Ciprínidos
Claves para un cebado a distancia
Última actualización 01/10/2007@00:00:00 GMT+1
Aunque seamos expertos en elaborar y depositar nuestros cebos a corta o media distancia, es posible que el cebado a grandes distancias nos sea por completo desconocido. en ocasiones, las carpas se situarán tan apartadas que nos obligarán a dominar técnicas e instrumentos que nos permitan llegar más lejos y así poder optar a capturarlas.
Texto y fotos: Fco. Javier Mármol
Hemos afirmado en incontables ocasiones que la clave para tener éxito en nuestras sesiones de pesca es la localización de las carpas. Es posiblemente una de las tareas más engorrosas y aburridas de nuestra disciplina, pero muy necesaria si pretendemos tener opciones de recibir picadas. Como es imposible pescar donde no hay peces, lo primero es saber dónde están.
En artículos anteriores hemos hablado de las formas o estrategias que nos han dado buen resultado cuando pescamos a distancias cortas o medias, ¿pero qué sucede si después de encontrar donde están vemos que se hallan a una distancia a la que es muy difícil poder cebar con nuestras técnicas habituales? ¿Cómo hacemos para cebar tan lejos si apenas llegamos con la caña haciendo un lance extremo?
Gracias a la aparición de nuevos materiales y a la mejora de la calidad global de nuestros equipos de pesca, el mercado ofrece numerosas opciones que posibilitarán que podamos cebar con precisión a distancias muy superiores a lo normal.
El empleo de tiradores de última generación, catapultas, cohetes u otro tipo de accesorios, están a la orden del día, pero hemos de cambiar nuestra mentalidad en cuanto a su uso se refiere. Normalmente utilizamos una de nuestras cañas de pesca para estos menesteres, pero tanto sus características como su composición no son los más idóneos para ser utilizada cuando tratamos de pescar con un cierto peso y a una considerable distancia empleando uno de los instrumentos anteriormente citados.
Las principales marcas del mercado han tomado buena nota de esto y han diseñado cañas específicas para cebar, para usar con boyas marcadoras, para pesca tipo stalking o al acecho, etc. En concreto, las cañas que debemos usar para cebar con cohetes o catapultas han de soportar unos lances más brutales, con aceleraciones progresivas de menor a mayor (debido al peso) que harán que sea necesario una mayor resistencia por parte de la caña. Marcas como Fox o Chub han fabricado cañas de 3,60 m con resistencias que oscilan entre las 4,5 y las 5,5 lb. Con anillas más anchas y reforzadas, están perfectamente diseñadas para aportar toda la potencia que necesitemos y resistir las grandes sacudidas que el exceso de peso o de distancia nos van a requerir.
Puede parecer un poco exagerado decir que sin estas cañas no podremos cebar a grandes distancias, pero la diferencia entre usarlas y no hacerlo es abismal. Simplemente aplicando la misma fuerza, las diferencias entre lances pueden ser superiores a 25 m o incluso más. Y sobre todo ganaremos en seguridad, evitando partir una de nuestras cañas en alguno de los lances.
El sistema más adecuado
Sabiendo todo esto, es inevitable preguntarse cuál es el sistema más adecuado. Pues bien, una vez que conocemos todas las variantes que podemos encontrar en el mercado, debemos tener en cuenta dos factores.
El primero es saber elegir qué método nos vendrá mejor, ya que cada uno tiene unas características que lo hacen susceptible de ser el más idóneo en función del cebo que queramos lanzar al agua. Por suerte, hoy en día disponemos de buenos automóviles que nos permiten una mayor movilidad geográfica, lo que nos abre un enorme abanico de posibilidades y a la vez nos complica un poco la elección perfecta. Es muy probable que hacer una clasificación de los embalses o ríos en función del cebo que mejor funciona en ellos y a la distancia que lo hace, pueda sernos de inestimable ayuda a la hora de decidirnos.
Nuestro consejo es no cerrarse sólo a un método, ya que incluso en el mismo embalse y durante la misma jornada puede ser que las carpas coman cerca de la orilla en un determinado momento, a media distancia en otro, y a larga distancia en otra franja horaria. Todo en el carpfishing es muy relativo, y existen tantas variables que pueden cambiar en pocas horas que hay que estar preparado para todo.
Es por esto que una buena estrategia conjunta (ya que normalmente nunca vamos a pescar solos) y el uso de las áreas de cebado, va a posibilitar que estemos pescando al mismo tiempo cerca y lejos, con granos o con boilies, con flotantes o fondantes... De esta forma, una vez que empiecen las picadas podremos sacar conclusiones de qué está funcionando, en qué momento y por qué lo está haciendo. En realidad es pura lógica, ya que cuantas más cosas probemos más opciones tenemos de dar con la clave del éxito.
Sólo un consejo cuando cebamos a extrema distancia: protegernos el dedo índice de la mano con la que lanzamos, sobre todo si utilizamos trenzados. Y es que podemos producirnos desagradables cortes si apuramos al máximo la suelta del hilo para llegar lo más lejos posible.
La elaboración del cebo como factor clave
El segundo factor a tener en cuenta es realmente importante, ya que se trata de saber elaborar el cebo para que se comporte de la manera que nosotros queremos que lo haga. No es lo mismo cebar a poca distancia que a mucha, e igual sucede con la profundidad. Por ello, la resistencia y la consistencia de nuestros preparados serán distintas según apliquemos más o menos fuerza (mayor o menor distancia) en el lance. Aquí tenemos mucho que aprender de los grandes maestros de la competición (coup, inglesa, boloñesa, etc), ya que sus recetas para preparar engodos son su secreto mejor guardado y la llave de su éxito.
Sin mencionar el gran abanico de ingredientes que podemos utilizar en su fabricación, cebando con un tirador normal y a distancias medias-cortas de la orilla podemos elaborar bolas de engodo con distintos grados de consistencia y aguante, en función de la duración de la sesión. Así, podemos crear bolas que se rompan nada más entrar en contacto con el agua (para una atracción instantánea en sesiones cortas, en aguas poco profundas y con nula corriente) o hacerlas más compactas para que caigan hasta el fondo y tarden más tiempo en romperse (con esto conseguimos tener mucho más tiempo activo el cebadero, cosa que es vital en sesiones más largas). Incluso podemos combinar bolas menos consistentes con otras más compactas para que el cebadero esté activo desde el primer momento y se mantenga así por mucho tiempo, al romperse gradualmente las segundas.
Otra opción es utilizar los nuevos engodos Up & Down de la firma Solar, los cuales realizan ambas funciones gracias a un compuesto especial que hace que el engodo suba y baje activando toda la columna de agua.
No obstante, y sea cual sea nuestra intención a la hora de conseguir un efecto de cebado, tenemos que tener en cuenta que cuanto mayor sea la distancia que pretendamos alcanzar, más consistentes han de ser nuestras bolas de engodo. Si las harinas o piensos que utilizamos en su preparación ligan bien entre sí, la cantidad de agua que añadamos a la mezcla será el factor determinante que dictaminará la dureza de la bola. Si por el contrario las harinas no son especialmente “pegajosas” o, a pesar de que lo sean, hemos incluido gran cantidad de partículas o boilies troceados dificultando de esta forma que realicen esa función, podemos añadir un ingrediente muy económico y fácil de encontrar: el pan rallado. Éste, aparte de ser un alimento que le encanta a los ciprínidos, compacta fenomenalmente cuando se moja con agua y, al tener un excelente precio, no encarecerá apenas el monto global de nuestro preparado.
Otro ingrediente muy utilizado en la competición es el compactante conocido como PV1 y que no es más que una harina con unas propiedades súperadherentes. La cantidad que hay que incluir en la mezcla variará en función de la distancia a la que queramos llegar, así como de la profundidad y la corriente del agua, oscilando en todo caso entre un 10 y un 20% del total de la mezcla. Para quienes no lo han usado nunca, convendría realizar pequeñas pruebas en el embalse antes de fabricar bolas en masa. Y es que un exceso hará que las bolas se mantengan en el fondo compactas y sin romperse durante muchas horas, siendo esto perjudicial si no es esa la función que buscábamos con su inclusión en nuestro engodo.
Del mismo modo, en ocasiones necesitaremos que nuestras bolas se dispersen rápidamente al entrar en contacto con el agua, lo que resulta difícil de conseguir si nuestro preparado base liga bastante bien. Por ello, en vez de usar un pegamento o compactante como el PV1 o el pan rallado, utilizaremos un dispersante. Los más comunes y fáciles de conseguir son la sémola de maíz, la harina de pescado, las harinas duras como la de maíz o el pienso de pollos, el cañamón molido, etc.
Observaciones acerca de los engodos
No todos los engodos funcionarán de la misma manera en distintas ubicaciones, pero sí es posible tener una base que nos sirva de piedra angular de nuestro preparado, y sobre la que añadiremos uno u otro ingrediente en función del emplazamiento escogido para la sesión de pesca y de lo compactas que queramos que sean las bolas.
La mejor solución será preparar dos bases: una con varias harinas dispersantes y otra con varias apelmazantes o de compactación. La primera será para bolas que se rompan instantáneamente y la segunda para el efecto contrario. De esta manera estaremos preparados para ejecutar ambas funciones: dispersión y duración.
Otro punto muy a tener en cuenta es el mojado del engodo. Éste deberá ser gradual para que no excedamos nunca el límite de absorción de nuestro engodo. Igualmente, será necesario dejarlo reposar una vez preparado, para que todas las partículas del mismo puedan absorber el agua y no queden partes secas dentro de una bola que impidan que ésta produzca el efecto requerido al fabricarla.
Finalmente debemos prestar atención al color del engodo y a su olor. En mi opinión, el tema del color no es a priori un factor muy determinante, pero si intentamos que el de nuestro engodo se asemeje al del fondo es posible que evitemos ciertos recelos, sobre todo de las carpas más recelosas. Sin embargo, la carpa es tan desconfiada como curiosa, por lo que un engodo con un color que se destaque sobre el fondo da muy buenos resultados en numerosas ocasiones. No obstante, y a modo de referencia, deberemos usar tonalidades de colores claros para el verano y oscuros para el invierno. Si no queremos complicarnos la vida, el color rojo suele funcionar muy bien durante todo el año.
El tema del olor sí es mucho más determinante, ya que tanto la carpa como el barbo buscan la comida valiéndose en gran parte de su olfato y en menor medida de su vista. A pesar de que mucha gente piense lo contrario, la cantidad de aromatizante que debemos añadir a nuestro engodo no debe superar el 10%, y los sabores dulces suelen ser los mejor aceptados por las carpas. Fresa, vainilla, chocolate, anís, etc, son productos muy fáciles de conseguir (además de económicos) y harán las delicias de nuestras queridas carpas.
Un exceso de aroma puede ser más perjudicial de lo que normalmente creemos, ya que al no ser un suceso frecuente de modo natural en un embalse es muy probable que ahuyente a las carpas menos confiadas, las cuales suelen ser las más grandes.
Últimamente han aparecido en el mercado numerosas marcas de boilies como Prologic, que mezclan tanto sabores dulces como salados. A tenor de sus resultados de capturas, no deberíamos descartar esta opción en la elaboración de nuestros engodos.
En definitiva, comprendo que pueda parecer un poco complicado asimilar tantos conceptos, variables, accesorios diferentes, etc, para alguien que empiece en este deporte. Pero nada más lejos de la realidad. El carpfishing es más un estado mental, una filosofía, que podría resumirse en intentar conseguir una buena captura, fotografiarse con ella cuidándola al máximo y devolverla al agua. El resto, todo ese conocimiento, forma parte del aprendizaje que toda nueva actividad requiere, y que la experiencia y el paso del tiempo irán puliendo hasta convertirnos en grandes pescadores. En fervientes amantes de la naturaleza que por encima de todo respetamos a nuestra admirable adversaria: la carpa.