Hemeroteca :: 01/04/2008
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Ciprínidos

Trucos que funcionan

Última actualización 21/04/2008@16:42:36 GMT+1
Contrariamente a lo que se pueda pensar, el aprendizaje en nuestra disciplina no termina nunca. en ocasiones oimos a pescadores vanagloriarse de que ya saben todo lo que hay que saber sobre el carpfishing, pero nada más lejos de la realidad. si fuera cierto, esos afortunados pescadores serían capaces de sacar siempre lo que quisieran de un pantano, y ese pescador infalible no existe, como tampoco el cebo infalible, ni el pantano perfecto. Por eso, los pequeños trucos siempre ayudan.
En realidad, al igual que un médico está continuamente estudiando para estar al día de las nuevas técnicas y enfermedades que aparecen, un carpero que se precie ha de ser aquel que tenga la humildad de absorber y asimilar todo aquello que le pueda ser de ayuda para incrementar sus conocimientos sobre la pesca de la carpa. No importa si dicho conocimiento viene de un pescador veterano y con más años de experiencia, o si por el contrario nos es facilitado por un pescador novel que acaba de empezar.



Siempre hemos dicho que cuando llegamos a un pantano, río o lago al que nunca nos hemos enfrentado, nos gusta caminar por sus orillas y charlar con los lugareños, ya que probablemente sean ellos quienes más conocimientos sobre la zona nos podrán dar. En caso de no tener esa suerte, una búsqueda de información por Internet también nos puede ser muy útil. De todas formas, existen numerosos embalses en nuestro país sobre los que hay muy poca información y esto, lejos de desanimarnos, nos debe dar pie a que experimentemos por nosotros mismos hasta dar con la tecla adecuada que nos lleve al éxito. En estos casos, la mejor estrategia es aquella que realizaremos junto con nuestros compañeros de pesca, y que no es otra que probar cada pescador del grupo una táctica o estrategia diferente para así luego poder sacar estadísticas y conclusiones de qué ha funcionado mejor.



Personalmente, hemos de decir que aunque creamos que nuestra memoria es muy buena y que recordaremos los detalles que decantaron exitosamente la balanza hacia nuestro lado en tal sesión o pantano, creemos que es de gran ayuda disponer de una especie de diario de pesca o cuaderno de bitácora donde ir apuntando todo aquello que nos ha pasado durante nuestra sesiones. Aunque parezca una pérdida de tiempo, estos datos nos van a permitir refrescarnos la memoria con detalles cruciales como tipos de cebos que funcionaron, estaciones del año, cambios climatológicos, distancias y profundidades de pesca, estrategia de cebado usada, cambios bruscos que provocaron un incremento o disminución del número de picadas, etc.



Y es que muchas veces la diferencia entre pescar o irnos a casa sin nuestra deseada foto depende sólo de un detalle tan simple como el color de un cebo, la altura de un boilie flotante sobre el fondo, su forma y tamaño, la cantidad de cebo tirada al agua durante el cebado, o sencillamente un pequeño cambio en la dirección o distancia de un lance. Es por ello que conviene conocer los pequeños trucos o consejos que ofrecemos en este artículo, y que a nosotros nos han ayudado a lo largo de todos estos años. Muchos de ellos seguramente ya los conozcáis, otros tal vez no, y es probable que otros, a pesar de saberlos, nunca hayáis llegado a emplearlos. Simplemente, leed con atención y, si los conocéis, preguntaos desde cuándo no los utilizáis.



Hay cientos de trucos más. Haced un poco de memoria, repasad vuestras sesiones de pesca, observad a vuestros compañeros y seguramente os daréis cuenta de que tenéis un buen montón de trucos propios que enseñar.



Montaje de pellets de halibut

Introducidos en nuestro sistema de pesca desde hace un tiempo, cada vez somos más los pescadores que los utilizamos en nuestra jornadas. Entre sus principales inconvenientes está el de ser poco selectivo con el tamaño de las capturas, aunque también debemos señalar que son un excelente cebo cuando queremos engañar a un gran barbo. Pero nuestro principal problema es que, salvo que utilicemos algún modelo específico como los Hookbait Pellets de Prologic, en los demás casos nos encontraremos con un cebo que presenta ciertas dificultades para mantenerse en el hair durante el lanzado o durante un tiempo determinado bajo el agua. Sin embargo, es posible elaborar un montaje que nos resolverá gran parte del problema.



Primero debemos utilizar un hair de mayor longitud, ya que envolveremos el pellet con él. Después, pasaremos el pellet con la ayuda de una aguja y lo introduciremos en el hair. El extremo de éste en donde se encuentra el bucle para la aguja lo haremos pasar por el extremo superior de nuestro bajo y recorreremos la longitud del mismo hasta pasar completamente el anzuelo. Con esto lograremos que el pellet quede amarrado a su alrededor por el hair, con lo que no se soltará al lanzarlo. Además, puedo asegurar que perdurará mucho más tiempo en el agua sin deshacerse.



Esponja de PVA

Sin duda, uno de los principales problemas cuando lanzamos nuestro cebo al agua es tener la certeza de que no se ha enredado o ha quedado atrapado entre las algas del fondo. Para evitar esto es muy recomendable utilizar las esponjas solubles de PVA. Utilizarlas es muy fácil: basta con doblarlas por la mitad y clavarlas en nuestro anzuelo, dejando tapada la punta y la curvatura del mismo. Cuando nuestro bajo caiga al agua esta esponja tardará un rato en deshacerse, consiguiendo además por su flotabilidad que no se sumerja entre las algas del fondo.



Para casos de lances extremos sin que se nos suelten durante el mismo, la solución es coger dos piezas, mojarlas levemente con saliva o agua sólo por una cara, y pegarlas entre sí dejando nuestro anzuelo en medio a modo de bocadillo.



Otra forma de evitar enredos y que nuestro bajo quede atrapado en obstáculos es utilizar una pequeña ristra de boilies montada sobre hilo de PVA que engancharemos directamente en nuestro anzuelo. Así aseguramos un mayor peso al final del montaje, haciendo que resulte más difícil que éste gire hacia arriba y se enganche con nuestra línea principal.



El camuflaje

Siempre que sea posible, intentaremos camuflar la parte final de nuestra línea y bajo, mimetizándolo con el tono del fondo del lugar en que estemos pescando. Para ello, podemos emplear un cohete cebador con un plomo en el fondo del mismo, lanzándolo a la zona donde pensamos pescar y dejando que se sumerja hasta el fondo. Entonces, sólo tendremos que recogerlo y obtendremos así una muestra de la composición de dicha zona. Es recomendable realizar este análisis unos días antes de nuestra sesión de pesca para así poder diseñar con antelación todos nuestros bajos y finales de línea del mismo color del fondo de nuestro escenario de pesca.



También ayuda saber qué tipo de animales habitan el sustrato o fondo de dicho embalse, así como los objetos que lo decoran, como piedras, troncos, algas, etc. Por suerte, el mercado dispone de plomos que imitan a la perfección piedras, rocas, troncos, e incluso animales como los mejillones.



El boilie ideal

Quién pudiera decir con certeza cuál es el boilie ideal! Pero sí, podemos decantarnos por algunas características que lo hacen más efectivo. Por ejemplo, es recomendable utilizar boilies de pescado durante el verano y el otoño, y boilies de semillas, mix 50/50 o sabores afrutados (kiwi, piña, etc) durante el invierno y la primavera.



Si nos encontramos en un lugar de gran presión de pesca, con unas tijeras o un cuchillo cambiaremos la forma del boilie convirtiéndolo en un cubo. También podemos optar por partir el boilie por la mitad e insertar ambas mitades en el hair tocándose por la curva de una con otra.



De igual forma, en un lugar de gran presión no conviene emplear cebos de colores brillantes ni llamativos, ya que causarán recelo en la carpa. Dejaremos estos colores sólo para el caso de que los neutros no funcionen.



Una limitación importante que debemos tener en cuenta cuando pescamos sobre fondos fangosos o arenosos blandos es no utilizar boilies de pescado, ya que éstos tomarán aromas del ambiente fangoso que los rodea, potenciando su olor y haciéndolos poco atractivos.



Un toque muy llamativo para la carpa es añadir un grano de maíz en el extremo del boilie, a modo de tope. Éste puede perfectamente ser artificial, y podemos encontrarlo en varios tamaños y colores, si bien nosotros recomendamos el rojo y el amarillo.



Cangrejos, ¿qué hago?

Cuando empieza el calor, los embalses parecen cobrar vida y se activan multitud de insectos, peces, anfibios, crustáceos, etc. Se está más a gusto durante las sesiones cuando no se pasa frío, y mosquitos y moscas no son un gran obstáculo para los que amamos este deporte hasta que hace su aparición el temible cangrejo. En este momento nos molesta todo y nos volvemos locos cambiando nuestros cebos cada dos por tres debido a la imposibilidad de que permanezcan intactos en el agua por mucho tiempo.



Con la aparición de las imitaciones este problema se ha mitigado en gran parte, pero aun así es muy probable que en situaciones de embalses plagados de carpas pequeñas y medianas no quede ni un grano de cebo para cuando lleguen las carpas grandes, lo que imposibilitará en gran medida que podamos capturar alguna.



Pero no todo está perdido y estas son nuestras recomendaciones:

1. Secar con varias semanas de antelación los boilies que vamos a utilizar durante la sesión, lo cual ralentizará varias horas el proceso.



2. Emplear cebos de menor tamaño durante el cebado (esto es, semilla como cañamón, maíz dulce, maples, habines, garbanzos, boilies de 10 a 15 mm, etc) para que haya más cantidad en el fondo y tarden más tiempo en consumirlos. También es muy acertado cebar con mucha frecuencia pero con poca cantidad, asegurando así la presencia de cebo, en lugar de hacer un gran cebado al principio y después no volver a cebar hasta que no piquen, ya que en muchos casos no picarán por falta de cebo.



3. Meter el cebo en mallas o sacos parecidos a los de retención y colocarlos de forma estratégica según nuestro criterio. La elección para este menester serán pellets o cebos con gran poder de emulsión para que formen una nube de atrayentes que no pueda ser tocada por los cangrejos. En ocasiones habrá que reforzar dichos sacos o ponerlos dobles porque las pinzas de algunos cangrejos son realmente demoledoras. Esta técnica, combinada con un cebado de semillas, nos ha dado grandes resultados pero es necesario para su correcto uso el empleo de un bote o barca.



4. Usar como cebo de anzuelo imitaciones de boilies, pellets, granos o animales vivos como mejillones, gambas, asticot, etc. También poner como cebo de anzuelo boilies de tamaño extra de 25 a 30 mm y bien secados para que estén muy duros.



Si nos gusta confeccionar nuestros propios boilies existen en el mercado endurecedores especialmente diseñados contra cangrejos. Un ejemplo es el de Carp Co.



5. Confeccionar cebaderos trampa con cebos muy blandos tipo semillas muy bien cocidas y aromatizadas para atraer a los cangrejos. Elaborar al mismo tiempo otro pequeño cebadero (ni muy lejos ni muy cerca del trampa) sólo de boilies muy secos y sin remojar, y a ser posible de mayor tamaño al habitual.



6. Utilizar para nuestro boilie de anzuelo el sistema “dip jackets” de John Roberts. Es muy simple, ya que se trata de una almohadilla de esponja muy parecida a la utilizada para los auriculares que nos permitirá recubrir casi por completo el boilie. Por una parte, evitamos el ataque de los cangrejos ya que no les suele gustar este tipo de materiales, y por otro potenciamos el sabor del mismo ya que si lo remojamos la esponja absorberá una gran cantidad de líquido que irá emulsionando lentamente a medida que el agua vaya inundando sus poros.



7. Otro sistema de reciente aparición y que también nos ha dado muy buenos resultados es el conocido como “flak jacket” de nuestro amigo Ian Russell, dueño de HBS. Su uso es muy sencillo y bastará con cortar un trozo de tubo del tamaño adecuado para el cebo de nuestra elección, colocar el cebo en su interior, calentarlo en una fuente de vapor durante unos segundos y, una vez que el tubo se haya comprimido por el efecto del calor, montarlo de la manera que más nos guste o nos haya funcionado.



De la misma firma y ya montados usando este sistema, Ian nos presenta unos boilies de ácido n-butírico y pescado que están dando muy buen resultado en embalses de toda Europa.



Localizar la zona donde comen las carpas

Este es un punto esencial en el éxito de nuestra jornada, sobre todo en sesiones cortas de pesca. Merece la pena perder los primeros momentos del día de pesca en buscar y localizar las zonas donde las carpas se mueven y se alimentan ese día. Los elementos esenciales para desarrollar esta tarea son unos buenos prismáticos y unas gafas polarizadas. Dos instrumentos que no deben faltar en nuestro equipo de pesca.



Cuando el agua está fría, como en invierno, intentaremos lanzar y cambiar la posición de nuestros cebos más frecuentemente para buscar donde se encuentra el pescado. No debemos olvidar que con el agua fría los movimientos de la carpa para buscar alimento serán muy cortos y esporádicos. Sin embargo, en verano deberemos localizar las zonas donde patrullan las carpas en busca de alimento y no mover el cebo, sino esperar a que sean ellas las que se acerquen a comer del mismo. En aguas frías, también es recomendable utilizar cebos de color llamativo y de mayor poder de atracción, lo cual podemos conseguir mediante remojos que potencien su olor o su poder atractivo, como pueden ser la betaina y el ácido butírico.



Si no obtenemos capturas durante horas dentro de una zona cebada y preparada, podemos probar a lanzar nuestras cañas a las partes derecha e izquierda, ya que es posible que existan corrientes que hayan podido desplazar el cebo en esas direcciones.



En épocas de calor, la carpa suele frecuentar zonas poco profundas cercanas a las orillas en las primeras horas de la mañana. En épocas de frío, por contra, las últimas horas del día en torno al atardecer suelen ser las mejores.



La sal

A la carpa le encanta el sabor de la comida salada. Para ello debemos añadir una cantidad de sal a nuestros cebos de partículas, especialmente a aquellas cocidas como cañamón, maíz, garbanzo, habas, altramuces, habichuelas... La dosis recomendable es una cucharada sopera de sal por cada 5 litros de partículas.



Intenta conseguir que la carpa compita por el alimento, ya que de esta forma bajará más la guardia y podremos obtener un mayor número de capturas. También es muy aconsejable utilizar diferentes tamaños de boilies y pellets, ya que ayuda a confundir a la carpa y nos ofrecerá mayor número de oportunidades.



La pérdida de las capturas

Si nos encontramos en una situación de muchas picadas sin clavar, deberemos intentar hacer que el cebo sea un poco más equilibrado. Un poco flotante que se eleve un poco sobre el fondo. Para ello, podemos añadir un trocito de esponja de foam o un boilie flotante pop-up en el extremo de nuestro boilie.



En cambio, si lo que nos encontramos son muchas picadas que se desclavan en el camino, lo primero que tenemos que hacer es revisar el anzuelo. Además, si estamos pescando con bajo trenzado lo cambiaremos por monofilamento más rígido, o al revés, si estamos empleando un monofilamento rígido lo cambiaremos a trenzado.



Por otro lado, el momento de meter la carpa en la sacadera es un instante vital en el cual se producen muchas pérdidas si no se trabaja correctamente. Se debe poner la sacadera dentro del agua y llevar al pez hasta allí, manteniendo la calma en estos últimos instantes para no forzar la línea. Si lo hiciéramos, perderíamos la captura por ruptura o desclave del pez. De hecho, no han sido pocas las ocasiones en que hemos perdido excelentes capturas por la impaciencia de querer sacar el paz antes de tiempo moviendo la sacadera para intentar capturarlo. Es mucho más fiable y seguro colocar la sacadera en un lugar libre de enganches, bajarla lo suficiente para poder trabajar sin chocar contra ella, y dejar al pescador que sea él quien meta la carpa dentro.



Cuando tengamos el pez fuera del agua, debemos utilizar una moqueta previamente humedecida y tapar los ojos de la carpa con algún trapo oscuro y húmedo que proteja sus ojos (los niveles de iluminación bajo el agua son muy inferiores a los que tenemos fuera). Si no lo hacemos así, podemos producir un daño irreparable en el animal, además de que conseguiremos con ello calmar al pez y evitar así que salte fuera y se haga daño en escamas y aletas, lo cual puede provocarle infecciones que a la postre signifiquen su muerte.



Si pescamos con plomo fijo (bolt rig) y tenemos muchas picadas falsas, lo intentaremos solucionar reduciendo la longitud de nuestro bajo hasta los 8-12 cm. Ademas, incrementaremos el peso del plomo a un mínimo de 84 gr. Con esto se consigue que el anzuelo sea más difícil de expulsar de la boca sin llegar a clavarse.
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