unidades, aunque tampoco es extraño que ataquen jigs o artificiales destinados a otras especies. El mejor momento para su captura será al anochecer o ya con noche cerrada, si bien no es extraño pescar grandes ejemplares a plena luz del día.

Puertos, pantalanes y playas mixtas de arena y roca con praderas de posidonia serán los mejores escenarios para su captura.

Localización del pescado
En la inmensidad del mar no es tarea fácil para el profano conseguir capturas asiduamente, por lo que pasar horas y horas lanzando sin resultado alguno es algo habitual y puede desmoralizar hasta al pescador más motivado. Por ello, localizar el pescado en tan vasto entorno es un factor clave para culminar con éxito nuestra partida de pesca, y un buen conocimiento del medio nos puede facilitar mucho la labor en esta tarea. La suerte no es el factor primordial para una buena pesca; una buena elección del enclave es vital y más en esta época del año, cuando se enfrían las aguas y perdemos uno de los principales indicadores de presencia del pescado: las pajareras. Esto nos obliga a prospectar los lugares querenciosos de albergar peces, esos puntos calientes que por uno u otro motivo atraen al pescado. Veamos los lugares normalmente más productivos:
  • Desembocaduras de ríos y canales, donde la abundancia de nutrientes que arrastran al mar atrae a los peces presa y éstos a su vez a los depredadores. En este lugar, la reina en época invernal es la lubina, que disfruta cazando en estas aguas salobres. Espetones y agujas deambulan por estos lugares, a veces en grandes bancos.

Salidas de agua caliente. Centrales térmicas y nucleares, muchas veces próximas al mar, vierten en éste el agua de su refrigeración, creando un espacio de aguas más templadas muy agradecido por los peces en las épocas más frías. Grandes lubinas, espetones y serviolas se acercan a cazar o a desovar en sus inmediaciones, para regocijo de pescadores. Uno de estos lugares, muy famoso por sus grandes y habituales capturas, es el Chorro de Vandellós en la provincia de Tarragona. Lamentablemente, en la actualidad resulta impracticable tanto desde tierra como por mar, ya que ha sido recientemente vallado.
  • Alumbrado cerca o dentro del agua. Los puertos, paseos marítimos y canales, algunas veces (si están situados en el núcleo urbano) se encuentran iluminados. Si esta luz es directa y potente en dirección al agua, podremos observar que es un lugar donde se acumula el pescado y los ataques suelen ser más que frecuentes. La luz atrae al zooplancton y éste a su vez a alevines que se alimentan de él y, por ende, en éstos se ceban numerosos depredadores, por lo que la presencia de lubinas, espetones, agujas, pintarrojas, calamares, sepias y otros depredadores está asegurada.

Intentaremos pasar desapercibidos y no acercarnos en exceso a dicho lugar, realizando lances desde la mayor distancia posible para no ser detectados por los siempre desconfiados peces. A veces basta un lance o dos para capturar la primera pieza, siendo conveniente entonces cambiar de lugar, ya que los depredadores se percatan de nuestra presencia y dejan de picar. Los mejores señuelos serán pequeños, rápidos y lo más parecidos posible a las presas en que se estén cebando en ese momento.

Algunos grandes barcos y yates pueden poseer potentes focos que, ocasionalmente, una vez atracados mantienen encendidos. Alrededor de ellos se concentra el pescado, lo que presenta una buena oportunidad, en caso de no molestar en exceso, para realizar unos lances.
  • Playas. En invierno se puede observar a bastantes pescadores enfundados en su vadeador pescando en estos lugares. Los días de mala mar, con viento y nublados, suelen ser ideales para tentar a la codiciada lubina. Por su parte, las mejores playas son las mixtas de arena y roca, a ser posible con praderas de posidonia y alguna salida de agua dulce. A mayor variedad de ambientes más aumentan nuestras posibilidades de éxito y asimismo la diversidad de pescado que podemos capturar.

En estos lugares podremos pescar lubinas, espetones, arañas, serranos, dentones, brecas y un largo etcétera, ya que aquí los peces buscan refugio y alimento.
  • Espigones, pantalanes y roquedos nos permiten ganarle unos metros al mar y acceder a zonas más profundas, siendo excelentes para pescar tanto desde tierra como embarcado. En estos lugares normalmente confluyen dos tipos de depredadores: los que se ocultan en los roquedos o los que patrullan para acechar a sus presas (meros, pargos, dentones, falsos abadejos, lubinas, etc), y otros que gustan de mayor calado (caballas, estorninos y jureles). Además, es un lugar de paso en el devaneo diario de muchas especies.
  • Piedras sumergidas o pecios. Es la mejor opción para pescar al jigging, por lo que es interesante tener localizados estos puntos y, con la ayuda del GPS, pescarlos en esta época. En estos lugares se cobijan grandes depredadores al acecho, como meros, pargos, dentones, falsos abadejos, samas... y se congregan bancos de peces más pequeños en busca de alimento que está en su exterior (algas, corales, esponjas, etc). Una realidad que atrae también a predadores de aguas abiertas como las grandes serviolas que los patrullan en busca de sustento.
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  • DEPREDADORES INVERNALES

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    332 | boby - 22/10/2008 @ 00:19:28 (GMT+1)
    El 17 de noviembre estoi en fuerteventura me gustaria pescar,como hacerlo especies desde costa y si puede ser algun contacto para salir con el. he disfrutado mucho,perfecto sobre las especies y cebos
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