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Intensivo de Santa María de la Alameda
Última actualización 01/08/2004@00:00:00 GMT+1
¿Qué le puede pedir un pescador a un coto? Generalmente lo que echa de menos en la mayoría de nuestros ríos, es decir, aguas puras, un entorno envidiable, una buena gestión por parte de sus administradores y muchas, muchas truchas. Pues esto es, ni más ni menos, lo que nos ofrece el coto intensivo de Santa María de la Alameda, en el río Cofio, provincia de Madrid. Un bello tramo para pasar un día agradable y respirar aire puro nada menos que a 1.450 metros de altitud en plena sierra madrileña.
El río Cofio discurre por la Sierra de Guadarrama separando las provincias de Madrid y Segovia. De hecho, la margen izquierda pertenece a la Comunidad de Castilla y León y la derecha a la de Madrid, lo que no deja de tener su gracia cuando se acerca el guarda del coto y te avisa de que no puedes lanzar desde la orilla de enfrente. En situaciones como éstas es donde queda patente las diferentes posturas entre comunidades y sobre todo entre gestores de pesca. Un mismo río y dos gestiones claramente diferenciadas. Unos pescadores, los madrileños, pueden disfrutar plenamente de la pesca en su río y sin embargo, los castellano-leoneses, deben sacrificar su pasión en aras de la pureza genética. En fin, parece ser que lo del genoma nos afecta más de lo que pensamos.
El Cofio es un típico río de montaña de aguas cristalinas rodeado de pinares y cuyo cauce se ve salpicado por una bella consecución de tablas y pequeñas pozas. Posee un cómodo acceso en el que aparcaremos el coche apenas a 20 metros de la orilla, donde además encontraremos unas mesas y sillas de madera donde poder comer, descansar e incluso llevar a nuestras familias donde pasarán un agradable día de montaña disfrutando plenamente de la pesca y la naturaleza.
Las truchas, bravas arcoiris, se hayan muy bien distribuidas por todo el coto gracias a la repoblación con mochilas que realiza manualmente la guardería y los colaboradores. Con esta laboriosa y cansada labor, la pesca se hace más natural encontrando truchas en cualquier postura. Todos sabemos del marcado carácter gregario de las arcoiris de piscifactoría y también, por qué no decirlo, de algunos pescadores.
En cuanto al tamaño de las truchas en cuestión, los miembros del Club de Pescadores de Santa María de la Alameda lo tienen muy claro: en los ríos existen poblaciones piscícolas de todos los tamaños y en este coto no podía ser de otra manera, encontrándonos en sus aguas alevines de 10 o 12 cm, truchas de ración, algunas de kilo y ejemplares que sobrepasan holgadamente los 2 y 3 kilos de peso.
Este hecho desde luego rompe con uno de los mayores problemas que tienen muchos de los cotos intensivos de este país: la monotonía. Pescar durante horas clavando peces del mismo tamaño aburre a cualquiera. Sin embargo, la diversidad de tamaños y sobre todo la presencia de grandes ejemplares anima a los pescadores a seguir intentándolo esperando que en cualquier momento salga el truchón. Para los que echen en falta la presencia de truchas comunes de repoblación en este coto, hay que recordarles que las arcoiris de piscifactoría son mucho más luchadoras que las comunes, hablando siempre en términos de repoblación. Son también más agresivas a la hora de atacar los señuelos, por lo que la diversión está garantizada.
Estamos ante un coto consorciado, entre el club y la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. Lo encontraremos en la Sierra de Guadarrama, a 70 km de Madrid, entre San Lorenzo de El Escorial y la provincia de Ávila en el municipio de Santa María de la Alameda, accediendo por carretera a través de la C-505 o por tren, puesto que cuenta con estación de ferrocarril propia.
Aparte del río Cofio el club cuenta con otro río, el Aceña, que tiene también buenas poblaciones de truchas tanto comunes, sin muerte, como arcoiris, que pescaremos en otra ocasión. En la zona, por si pensamos ir acompañados de la familia, cabe la posibilidad de realizar muchas otras actividades además de la pesca, como por ejemplo senderismo, rutas a caballo, actividades ornitológicas y micológicas, paseos botánicos y un largo etcétera. La oferta se completa con una amplia variedad de alojamientos rurales y buenos restaurantes donde pasar un fantástico fin de semana.
Para señuelos pequeños
Las técnicas más empleadas por los pescadores asiduos de este coto son el spinning o lance ligero y la pesca a mosca. La más popular y usada por la mayoría es la cucharilla giratoria, así como la ondulante en menor medida. Estas son dos de sus mejores armas. La típica cucharilla giratoria en sus números 1 y 2 de color dorado o plateado con pintas rojas causa estragos entre las luchadoras arcoiris.
Las ondulantes, muestran sobre todo una mayor eficacia cuando las aguas bajan crecidas debido a su lenta natación. Los rapalas, sobre todo los de menor tamaño, como el caso del novedoso Countdown CD-1 de tan sólo 2,5 cm, es implacable con las truchas sea cual fuere su tamaño, sobre todo en los colores trucha común y arcoiris. En cuanto a la pesca con bola, es en los días más calurosos, en los que el agua se encuentra caliente, cuando más efectiva se muestra esta apasionante modalidad.
Los equipos tanto para las cucharillas como para los rapalas deberán ser ligeros, entre 150 y 210 cm, con acciones entre 1 y 10-15 gramos para las cañas. El tamaño de carrete ideal es el más pequeño, entre 500 y 1000, cargado con nailon entre el 16 y el 20. Y las cañas para pescar con bola deberán ser un poco más largas.
La modalidad de mosca en su variedad de pesca con estrímer es casi tan efectiva como la de lance ligero en este tipo de cotos. Los del tipo wooly bugger montados en anzuelos del nº 8, manejados con habilidad, no dejarán de procurarnos capturas ni un solo momento; en las corrientes, pescando aguas abajo, dejándolos derivar y navegar por todos los rincones. Y en las pozas, dejando que profundicen hasta el fondo y recogiendo línea muy despacio, haremos picar a las más gordas. En cuanto a los colores, el negro como en la mayoría de situaciones es mortal en este tipo de cotos, pero los naranjas y los olivas también nos depararán abundantes capturas. Os recomiendo plomar vuestros estrímeres bien con abundante hilo de plomo o con ojos del tipo cadena o diábolo, para que desciendan rápidamente hasta donde se encuentran las truchas.
La caña ideal para este tipo de pesca será una 9 pies para línea del 5 o mejor aún del 6, para trabajar cómodamente con estas pesadas moscas. Las líneas, flotantes y descentradas para facilitar su lanzamiento.