Hemeroteca :: 01/02/2006
1/13
Salmónidos
Última actualización 01/02/2006@00:00:00 GMT+1
En la Comunidad Valenciana las últimas décadas han supuesto una fuerte regresión de la trucha común autóctona. Un proceso tan preocupante que se cree prácticamente desaparecida en ríos y tramos donde antes vivía como el Turia, el Mijares o el Sot. Actualmente, la distribución de las poblaciones se reduce exclusivamente a las cabeceras de cuatro ríos: Ebrón, Vallanca, Palancia y Villahermosa.
Ante la grave situación de la trucha común en Valencia, en los años 2002-03 el Servicio Territorial de Caza y Pesca de la Generalitat encargó al Grupo de Evaluación de Impacto Ambiental de la Universidad Politécnica de Valencia un estudio integral de los recursos piscícolas de los tramos fluviales salmonícolas. Sus objetivos eran conocer el estado de conservación de las poblaciones de trucha común, relacionar esta situación con las variables de calidad del agua y del hábitat más importantes, y recomendar una serie de actuaciones prioritarias para la conservación y recuperación de la especie.

Después del año 2003, dicho estudio fue sucedido por otros más específicos durante 2004 y 2005, los cuales han permitido conocer las poblaciones y su hábitat con un mayor rigor científico. Gracias a estos estudios se ha aplicado, por primera vez en la Comunidad, una metodología homogénea para estudiar el ecosistema acuático en los cuatro ríos trucheros que aún persiten.

Para conocer el estado de las poblaciones de trucha común y de trucha arcoiris -con la que convive en ciertos tramos- se establecieron 31 puntos en los cuatro ríos, donde se extrajeron ejemplares mediante pesca eléctrica. En cada caso se estudiaron las edades, la estructura poblacional, y la densidad y biomasa para cada clase de edad. Cada uno de estos puntos corresponde a un mesohábitat o unidad hidro-morfológica, clasificada según una metodología específica para ríos de salmónidos, que distingue rápidos, corrientes, tablas y pozas.

En cuanto al hábitat acuático, cada una de estas unidades o mesohábitats fueron medidos para estimar la composición granulométrica del sustrato. También se calculó el porcentaje de sombreado del cauce, la capacidad de refugio para peces, la estabilidad de las orillas, los usos de suelo en la ribera y el estado de conservación de la vegetación. Todo ello para conocer también aspectos concretos de la morfología fluvial, como la proporción entre pozas, tablas, corrientes y rápidos.

Desde el punto de vista de las características físico-químicas del agua, algunas variables fueron medidas in situ durante el trabajo de campo (temperatura, pH, conductividad, turbidez y oxígeno disuelto), la temperatura del agua fue registrada automáticamente (cada hora durante un año) mediante registradores automáticos, y otras variables fueron determinadas mediante análisis en laboratorio de las muestras tomadas (concentración de cloruros, nitratos, nitritos, amonio, sulfatos, sodio, calcio, potasio, magnesio, fósforo soluble reactivo, sólidos suspendidos, alcalinidad y dureza).

Finalmente, el estudio hidrológico consistió en analizar las series diarias de las estaciones de aforo de la Confederación Hidrográfica del Júcar en los dos ríos con series disponibles (Ebrón y Villahermosa), así como en la arteria principal del Turia, observándose los cambios acaecidos con la regulación de caudales del río Turia.

Ausencia de alevines
Los resultados de la investigación, durante el año 2003 y 2004, fueron muy heterogéneos entre tramos y ríos. La conclusión más general es la práctica desaparición de la especie en los ríos Sot y Turia en Valencia, si bien no se descarta que pudieran existir escasos ejemplares que no hayan sido detectados con la pesca eléctrica. En los cuatro ríos trucheros de la Comunidad en el 2003, las poblaciones fueron en general pocas y mal estructuradas. Es decir, en la mayoría de los casos se encontró una grave escasez de alevines y de individuos adultos de tres o más años de edad. Pero la causa no es única y la explicación hay que buscarla en un conjunto de factores relacionados con el régimen de caudales y el hábitat, que han sido alterados y degradados por distintas actuaciones del hombre. Por esta razón, las medidas recomendadas para la conservación y recuperación de la trucha común no son fáciles de priorizar, y en muchos casos requieren actuaciones integradas y coherentes desde distintos organismos de la Administración Pública. En ciertos casos, dichas actuaciones pueden incluso no ser bien entendidas o bien recibidas por parte de algunos sectores implicados.

Pese a ello, en el 2004 los datos parecen indicar una cierta mejoría con respecto al 2003, ya que aumentan las capturas en casi todas las clases de edad y especialmente el número de alevines. Sin embargo, esto no significa que se haya producido una tendencia clara ni una consolidación del reclutamiento. Los datos obtenidos en el verano del 2005 todavía están sin analizar, aunque por las capturas obtenidas parece mantenerse la ligera mejoría del 2004. Lo más destacado de este último año ha sido la sequía generalizada, lo que ha supuesto que tramos altos como el del río Villahermosa se hallasen totalmente secos en el momento del muestreo. Esta situación proporciona un marco idóneo para estudiar en años sucesivos los procesos de recolonización y estabilización de las truchas en los ríos.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (1)   No(0)
1/13
Comparte esta noticia  

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoPesca.com, web oficial de Trofeo Pesca, todo el mundo de la pesca a tu alcance
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.