Predadores
Consejos para saber comprar y elegir los señuelos
Última actualización 21/04/2008@16:42:23 GMT+1
Unos sutiles cambios en la apariencia de nuestros señuelos pueden incrementar el número de picadas que éstos van a provocar. Si por ejemplo, el bass está atacando spinnerbaits, variar la presentación con diferentes tipos y tamaños de palas nos permitirá sacar el máximo partido de este patrón. Pero no es necesario tener en nuestra caja 200 señuelos distintos para cubrir todas las situaciones de pesca. Veamos cómo algunos profesionales americanos seleccionan sus señuelos y analicemos sus criterios.
En los años que he dedicado a la pesca del bass en Estados Unidos he tenido la oportunidad de observar y aprender mucho de las tácticas y estrategias que utilizan los profesionales del circuito americano para seleccionar sus señuelos en función de varios factores que he ordenado y priorizado mentalmente para poder aplicar a mis jornadas de pesca. Las necesidades del pescador profesional y del pescador deportivo aficionado son bien distintas, y por lo tanto, aunque podemos aprender muchísimo de quienes más saben acerca de la pesca del bass, debemos ser selectivos a la hora de aplicar estos patrones y directrices cuando nos encontremos en acción de pesca.
A la hora de escoger un señuelo, la suerte no es el único factor en el que debemos confiar. Cuando era un niño, pescaba solamente con cucharillas y pececillos de balsa Rapala de unos pocos colores y tamaños, y lo cierto es que no me planteé nunca la posibilidad de que existieran otros señuelos. Sin embargo, con el paso de los años fui descubriendo que la pesca del bass podía practicarse con muchos más señuelos y, lo más importante, aplicando diferentes estrategias según las condiciones climatológicas, el estado del agua, la época del año, etc. La pesca del bass es hoy en día una especie de puzzle que debemos resolver, averiguando primero dónde encaja cada pieza y configurando después esa imagen mental que perseguimos. Esa radiografía detallada que nos permitirá llegar a un diagnóstico más preciso frente al agua, sin olvidar que este proceso empieza cuando, lejos de nuestro lago favorito, nos enfrentamos estupefactos a los cientos de artilugios de todos los colores y tamaños que las tiendas de pesca ponen ahora a nuestro alcance. Es difícil saber por dónde empezar, sobre todo cuando se trata de gastar un buen dinero y cuando queremos sacar el máximo partido a los euros que invertimos en nuestra venerada afición.
La perplejidad de todo pescador de bass cuando los peces no pican se comparte con cierta complicidad. Y con razón, puesto que cuando consideramos tantos factores como el tamaño, el color, la acción, la textura, el sonido, el olor, el gusto, la profundidad o la velocidad con la que diversos señuelos pueden trabajarse en aguas abiertas o en coberturas espesas, es fácil que la confusión se apodere de nosotros. Y es aquí cuando prestar atención a lo que hacen los profesionales puede ser de gran ayuda si sabemos hacer una lectura positiva de sus patrones de pesca y, en ocasiones, de sus excentricidades manifiestas. Estos pescadores pescan para ganarse la vida y eso les obliga a ser buenos a la hora de seleccionar sus señuelos, puesto que de otra forma no durarían mucho en el circuito profesional. Los habituales de estos circuitos viajan continuamente, y pescan distintos tipos de lagos y ríos afrontando condiciones climatológicas y orográficas variopintas. Cada día tienen que esforzarse en adaptar sus métodos de pesca a estas condiciones, lo que les obliga a tomar una gran cantidad de pequeñas decisiones que les conducirán o no a la victoria. En este proceso, el profesional adquiere rápidamente una experiencia decisiva a la hora de saber qué artificiales lanzar.
Sistemático, pero versátil. El profesional de Virginia Woo Daves es conocido como “Mr. Top Five” por haberse clasificado entre los 5 primeros en multitud de torneos del BASS Masters Classic a lo largo de su trayectoria como pro. Según Daves, la relación entre elegir el señuelo adecuado y ganar es muy estrecha. A veces, comenta este virginiano, pescar con algo diferente a lo que otros pescadores utilizan en esa masa de agua es determinante. Por ejemplo, en lagos con mucha presión de pesca, Daves pesca con una lombriz de vinilo de 8 pulgadas, algo mayor que las habitualmente utilizadas (6-7 pulgadas) por la mayoría de pescadores. La experiencia es un grado, y este profesional opta por una presentación distinta para tentar basses resabiados en zonas de este tipo. Su visión de la jugada es que una lombriz más voluminosa tiene un descenso más lento en el agua, y éste es un factor clave para provocar la picada de peces difíciles.
Otra cosa que muchas veces ayuda en la elección de señuelos, por ejemplo cuando se trata de decidirse por un color u otro, es hablar con los pescadores locales. Esto no es muy frecuente en España pero en Estados Unidos -y los profesionales lo hacen especialmente- resulta de mucha utilidad visitar las tiendas de pesca de la zona y hablar tanto con los dependientes como con los clientes que las frecuentan. Normalmente los pescadores locales sabrán cuales son los mejores colores en esa zona determinada. Por ejemplo, el color rojo vivo es bastante efectivo en lagos de Texas y cualquier pescador tejano nos podrá dar esta información. En los lagos del norte, este color, sin embargo, raramente provocará alguna acometida.
Después de esto, y basándose en esta información y un análisis de los factores externos que influenciarán la pesca en ese día en concreto, Daves hace una pequeña selección de señuelos para probar en los días de entrenamiento previos a un torneo. Esto es algo que como aficionados podemos hacer en nuestro embalse favorito o cualquiera que sea la zona de pesca que vamos a visitar. En otras palabras, podemos por ejemplo preparar una pequeña selección, para el caso de Texas, de lombrices de color rojo en distintos tonos y tamaños, con diferentes acciones de cola y una variedad de olores y sabores.
Otro enfoque con el que Daves aborda una masa de agua desconocida es trabajar una lombriz, un spinnerbait y un crankbait determinados en una zona específica del lago y ver lo que ocurre. Daves pesca durante un tiempo alternando estos tres señuelos (por ejemplo manteniendo un color, el rojo en este caso, o variedades de éste) y observa la reacción de los peces a cada uno de ellos. A partir de esto, redirige sus esfuerzos en una u otra dirección, de acuerdo con el tipo de picadas y capturas que ha obtenido. Si no tiene ninguna respuesta positiva de los peces, Daves cambia a otra triada de señuelos y repite el proceso. Por ejemplo, la siguiente combinación a ensayar sería un jig (en lugar de la lombriz) y un buzzbait o una rana de goma en lugar del spinnerbait. Con este sistema, este profesional va reduciendo las opciones hasta que se queda con tan sólo 2 o 3 señuelos en los que concentrará sus esfuerzos durante los días de competición. Un proceso similar podemos aplicarlo nosotros en las masas de agua que frecuentamos.
Hay que ser versátil, utilizando nuevas combinaciones a la vez que realizamos un análisis sistemático de las reacciones que los peces tengan a estos señuelos. Hay que ver qué es lo que nos “cuentan” los peces y consecuentemente adaptar esta información a nuestra pauta de pesca en ese día y lugar en concreto. Hay que tomar nota mental o material de lo que vemos dentro y fuera del agua, y actuar en consecuencia cuando volvamos a ese mismo enclave y las condiciones y época del año sean las mismas. Dicho de otra forma, construir nuestros propios patrones de forma sistemática para cada masa de agua y conjunto de factores y circunstancias.
Señuelos de confianza. Ron Shuffield, de Arkansas, es el eterno hombre a batir en los torneos de bass. Ron cree ciegamente en utilizar señuelos en los que el pescador tiene gran confianza. Si empezáis la jornada con algún señuelo que no estáis acostumbrados a utilizar y después de trabajarlo arduamente durante un par de horas no habéis obtenido ninguna picada, es lógico que empecéis a plantearos un cambio de estrategia y lo más normal será volver entonces a ese señuelo favorito en el que tenéis confianza. Para muchos pescadores americanos este señuelo será una lombriz de vinilo o un spinnerbait, ya que pueden provocar picadas de reacción y también ataques de peces que se estén alimentando. Esta versatilidad no se puede conseguir tan fácilmente con la mayoría de señuelos que hay en el mercado. Por otra parte, según Ron, no hay razón para complicarse la vida utilizando un artificial que, aunque parezca el ideal para una situación de pesca en concreto, no nos inspire la confianza necesaria como para creer que vamos a obtener picadas con él. Para Shuffield los señuelos que se han ganado su confianza son los spinnerbaits, los crankbaits (tanto los de profundidad como los llamados lipless o sin babero), los jigs con un trailer de plástico impregnado con algún tipo de olor, y las lombrices de vinilo.
Según este pro, con este conjunto de engaños se pueden cubrir prácticamente todas las situaciones de pesca imaginables. Si el bass está persiguiendo peces presa, un spinnerbait o un crankbait será la opción de turno más adecuada. En cambio, si los peces están pegados a estructuras, del tipo que sean, un jig o una lombriz nos permitirán alcanzar sus apostaderos de forma más efectiva. Por ejemplo, en el otoño, cuando el bass sigue los grandes bancos de pececillos, Shuffield se concentra en averiguar a qué profundidad se encuentran estas aglomeraciones de alimento para el bass y si, por ejemplo, descubre shad situados a 5 metros de profundidad, pesca con un crankbait que cubra la franja de agua situada en la parte superior entre los 4 y los 5 metros. Si además hay cobertura, Ron opta por un spinnerbait que pueda recuperar prácticamente pegado o materialmente a través de la vegetación o ramas sumergidas, de forma que este artificial giratorio golpee en cada ramita o tallo de hierba para detonar la picada de maese bass. En muchos casos, esta circunstancia es determinante. Un crankbait se engancharía más fácilmente en este tipo de coberturas. Muy al contrario, un spinnerbait nos permitirá pescar de forma que éste vaya rebotando y sacudiendo los obstáculos que encuentre a su paso. Este sistema es muy efectivo para capturar basses emboscados en coberturas que están cazando pececillos que merodean cerca de éstas.
En aguas menos profundas, Shuffield prueba primero un lipless crankbait haciéndolo nadar justo por encima de los bancos de hierba y, si no tiene picadas, cambia a una lombriz montada al estilo Texas para tener acceso a las capas de agua que hay por debajo de la vegetación. En cierta forma, lo importante es no perderse buscando y rebuscando en nuestra caja de señuelos para encontrar ese cebo mágico que nos traiga capturas. Es mejor trabajar unos pocos señuelos de confianza en enclaves distintos que reúnan condiciones diferentes, a las cuales nos adaptaremos variando el tamaño o tipo de presentación. Respecto a la localización de los peces, Shuffield apunta que incluso en primavera, cuando se les pueden encontrar en zonas de poca profundidad, la pesca es más productiva en las áreas no tan someras puesto que los peces estarán más activos en estos puntos donde además las condiciones climatológicas les afectarán menos. Los pescadores tendemos por naturaleza a pescar cerca de coberturas y estructuras, directamente en ellas, o a su alrededor, porque estamos orientados a objetos. Hay una clara tendencia entre los pescadores de bass a lanzar hacia coberturas antes que pescar en aguas abiertas. Shuffield, no obstante, cree que las zonas con vegetación sumergida a cierta profundidad son, en general, más productivas. Sobre todo por la razón que comentábamos antes, pero también porque éstas son a menudo zonas de transición donde habrá peces antes, durante y después de la freza, lo que cubre una gran parte de la temporada.
Al hablar de colores, Shuffield nos sorprende un poco. Según él, los colores afectan más al pescador que al pez. Como con los señuelos, este profesional de Arkansas limita su colección a unos pocos colores que han demostrado ser efectivos en casi todas las situaciones en que los ha utilizado, y que le han funcionado temporada tras temporada en los distintos escenarios en los que se desarrolla el circuito profesional. Para spinnerbaits, utiliza básicamente faldas amarillas o chartreuse. El negro, el marrón, y una combinación de negro y azul son sus favoritos para jigs y trailers. En crankbaits, el color que prefiere es el color cangrejo (granate oscuro), sobre todo en primavera. En otras épocas del año, Shuffield gusta de lanzar tonalidades de cromo en aguas claras o tomadas, y rojos vivos en aguas turbias. Cuando se trata de lombrices, sus colores predilectos son el negro o el marrón en primavera, y tonalidades de azul, rojo o púrpura en verano y otoño.
En la tienda. Esta es quizás la parte más difícil de la pesca del bass. Es tentador comprar al menos uno de cada de los muchos artilugios que rebosan en los estantes de las tiendas de pesca. Todos parecen mágicos, ideales para capturar esos basses de nuestros sueños. Muchos, es cierto, han sido diseñados o están esponsorizados por profesionales, y tienen en su forma y acción una base de efectividad innegable. Otros, sencillamente quedan bien en nuestra caja de pesca, pero rara vez llegan a tocar el agua... En las macrotiendas de pesca que colonizan casi todos los rincones de los Estados Unidos he tenido la oportunidad de ver más señuelos juntos de los que podría siquiera clasificar o llegar a recordar. La diversidad de colores, pesos y formas es abrumadora para el pescador que entra en este tipo de tienda sin una idea clara de lo que quiere comprar. Es por esta razón que yo recomiendo pensar antes de plantarnos ante los estantes de señuelos, puesto que ésto nos permitirá adquirir lo que realmente queremos comprar. Yo decido en casa qué es lo que me falta o lo que quiero probar, y voy directamente a por ello. Vagar por los interminables pasillos no es malo para hacernos una idea de lo que hay en el mercado, siempre y cuando ya tengamos en la mano lo que veníamos a buscar.
De vez en cuando me permito comprar algo nuevo que he leído previamente cómo utilizar y en qué circunstancias, o que algún pescador con más experiencia me ha recomendado comprar para tal o cual situación o lago en concreto. Lo que sí hago es ampliar poco a poco la variedad de señuelos que tengo de los 5 tipos que más utilizo. Voy completando mi surtido de forma que tenga una mayor cantidad de colores y tamaños, pero siempre de unos pocos modelos. A veces es bueno comprar el mismo tipo de señuelo de dos marcas distintas para averiguar cuál se ajusta mejor a vuestra forma de pescar. En ocasiones, éstos son muy similares, pero más o menos resistentes, más o menos ligeros, o sencillamente, ese negro intenso que os gusta resulta ser más opaco cuando se trata de ese otro fabricante del que no habíais probado nunca sus productos.
Resumiendo, lo más importante en la selección de señuelos y muchos profesionales coinciden en este punto. Crearnos nuestro pequeño arsenal de cebos favoritos, que utilizaremos con mucha frecuencia y de los que aprenderemos exhaustivamente su uso en diferentes condiciones y bajo diferentes circunstancias o momentos de la temporada es la mejor de las opciones. Si estos señuelos son hasta cierto punto polivalentes, mejor que mejor, puesto que con unos pocos podremos defendernos en casi todas partes y situaciones, lo que potenciará nuestra confianza y, con ello, nuestras posibilidades de pescar con la lentitud suficiente, con la paciencia necesaria, con la seguridad oportuna...