Hemeroteca :: 01/07/2006
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Predadores

Cucharillas giratorias para el bass

Última actualización 01/07/2006@00:00:00 GMT+1
Muchos son los señuelos que han aparecido para la pesca del bass en los últimos cincuenta años, pero posiblemente ninguno con tanta historia como la cucharilla giratoria de siempre. Olvidadas a causa de esta continua aparición de nuevos y sofisticados señuelos con distintos sabores y posibilidades, nuestras cucharillas seguramente descansan entre otros viejos bártulos, ansiosas por salir de su letargo y surcar de nuevo las aguas tentando a los grandes basses.
Cuando pienso en cucharillas giratorias, recuerdo automáticamente cómo capturé un gran bass un día de verano en que los peces no estaban demasiado activos. Había estado pescando con diversos señuelos y capturado algunos peces, pero ninguno destacable. Sin embargo, cuando asomé mi cabeza sigilosamente entre las cañas de la orilla sur del pantano de Alcolea, pude localizar un buen ejemplar de bass que merodeaba en un claro de la vegetación sumergida que, como una tupida alfombra, recubre casi todo el fondo de este bonito embalse.

Pensé en ofrecerle un señuelo flotante, tipo paseante, pero casi instantáneamente me vino a la cabeza la imagen de una gran cucharilla del 4 con una pala giratoria plateada y un mechón de pluma de un rojo intenso, que en otras ocasiones había resultado efectiva. Y no lo dudé más. Busqué entre mis aparejos esa cucharilla, depositando todas mis esperanzas en ese pedazo de metal. Lancé la cucharilla un par de metros más allá de donde estaba el pez y la dejé hundir unos segundos antes de comenzar la recuperación. El pez oyó el chapoteo del señuelo al caer al agua y rápido como una centella se dirigió hacia donde la cucharilla descendía suavemente hacia el fondo. No hubo tiempo de más. El bass abrió su bocaza y, ante mis ojos incrédulos, se zampó la cucharilla antes de que ésta llegara al fondo. Nunca había visto nada igual y tardé dos o tres segundos en reaccionar. Recuperado de mi sorpresa, clavé con fuerza y en seguida noté que el pez se había clavado bien. El resto ya lo conocéis: el bass que salta, la caña que se curva... y finalmente un pez de 2,5 kg.

La verdad es que esta experiencia me viene siempre a la mente cuando veo basses merodeando por la orilla y dudo acerca de qué señuelo utilizar. Es cierto que las cucharillas sólo pueden utilizarse en lugares donde la vegetación lo permite, pero también es verdad que los nuevos modelos están diseñados para girar incluso durante el descenso y que esta particularidad las ha convertido en armas a tener muy en cuenta en determinadas situaciones de pesca, como profundos cortados de roca o alrededor de árboles sumergidos. Las cucharillas giratorias se han utilizado durante décadas para todo tipo de peces, y puesto que su tamaño encaja perfectamente con el tipo de presas de las que el bass suele alimentarse, son señuelos que hay que tener en nuestra caja de aparejos y utilizar en ocasiones. Son mortíferos en aguas abiertas, y los ultimísimos modelos pueden incluso montarse de forma que salven con notable éxito ciertas coberturas de hierba y vegetación sumergida.

Quizás su único problema real es su imagen; las cucharillas son consideradas por excelencia un señuelo para principiantes. Muchas cajas de señuelos de pescadores de bass no contienen ninguna cucharilla giratoria, quizás porque son relativamente sencillas de montar y utilizar. Sólo hay que lanzarlas y recoger. Sin embargo, algunos profesionales americanos llevan siempre un surtido de cucharillas entre sus aparejos y las utilizan de forma habitual, capturando frecuentemente peces de buena talla.

Son diversas las situaciones en que el pescador de bass puede recurrir a una determinada cucharilla para engañar, por ejemplo, a un bass resabiado que ha visto centenares de vinilos pero que escasamente recuerda cómo era la atractiva vibración de una cucharilla giratoria. Las que vienen a continuación son algunas de estas situaciones.

Orillas profundas
Justo antes de la freza, los basses -sobre todo las hembras- acostumbran a alimentarse cerca de las orillas con fuerte pendiente o playas con abundante grava, en donde buscarán pronto el lugar idóneo para hacer el nido. La posición de los peces estará entre 1 y 2,5 m de profundidad, dependiendo de la claridad del agua. Una de las mejores formas de capturar estos peces es lanzar a lo largo de la orilla de forma paralela y con lances que sitúen nuestra cucharilla a 2 o 3 metros de la orilla. Hay que dejarla avanzar en caída libre hasta que alcance la profundidad deseada y luego recuperarla de forma lenta pero constante, siguiendo el contorno de la orografía.

En caso de pescar en un cortado, lo mejor es hacer lances muy próximos a la pared y dejar hundir la cucharilla a diferentes profundidades hasta dar con la adecuada. Los peces suspendidos irán a por el señuelo moviéndose ligeramente hacia arriba o hacia abajo cuando noten la vibración de la cucharilla. Y cuando vean los destellos de ésta, la atacarán francos, incluso recorriendo una cierta distancia para ello. Los colores más utilizados en esta época del año, y según la claridad de las aguas, son el plateado y el dorado para las palas, y el blanco o chartreuse para el cuerpo.

Fondos de orografía variable
Una de las cucharillas más utilizadas para capturar grandes ejemplares en los enormes lagos de Estados Unidos es la Mepps Aglia Streamers del número 3 con pelo blanco y una pala plateada. Este artefacto se emplea en zonas donde el fondo está sembrado con los restos de antiguos bosques, de forma que grandes troncos de árbol yacen irregularmente distribuidos y dando cobijo a grandes basses. En Estados Unidos existen muchos lagos donde estos tocones fueron abandonados tras la tala de miles de árboles, y en España tampoco es difícil encontrar zonas donde la construcción de una presa inundó un gran bosque. En estas zonas es donde hay que concentrarse con este tipo de cucharillas, especialmente donde la profundidad sea de entre 1 y 3 m, ya que el bass gusta de esconderse entre estos grandes troncos sumergidos esperando sus presas.

La forma de actuar es sencilla. Lanzamos más allá del tronco en cuestión y dejamos hundir la cucharilla más o menos un metro. Es entonces cuando ajustaremos la velocidad para pasarla justo por encima de los troncos sin que se enganche, operación nada fácil pero clave para conseguir picadas. La cucharilla tiene que pasar muy, muy cerca de la parte superior del tronco. Así, si conseguimos acercarnos lo suficiente a un bass de porte, sacudirá de repente la línea y tendremos que apresurarnos a sacarlo de la zona, puesto que un gran bass que enreda la línea en uno de estos sólidos bloques de madera vieja es un bass perdido. Por eso no hay que darles cuartel...

Esto nos ayudará además a mantener el pez clavado, puesto que lo más recomendable para esta situación de pesca es utilizar un anzuelo simple. Podemos cambiarlo o comprar modelos que ya vengan equipados de esta forma. Esta última opción nos facilitará una tarea que puede ser complicada en algunas cucharillas que, por su diseño compacto y robusto, no están pensadas para tal operación.

Otras veces, grupos de basses nadarán vagando entre estas coberturas más cerca de la superficie, de tal forma que incluso podremos verlos. Esta situación es también adecuada para lanzarles una cucharilla de este tipo. Hay que lanzar más allá del grupo de peces y recuperar el señuelo atravesando el banco. Cuando un bass se siente atraído por la vibración de la cucharilla y se acerca a ella, parece provocar a los demás del grupo, que frecuentemente se lanzan uno tras otro contra ella. No es una situación de pesca común tratándose del bass, pero cuando se produce es ciertamente muy espectacular, puesto que vemos perfectamente cómo éste ataca y toma con furia el señuelo cerca de la superficie.

Fondos con vegetación espesa
En verano, algunos profesionales del circuito gustan de utilizar cucharillas como la Roostertail de Worden’s Lures para pescar basses apostados en fondos con espesa vegetación. Los peces se refugian allí del calor del verano y se alimentan entonces de pequeños pececillos entre la hierba del fondo. Es el momento de lanzar sobre ellos una cucharilla giratoria de 3/8 de onzas. Estos avezados pescadores de bass creen que un señuelo de este tipo es efectivo porque es completamente diferente de un spinnerbait o un crankbait, los cuales el bass está “acostumbrado” a ver en esta época del año en la mayoría de bancos de vegetación sumergida. De nuevo, la combinación de una pala plateada y un cuerpo blanco parece ser la más productiva. Sin embargo, en esta situación yo he pescado con éxito en Texas utilizando colores más vivos, como rojos, naranjas e incluso amarillos fluorescentes.

Una vez más, el secreto consiste en situar la cucharilla justo unos centímetros por encima de la hierba. Algún pequeño enganche, aunque engorroso, nos confirmará que estamos operando correctamente. Unos centímetros demasiado arriba y no habrá picadas, de forma que este punto es clave.

Otra forma de pescar los bancos de algas con cucharillas es lanzar paralelo a sus bordes y recoger bien pegado a la hierba. El bass saldrá de entre la vegetación para atacar nuestro señuelo de forma muy agresiva si conseguimos mantenerlo lo suficientemente cerca. Una variación de sólo 20 cm es decisiva en esta situación de pesca.

En este sentido, viene a cuento recordar un día en que estuve pescando en Sugar Land. Había estado lanzando con una cucharilla Mepps del 2 por la orilla de un lago pequeño con pobres resultados, cuando llegué a una zona de espesa cobertura y me dispuse a cambiar a una lombriz de vinilo. Sin embargo, en el último instante decidí arriesgar mi cucharilla y lanzarla entre la espesura. Realicé varios lances y cuando arriesgué lo suficiente, colocando la cucharilla a escasos 2 o 3 cm del límite de las algas, el agua estalló cuando un bass de en torno a un kilo acometió el engaño con fiereza. No pude clavarlo puesto que estaba pendiente de no enganchar mi cucharilla, pero me di perfecta cuenta de qué era lo que había que hacer. En los siguientes cinco lances capturé tres basses y perdí otro, dando la sensación de que todos los peces estaban pegados materialmente a la vegetación. Parecía increíble, pero así era, y un lance poco ajustado no propiciaba picada alguna. Por eso, incluso con cucharillas de sencillo manejo, la precisión es vital.

Huecos entre la vegetación de superficie
No hay nada más atractivo después de la época de la freza que buscar aguas poco profundas sembradas con nenúfares en flor para lanzar una cucharilla grande -incluso del número 5- entre los huecos que estas grandes plantas acuáticas a veces dejan entre sus densas formaciones. En ellos, los grandes basses acechan a sus presas.

En estas circunstancias, yo me decanto por una cucharilla con un anzuelo simple a la que añado un grub de 8-10 cm. Esto la hace más voluminosa, asemejándose más a un atractivo y proteínico manjar para el bass, al tiempo que me permite camuflar el anzuelo dentro del cuerpo del vinilo de forma que éste sortea mejor los tallos de los nenúfares que emergen verticalmente desde el fondo.

Una buena idea para mejorar el porcentaje de clavados es colocar un anzuelo tipo trailer también camuflado en el cuerpo del vinilo pero más atrás, cerca del inicio de la cola. En esta situación de pesca, opto por lanzar el señuelo hacia las líneas abiertas en los bancos de nenúfares y dejarlo reposar un poco mientras se hunde lentamente, gracias a que la cola del grub ralentiza la inmersión. Y lo recupero de forma más errática, como lo haría con un jerkbait, con paradas y cambios de dirección y velocidad.

Finalmente, nunca desdeño utilizar una cucharilla vistosa que genere mucha turbulencia en aguas abiertas y un poco tomadas. Los basses suspendidos (en Estados Unidos llamados cruising bass, y que son aquéllos que merodean sin aparente rumbo fijo a determinada profundidad) son entonces mi objetivo. Es una pesca más aburrida, pero cuando no hay actividad cerca de las orillas o no podemos acceder a las zonas de vegetación por el motivo que sea, es la alternativa que nos queda si no queremos irnos a casa de vacío. Por ejemplo, en Texas es peligroso acercase a las orillas con mucha vegetación en determinadas épocas del año, ya que las grandes “mamás-cocodrilo” estarán protegiendo sus huevos y podemos vernos en una situación comprometida, aunque normalmente estos animales no sean agresivos con el hombre.

Como decía Woo Daves, ganador del Bass Master en el año 2000, las cucharillas giratorias capturan grandes basses cada temporada, ante la sorpresa de muchos pescadores cuyo mayor error es, sencillamente, no utilizarlas. Creen que es un señuelo para percas o truchas, pero se equivocan. A buen seguro que, si las empleasen, pescarían con ellas grandes bocazas.
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