El movimiento es lo que desencadena la picada del lucio. Los mejores señuelos para capturar al esócido combinan acción y vibración. Menos espectaculares que los jerkbaits o criaturas de vinilo tamaño extra grande importadas de la pesca del musky, los crankbaits se encuentran dentro de ese grupo de señuelos que resultan especialmente productivos para la pesca de lucios activos en casi cualquier momento del año.
Un artificial que imita a las presas de las que se alimenta el lucio contará con buenas opciones de caer aplastado entre las mandíbulas del esócido. ¿Y cuando no están alimentándose? No hay problema, los lucios también atacan crankbaits extravagantes que no se asemejan a nada porque desencadenan picadas reflejas, por agresividad o instinto territorial.
Para cubrir eficazmente grandes extensiones de agua y determinar las estructuras ocultas bajo las aguas que contienen lucios, un crankbait resulta una herramienta perfecta. Luego puede exprimirse al máximo su potencial probando distintos patrones de oscilación y colores.
La ecuación del éxitoHace más de cuarenta años, Elwood Buck Perry, un profesor de física conocido como el “padre de la pesca en estructuras”, desveló en su libro Spoonplugging, una sencilla pero genial fórmula del éxito para la pesca de predadores acuáticos:
Control de la Velocidad - Control de la Profundidad =
¡Resultados en la Pesca!Esta teoría implica dejar de lado variables secundarias como el color o la terminación del artificial, y centrar los esfuerzos en determinar la profundidad a que están los peces y la velocidad de presentación que los hará morder. Todos conocemos cuál es la razón que empuja a los pescadores a comprar más señuelos de los necesarios: los fabricantes crean sus artificiales para pescar depredadores... y también a los pescadores.
Para que la ecuación funcione es preciso aprender a realizar una serie de ajustes. En concreto, el control conjunto de la profundidad y la velocidad resulta más sencillo si se emplean herramientas como peces artificiales, específicamente pensadas para ello.
Control de la profundidadEn una gran masa de agua, la profundidad a la que se presenta un señuelo constituye el factor más determinante a la hora de triunfar o fracasar en la pesca del lucio u otro depredador acuático en su caso.
Un buen procedimiento de pesca consiste en comenzar tanteando los contornos someros. Si no se consiguen picadas, habrá que buscar en las zonas de transición, como los desniveles de profundidad que conectan las plataformas poco profundas con zonas hondas aledañas a los cauces sumergidos.
Un hecho en la pesca de grandes lucios es que las “ventanas de actividad” que permiten conectar con un gran ejemplar en puntos de poco calado duran 10 o 15 días y se dan dos o tres veces en una temporada. Coinciden con unas semanas antes y después de la reproducción, y otras próximas al momento de inversión térmica otoñal.
Si pretendemos seguir capturando buenos lucios el resto del año, tendremos que aprender que las hembras de lucio de nuestros embalses moran en zonas profundas. Las temperaturas extremas del verano empujan a los grandes esox “abajo”, donde las condiciones de confort, seguridad y alimento permanecen estables.
Hay pescadores que prefieren las aguas someras porque supone hacer un trabajo más cómodo. Es cierto que cada metro que se gana en profundidad aumenta proporcionalmente las dificultades en el control del señuelo, pero hay ocasiones en que no queda más remedio que buscar a los lucios por debajo de los cinco metros, que ya pueden considerarse profundas.
Un lucio hambriento realizará un desplazamiento horizontal de varios metros para interceptar una presa que se pone a tiro. Sin embargo, la capacidad de desplazamiento vertical es sensiblemente inferior pues su vejiga natatoria tiene que adaptarse a los cambios de presión.
Cuando los lucios se desplazan hacia capas muy profundas (cerca de estructuras, vegetación sumergida y bálamos de peces presa), ninguna opción de pesca produce tan consistentemente como el curricán o cacea. Antiguamente existía una regla de oro entre los pescadores de muskies en Wisconsin que versaba: “El curricán dobla la profundidad de lanzado”. Puede que con los crankbaits modernos de hoy día no sea exactamente así, pero cuando de lo que se trata es de mantener el máximo tiempo posible el crankbait en la “zona efectiva de pesca” la cacea supone la mejor opción.
Con ayuda de una ecosonda podremos presentar señuelos de mayor tamaño de los que se pueden emplear con un equipo de lanzado medio cerca del relieve sumergido. El empleo de una línea poco elástica mejora el clavado, lo que es especialmente importante cuando se utilizan bastantes metros de línea para ganar unos metros extra de fondo.
Cuestión de velocidadLos crankbaits que nadan mejor pescan más peces. Como creo en este principio, me gusta emplear artificiales que emitan intensas vibraciones y naden correctamente sin desviarse hacia los lados. Además, cada modelo de pez artificial se vuelve más efectivo cuando se pone en juego a una velocidad precisa para la que parece haber sido fabricado. Sólo un pequeño grupo de crankbaits navega bien a distintas velocidades.
Entonces, ¿cómo es posible llevar a cabo el control de la velocidad? Para tentar a los lucios activos me gusta emplear señuelos largos y delgados ya que resultan idóneos para efectuar presentaciones horizontales a buen ritmo. Personalmente, voy aumentando progresivamente la velocidad mientras los lucios se muestren agresivos y siga consiguiendo picadas. Cualquier lucio es capaz de nadar varias veces más rápido de lo que es posible recuperar un crankbait girando la manivela del carrete de pesca. Si llegado cierto momento la situación cambia a causa del viento o de un frente frío y deja de haber picadas, es hora de ralentizar la presentación y ofrecer un pez de natación sinuosa, incluso un modelo suspendido posiblemente en aguas de más calado. Se trata de atraer, provocar y desencadenar la picada de esos lucios menos activos.
Por supuesto que la talla del artificial es importante. Si vamos a ir tras un gran lucio deberíamos considerar la idea de emplear señuelos con apariencia de presas grandes. Aunque no siempre. Es un hecho comprobado que durante la primavera muchas grandes hembras cargadas de huevas muerden crankbaits increíblemente pequeños.
La forma del crankbait, si se trata de un modelo rígido o articulado, su peso específico, el material de construcción (madera de balsa, plástico o metal), el tamaño, forma e inclinación del babero, el emplazamiento de la anilla donde se anuda la línea, el número de anzuelos, etc... Todos estos factores determinarán cómo se comportará un señuelo en el agua y es preciso tenerlos en cuenta a la hora de escoger uno.
Cada lucio, una técnicaEn aguas con escasa presión de pesca podría capturarse un lucio con cualquier señuelo rudimentario y sencillo. El carácter voraz y agresivo de esta especie es consustancial a su naturaleza. Desgraciadamente estos lugares son cada día más escasos y la elevada afluencia de pescadores altera los patrones de conducta del Esox lucius, atenuando su temperamento y volviéndolos criaturas desconfiadas.
Cuando la efectividad de los artificiales se ve reducida sensiblemente, es preciso recurrir a procedimientos singulares para continuar obteniendo resultados efectivos en la pesca de estos súperpredadores. He aquí algunas que pueden proporcionar buenos resultados:
n Grandes crankbaits en aguas poco profundasGeneralmente se prescinde del empleo de grandes crankbaits en aguas someras. No son señuelos baratos y a ningún pescador le gusta perderlos. Tampoco resultan cómodos de emplear al lanzado. En cambio, suponen un ofrecimiento que muchos lucios no están acostumbrados a ver y un buen bocado para despertar su apetito. Cuando los mayores ejemplares de lucio están hambrientos y colonizan las aguas someras, a veces conviene realizar unos pocos lances bien seleccionados empleando artificiales grandes. Eso no asusta a los lucios y suele dar grandes frutos.
n Golpea el fondoSe pueden emplear señuelos que naveguen uno o dos metros por encima del lecho del embalse. Frecuentemente esto no supone ningún problema para los lucios y es un método que proporciona numerosas capturas. Pero en ocasiones, una buena forma productiva de tentar los mayores especímenes es haciendo golpear el babero de los artificiales los fondos duros. Una sonda es una gran ayuda para localizar las áreas querenciosas. La mejor forma de llevar a cabo esta pesca es remolcando los crankbaits con ayuda de una embarcación y realizando sucesivas pasadas sobre cualquier zona que proporcione capturas. No tardaremos en descubrir que es mentira que los lucios no formen concentraciones.
n ¿También entre algas?Los lechos de vegetación sumergida constituyen una de las coberturas preferidas por los lucios. Con un frente frío y en ausencia de aguas profundas a los lucios les encanta esconderse en este tipo de formaciones. También las últimas hierbas verdes del otoño son lugares de alto porcentaje para dar con un buen lucio. Y deslizar un pez artificial flotante sobre estas hierbas es una técnica especialmente productiva con los esócidos. Normalmente funciona una presentación perpendicular a la vegetación sumergida, cubriéndola con lances en abanico. Otra opción consiste en pescar los bordes de la plataforma de algas mediante la presentación paralela de crankbaits de profundidad. Elige un modelo de artificial inapropiado (sin alta flotabilidad que carezca de una forma ancha) y pasarás más tiempo quitando hierbas que pescando.
n “Tira y sube”Consiste en lanzar una versión de crankbait sonajero sumergido y dejarlo profundizar. Una vez el señuelo llega al fondo se da un tirón con el puntal de la caña y se deja hundir de nuevo. Estos artificiales sin babero que se agitan vivamente al ser accionados, son tan llamativos para el lucio como poco utilizados por los pescadores. Con el método de “cuenta atrás” es posible controlar la profundidad a la que evoluciona el señuelo. Así es posible trabajar mediante dientes de sierra todo el trayecto comprendido en la zona seleccionada donde se espera encontrar a los insolentes lucios.
n También en zonas difícilesInfiltrar el señuelo en las zonas de obstáculos en busca de la picada de esos lucios menos agresivos podría parecer una temeridad, pero con frecuencia ofrece sus recompensas. Un crankbait que se traba o golpea un tronco describiendo una trayectoria errática es interpretado por el lucio como un animal tarado o en apuros que debe ser exterminado. Los señuelos rechonchos muy flotantes y provistos de un babero ancho no son fáciles de enganchar. Una situación frecuente es la de un tronco tumbado. Es fácil pescarlo con dos lances paralelos haciendo mayor hincapié en el lado sombreado, ya que éste ofrece ventaja al lucio a la hora de acechar presas.
n No siempre algo erráticoHabrás oído que puede incrementarse notablemente la efectividad de un crankbait cuando se maneja a tirones más o menos violentos. Como tantas otras reglas, ésta se hizo para ser rota. Cuando las aguas están frescas y las grandes hembras de lucio salen de caza conviene utilizar una recogida continua. A un pez alargado de más de un metro de longitud le cuesta interceptar un artificial errático que cambia bruscamente de dirección. Cuando un lucio decide aniquilar una presa, nada podrá disuadirlo de esa idea, así que con una recuperación continua facilitaremos la caza al gran predador.
Los crankbaits son altamente productivos en la mayor parte de las circunstancias. Posiblemente no necesitemos más razones para confiar en los peces artificiales que un montón de lucios pescados todos los años. Para mí la mejor de ellas es ver el monstruo que puede engullir mi crankbait de profundidad. Los grandes lucios no te darán demasiadas oportunidades: procura aprovecharlas.