Ciprínidos
Grandes ciprínidos con granos naturales
Última actualización 01/01/2005@00:00:00 GMT+1
Antes de la aparición de los boilies, con partículas o granos se capturaba un buen número de carpas y barbos, siendo hoy en día numerosos los pescadores de grandes especímenes que las incluyen en sus estrategias de cebado y las utilizan con asiduidad como cebo de anzuelo. Estos cebos son instantáneos, pues no necesitan de período de adicción, y en un embalse virgen de toda presión de pesca serán aceptados al momento por nuestras carpas, representando una fuente de alimento similar a otros muchos cebos naturales como gusanos, lombrices, larvas o insectos.
Correctamente preparadas tienen un perfume natural superior al de los boilies, y su poder de estímulo es rápido sobre la carpa. De ahí la importancia de utilizar siempre boilies de la más alta calidad, ya que sólo éstos, debido a la naturaleza de sus ingredientes, pueden ser tomados como una fuente de alimento natural desde el primer momento, y evitar ser rechazados, sobre todo en zonas con alta presión de pesca. La gran ventaja de las partículas reside en su fácil preparación y en un coste moderado, lo que las convierte en ideales para precebar y cebar.
Su principal inconveniente es que no son para nada selectivas, y atraen carpines, tencas y otros peces pequeños. Aunque esta desventaja se puede convertir en un punto a favor cuando los pequeños ciprínidos los comen, provocando una gran agitación y ruido con sus dientes faríngeos que a su vez sirve de reclamo a las carpas de más tamaño, que lo detectan con sus desarrollados sentidos auditivos y la línea lateral, lo que propicia también la atracción de éstas y crea una situación de competencia alimenticia. Y todos sabemos como son las leyes de la naturaleza: siempre gana el más fuerte. En este caso las carpas grandes ahuyentarán a las pequeñas, quedándose solas para comer.
Otra cuestión importante que hay que saber es que debido a su escaso peso y tamaño, si queremos hacer cebados a grandes distancias tendremos que utilizar una barca, un cohete cebador o mezclarlas con engodo para hacer bolas y poder lanzarlas con un tirador.