Hemeroteca :: 01/10/2007
2/11
Salmónidos
Última actualización 01/10/2007@00:00:00 GMT+1
Si algo tienen de especial las grandes tablas de los ríos trucheros es su dificultad a la hora de afrontar la pesca con éxito. Son muchos los que las dan de lado, no por falta de peces en las mismas, sino por ese miedo innato que nos dan las aguas paradas a los mosqueros. Intentaremos estudiar uno de estos escenarios y veremos las mejores soluciones para su pesca. Texto y fotos: Juan José Jódar
El examen previo Analizaremos visualmente durante un buen rato la superficie del agua con el fin de detectar cualquier subida, por leve que sea, así como la deriva de posibles insectos que nos orienten algo antes de decantarnos por una u otra técnica de pesca. Lo normal, salvo alguna rara excepción, será la calma total en la superficie con alguna cebada superficial en las proximidades de las orillas, que en la mayoría de los casos no se repetirá en el mismo lugar. Esto, sin duda, será un indicador de que no hay actividad superficial, salvo algún que otro insecto que caiga de la vegetación próxima al agua y llame la atención de alguna trucha que pase por allí. Es muy importante tener en cuenta que cuando no hay actividad el comportamiento de los peces será totalmente impredecible. En la mayoría de los casos, las truchas estarán realizando recorridos por las orillas en busca de algún bocado casual llegado de fuera del río mientras que irán tomando todas las ninfas y larvas que encuentren a su paso. Perfecciona tu lance Antes de empezar será vital ser buen lanzador. Se tendrán que dominar lances que superen con facilidad los veinte metros posando con total delicadeza y precisión. No necesitaremos conocer lances muy complejos. Manejando el básico y el lanzado curvo, nos bastará para pescar cualquier tabla de España por grande que sea. Si este apartado falla, mejor será dejar este artículo para más adelante y pensar en perfeccionar nuestro lance antes de meternos en este tipo de aguas. Ni que decir tiene que no se trata de un capricho, ya que lanzar a estas distancias nos permitirá poder aproximarnos con un mínimo de garantías a la pesca sin asustarla. En estas aguas, nuestra presencia resaltará en exceso con cada paso que demos. Aquí nuestro caminar producirá inevitablemente ondas que veremos en la superficie como pequeñas olas, pero que igualmente se propagarán bajo el agua y que nosotros no veremos. Serán éstas las que pondrán sobre aviso a todos los peces que nos rodean. Elección de caña, línea y carrete Si para este tipo de agua tuviera que decantarme por un solo equipo, sería una caña de 10 pies para línea 4 cargada con una línea 2-3 para pescar a seca y una 4-5 para la ninfa. Así, con una caña y un carrete con dos bobinas será suficiente. Aquí, las líneas descentradas de seda serán ideales para pescar a seca, siempre teniendo en cuenta sus conocidas desventajas, si bien sopesándolas con sus virtudes serán perfectas para las aguas lentas. Es una delicia posar una linea descentrada de seda a 15 metros y ver cómo a continuación se extiende un bajo de 6-7 metros con total delicadeza. Ni que decir tiene que si no disponemos de líneas de seda descentradas podremos pescar perfectamente con una línea de seda paralela (mucho más económica) o una de plástico. Sólo es cuestión de costumbres, aunque estoy convencido de que la reina en este tipo de aguas son las sedas que hemos mencionado. La acción de la caña será mejor decidirla teniendo en cuenta el tamaño de los peces que podamos capturar y la precisión en los lances a realizar. Las cañas de acción progresiva de media-punta serán perfectas para controlar cualquier pez de gran talla que nos pueda sorprender y para el que habremos de tener todo el resto del equipo preparado. La verdad es que las grandes tablas tienen cantidad de pesca y es frecuente encontrar ejemplares de varios kilos de peso en ellas. Tal vez parte de su aliciente sea no saber qué tenemos enganchado al otro lado de la línea cuando se produce la captura, pues al contrario de las posturas normales de un río, donde es perfectamente predecible la ubicación de las mejores piezas, en las grandes tablas cualquier lugar será bueno para entregarnos la captura del día. Saber cómo trabajar un pez de gran talla es importante en estos casos. El no tener prisa si el cauce nos lo permite y forzar el equipo al límite siendo conocedores de cual es éste, serán los dos primeros y más importantes puntos a tener en cuenta. Por muy limpio que veamos el cauce, siempre habrá algún obstáculo sumergido que se escapará a nuestra vista y que será el primer destino de las capturas que realicemos. Esto se verá aumentado cuando las truchas sean verdaderamente grandes. Si vemos que su conducta es errática, será cuestión de forzar, templar y esperar a que el pez se fatigue, pero cuando veamos que el pez toma con determinación una dirección concreta de huida, es muy probable que sea porque busque algún refugio u obstáculo sumergido para intentar protegerse y librarse del engaño. Será en estos casos cuando caña, freno y bajo tendrán que estar en perfecta armonía, pues el fallo de cualquiera de los tres dará al traste con un recuerdo inolvidable. Preparación de bajos de línea específicos Lo normal para estas situaciones será utilizar bajos bastante largos, principalmente por dos razones: minimizar al máximo el dragado de nuestras moscas y alejar lo máximo posible del radio de visión de la trucha la posada de la línea. Una buena combinación es utilizar una pequeña receta casera para construir un bajo largo, suave y preciso. Si nuestra línea 2, 3 o 4 es de plástico, conectaremos al final de la misma un tramo de línea paralela de seda más fina que la sección que tengamos en la punta de la línea de plástico. Destinar unos metros de seda paralela del #1-2 será una opción perfecta y algo así como emplear un tramo que tendría la función de un trenzado, pero mucho más denso y rígido que el mismo, con lo que la progresión posterior del cónico al que anudaremos secciones de hilo será mucho mas efectiva. Otras ventajas de utilizar un tramo de línea de seda en punta es que al ser maciza no “traga” agua en ningún momento, aunque esté sin engrasar. Eso sí, y es otra ventaja más, si lo desengrasamos tendríamos además un bajo que podría pescar bajo la superficie, como si se tratara de un bajo hundido. Todo lo expuesto aquí no tendrá sentido cuando pesquemos con líneas de seda. A éstas directamente anudaremos un buen cónico y podremos confeccionar nuestro bajo anudando secciones de terminal al mismo. Extendernos más en los bajos no tendría mucho sentido cuando ya hemos hablado de ellos en otros artículos, por lo que expondremos un par de fórmulas bastante buenas para construir un par de ellos: uno para pescar sobre la superficie y otro para hacerlo bajo ella. Partimos de un bajo cónico de 15” acabado en un 3X, al que anudaremos una sección de 85 cm del 0,16, otros 80 cm del 0,14, unos 75 cm del 0,125 y una sección final de 140-150 cm del 0,114 o del 0,10 dependiendo del tamaño de la mosca y de lo fino que tengamos que pescar. Esto nos dará como resultado un bajo bastante largo que rondará los 8 metros, pero que se extenderá bastante bien con un poco de habilidad lanzando, no será rápido y tendrá una precisión sin viento o con viento suave, bastante buena. Si sobre este patrón partimos de un bajo de 12” acabado en un 3X y añadimos secciones más cortas (70 cm del 0,16, 60 cm del 0,14 y una punta de unos 140 cm del 0,125 o 0,11) tendremos un buen bajo para pescar con una pequeña ninfa en punta. Escoge ropa seca y segura En cuanto a la ropa, debemos tener en cuenta una serie de cosas bastante importantes. Lo principal es que el chaleco sea lo más corto posible, pues en la mayoría de los casos tendremos que vadear bastante profundo durante largos periodos de tiempo. Unido a esto, tendremos en cuenta abrigarnos bien bajo el vadeador aunque la temperatura exterior sea normal, pues puedo asegurar que metido en una gran tabla con el agua cerca del pecho durante horas la temperatura corporal baja muchos grados, además de dejar bajo el agua zonas de nuestro vadeador que pocas veces mojamos y menos durante tanto tiempo. Esos posibles pinchazos que antes pasaron desapercibidos ahora nos dejarán calados hasta los huesos. Si esto ocurre y nuestro vadeador es de Gore-Tex, podremos salir a la orilla, darle la vuelta y con un poco de alcohol rociado por la parte interior del mismo detectar las zonas por donde entra agua en el mismo. En dichas zonas el alcohol hace que aparezcan unos puntos negros que destacan sobre el característico color claro de este material, dejándonos perfectamente delimitados los lugares donde tendremos que aplicar cualquier sellador para vadeadores transpirables, en una cantidad mínima (la mayoría de las veces con aplicar el equivalente al tamaño de una lenteja sobra), y esperar un poco para que seque. Normalmente 15 minutos al sol o 45-60 a la sombra sobran para dejar sellado el lugar de entrada del agua. La pesca en la tabla Recordaremos siempre dos cosas cuando las truchas se ceben en la superficie de una gran tabla. La primera es que si la cebada es errática (es decir, unas veces se produce en un lugar y al rato lo hace en otro distinto) se tratará de una trucha que se está alimentando a la vez que se desplaza de un lugar a otro. En la mayoría de los casos cubriendo un recorrido determinado, algo muy parecido a lo que ocurre en cualquier lago. Nuestra labor en estos casos será darnos cuenta de esto, predecir el recorrido de la misma y adelantarnos a la próxima vez que se alimente ofreciéndole del modo más natural posible nuestra imitación. Si en cambio la trucha se alimenta en un mismo lugar una vez tras otra, obraremos como es habitual, pero teniendo en cuenta que en las aguas lentas las truchas en la mayoría de los casos se dejarán caer un poco aguas abajo, observando minuciosamente cada insecto que le pase por encima. Por ello, cuando veamos una cebada, si posamos donde se ha producido seguramente no consigamos picada alguna, pues la trucha habrá vuelto a su posición aguas arriba. Determinar por tanto cuánto tenemos que adelantar nuestra posada será algo que nos dará la experiencia y las horas de pesca, pues en determinadas ocasiones una posada cerca de la cabeza de la trucha provocará un ataque fulminante, pero serán más las ocasiones en las que casi con seguridad asustemos a la trucha con una posada tan cercana. Lo mejos será presentar la mosca navegando fuera de toda deriva como si fuera un insecto natural. En cuanto a la técnica, intentaremos pescar con un ángulo de ataque en lugar de hacerlo desde atrás. Esto siempre nos brindará la ayuda de poder errar en la posada sin peligro de asustar a la trucha que se está alimentando. La pesca con mosca seca u emergente tendrá poca diferencia con lo que conocemos, con algunas salvedades:
  • Las truchas aquí no suelen dar segundas oportunidades. Si a la primera fallamos, casi seguro que no hay una segunda.
  • Aunque tengamos que asustar algún ejemplar tendremos que asegurarnos de lo que están tomando las truchas. Si vemos un ejemplar alimentándose repetidamente en superficie y no conseguimos ver de qué se trata, nos acercaremos a la postura donde lo esté haciendo, siendo conscientes de que la vamos a asustar pero con la seguridad de que en ese lugar tendremos un flujo constante de insectos derivando por la superficie.
  • Si no queremos y somos muy finos, podemos empezar a probar con lo que nuestra experiencia y observación nos diga que es lo más oportuno. Eso sí, lo suficientemente finos como para hacer pasar una buena cantidad de imitaciones sobre una trucha sin que ésta se asuste o recele lo más mínimo. Así pues, bajar el diámetro del bajo al máximo y posar con bastante antelación a la trucha provocará que cuando la mosca pase por su radio de caza puede que no la tome si no es lo que está comiendo, pero seguro que no la asusta. Cuando obremos así, si vemos que la mosca pasa bien y por el lugar correcto pero no es tomada, no repetiremos nunca.
  • Si en lugar de encontrar algún tipo de movimiento superficial tenemos que pescar a ninfa, lo haremos prácticamente como a seca, manteniendo las distancias a las que lancemos, y usaremos la conexión de la línea con el bajo para saber cuándo se produce la picada.
  • Recordaremos dos cosas importantes. La primera: cuanto más fino sea el bajo que usemos más bajarán nuestras ninfas. Y la segunda y más importante: será mejor anticiparnos lo que sea necesario en el lance antes que plomar en exceso nuestras imitaciones. Podríamos usar una segunda mosca como indicador, pero no creo que sea el mejor lugar para hacerlo. Personalmente me gusta pescar las tablas con una sola mosca (seca, emergente o ninfa) salvo que la profundidad sea tan poca que el uso de otra mosca como indicador pueda sernos de alguna ayuda.
  • Cuando nos encontremos en un lugar como el descrito aquí y tengamos oportunidad de esperar el sereno, tendremos en cuenta unos últimos detalles. El primero y más importante será planificar la salida y no acabar nadando a ultima hora. El segundo será subir un poco el diámetro de nuestros terminales y tener en cuenta que es la hora más propensa para capturar grandes ejemplares.
  • Por último, no olvidaremos echar el móvil o la cámara para recordar siempre, sin necesidad de llevárnosla, esa gran captura que nos ofreció esa tabla que no nos animábamos a pescar.
2/11
Comparte esta noticia  
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoPesca.com, web oficial de Trofeo Pesca, todo el mundo de la pesca a tu alcance
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.