Hemeroteca :: 01/06/2006
2/14
Salmónidos

El momento de máxima actividad

Última actualización 01/06/2006@00:00:00 GMT+1
La llegada de los reos a los ríos cantábricos suele producirse a partir de mediados de mayo, siendo la mejor época para su pesca junio, julio y agosto, coincidiendo con los meses más calurosos del año. Y el binomio calor y reos significa comenzar a practicar esa pesca que a tantos aficionados nos tiene enganchados y en la cual tenemos depositadas muchas expectativas de capturar un buen ejemplar: el sereno.
Comúnmente, denominamos sereno a las últimas luces del día, principalmente en aquellas jornadas apacibles, calmadas y carentes de aire. Estas últimas horas de luz suelen coincidir con los mayores momentos de actividad de reos y truchas. Los ríos cantábricos sufren una tremenda presión de pesca, lo que propicia que durante parte del día los reos estén totalmente inactivos, descansando en el fondo de los grandes pozos. Será al oscurecer cuando muestren mayores signos de actividad, aunque esto no siempre es así, y puede que pasen días y días sin que tengamos un sereno aceptable. Y también ocurre con frecuencia que aun mostrando mucha actividad, no seamos capaces de realizar una sola captura. El sereno es así.

Es imposible saber anticipadamente si los reos se van a mover al atardecer o no. En cualquier caso, hay muchas ocasiones en que no hace falta esperar a que oscurezca para saberlo. Si vamos a tener un buen sereno, ya desde que comienza a perder fuerza el sol, a eso de las ocho, deberíamos ver signos de actividad en el río. De lo contrario, puede que no sea el mejor día para pescar al sereno. No será, ni mucho menos, la frenética actividad que se puede dar una vez oscurece, pero sí que deberíamos ir moviendo ejemplares simplemente pescando al agua.

Evidentemente la cuestión varía mucho dependiendo de si nos encontramos pescando en aguas libres o en un acotado. En las aguas libres no tendremos mucho margen de movimiento y lo mejor es escoger un lugar en el que sepamos de antemano que hay reos para esperar pacientemente a que llegue la hora. También podemos practicar en alguna zona libre menos concurrida, aun sabiendo que no habrá tantos ejemplares y perdiendo así posibilidades de realizar capturas. Es decisión del pescador.

Por el contrario, si nos encontramos en un coto, la cosa cambia mucho. Ese día tendremos un importante tramo de río para nosotros y lo pescaremos como mejor consideremos. Si ya conocemos el coto en cuestión, sabremos cómo actuar. Si no es así, lo mejor será, a primera hora de la mañana, dar una pasada a todo el coto, e intentar localizar los mejores puntos para el sereno. Una vez hayamos decido dónde pescar al oscurecer, una opción es no volver a pescar en todo el día esos puntos. Muchas de nuestras posibilidades de conseguir capturas estarán directamente relacionadas con la tranquilidad y el grado de confianza que tengan los peces. Cuanto menos molestados estén, mejor. Además, salvo raras excepciones, los cotos de nuestros ríos tienen la longitud suficiente como para dejar descansar alguna zona para el sereno, y disponer de espacio suficiente para el resto del día.

Antes de oscurecer

Comenzaremos a pescar cuando el sol empiece a perder fuerza, a eso de las veinte horas aproximadamente. Para pescar en aquellos puntos que hemos decidido dejar descansar para el oscurecer será demasiado pronto, por lo cual tenemos que buscar otras zonas. Personalmente siempre opto por zonas de orilla, a ser posible de poca profundidad y ricas en vegetación. Si están en sombra, mejor. Aunque no veamos signos de actividad, hay que pescar al agua, tirando minuciosamente todos los puntos que nos den la sensación de albergar algún ejemplar. En muchas ocasiones los reos están a muy poca profundidad, en lugares sorprendentes. Esto es algo que hay que tener presente.

Si pescando de esta forma vamos capturando algún ejemplar, tenemos serias posibilidades de que, llegado el momento de las últimas luces del día, asistamos a una buena actividad de los peces. Es necesario extremar las precauciones con los movimientos, principalmente si pescamos dentro del agua. La desconfianza de los reos hará que se espanten enseguida. En estas horas de atardecer, también hay que buscar zonas apartadas del cauce principal como charcas, reculas o similares, pues son puntos que suelen tener buenos ejemplares.

Últimos momentos de luz

El oscurecer es, por norma general, cuando mayor actividad muestran los peces. Es el momento al que nos referimos cuando aludimos a la palabra sereno. Supongamos que ya hemos pescado al atardecer esos otros puntos ya comentados, y que ahora sólo nos queda esa zona que por la mañana decidimos dejar para el sereno. Tenemos que llegar a este punto bastante antes de que anochezca y observar detenidamente lo que sucede. Si vemos actividad, podemos comenzar a pescar; de lo contrario, será mejor esperar y no precipitarse. En estos momentos hay que tener paciencia y serenidad. Paciencia para saber esperar el momento oportuno, si es que éste se produce, y serenidad para intentar hacer las cosas correctamente e intentar no cometer fallos.

Si ya se están produciendo cebadas y no obtenemos ningún resultado, es mejor esperar. No es fácil ver que reos y truchas se están cebando y aguantar sin tirar nuestra artificial, pero debemos de tener paciencia y esperar nuestro momento. Se puede intentar cambiar el modelo de mosca, pero, personalmente, nunca lo hago. Creo que ya no son horas de andar cambiando de imitación, y es mejor poner un modelo que sepamos es efectivo, ya sea por experiencias anteriores o porque nos lo han recomendado, y mantener la fe en él.

Los mayores momentos de actividad suelen coincidir con las últimas luces del día. Ahora sí que ya no podemos esperar más y debemos de pescar pase lo que pase. Generalmente, coincidiendo con estas últimas luces, hay un momento en que los reos aceptan nuestra mosca y son los momentos que deberemos aprovechar. Pese a que veamos una frenética actividad, no es fácil engañarlos y puede que los rechazos lleguen a desesperarnos. Pero son los momentos en los que tenemos que tener serenidad y mantener la fe en la mosca elegida y en nuestras posibilidades. Uno de los peores enemigos del sereno son las prisas y la precipitación. El pescador al ver la frenética actividad de los peces suele cometer fallos por las prisas de querer aprovechar todo lo posible esos instantes, más aún si vemos que los peces están aceptando nuestras moscas. Hagamos las cosas con calma, no pesquemos más rápido que si lo hiciéramos a plena luz del día, y, una vez prendidos, trabajemos los reos correctamente. Más vale centrarnos en sacar pacientemente un ejemplar que hayamos clavado, que hacerlo a la carrera para seguir tirando a los peces que continúan cebandose a nuestro alrededor.

Lances a ciegas

Una vez que haya oscurecido, dependiendo de la época del año, podremos seguir pescando durante algún tiempo, pero siempre teniendo en cuenta lo que señale la normativa respecto a horarios de pesca. Pescar a oscuras no es fácil, pero se pueden seguir capturando ejemplares. Para ello tenemos que contar con una serie de aspectos que pueden jugar a nuestro favor.

En muchas ocasiones el reflejo de la luna sobre el agua crea una zona más clara en la que podemos ver nuestra artificial bastante bien, mejor de lo que en un principio pueda parecer. Evidentemente sólo veremos un punto negro, pero eso será suficiente para detectar la posible picada. Intentaremos localizar alguna cebada y posicionarnos de la forma correcta para que ese reflejo juegue a nuestro favor.

También es muy importante agudizar el oído. Ya de noche cerrada, la actividad puede continuar pero, principalmente cuando está nublado o hay luna nueva, no es fácil ver con claridad las cebadas. En ocasiones apreciamos levemente dónde se producen, o simplemente oímos la misma. Tiraremos nuestra artificial donde creamos que se haya producido y, a la mínima sospecha, clavaremos. Si no ha sido a nuestra artificial, no pasa nada, seguiremos pescando. Pero es importante clavar si sospechamos que se ha producido la tomada.

Si los reos están activos es increíble ver que estos momentos de máxima oscuridad será cuando mayores posibilidades tendremos de conseguir ejemplares. Es precisamente la falta de luz la que hace que los desconfiados reos muestren su mayor actividad.

En zonas escogidas

Para pescar el sereno debemos buscar lugares adecuados para ello. Los reos suelen concentrarse en puntos concretos del río, y es ahí donde tenemos que buscarlos. Al atardecer, iremos buscando esas zonas de orilla, poco profundas y ricas en vegetación. También los cabeceros de poca profundidad o los brazos de río pueden ser puntos productivos antes de que se vaya la luz por completo.

Para el anochecer lo mejor es buscar las raseras de los grandes pozos, donde con toda seguridad estarán el mayor número de ejemplares. Si además cuentan con vegetación tipo ocas, ranúnculos, etc, mejor. También las entradas de los pozos suelen ser buenos puntos para el sereno, principalmente si son de aguas lentas. No busquemos cabeceros de mucha corriente. Las orillas de roca natural, más aún si son de difícil acceso y aguas lentas, también son puntos que suelen albergar buenos ejemplares de reos, muy adecuados para estas últimas luces del día.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
2/14
Comparte esta noticia  

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoPesca.com, web oficial de Trofeo Pesca, todo el mundo de la pesca a tu alcance
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.