Ciprínidos
Relato de una captura de 32 kg
Última actualización 01/07/2007@00:00:00 GMT+1
Nuevamente, el especialista europeo en grandes carpas Christian Finkelde nos sorprende con otro monstruo. En este caso la balanza se paró en los 32 kg. Otra carpa digna de récord.
Texto y fotos: Christian finkelde
Traducción: Juan molina
Debido a la gran cantidad de trabajo y a que mi lago local estuvo congelado durante el invierno, no salí de pesca hasta primavera. Comencé la nueva temporada en abril y después de siete u ocho noches no tuve ninguna picada, excepto la de una brema. Pocos días después habían pronosticado tiempo soleado y cálido, así que decidí pasar la jornada pescando y aprovechar para quitarme un poco de trabajo leyendo varios documentos. Llegué al lago al amanecer y pude comprobar que ya había otros pescadores en acción. Elegí un puesto en la parte central del mismo, llevé mi equipo a la orilla, aparqué el coche y comencé a instalarlo todo.
Una vez que tenía todo preparado me puse mi traje de neopreno y mi juego de aletas, y fui buceando a comprobar el perfil del fondo para encontrar algunos puntos buenos para mis cañas. No tardé en encontrar dos muy interesantes, así que volví rápidamente al puesto para lanzar en ellos. La de la izquierda fue lanzada a unos 3,5 m de esta zona; la derecha, a un banco arenoso pequeño.
En cuanto al cebo, el de esta última caña eran dos medios boilies fondantes de chufa gigante de 15 mm de Dynamite (Monster Tigernut). El de la caña de la izquierda era un boilie de 15 mm flotante (pop up) que había elaborado yo mismo, usando líquido Spicy Chicken (pollo picante) de Dynamite y una mezcla flotante (PopUp Mix) de Nutrabaits, añadiéndole también un poco de colorante rosa.
La línea principal era Illusion (fluorocarbono), de Fox, de 15 lb con un terminal de leadcore (trenzado fondante plomeado) de 2 m. Además, llevaba un bajo con montaje denominado Chod Rig con hilo Rigidity de 15 lb atado con un anzuelo (prototipo de prueba) de Fox del número 6. Mis cañas eran dos Horizon Titanium, equipadas con carretes Okuma Axeon.
El agua había llegado a estar muy clara, así que era importante camuflar el sistema desde bien arriba porque los peces en ese lugar tenían una gran presión de pesca. La línea Illusion de fluorocarbono conjuntamente con el terminal plomeado leadcore, son ideales en tales situaciones problemáticas.
Una vez que las cañas estaban en acción de pesca, me senté en la hamaca y me relajé con el sol de la mañana, mientras desayunaba y escuchaba la radio. Las horas pasaban sin ninguna acción y tampoco observaba ningún signo de actividad de los peces en el área donde estaba pescando. Por ello, cerca de las 12:30 h, decidí ir a dar un paseo alrededor del lago y echar un vistazo en busca de alguna actividad de las carpas.
Y la encontré. Al lado de un árbol caído en el otro extremo del lago hallé dos carpas, que podía calcular entre los 10 y los 12 kg de peso. Regresé rápidamente a mi puesto de pesca, puse todo mi equipo en el coche y me dirigí al otro extremo del lago, donde decidí pescar en una zona cercana al lado del árbol caído. Y ello a pesar de que ya había estado pescando allí varios días antes, sin haber obtenido ninguna picada.
La caña de la derecha la lancé hacia un pequeño claro entre las algas que crecían próximas al árbol caído. Esta era la caña del boilie flotante de 15 mm. El fondo era bastante blando, por lo que el montaje del bajo Chod Rig que había elegido era ideal. La otra caña con boilie fondante fue lanzada a una zona poco profunda frente a una zona de juncos.
Solamente cebé en cada caña con dos puñados de engodo, formado por Swim Stim Betaine verde de Dynamite, pellets de 3 mm Swim Stim, engodo de piña de Solar (Up and Down) y algunos trozos de boilies de chufa. A esta mezcla de engodo, añadí un poco de licor de maíz fermentado (Corn Steep Liquor) de Nutrabaits.
Debido a que los peces en estas aguas se alimentan generalmente con mucho recelo, era muy importante ser cuidadoso con el exceso de cebado, por lo que cebé muy poco la zona. Había bastante cebo lanzado con anterioridad en el agua, el cual pude ver mientras nadaba a lo ancho del lago. Con el engodo que estaba utilizando se consigue un buen nivel de la atracción, pero el único alimento comestible para los peces es el del anzuelo. Además, con él quería eliminar el riesgo de que el pez se moviese por mi zona de pesca, picase unos pocos cebos libres y abandonase el lugar sin comerse el cebo de mi anzuelo.
Mientras las cañas permanecían en espera, aproveché para cocinar y comer algo. Un poco más tarde llegó mi compañero Patrick Scupin, quien se colocó a pescar en la zona de mi derecha. De repente, comenzó a salir línea de mi carrete de la caña derecha y mi alarma comenzó a sonar insistentemente. Cogí la caña rápidamente y clavé. Era importante ser rápido en este lugar, ya que no quería que el pez nadara hacia la cercanía del árbol caído. A pesar de que consiguió rodearse de algas en un par de ocasiones, con paciencia y técnica conseguí dirigirlo hacia mí. Afortunadamente, en esta época las algas no son muy gruesas.
Cuando algunas burbujas se levantaron en la superficie a unos 20 m de distancia de la orilla, pude ver dónde estaba el pez. Patrick había escuchado la picada y se acercó para echarme una mano con la sacadera. Unos segundos más tarde, tenía una preciosa carpa espejo metida en la red, entre las plantas acuáticas. Al ver la carpa por primera vez mientras la trabajaba para traerla hasta la orilla, pensé que pasaría de los 12 kg y que posiblemente llegase a superar los 16 kg. Tan lejos no la había visto bien, en parte porque Patrick me tapaba parcialmente la visión.
Sin embargo, cuando me di la vuelta para poner la caña en su posición, Patrick me felicitó diciéndome que acababa de sacar la “gran carpa de espejos”. Fue entonces cuando pude comprobar el auténtico tamaño de mi captura y ver su enorme cabeza en la red de la sacadera. No había duda, acababa de sacar la carpa espejo más grande del lago.
Con sumo cuidado, llevamos la carpa a la moqueta de recepción y la desanzuelamos. Estaba clavada perfectamente en el labio inferior. Antes de soltarla avisamos a Chris, el otro pescador que se encontraba unos cuantos puestos más abajo, para que nos ayudara con las fotos y la película de vídeo. Pesamos la carpa con la ayuda de la balanza y la escala se paró en poco más de 32 kg (aproximadamente unas 70 lb). Fabuloso, una maravillosa carpa y también la primera de mi nueva temporada en este lago.
Después de que Scupin y Chris hubieran filmado y fotografiado la carpa, tuve que sentarme y reflexionar en todo lo que había sucedido durante las últimas horas de ese día. Fue una gran decisión venir hoy a pescar, así como cambiarme de puesto de pesca. El resultado fue perfecto y el comienzo de mi nueva temporada, inmejorable.
Estaba totalmente perdido en mis pensamientos. Me quedé en la orilla de mi puesto de pesca durante dos horas más, disfrutando del sol de la tarde, y después recogí todo mi equipo sintiéndome el hombre más feliz. Me despedí de Patrick -que iba a pescar esa noche en otra agua no muy alejada de allí- y me dispuse a conducir de regreso al hogar. Al llegar a casa, mi compañera estaba esperándome. Me felicitó y juntos vimos el vídeo de mi gran día de pesca. ¡Todo un día perfecto!