Hemeroteca :: 01/06/2008
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Predadores

Cabezas plomadas para coberturas espesas

Última actualización 23/05/2008@13:09:25 GMT+1
Sea como fuere, el sendero que conduce los pasos de un pescador me devolvió a un mundo que tenía hace tiempo olvidado: la fascinante pesca en zonas con densas coberturas. Allí donde sólo un puñado de señuelos son capaces de desenvolverse dignamente en el combate a corta distancia, lo que muchos denominan “territorio jig”.

Un jig es genuinamente un señuelo de contacto. En realidad, no resulta tan atractivo como un crankbait o un plug de superficie, pero sus cualidades inherentes lo convierten en la herramienta idónea para capturar basses bajo determinadas circunstancias.

Texto: Jorge Gómez
Fotos: Jorge Gómez y Emilio Sánchez
Aunque para algunos los jigs (anzuelos con cabeza plomada provistos de faldillas), representan poco más que un señuelo marginado, para otros constituyen un potente arma para conseguir peces de calidad y acabar en los puestos de honor en los concursos. Las incombustibles estrellas de la competición profesional Denny Brauer o Tommy Biffle deben gran parte de su éxito a su destreza pescando con jigs.

Hay quien asegura que un jig es tan efectivo porque con su movimiento imita a un cangrejo. Tengo fundadas dudas sobre ello. Sencillamente, atrae al bass por su acción (o la falta de ésta), su ratio de hundimiento y su capacidad de atravesar zonas difíciles que otros señuelos no pueden alcanzar. Quienes cometen el error de no emplearlos lo suficientemente próximos a las coberturas sumergidas, impiden que los basses que allí se ocultan tengan oportunidad de morderlos. En la pesca con jigs resulta muy importante seleccionar el modelo adecuado de acuerdo a la cobertura, profundidad y condiciones que se tengan que afrontar. Entre las variables a considerar son fundamentales el peso a emplear, un diseño acorde a cada circunstancia, el color del jig y tipo de trailer recomendable. Luego resta emplear una técnica apropiada y empezar a capturar basses.

El peso, la variable fundamental
Los jigs están disponibles en un abanico muy amplio de pesos, desde esos modelos japoneses de 1 gramo (o incluso más livianos), hasta los jigs de elevado lastre que pueden alcanzar 1 onza o más. Prácticamente cada uno de ellos ha sido creado pensando en una aplicación específica. Resumiendo, podríamos diferenciar las siguientes utilidades:
• Modelos ultraligeros (de menos de 1/8 oz): generalmente se utilizan para la pesca a bass visto, sobre todo en época de puesta y con equipos de spinning. Los diseños más recientes tienden a sustituir el collar de plástico que sujeta el faldellín al jig por un alambre o fibra anudado más eficaz, pero que impide ser intercambiado.
• Modelos ligeros (1/8-1/4 oz): son jigs para la pesca ligera o finnese, en zonas sin excesivas coberturas y requieren el uso de un equipo de spinning.
• Modelos intermedios (3/8-5/8 oz): son los más versátiles que existen, siendo los modelos de 1/2 oz de los más utilizados. Permiten el uso de equipos potentes de casting, pitching o flipping con líneas gruesas (preferiblemente fluorocarbono, trenzado o monofilamento de escasa elasticidad y unas 25 lb de resistencia) acordes a la densidad de coberturas presentes.
• Modelos pesados (mayores de 5/8 oz): en ocasiones, las coberturas donde se resguardan los basses son tan densas que se necesita de un auténtico proyectil para penetrarlas. Es el momento de perder el miedo y atreverse con un jig ultrapesado de 1 oz para poder llegar con el señuelo hasta donde están los basses. También existen jigs pesados de casting destinados a las aguas más profundas.

A bass visto o en circunstancias en las que se sabe dónde está apostado un bass, conviene probar la tasa de hundimiento más lenta posible que podamos manejar. No sólo se consigue con un jig ligero; a veces un jig mediano con un voluminoso remolque cumple perfectamente esa función. Si se llega a perder contacto con el señuelo, hay que incrementar el peso del jig que se está usando.

Por otro lado, uno pesado es idóneo para penetrar coberturas densas. Los jigs de “alto tonelaje” siguen siendo tabú para muchos pescadores, lo que puede hacer perder muchas oportunidades de capturar buenos peces. Su caída rápida es muy eficaz porque logra picadas reflejas o por reacción, de basses que rehusaron tomar ofrecimientos mas convencionales.

Distintos diseños, diferentes usos
La cabeza del jig no es la principal atracción del señuelo, más bien debe considerarse como una herramienta determinante a la hora de evaluar las aplicaciones del jig y cómo se comportará éste antes diferentes fondos u obstáculos. Entre los tipos más comunes de diseños de jigs, podemos encontrar:
• Casting o genéricos para lanzado, generalmente fabricados con anzuelos menos gruesos y de menor tamaño que los jigs específicos de flipping. A menudo también hay diferencia en la forma de su cabeza y en la cantidad de fibras que forman el antihierbas, menos numerosas en los jigs de lanzado.
• Especialmente ideados para penetrar en coberturas densas como herbazales, cañizos, cañas, etc. Generalmente son aptos para técnicas de corta distancia como el flipping y el pitching. Suelen tener una cabeza afilada y algunos de ellos con el ojal escondido en la propia cabeza del jig. Es muy importante prestar especial atención a la calidad el anzuelo, así como a que cuente con una abertura o curva suficientemente ancha. La densidad de fibras protectoras del antihierbas debe oponer una resistencia que permita al jig poder transitar por zonas complicadas sin trabarse. Es algo fácil de comprobar ejerciendo algo de presión con el dedo. Su largo puede recortarse para facilitar el clavado, dejando que sobrepase unos 3-5 mm la muerte del anzuelo.
• Con cabeza de balón, más conocidos como football jigs, cuyo diseño ha sido especialmente ideado para trabajar en laderas de montes rocosos y similares. Su principal misión es sentir los fondos en cada momento y capturar basses incluso en aguas cristalinas con fondos de grava. No suelen llevar antihierbas protector, ya que van destinados a zonas parcialmente desprovistas de cobertura. Existen variantes capaces de trabajar oscilando sobre fondos pedregosos.
• Nadadores o swimming jigs, perfectamente equilibrados para mantener su posición horizontal al ser recuperados en capas intermedias. Su objetivo son los basses suspendidos, con frecuencia tan complicados de capturar.
• Jigs finesse de cabeza redonda, generalmente con faldillas de goma, aunque algunos pueden montar otros materiales como mylar, flashabou o fibras holográficas. Son tremendamente versátiles pescando a la caída, a pez visto o empleando trailers menos convencionales como jerkbaits de vinilo.

Un jig compacto penetra mejor en coberturas difíciles que uno excesivamente voluminoso. Cada día son más frecuentes los de cabeza de tungsteno, un metal muy duro y pesado, de mayor densidad que el plomo, a la vez que más ecológico. En cambio, un jig voluminoso es más fácil de detectar en aguas turbias. En aguas claras, un modelo de tamaño reducido es más difícil de rechazar por parte del bass.

Técnicas de ataque para la pesca con jigs
Cuando los señuelos rápidos en aguas más o menos abiertas no están produciendo, puede suceder que un jig presentado junto a las coberturas sea la respuesta para obtener una picada.

Muchas de las picadas pescando con jigs tienen lugar durante el primer hundimiento tras el lance inicial o en siguientes descensos mientras se hace saltar el jig por el fondo. La tasa de hundimiento puede ser controlada acorde al peso del jig empleado y, menos eficazmente, en función del tamaño del trailer. Pescando a la caída, con un descenso lento del jig en aguas frías y uno más rápido en aguas caldeadas, se capturan muchos buenos basses. Conviene tener especial cuidado en cómo se presenta el señuelo. En aguas poco profundas, un señuelo que impacte violentamente en el agua es muy posible que asuste a los peces. Al contrario, un jig que penetre suavemente y con delicadeza en la superficie del agua tras un lance preciso, será aceptado más fácilmente por muchos basses. Cuando los peces se ubican en aguas profundas, este aspecto es menos relevante.

Otra técnica que tiene su momento es el flipping. Aunque hoy día se practica con la más amplia variedad de señuelos (tubos, grubs, salamandras de vinilo y hasta swimbaits), los jigs y la pesca de contacto a corta distancia en zonas difíciles van de la mano. Dave Gliebe y Dee Thomas popularizaron este eficaz sistema, extremo opuesto a la pesca ligera. Los lances tipo péndulo a corta distancia (3-7 m) con una cantidad de línea fija permiten posar sutilmente el jig en el lugar preciso. Un carrete rápido tipo 6:1, permite poder sacar al bass en un visto y no visto de las zonas complicadas. Los modelos específicamente diseñados para flipping permiten engranar el carrete con el pulgar que sujeta la bobina y sin necesidad de accionar la manivela, lo que otorga mayor libertad al pescador. En esta práctica, revisar con frecuencia los últimos tramos de línea y el nudo evita más de un disgusto. Una variedad de esta técnica para inducir el ataque de basses indolente, es la presentación tipo yo-yo.

Es sabido que los jigs ofrecen su máximo rendimiento pescando en coberturas. Cuando éstas no son muy tupidas, el pitching puede resultar más eficiente que el flipping. Una caña de unos 7 pies de largo y algo de acción de punta resulta ideal cuando se combina con una línea de fluorocarbono de última generación, menos conservadora que el grueso monofilamento pero garantía de sensibilidad y elasticidad nula. Al liberarse la bobina en el lance, la pesca se vuelve más dinámica y llegan a alcanzarse objetivos más distantes. Un área con coberturas algo separadas entre sí es ideal para el pitching. A veces los sonajeros o rattles son útiles en coberturas densas con aguas tomadas o frías, pero con frecuencia no suponen ninguna ayuda en aguas con presión de pesca ni son necesarios para conseguir picadas.

Por su parte, la pesca con jig al lanzado o casting suele reservarse para áreas con escasa cobertura, como sucede en muchos embalses estructurales. Una vez el jig llega al fondo conviene moverlo con la caña, empleando el carrete únicamente para recuperar la línea sobrante. A veces, los basses grandes prefieren un jig que se arrastra por el fondo (pequeños tirones con pausas intercaladas) al tradicional método que consiste en hacerlo saltar por el fondo. Si en general los jigs han de pescarse deliberadamente, esto resulta vital al comienzo de la temporada. Según las aguas se vayan templando, las presentaciones más rápidas se volverán más efectivas.

En cualquier sistema que se emplee conviene mantener siempre la debida concentración, sabiendo qué está haciendo el señuelo en cada instante. Muchos pescadores experimentan problemas a la hora de detectar la picada. A veces los basses muerden los jigs con violencia dando un fuerte tirón a la línea. En otras ocasiones tan sólo es posible experimentar una resistencia leve o absolutamente nada. Sucede cuando el bass, tras tomar el jig, se desplaza hacia la superficie. Observar la línea puede suponer una ayuda para determinar si el bass tiene el engaño en la boca y es momento de dar un enérgico cachete para clavar.

El sistema del jig nadador o swimming jig está ideado para tentar a los difíciles basses suspendidos en capas medias de la columna de agua. Se trata de una recogida más o menos continua a la que se puede impartir algo de acción pulsante al jig con el movimiento de la caña desde las 9 hasta las 10, o como gusta a los pescadores japoneses agitando dicho puntal haciéndolo vibrar (shaking) continuamente.

Todo el año es posible obtener resultados positivos pescando basses con jigs, si bien bajo determinadas circunstancias pueden convertirse en el señuelo número uno. En un área que albergue una aceptable población de basses, los jigs pueden atraer la picada de peces de calidad. Resulta imprescindible tener confianza en el señuelo que se está empleando, sin obviar nunca la importancia de la localización. Es preferible pescar con el señuelo equivocado en el lugar donde están los peces, que emplear el artificial apropiado en el lugar erróneo. Al menos eso asegura un popular dicho entre pescadores norteamericanos: “throw the wrong bait in the right place than the right bait in the wrong place”.
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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    304 | Jorge Gómez - 19/09/2008 @ 00:03:56 (GMT+1)
    Estimado Iván,
    me alegro de que te haya gustado y espero que te resulte útil en esas jornadas de pesca de bass en plena "jungla".
    Un abrazo.
    247 | ivan - 20/08/2008 @ 16:18:53 (GMT+1)
    Jorge, como siempre un fuera de serie, da gusto leer tus artículos. Un abrazo.
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