Pesca de Mar
Cómo sacarles el máximo partido
Última actualización 01/03/2006@00:00:00 GMT+1
Cuando el propósito es destacar en un deporte no debemos dejar nada al azar. Los plomos son una parte del equipo que podemos elegir a nuestro gusto y que determinará en gran medida el tipo de pesca que vamos a practicar.
Este es un recorrido por sus puntos esenciales.
En mis inicios siempre intenté rodearme de los pescadores que destacaban en las modalidades de pesca que practicaba, intentando sonsacar detalles como si de un niño se tratara. En definitiva, intentaba descubrir los trucos que mejorarían mis formas y mi técnica. Pensaba que no era el único y que este hecho forma parte de miles de aficionados y pescadores consagrados. El tiempo me ha enseñado que por bien que hagamos las cosas y por buenos resultados que obtengamos, siempre tenemos que estar abiertos a mejorar, probar y modificar sin titubeos nuestras técnicas, puesto que después de cada jornada de pesca me doy cuenta de cosas que he podido hacer y no he hecho. Cosas que no he probado. Detalles que no he tenido en cuenta como el empezar de una manera en vez de otra (en corto en la rompiente o con lances largos y adentro) y que son muy importantes.
Hasta cuando todo sale bien y consigo el éxito de la prueba me quedan las dudas de haber aprovechado el tiempo de la jornada de pesca. ¿Podría haber sido más prudente a la hora de cobrar esas piezas que he perdido en la rompiente.?, ¿menos impulsivo a la hora de recuperar, tras observar la picada? Esas piezas que se han desclavado por el camino estarían en el cubo. ¿Y si hubiera probado antes en el lugar donde localicé el pescado?, ¿y si hubiera puesto antes ese cebo o el otro? ¿Si no hubiera errado esos lances, los cuales no dirigí al sitio? También me pregunto qué hubiera pasado si no me entretuviese tanto en desanzuelar esas piezas que se resistían en el momento dulce de la pasada. ¿Y si en vez de cambiar de anzuelo cuando lo hice lo hubiera hecho antes? ¿Y si hubiera cambiado antes de bajo de línea?
Esas dudas son las que diferencian a un pescador de otro. El pescador deportivo necesita aprender a base de entrenamiento, constancia y, aunque parezca demasiado, puedo decir que eso les pasa a los exigentes que no se conforman con cualquier cosa. También nos puede ocurrir lo contrario, que tras una jornada de pesca sin éxito, nos encontremos satisfechos por haber hecho las cosas bien… puesto que la pesca no es una ciencia exacta. Mi consejo es reflexionar siempre después de cada jornada de pesca para despejar dudas y mantenernos vivos en la competición.
Pero esas deducciones no creo que por mí mismo las hubiera hecho nunca. Es gracias a las personas que pregunté y que me enseñaron y quisieron compartir sus conocimientos. La clave es la práctica, la dedicación y la constancia.
Colores para ver mejor
En el terreno de los plomos, toda esta experiencia se traduce en el consejo de prestar atención en los acabados finales. Sean del tipo que sean deben ser iguales en forma, peso y longitud para obtener un tacto siempre igual. Este es un factor fundamental para conseguir lances precisos e idénticos.
En mis inicios en la modalidad de surfcasting tuve algún que otro susto cuando recogía rápidamente mi aparejo sin capturas durante la noche. Al acercarlo golpeaba en diferentes sitios, liando los montajes que estaban bien colocados en la percha. Esos incidentes fueron los detonantes para empezar a pintar los plomos de color blanco. Aun con eso, de vez en cuando seguía con algunos problemas y decidí colocar un tramo de hilo de color amarillo entre el hilo madre y la cola de rata, para que la luz frontal delatase su situación en la orilla. En ese momento aflojaba y sacaba con menor velocidad, al tiempo que podía inclinar la caña para favorecer la entrada del nudo de empalme de la cola de rata. Otra de las modificaciones que más realizo en los plomos fue consecuencia de una anécdota. En una jornada de pesca en la que el mar era una manta de hierbas y tras quedarme casi sin bobinas de repuesto, mi afán era el localizar un lugar limpio donde lanzar. Hasta que lo conseguí con un pequeño Starlite en la varilla del plomo y pude insistir en el punto exacto, pues me permitía ver la dirección de mis lances, aunque cuando quise darme cuenta ya era tarde. Este problema fue el que me impulsó a probar la pintura fluorescente en los plomos.
Después de un tiempo empleando este sistema, el plomo fluorescente me ha dado buenos resultados. Al igual que en los bajos de línea, en su elaboración utilizo macarrón fluorescente, que para la mayoría de las especies los hace atractivos y la curiosidad muchas veces los lleva a acercarse donde se encuentra esa ascada o comida. Actualmente este tipo de plomo se comercializa en el mercado, aunque su precio es elevado y me sigue compensando hacerlos yo mismo.
En ocasiones y durante la competición, el estado del mar puede pasar de una calma total a un mar embravecido con corriente. En esos momentos el cambio de plomo es un factor primordial para poder seguir pescando. Lo lógico es pasar del plomo de varilla al de bola o al de grapa, pero nos encontramos con el problema de que los plomos de bola no disponen del mismo acabado que los de varilla, y que en los de grapa la varilla es de un diámetro mayor, por lo que cambiar de plomo en muchas ocasiones es un engorro que nos lleva a tener que modificar los bajos de línea. Y esto sólo se puede resolver colocando un emerillón que aguante la potencia de los lances con los diferentes plomos.
Con el emerillón también conseguimos mayor duración o vida de nuestro hilo madre, pues hace girar el plomo y evita la torsión del hilo tanto o más que el antitwist con rodamiento de nuestros carretes. Para su perfecta sujeción conviene utilizar el tubo termorretráctil, con la precaución de que éste a la hora de calentarlo no pierda su movilidad. La razón de cubrir la totalidad de la varilla de los diferentes plomos viene dada por dos factores. Uno es evitar los diferentes puntos de enganches o líos de nuestras gametas. El otro es ser meticuloso después de saber que todo metal desprende unas ondas magnéticas que los peces detectan. Esta circunstancia está absolutamente comprobada, de modo que un plomo pintado o camuflado nos ofrece más posibilidades de capturas.
Pesos más ajustados
Todos sabemos que la forma de localización de la zona con actividad de peces es hacer diferentes lances, y para este propósito generalmente los realizamos con plomos pesados de 120 a 130 gramos que nos proporcionan las máximas distancias. Pero la mayoría de las veces podemos encontrarlos más cerca, es decir, a una distancia cómoda con el primer plomo elegido.
Mi truco es colocar un plomo de inferior peso (113, 75 o 60 gramos). Así, para conseguir la misma distancia tendremos que realizar unos lances mas rápidos e imprimir mayor potencia, dando a entender a los contrincantes que estoy lanzando muy adentro cuando en realidad es todo lo contrario (sin ánimos de confundir a nadie). De este modo, pescando con menos lastre de plomo, las picadas son mucho más francas y efectivas.