La mayoría de pescadores de carpfishing relacionan el hábitat de la carpa grande con enormes embalses, lagos o pantanos. Se piensa que cuanto más grande es el tamaño de un embalse -véase Orellana, Mequinenza, etc-, mejores y mayores son sus carpas. Y realmente tienen razón, aunque sólo en parte.
En grandes masas de agua existe una mayor diversidad de especies (y, por tanto, de alimento), la calidad de sus aguas es muy buena debido a que no tienen grandes diferencias entre estaciones que afecten a su composición química, y además cuentan con unas condiciones de oxígeno muy propicias debido al favorable intercambio gaseoso que se produce al tener tantos kilómetros de superficie. Ahora bien, esto no implica que no podamos encontrar carpas de considerable volumen en embalses o lagos más pequeños, ya que algunos de éstos pueden tener la misma calidad o más que los anteriormente citados.
De cualquier modo, ya sea en un pantano pequeño, mediano o grande, podemos citar un elemento común e inherente a todos: los ríos y arroyos que los alimentan. Éstos son como grandes autopistas que transportan un sinfín de biodiversidad que enriquecen constantemente las aguas de nuestros embalses. Y si esto es así, ¿cómo es qué muy pocos practicantes de carpfishing se aventuran a pescar en ellos? ¿Es tal vez por desconocimiento de los grandes ejemplares que sus aguas pueden albergar? ¿Puede ser que las técnicas que funcionan en un pantano no lo hacen sobre un río? ¿Es por comodidad o por economía (es más rentable pescar en un embalse que está cebado por todo el mundo que en un río desierto y sin cebar)?
Vamos a tratar de explicar algunos consejos para la pesca en río, y como ejemplo utilizaremos el Guadalquivir, por ser el de nuestra ciudad, y también por tener un enorme encanto y, como todos los sistemas naturales, una gran sabiduría. La mayoría de los pescadores de carpfishing de nuestra tierra proceden de la competición (inglesa, coup, etc), y conocen todos sus rincones y escondites porque están cansados de pescar en él durante las competiciones anuales de sus respectivas sociedades. Sin embargo, reniegan de él a la hora de pescarlo bajo nuestra modalidad, bien argumentando que sólo hay carpas pequeñas, bien que se ensucian mucho los materiales y no merece la pena el enorme esfuerzo para la escasa recompensa. Pero esto puede ser equivocado, ya que el río es la madre de los pantanos, y en el sí que hay comida y diversidad en abundancia. ¿Qué tiene barro en las orillas? Pues sí, depende del lugar donde te pongas. Pero también hay pantanos arcillosos y enfangados, o con tanta arena que hacen sufrir a nuestros equipos y coches de lo lindo.
Después del fútbol, en Andalucía la pesca es el mayor deporte en cuanto a número de federados, con más de 350.000. Increíble, ¿no? Pero, ¿cuántos de ellos practican el carpfishing? ¿Y cuántos pescan en el río Guadalquivir? Sin duda, un porcentaje muy pequeño, debido sobre todo a la desconfianza y a que muchas veces uno no sabe muy bien qué hacer.
Pero el río merece el mismo respeto que cualquier pantano. No por irnos a pescar a un río utilizaremos boilies de mala calidad o equipos en malas condiciones, ya que la carpa es igual en todos los sitios. Si vamos un fin de semana a un buen pantano y echamos 10 kg de boilies, 10 kg de pellets, etc, ¿por qué no echarlos en el río? Si usamos una sacadera apropiada y una moqueta de desenganche en nuestro pantano favorito, ¿por qué no hacerlo en el río? ¿Acaso sus carpas son diferentes? ¿Acaso la basura y los desechos no contaminan igual?
Elección del puesto y técnicas a utilizar. Vamos a dar unos pequeños consejos que después de muchas sesiones en el río Guadalquivir nos han conducido a mayores porcentajes de éxito.
Una de las cosas más importantes es la elección del puesto o emplazamiento donde vamos a realizar nuestras futuras sesiones de pesca. Si es posible, trataremos de aparcar el coche cerca de la orilla, por aquello del enorme peso del equipo que llevamos, pero esto no debe nunca condicionarnos a la hora de elegir el puesto más correcto, ya que éste será el que a la larga nos dé más satisfacciones.
Escogeremos una tabla de agua de una presa o salto que tenga varios kilómetros, pero no nos pondremos al borde de la misma porque la corriente arrastra sedimentos y éstos se agolpan en las presas haciendo que el fango (que es donde las carpas suelen hociquear) se convierta en lodo. Ello quita grandes volúmenes de oxígeno a las carpas y hace imposible que permanezcan en dicho lugar por mucho tiempo, por lo que nos iremos a varios cientos de metros de estas zonas. Conviene recordar que la carpa de los ríos es más salvaje e instintiva que la carpa de pantano, y sus patrones de conducta son completamente distintos: además de ser mucho menos sedentaria (se está moviendo continuamente en busca de alimento), los cambios frecuentes de corrientes hacen que sea totalmente impredecible.
Tenemos que tener presente que la base de nuestro éxito es intentar crear una zona donde la carpa permanezca el mayor tiempo posible, siendo así susceptible de alimentarse durante más tiempo. Sólo así dispondremos de un mayor número de picadas y, por ende, de capturas.
Si disponemos de sonda, la usaremos para conocer el tipo de fondo al que nos enfrentamos. En su defecto usaremos una caña con un plomo para fondear y saber si hay o no fango, detalle de vital importancia para conocer qué tipo de montaje vamos a emplear. Normalmente, para casos de fango utilizamos un montaje tipo helicóptero, al que añadimos una perla movible colocada a tanta distancia como centímetros de fango blando entierren nuestro plomo. De este modo, evitaremos que nuestro montaje desaparezca engullido por él, en un montaje que sería el típico para un embalse. Pero como estamos pescando en un río y además del problema del fango tenemos el de los enganches (infinidad de ramas, piedras u objetos arrastrados por la corriente e interfiriendo en nuestra pesca), vamos a pescar con un montaje de clip antienganche, con la diferencia de que el bajo de línea lo haremos bastante largo, como mínimo de 50 cm.
La elección del plomo corresponderá a un gramaje pequeño (nunca superior a 70 gr), puesto que un río suele ser estrecho y, en caso necesario, llegaremos con facilidad a la otra orilla. Será además de los tipo pera plano o flatliner (4 caras) para evitar que rueden por el efecto de la corriente o que se entierren dentro del fango.
Elección de los cebos de anzuelo. La mayoría de los pescadores de carpfishing creen que los boilies son la única opción posible para la captura de piezas de gran tamaño y que poner semilla o montajes de diseño es para coger piezas de menor tamaño. Se equivocan de nuevo. Con esto no queremos decir que los boilies no funcionen en los ríos -que también lo hacen-, sino que pretendemos aumentar las alternativas a la hora de elegir un cebo de anzuelo, ya que las carpas de río suelen ser más caprichosas a la hora de comer. Aquí presentamos varios montajes muy fáciles de elaborar y que nosotros utilizamos en el río con gran porcentaje de éxito.
- Baitmesh: El más utilizado. Consiste en hacer un boilie con una malla para cebos, también conocida como baitmesh. En su defecto, si no disponemos de una, se puede utilizar una media de señora, la cual rellenaremos a nuestro gusto. En nuestro caso los hemos hecho con asticot y engodo, con pellets cárnicos meaty marine, de engodo y especias, etc, agregando al anzuelo de cada baitmesh una salchicha elaborada con los mismos componentes. Además, enfatizamos su poder de atracción con un remojo o spray del sabor que gustemos. A la hora de lanzar conviene no olvidar nunca una esponja de PVA para evitar enganches, y favorecer que nuestro montaje caiga suavemente y de la mejor manera posible sin enterrarse en el fango.
Siguiendo con el método baitmesh, podemos utilizar un montaje menos conocido que consiste en cortar un boilie por la mitad y vaciarlo con un cuchillo o navaja, para después introducir en su interior una bola de corcho. Una vez realizado este paso, unimos las dos mitades y lo cerramos con la malla, comprimiéndolo para que no se suelte. De esta manera conseguimos un boilie flotante muy sencillo y eficaz, a la vez que más duro ante el ataque de los peces pequeños o los cangrejos. Esta técnica nos ofrece interesantes variables como la de poner dos mitades de boilie de distintos sabores, jugando así con los cambios de pH que dos aromas distintos provocan en el agua, intentando con ello despertar el instinto agresivo-alimenticio de la carpa o, en su defecto, su enorme curiosidad. Del mismo modo, usaremos una salchicha bien aromatizada y una esponja de PVA antes de lanzarlo al agua.
- “Boilies naturales”: Cuando estás pescando, las ideas se suceden. Una de ellas fue la de coger unas tiras de hierba y una goma, y hacer un boilie en miniatura con ella. Luego, basta con aromatizarla o remojarla en los sabores con que hemos cebado con anterioridad. La calidad de la hierba es fundamental, ya que cuanto más fresca y más cercana a la orilla es ésta, mejores son los resultados. Esta misma técnica se puede utilizar para pescar con ova si perseguimos esos grandes ejemplares de barbo que frecuentan nuestros ríos, ya que es una forma muy rápida de hacerlo sin tener que elaborarlos a base de recolectar ova, desecarla y deshidratarla, y luego mezclarlos con un mix para fabricar boilies con ella.
La verdad es que se pueden enumerar decenas de pequeños trucos o estrategias aplicables a la pesca en nuestros ríos. La gran mayoría de ellos los conocemos; lo que ocurre es que muchas veces por puro conformismo y otras por falta de interés, no nos estrujamos lo suficiente el cerebro en busca de ese montaje un poco fuera de lo común, o de esa otra forma de cebar que muchas veces hemos pensado pero que nunca hemos llegado a utilizar, o de la preparación de ese nuevo puesto que tenemos fichado pero que nunca es el momento adecuado de trabajarlo. Es más fácil pescar en el mismo puesto, usar lo de siempre y decir que como nos ha funcionado en muchas ocasiones si hoy no lo ha hecho es porque las carpas no querían comer. Nada más lejos de la realidad.
Querer es poder, y la belleza y excepcional calidad de las capturas de nuestros ríos, la extraordinaria batalla que nos presentan debido a su increíble fuerza, y la fabulosa visión de otro tipo de lugares apenas conocidos, bien valen por nuestra parte un pequeño esfuerzo.