Hemeroteca :: 01/06/2004
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Salmónidos

Coto intensivo de Boadella y río Muga

Última actualización 01/06/2004@00:00:00 GMT+1
Odeado por montes de esquistos graníticos y bosques de pino y encina, encontramos el pantano de Boadella, cita ineludible para los amantes de las emociones fuertes y los grandes retos. Situada en la parte más oriental del Pirineo catalán, esta masa de agua mantiene una población de peces deportivos incomparable: bass, lucio, lucioperca, trucha, perca, percasol, cacho, carpa... ¿Quién da más?
I tuviese que escoger un embalse en Cataluña donde pasar unos días de pesca, no cabe duda de que elegiría el pantano de Boadella. En sus aguas de pesca intensiva en régimen especial podemos, durante los 365 días del año, enfrentarnos a todo tipo de adversarios. Y qué adversarios. En Boadella se capturan peces de diversas especies con tamaños muy respetables, y en ocasiones nos sorprenderán ejemplares de trofeo. La buena pesca no es ni mucho menos una constante, pero si estamos concentrados a tope y no perdemos la confianza y el tesón, obtendremos recompensas inesperadas y desde luego muy gratificantes.

La última sorpresa fue un mediodía nublado, en septiembre del pasado año, en que hastiados por la falta de picadas paseábamos con mi padre un Yo-Zuri de 13 cm entre los árboles medio sumergidos de la recula del río Muga. Mi padre levantaba el señuelo para volver a efectuar un lance cuando una enorme cabeza con dientes afilados surgió como un rayo de la nada y arrancó el crankbait con una fuerza descomunal. Acto seguido una cola de más de 20 cm agitó las aguas y un segundo después un remolino de agua engulló para siempre el señuelo, línea e ilusiones de todo un día de pesca. Aquel lucio traicionero podría pesar fácilmente 7 kg. El resto del día no tuvimos picada alguna.

El entorno prepirenaico garantiza aguas de gran calidad y pureza y, por supuesto, un paisaje extraordinariamente bello y salvaje, sobre todo en la recula del Muga, lejos de la zona del club náutico, más urbanizada y concurrida. También la recula de l’Arnera es un paraje de gran belleza y una de las áreas con mayores posibilidades.

El coto está dividido en dos tramos: Boadella I, que es el tramo del río Muga de 5,9 km (MU-001), zona truchera tradicional, y Boadella II de 500 ha (MU-002), que es el perteneciente al pantano y sus correspondientes reculas. Este último es el que funciona todo el año y en el que podemos encontrar todo tipo de peces deportivos, básicamente el que nos ocupa en este reportaje.

Depredadores por excelencia
Boadella es esencialmente un coto de depredadores, la mayor parte de ellos introducidos, aunque en la recula del río Muga todavía podamos encontrar alguna trucha de buen tamaño perteneciente a la población autóctona de este río. Por lo general, truchas grandes, que han sobrevivido a la presión de la pesca y de los otros depredadores. Entre los introducidos, destaca tal vez el lucio a pesar de que en los últimos años el bass ha ganado terreno. Hay lucios enormes en Boadella; se tiene noticias de animales cercanos a los 14 kg. Lo que es indudable es que existe una buena población de lucio, y que los tamaños que alcanza hacen poner la piel de gallina a cualquiera. El bass, por su parte, se ha adaptado perfectamente incluso a la temperatura del agua, que en invierno acusa un descenso considerable. Bajas temperaturas que, por otro lado, son de gran ayuda para la proliferación del propio lucio y también la lucioperca.

Quizás el depredador que más alegrías proporciona en aguas tan cerradas es la perca europea. Y las hay de grandes tamaños para lo que esta especie alcanza normalmente. En una tarde animada en la recula de l’Arnera puede capturarse una veintena de estos peces y a buen seguro que entre ellos habrá alguno que superará el medio kilo de peso. Su fuerza y su bravura son de todos conocidas. La perca es un pez luchador que tiene mucho brío y cuya voracidad está fuera de toda duda. Con cucharillas pequeñas y pececillos artificiales de medidas moderadas, el éxito está casi asegurado. Eso sí, hay que acertar la tarde. Muchas jornadas de hastío nos esperan por unas pocas en las que la actividad sea notable. Sin embargo, cuando esto sucede, la diversión está garantizada.

Por otra parte, la introducción de todos estos peces alóctonos de gran tamaño ha repercutido bastante en las especies autóctonas de la zona, especialmente sobre la trucha, pero también sobre peces como el barbo o el cacho. Esta es la primera y más fatídica razón por la que Boadella es un enclave particular. Muchos pescadores critican también el hecho de repoblar con trucha arcoiris en el río Muga para poderlo hacer coto intensivo. Eso ha sido un crimen biológico, según los pescadores locales, porque a pesar de que la gente no lo crea, en una época del año algunas truchas autóctonas del pantano suben a desovar en el río y también, aunque la gente no lo sepa, hay truchas autóctonas -escasas pero las hay- en algunos tramos del río. Por desgracia esas truchas tan bellas parece que tienen los días contados soltando especies foráneas.

Una segunda razón importante es la captura con muerte sistemática que hay en este pantano: pez que es pescado, pez que muere. Es una condición bastante extendida en los pantanos en los que la calidad del agua (como es el caso) permiten con tranquilidad el consumo de las capturas. Recientemente, sin embargo, algunos pescadores con los que he compartido charla y jornadas de desatino han empezado a practicar el captura y suelta, hecho que indudablemente es muy interesante para que la calidad de la pesca pueda mejorar o cuando menos mantenerse. La tercera es que cuando los peces realizan el desove, lo hacen muy cerca de la orilla entre abril y mayo, justo cuando la Costa Brava (para la temporada turística) y el campo (para el regadío) empiezan a necesitar gran cantidad de agua y el pantano baja su nivel muchos centímetros por día, causando la muerte de un tanto por ciento muy elevado de las futuras crías.

Es curioso, pero estos últimos años de sequía (a excepción del verano de 2002), aunque parezca mentira, han sido muy buenos para la reproducción puesto que al estar tan seco el pantano las autoridades prohibieron la extracción de agua y eso hizo que los huevos tuvieran tiempo de eclosionar antes que la bajada del agua los dejara al descubierto con la consecuente pérdida de las puestas. Y la verdad es que durante el último otoño hubo algunas jornadas en que se divisaban bastantes basses y percas de pequeñas dimensiones por las orillas, consecuencia, a buen seguro, de lo fructífero de estos años.

Otro aliciente más
Abundando en el tema de la trucha, la gran perjudicada sin duda en este coto, es interesante decir que en las últimas temporadas se ha repoblado el pantano con grandes truchas arcoiris y fario de más de 2 kg coincidiendo con la época del año en que el tiempo es más adecuado para la pesca. Esto amplía aún más el espectro, ya amplio, de especies de depredadores que podemos pescar en este coto. Las truchas del Muga por supuesto ya existían antaño y su población (más bien escasa) se ha visto ahora reforzada por estos grandes ejemplares que sin duda son un aliciente más para el pescador.

La mayoría de estos peces se han repoblado en la zona cercana a la presa, según los rumores que corren por la orilla del pantano entre los pescadores más avezados a este enclave. La intención es no perjudicar a las truchas autóctonas que viven principalmente en las reculas del Muga y del Arnera y que a la postre son las que de alguna forma mantienen la población (aunque escasa) de truchas en estas cabeceras.
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