Hemeroteca :: 01/05/2007
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Última actualización 01/05/2007@00:00:00 GMT+1
El acotado de Rioseco de Tapia se encuentra en el río Luna aguas abajo del pantano de Selgas. Por ello, parte de la temporada se ve afectado por las sueltas de agua del mismo, aunque siempre es pescable. Tanto las características del propio Luna, como los parajes por los que discurre el acotado, hacen de él un escenario de espectacular belleza donde tentar las pintonas. Si a ello añadimos que es de los cotos de León donde aún es posible capturar truchas de tamaño, hay motivos más que suficientes para visitar sus aguas.
Rioseco de Tapia nunca ha destacado como uno de los cotos punteros de León, permaneciendo siempre en un segundo plano dentro del entramado piscícola de la provincia, al menos en comparación con otros lotes de primera categoría, grupo al que ha pertenecido durante años. También es cierto que formó parte de los de segunda categoría, tercera y, durante algún tiempo, incluso al de cuarta categoría. En sus mejores años contaba con la particularidad de ser un coto consorciado con la Federación Provincial de Pesca, y los permisos se adjudicaban a través de las entonces sociedades colaboradoras locales, La Venatoria y Riomonte. Gracias a ello, y al pertenecer a La Venatoria, tuve opción de pescar Rioseco en muchas ocasiones y puedo asegurar que estaba a la altura de tramos de mayor renombre. Personalmente, siempre he considerado que es uno de los mejores cotos de León, al menos desde el punto de vista del tamaño de sus truchas y de la belleza del río. El tamaño medio de las truchas de Rioseco era espectacular, siendo uno de los escenarios donde capturar ejemplares por encima del kilo no resultaba excepcional. Desgraciadamente su población de pintonas se vio drásticamente reducida. La colonización de sus aguas por parte del lucio fue uno de los principales motivos que propiciaron dicha situación, aunque la contaminación y un brutal furtivismo también tuvieron mucho que ver. Pese a ello, Rioseco sigue siendo un coto en el cual contamos con posibilidades de conseguir alguna trucha de gran tamaño. El río Luna, aguas abajo del pantano de Selgas, es una auténtica maravilla para la mosca. Tiene todo tipo de aguas, corrientes, cabeceros, pozos, etc, y aunque también tiene trucha común de repoblación, alberga una aceptable cantidad de preciosas y bravas truchas autóctonas. Un recorrido por el coto El coto comienza, en su límite inferior, en el puente de la localidad de Santibáñez de Ordás. En esta zona baja el cauce es estrecho, con predominio de corrientes de pequeño y mediano tamaño. La vegetación, tanto subacuática como de ribera, es muy abundante, lo que proporciona mucha defensa a las truchas. Este aspecto será denominador común en todo el coto. El tramo bajo quizás sea el que menos opciones nos ofrezca de pescar ejemplares de buen tamaño. Por el contrario, truchas entre los 20 y 25 cm son relativamente abundantes y constituyen la mayoría de las capturas, aunque también las pescaremos mayores. Si están activas podremos mover ejemplares en muchas de las incontables echadas que veremos, remansos, cabeceros, pequeños brazos de río, etc. Hay cientos de tiradas donde tentar las pintonas. Aproximadamente a un kilómetro y medio del límite inferior está, en la margen izquierda, el pueblo que da nombre al coto. Un poco antes de llegar al mismo, hay un puerto o salto de agua. La tabla de aguas lentas que hay aguas arriba es uno de los puntos a tener en cuenta. Es una de las zonas del coto donde hace años había truchas de gran tamaño. Aunque se ha estropeado mucho y no guarda tantos ejemplares como entonces, seguimos teniendo opciones de capturar truchas de envergadura. Aguas arriba del cabecero de esta tabla el río gira unos 90º a la izquierda entrando en una zona de unos 200 m de suave corriente y poca profundidad. Mucho ojo a este tramo, pues suele dar ejemplares de buen tamaño. Un poco más arriba veremos dos brazos de río, ambos muy buenos. Atención al cabecero donde se juntan ambos brazos, pues suele ser un punto generoso en capturas. Si el caudal del Luna no es excesivo podemos pasar un buen rato pescando cualquiera de estos brazos. Más arriba, donde se separan estos ganchos, veremos la caída de un segundo puerto. En los espumeros y corrientes que produce el salto de agua suele haber truchas de pequeño y mediano tamaño comiendo en superficie, aunque tampoco es raro capturar algún ejemplar de mayor tamaño. Llegamos así a uno de los mejores tramos del coto, al menos desde mi punto de vista. Se trata de la tabla de aguas paradas que hay encima de este segundo puerto. Una larga y profunda tabla, con muchísima vegetación subacuática, que alberga verdaderos ejemplares trofeo. Dependiendo del nivel de agua estará más o menos pescable, o dicho de otra forma, accederemos a más o menos puntos de la misma. Ya en la misma rasera, junto al salto de agua, se pueden ver truchas de muy buen tamaño, aunque otra cuestión será engañarlas. Por lo general, a lo lago de toda la tabla las truchas saben dónde ponerse y frecuentemente lo harán fuera del alcance de nuestras moscas. No es extraño ver ejemplares cercanos a los dos kilos, a media agua o cebándose con una tranquilidad asombrosa. Aunque toda la tabla es buena, la rasera suele ser de los puntos más productivos. También lo que podemos considerar el cabecero de la tabla, una zona donde el río estrecha un poco junto a unas espadañas de la margen derecha, es un lugar generoso en capturas de buen tamaño.
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