Salmónidos
Apuntes sobre el reo en España
Última actualización 23/05/2008@12:56:54 GMT+1
Para muchos, el reo no deja de ser el hermano mayor de la trucha y el pariente pobre del salmón, lo cual se corrobora a lo largo de la historia de los ríos norteños, ya que los derechos de pesca que generaban disputas y mayor interés eran los del salmón, dejando en un segundo o tercer plano (tras anguilas y lampreas) a reos y truchas. Aquí hablaremos del estado actual de sus poblaciones y su biología, la gestión en españa y sus técnicas de pesca.
Texto y fotos: Juan Antonio Lázaro Menéndez
Se ha escrito mucho sobre el reo en España, fundamentalmente sobre su pesca, pero en pocas ocasiones se ha disertado sobre su complejo ciclo biológico y la gestión aplicada a esta especie. La mayoría de ríos hispanos de tamaño medio que vierten sus aguas directamente al Cantábrico o al Atlántico cuentan con reos en sus aguas. No existen censos poblacionales que nos permitan definir con precisión el número de ejemplares que albergan nuestros ríos, ni datos fidedignos de las capturas -exceptuando el caso gallego-, por lo que en muchas ocasiones tan sólo podemos hablar de percepciones y conjeturas.
Biología y costumbres
Hasta hace no muchos años se pensaba que el reo y la trucha eran dos especies distintas. El reo se consideraba que era Salmo trutta trutta y la trucha Salmo trutta fario, pero tras las pertinentes comprobaciones científicas actualmente se considera que trucha y reo son lo mismo, diferenciándose el segundo de la primera por un misterioso factor que desencadena su carácter migratorio.
La trucha marrón es originaria de Europa, por lo que la presencia de esta especie en aguas fuera del continente Euroasiático siempre obedece a una repoblación. Actualmente se distinguen cinco linajes de truchas comunes que parten de uno inicial, debiendo relacionar el reo presente en nuestras aguas con el atlántico. El carácter migratorio del reo se desencadena por una serie de aspectos que aún a día de hoy no están perfectamente claros y definidos, resultando alguno de ellos hasta contradictorio.
Si nos encontramos en un río con escasos recursos alimenticios para sus truchas sedentarias, ésta es una de las causas más probables que facilitan el desarrollo del instinto migratorio que la fuerce al éxodo marino. En el sur de Inglaterra y en la mayoría de los ríos de las Islas Británicas, la conversión de la trucha sedentaria en migratoria se ha generalizado, desapareciendo en algunos cursos la primera de manera efectiva, y en Asturias no sería descabellado pensar que el notable descenso de la población truchera en tramos bajos de ríos como el Esva y el paulatino incremento del remonte de reos tuviese que ver con lo anterior.
Otros estudios han relacionado directamente las altas densidades de truchas sedentarias con el incremento progresivo de las migratorias, por la alta competencia en algunos ecosistemas fluviales. Según esta teoría, el desarrollo del carácter migratorio de las truchas en ríos con bajas densidades sería más compleja que en aquéllos en los que hubiese muchos ejemplares. Cruzando esta teoría con la anterior las cosas no terminan de estar claras ya que, por esta regla de tres, si deseamos un río con unas buenas poblaciones de reos bastaría con lograr altas densidades de truchas sedentarias.
En los ríos asturianos que vierten sus aguas directamente al mar existen variantes locales de truchas y reos que adquieren distintos apelativos locales (mariegas, escamonas, mareadas...), y que se relacionan directamente con los salmónidos que no se adentran en aguas marinas y se quedan en la zona del estuario. Como característica principal, estos peces sueltan la escama con cierta facilidad -como el reo fresco recién entrado-, pero su carne es de color marfil, similar al de la trucha común astur, lo que sirve para corroborar la teoría anterior.
Respecto a los tiempos de estancia en el río, las truchas migratorias -al igual que el salmón- abandonan las aguas dulces en busca de las saladas tras uno o dos años en el río. Sin embargo, a diferencia del rey del río, el reo no sale a mar abierta buscando comederos de latitudes septentrionales, ya que permanece en aguas marinas próximas a la costa. Recuerdo que pescando de niño en el puerto industrial de Gijón, el Musel, en busca de chicharros (jureles), xardas (caballa) y todo lo que se dignase a tomar nuestra carnada, un día capturamos un extraño pez plateado que me recordaba a las truchas que había visto en morrales ajenos en mis infructuosas jornadas fluviales. Y es que, llegado el periodo estival, en puertos como el de Gijón, Lastres, Cudillero, y sobre todo en los próximos a los grandes ríos salmoneros, no es nada extraño capturar reos mientras se tienta a especies marinas, especialmente si pescamos con señuelos que imitan pececillos o similares.
En estudios recientes realizados por la bióloga de la Universidad de Oviedo Eva García Vázquez, se ha podido constatar que las poblaciones de reos tienen una dinámica compleja poco conocida. Realizando un seguimiento a poblaciones de reos que procedían del río Porcia (Asturias) se encontraron ejemplares emparentados con éstos en los vecinos ríos Navia y Eo, como claro exponente de su presencia y de los desplazamientos realizados de un río a otro. Las poblaciones de reo enriquecen la variedad genética de las poblaciones autóctonas de los ríos del norte de España, facilitando transferencias imposibles en sistemas fluviales cerrados o aislados parcialmente por la acción antrópica mediante la construcción de barreras infranqueables que impiden la libre circulación.
Se han realizado estudios que determinan una variación temporal de la tasa de reos existentes en una cuenca respecto al total de trucha marrón, asociados a coyunturas determinadas vinculadas a una alteración poblacional motivada por causas naturales. Además, tras el análisis de un destacado número de ejemplares de reo se ha llegado a la conclusión de que el tamaño de las hembras es superior al de los machos, debido a que éstas permanecen más tiempo en el mar, donde el crecimiento es más rápido. Por término medio, los machos permanecen un año en aguas salobres y las hembras, dos.
La gestión de la pesca del reo en España
Al limitarse la presencia del reo a los ríos del norte, podemos pescar reos en Galicia, Asturias y Cantabria, con presencia esporádica de ejemplares en el País Vasco y el Bidasoa.
Galicia y Asturias disponen de cotos específicos para la pesca del reo, mientras que en el resto de Comunidades Autónomas no se dedican espacios de pesca controlada a la trucha migratoria. En Asturias, los cotos salmoneros tradicionales que funcionan de marzo a julio, en el mes de agosto pasan a dedicarse exclusivamente a la trucha y al reo, repartiéndose en un sorteo específico. En Galicia se hace lo mismo con los cotos salmoneros al finalizar la época de pesca del rey del río, y se incluyen los cotos destinados al reo en el sorteo ordinario de trucha. A diferencia de lo que ocurre en Asturias, los gallegos tienen cotos dedicados únicamente al reo durante toda la temporada, los cuales son considerados de primera categoría dentro de los exclusivamente trucheros.
Los reos cántabros son pescados en cotos o aguas libres salmoneras elegidos como tales, o en tramos bajos en acotados y libres en aguas trucheras. En el País Vasco la situación es similar y la pesca del reo se produce en las partes bajas del río, lo mismo que en el Bidasoa en su tramo navarro.
Exceptuando el caso gallego, en el resto de Comunidades Autónomas en que se pesca el reo la normativa vigente para esta especie es la misma que para la trucha. La inexistencia de una gestión específica para el reo no debe ser un problema para poder mantener poblaciones sanas y abundantes de la especie, ya que al cuidar salmones y truchas estamos haciendo lo propio con esta especie migratoria. Cualquier acción antrópica directa sobre los ecosistemas fluviales que albergan reos puede tener consecuencias preocupantes, puesto que ya se ha llegado a escuchar que si para incrementar las poblaciones de reos es necesaria una superpoblación, lo más lógico sería realizar una repoblación intensa de tramos bajos para forzar el desarrollo del carácter migratorio de las truchas sedentarias.
Por desgracia, el maltrecho estado de las poblaciones de trucha común autóctona y el estado de nuestros ríos ya se están encargando de forzar el éxodo hacia aguas salobres sin otro tipo de ayuda. La duda se plantea cuando la proporción de trucha migratoria es cada vez mayor y las sedentarias prácticamente han desaparecido, situación bastante preocupante y que parece ser más una involución que una evolución lógica y natural.
En Asturias existe una mayor restricción de cebos, ya que se da preferencia a la preservación de las poblaciones de esguines frente a la pesca de trucha y reo, limitando desde junio progresivamente la utilización de los señuelos considerados más lesivos para los futuros salmones, fundamentalmente cucharillas y cebos naturales. Galicia se muestra más permisiva al respecto, tal vez condicionada por las características de sus ríos, así como por la tradición existente a la hora de pescar los reos con determinados tipo de señuelos en el orto y el ocaso solar.
Respecto a los periodos de pesca, Galicia continúa la temporada en algunos casos hasta septiembre, mientras que en Asturias se cierra en agosto. Aunque existían excepciones puntuales para la pesca sin muerte, éstas han ido incomprensiblemente desapareciendo en septiembre. Por su parte, el resto de Comunidades Autónomas se someten a lo propuesto para la trucha.
La escasez de salmones en los ríos gallegos ha permitido que el reo se convierta en una de las especies más valoradas por los aficionados que pescan en sus aguas, mientras que en Asturias le ha tocado vivir a la sombra del salmón en función a la importante presencia del monarca fluvial en los ríos astures. En las Islas Británicas ha ocurrido algo similar, ya que en Gales se pescaron en 2006 un total de 4.335 salmones frente a 10.825 reos, deparando estos últimos un peso medio cercano a los 3 kg. En el distrito pesquero del suroeste de Inglaterra se han capturado 3.863 reos y 1.802 salmones, mientras que en Escocia se han dado casos extremos como el del Tweed (778 reos y 7.578 salmones), el Spey (1.742 reos y 7.425 salmones) o el Tay (278 reos y 4.150 salmones).
Estos datos y la evolución reciente de algunos tramos bajos de varios ríos salmoneros hispanos, deben servirnos para reflexionar al respecto antes de seguir gestionando el recurso por impulsos.
Las técnicas más adecuadas
Mi experiencia con el reo en España se limita a los ríos salmoneros asturianos, los más occidentales de Cantabria y los más orientales de Galicia, junto con algún escarceo escandinavo y anglosajón más folclórico o didáctico que productivo. Por lo visto -y sufrido-, las técnicas de pesca varían bastante de unos lugares a otros y demuestran siempre la capacidad de adaptación de la trucha migratoria a determinadas coyunturas.
Así, en Galicia, los riscos, peces artificiales y cucharillas en las amanecidas y los serenos se muestran como el medio más eficaz, mientras que las limitaciones normativas asturianas nos obligan a hilar fino en esta comunidad, con un abanico escaso de cebos naturales y con las moscas artificiales.
Para pescar reos a cola de rata nos vale el equipo que normalmente utilicemos para trucha en río de mediano tamaño (8-9 pies y línea 4-5), que resulte versátil y nos permita lanzar las ninfas, si procede, sin problemas. Personalmente suelo optar por una caña de 8 pies de acción de puntera y línea 3-4, ya que prefiero los lances a corta-media distancia y la batalla posterior más directa. Sea como sea, conviene ser cuidadoso a la hora de elegir el terminal, ya que el reo es uno de los peces que más resistencia ofrece a la hora de ser capturado y las posibilidades de quebrar la línea son elevadas, sobre todo cuando nos veamos obligados a tentarlos con hilos por debajo del 12. Respecto a las moscas, cada maestrillo tiene la suya y la fe mueve cebadas, así que no seré yo el que opine al respecto ya que en pesca lo infalible tiene un gran margen de error. Sí diré, sin embargo, que para los serenos cualquier tipo de mosca utilizada debe verse correctamente, primando el tamaño frente a otros aspectos.
Si tentamos los reos con un aparejo de mosca ahogada, para el grosor de la línea valen las explicaciones del caso anterior, mientas que para el equipo una caña de unos 2 m y un carrete robusto no muy pesado es lo más recomendable. Los aparejos no conviene que sean de muchas moscas ya que, en condiciones normales, al sereno cada reo es un aparejo perdido. Y es que sus saltos y cabriolas pasan factura, independientemente de nuestra pericia. Lo más razonable es tratar de evitar las sacaderas que nos enredan los mosquitos y optar por un tipo de nudo que permita reciclar las moscas para más jornadas.
Una técnica apropiada para los meses de verano es la que tiene como protagonistas a la mosca natural (mosca de cocina), grillos o saltamontes. Sin plomar la línea y utilizando hilos muy finos, se busca acomodo por las sombras de las aguas paradas de los grandes pozos en busca de piezas en disposición de atacar el engaño. Esta técnica requiere mucho tiento y sigilo, ya que a la menor muestra de movimientos sospechosos los peces cesan en su actividad, por lo que el pescador debe saber buscar las sombras adecuadas y evitar los reflejos inoportunos. Una vez localizada la pieza, se le posa el señuelo en su área de caza y, con precisos movimientos en superficie, se atrae su atención. La emoción y eficacia de esta pesca es muy notable, sobre todo en aquellas zonas de sombra en que los peces se muestran más seguros y menos recelosos.
En cualquier caso, e independientemente de la técnica empleada, el pescador que haya tenido un reo prendido al otro lado de su línea habrá experimentado una sensación difícil de describir, pero que seguro le empujará a repetirla en su memoria, recordando los saltos, cabriolas y tirones que forman parte del repertorio de uno de los peces más deportivos de las aguas hispanas.
Para seguir disfrutando de este privilegio debemos ser consecuentes con el estado actual de nuestros ríos y de las poblaciones de peces que aquéllos albergan, por lo que debemos practicar una pesca coherente con la coyuntura presente. El pasado mes de diciembre de 2007, Pravia acogió las II Jornadas sobre la Gestión Sostenible de la Pesca, dedicadas en esta ocasión al reo. Ponentes de la Universidad de Oviedo, del Servicio de Caza y Pesca del Principado de Asturias, así como de la mayoría de las sociedades de pescadores regionales, dejaron muy claro que aún sabemos muy poco de la trucha migratoria y que su gestión es bastante deficiente.
A la sombra del salmón, el reo supone un reto para los pescadores trucheros y un privilegio para nuestras aguas del que muchas veces se olvidan los gestores del recurso.