Pesca de Mar
Campeona del Mundo de Mar Costa Damas
Última actualización 05/03/2008@09:38:38 GMT+1
La gallega sandra de la fuente puede presumir de ser la única española campeona del mundo hasta el momento. Con ella compartimos una jornada de pesca para conocer algunas cuestiones sobre su afición, el entrenamiento y la competición en nuestro país.
Cuando llegó a Brasil lo hizo casi para empezar a competir. No hubo demasiado tiempo para lanzar sobre las olas en las que demostraría su valía como deportista y pescadora. Un mar que la entronizó como Campeona del Mundo de Surfcasting. Mientras croatas, italianas y brasileñas probaban sus equipos en el escenario de pesca, sacaban piezas del agua y llegaban al desafío final con cierta ventaja, Sandra, como el resto de la selección española, comparecía sobre la arena casi al límite de tiempo para conocer la zona, con lo que su plan de trabajo cambiaba por completo.
“Fue una sorpresa porque el día del entrenamiento anterior a la primera manga la gente se dedicó a pescar. Yo me dediqué a hacer lo contrario de lo que hacían las compañeras y no saqué nada. Tuve suerte, porque me tocó la misma zona en competición y al no haber conseguido ningún pez los tenía todos allí para mí”. Aflora una sonrisa pícara. Sus ojos, azules como el mar en el que pesca, pueden cambiar de intensidad como la propia marea, pero siempre son claros. “El resto de los equipos llevaba dos días entrenándose; nosotros llegamos con poco tiempo y nos adaptamos”.
La Campeona del Mundo asume las directrices, lo entiende y se amolda, aunque quizá alguien no comparta que, con tal condición, no pueda pelear por revalidar su logro de 2007 sin pasar por una nueva criba. Mientras deportistas de otras disciplinas garantizan su participación en la siguiente edición mundialista como vigentes campeones, en España es necesario reivindicar la destreza, aun a costa de un mal momento pasajero o puntual.
“Así son las normas de la Federación Española y son iguales para mí que para el resto de compañeros. El que quiera ir al Mundial tiene que quedar clasificado entre los cinco primeros del Selectivo”.
En la arena. La gallega en acción, sobre la arena, es puro nervio desde que los equipos están listos para actuar. Sin embargo hay un tiempo casi sagrado que discurre entre la lectura del mar y el primer lance. Ahí Sandra pormenoriza hasta el extremo; no le importa que los minutos se escapen sin el cebo en el agua. Antes de pescar quiere una perfecta planificación. “No sólo soy metódica, soy extremadamente exigente. Me gusta tener todo muy colocado, los aparejos perfectos... Soy muy detallista”.
Se ha adaptado a cañas de 420 cm de longitud, perfectas para su lance, en el que también expresa su talento ante la técnica y su cuidado extremo. Es una máxima de esta coruñesa de personalidad recia. Su espíritu crítico la ha acompañado desde que empezó a competir. Sin embargo, sabe adaptarse a los cánones establecidos, sin dejar de buscar nuevas fórmulas para que su deporte evolucione. La voz de Sandra suena cada vez con más fuerza en Galicia, siendo ya referente autorizado de un colectivo que pretende dar cabida a la competición y a la afición sin menoscabo de ninguna de ellas.
“Lo que más me gusta de este deporte es el ambiente de los compañeros. Es una oportunidad para compartir distintos tipos de pesca con gente de otras zonas y mares. Después, evidentemente, lo que me da la competición es adrenalina”.
Un mundo de hombres. La pregunta es obligada: “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?” Ya que se desenvuelve a la perfección en una modalidad tradicionalmente masculina.
“Mi experiencia personal es muy buena. En un deporte mayoritariamente masculino me siento una privilegiada porque todos los hombres me traen en palmitas. Si te gusta la pesca, evadirte, encontrarte con la naturaleza y nada más, es lo mejor que puedes hacer”.
Sandra invita a las mujeres a pescar y competir, aunque los días vuelen entre los dedos: “Tengo poco tiempo, mi vida es una ola de estrés, todo mezclado, pero merece la pena”, confiesa la gallega.
La familia. El apoyo de su marido, Ángel, profesional en el mundo de la pesca litoral en el ámbito empresarial, fue clave para que Sandra diera el salto a la alta competición. Supo poner en cauce las inquietudes de su mujer y comprendió que era un diamante por pulir; ya brillaba, pero restaba limar las aristas. “Yo se lo decía y veía que iba a llegar alto por su progresión. Le dije: Irás al Mundial y lo ganarás, y es lo que ha pasado”.
Ángel se dedica al mundo del cebo, con una empresa de distribución de las excelencias gallegas para toda España. Una curiosidad, entre tantas, es que deja las peores piezas para su mujer. “Selecciono muy bien el cebo para la gente que viene a mi tienda pero para mí no soy exigente, porque en las competiciones nacionales el cebo es bastante peor del que yo tengo. Entonces seleccionamos cebos más finos, por ejemplo, para que Sandra se vaya acostumbrando”.
El esposo de la campeona está “centrado en la Liga de Clubes”, donde los pescadores de su sociedad, el Capote de A Coruña, son reconocidos en el panorama nacional, aunque mantienen “el objetivo de ir aprendiendo. Lo de competir lo dejamos para Sandra”.
En cuanto a más ayudas, desde que consiguió el campeonato pudo solicitar las “becas del CSD y espero que de Deporte Galego”. “Hice la solicitud de alto rendimiento. Espero que me la concedan y no quiero ni pensar que me viene denegada”, declara con firmeza Sandra mientras Ángel asiente con la cabeza en un claro gesto de apoyo ante una justa petición a la administración.
La historia. ¿Cuál es la casta del galgo? Como en otras muchas ocasiones, los amigos son los que meten en la pesca a los niños. “En mi familia nadie es aficionado a la pesca, pero cuando pasaba veranos en Tarragona con unos amigos, me aficioné porque sus padres sí eran entusiastas de la pesca. Tenía seis años. Hasta los dieciocho años continué pescando, después lo dejé cuando empecé en la Universidad. Cuando conocí a mi marido volví a practicar mi deporte; él también pescaba y retomamos la afición”, explica. “Ya en 2004 empiezo a competir, en el Campeonato de España en Mallorca; en 2005 no me presenté porque coincidía con un abierto en La Palma y se iba todo el club. Preferí ir a pescar con ellos. En 2006 volví al Campeonato Nacional, subí a la alta competición, gané el Selectivo y me clasifiqué para el Mundial”, prueba en la que finalmente se alzó con el triunfo.
La pescadora. Estar en la playa, al lado de una deportista de competición, implica que un buen montón de preguntas se te pasen por la cabeza, sobre todo porque hay que aprovechar el hecho de que se puede aprender mucho de este tipo de pescadores. La primera es obligada. ¿Cómo plantea Sandra el ataque a un pesquero que no conoce?
“Depende del mar. Creo que lo sé leer si está movido. Si está parado, como en el Mediterráneo, es simplemente metódico porque no tienes una referencia. No sé dónde están los peces. Sólo sé que al principio están más cerca y después se van alejando. En Galicia, o en mar movido, cosa que me pasó en Brasil en dos mangas que se celebraron en mar batido, tengo más referencias para buscar el pescado. Por otro lado utilizo aparejos. Una vez que lo encuentre con aparejos de búsqueda, tengo ya la referencia para sacar más piezas”. Parece que las normas “estándar” son las que marcan a los competidores de surfcasting, que por otra parte cada vez se ven más en nuestras playas. “Creo que cada vez va a haber más gente que se va a animar a practicar este deporte, lo que sí entiendo es que el número de capturas irá decreciendo. Dadas las circunstancias de las artes pesqueras que se utilizan o lo mal que conservamos el medio ambiente cada vez habrá menos capturas”.
No obstante, este análisis realista de la pesca en el momento actual no resta ganas ni ansia a Sandra de La Fuente, que pisa la arena en muchísimas ocasiones al año. “Cada dos fines de semana tenemos prueba de nuestro club. Si sumamos competiciones nacionales, provinciales y autonómicas, estás casi todo el año pescando. Cuando tengo tiempo libre, no más de una hora y media, porque te cansas y vas perdiendo potencia, entreno el lance. Como en mi sociedad yo compito con hombres, el sacar dos metros más me ayuda a estar arriba, y después, cuando compito con las mujeres, creo que soy una de las que más lanza, modestia aparte”.
Competición. Buena parte del éxito en el campeonato de Brasil se debe a que su marido vio cómo un lugareño pescaba un tipo de pez que se alimentaba en los arrecifes de una manera distinta. La dureza de los labios de este comedor de corales implicaba una clavada rápida y certera. Ángel lo explicó a los componentes de la selección nacional y Sandra se aprovechó de ello, clavando once piezas en la primera manga y dejando el campeonato bien dirigido. No obstante, la española no quiso lanzar las campanas al vuelo en ningún momento. “Me vi campeona cuando cogí el último pez, aunque en la última manga todo el mundo, más o menos, decía que era muy difícil que se me escapara el título”.
Cuenta con el apoyo de La Casa del Cebo, la tienda de pesca de su marido, así que, evidentemente (y nunca mejor dicho), “todo queda en casa porque sale de nuestro bolsillo”. La firma catalana Nou Cast, que dirige José Parada, es la patrocinadora oficial a nivel de material deportivo.
Como en nuestra tarde de pesca en la playa de Sabón (Arteixo-A Coruña), la competición obliga al número y no al peso. En un reportaje ocurre lo mismo, se buscan capturas, aunque para ofrecer al lector y no al juez. “Intentas sacar peces, aunque sean pequeños, porque lo que prima en competición es el número de piezas, por eso no voy a por la mayor”.
En esta ocasión fueron 8 las clavadas con éxito: 2 sargos, 2 lubinas, 2 doradas y 2 fanecas, peces pequeños, pero buena muestra de que sus condiciones en competición están al más alto nivel.
Sus escenarios deportivos favoritos son, en Galicia, las coruñesas playas de A Frouxeira (Valdoviño) y la zona de A Pedra do Boi, en Razo (Carballo).
“En la península me quedo con La Línea de la Concepción, donde gané el Selectivo; pescando bogas, eso sí, pero saqué cien piezas por manga y disfruté mucho”.
Del Mediterráneo elige San Juan de Alicante y siempre, en cualquier escenario gallego, como norma general, pide que “no haya luna, que esté el mar movido pero no demasiado, con viento norte o noreste aunque es difícil pescar aquí por la orientación de las playas, y siempre pescar antes o después de que bajen las presiones pero nunca en baja”. Así es “Sandriña”, como le llaman muchos de sus amigos. Una campeona por los cuatro costados. Galicia Calidade.