Predadores
Sabores, técnicas y montajes
para sacar partido a los vinilos
Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
Sal y ajo para el desayuno del bass. Quién lo hubiese dicho siendo éste un pez de agua dulce. Pero sí, el bass se siente tremendamente atraído por la sal y el aroma de ajo, y las últimas novedades que vienen de Estados Unidos combinan colores, formas y texturas que resultan extraordinariamente excitantes para el bass con olores familiares para los humanos y atractivos para el pez.
En los últimos años, la invasión de señuelos de vinilo que hemos vivido en nuestro país ha puesto luces y sombras en la perspectiva que muchos pescadores teníamos del bass. Hoy en día, la pesca moderna nos exige conocer distintos montajes y tipos de señuelos que parecen ser imprescindibles para un día exitoso de pesca. Y aunque esto no sea necesariamente así, un profundo conocimiento de las técnicas que durante años los pescadores norteamericanos han empleado tanto para el bass de boca grande como sus primos cercanos sí nos resultará de gran ayuda en nuestras salidas. Hablamos de técnicas y montajes que a menudo proceden específicamente de la pesca de una de las subespecies de bass, pero que son fácilmente aplicables a la de otros tipos que podemos encontrar a lo largo y ancho de todo el continente americano.
Las novedades vienen ahora de la mano de la sal, el ajo y la pimienta. Parece que estos aromas atraen poderosamente al bass. Y una vez más, no podemos engañarnos: no hay ninguna panacea en la pesca de este pez, de modo que nuestra mejor opción es guiarnos por una serie de directrices que han sido productivas repetidamente en ultramar. La combinación de pesos, formas, colores y sabores es lo que podríamos, entre comillas, denominar “la clave del éxito”, si es que alguien puede considerar que éste puede garantizarse en la pesca del bass. Recuerdo haber oído una graciosa anécdota, excelente ejemplo como preámbulo a lo que este artículo pretende explicar. Esta anécdota viene de la mano de Matt Straw, conocido pescador de bass y colaborador de la revista In-Fisherman, quien, mientras preparaba un torneo, reconoció a Dave Maurice, inventor del Super Do y propietario de Venom Tackle, pescando en una barca cercana con un tubo de vinilo, arrastrando el mismo justo por el fondo del lago. Matt estaba sencillamente lanzando y recogiendo con un ritmo constante una gran lombriz de vinilo blanca y consiguiendo picadas.
Rápidamente Dave Maurice, asombrado, le preguntó con qué estaba pescando, sobre todo por la técnica que estaba usando. “¿Ni siquiera cambias de ritmo o juegas con un ligero jigging?”, dicen que fue más o menos la pregunta. La respuesta de Matt fue tajante: “¡Exacto!”. Lo gracioso del caso es que Matt estaba utilizando lombrices de vinilo fabricadas por el propio Dave de una forma para la que no habían sido diseñadas. Cuando ofreció unas a su propio creador, éste, que en realidad no creía en un método tan contradictorio para pescar con imitaciones de plástico blando, rehusó educadamente…
Esto nos ilustra acerca de los convencionalismos que existen alrededor de la pesca del bass y la pesca en general. Sin embargo, unos cuantos consejos y puntos clave sobre técnicas pueden, en general, ser de gran utilidad.
Swimming
Hacer nadar tranquilamente entre dos aguas o a una profundidad determinada, una gran lombriz de vinilo de determinado color con una buena dosis de sal y una cola de cualquier tipo o incluso sin ella, es uno de los métodos más sencillos y efectivos para pescar bass suspendidos a medias aguas o a determinada profundidad (superior a los 2 metros). Estos peces están justamente en el medio de la nada y son difíciles de engañar.
Un montaje compuesto por una lombriz de 10-15 cm y diferentes combinaciones de los elementos que a continuación abordaremos, son los aspectos fundamentales de esta técnica. Consiste básicamente en lo dicho: recoger con ritmo lento y constante, sin tirones ni cambios de velocidad ni de dirección, sin dejar hundir el señuelo para recuperarlo después a tirones, sin hacer prácticamente nada de nada. Solamente debemos intentar que nuestro artificial pesque a una profundidad constante y adaptar ésta según las picadas que obtengamos.
Hay varios montajes (ver el recuadro donde se explica con detalle cada uno de ellos) que pueden utilizarse para poner en práctica el swimming. Básicamente, son el sistema Carolina, el Split-shot y el Drop-shot. Respecto a colores y acciones, cabe decir que en primavera y principios de verano una lombriz con una cola larga de acción moderada a alta de color translúcido, que le permita, en cierta forma, camuflarse con el fondo imitando un pececillo, es lo que funcionará mejor. A mediados de verano y después en otoño, lombrices con una cola de mayor acción (como las que imitan serpientes o tienen una cola más corta y cerrada) serán lo más efectivo. Con estas lombrices de mayor acción la utilización de jigs un tanto pesados es lo recomendable, puesto que éstos permiten equilibrar la acción de la cola de forma que podremos mantener el señuelo horizontalmente durante la recuperación del mismo e incluso durante el descenso, una vez lo hemos lanzado y éste ha penetrado en el agua.
Este método nos permite explorar grandes áreas de aguas abiertas con cierta rapidez y gran efectividad, localizando peces en zonas donde normalmente no nos pararíamos a pescar y que pueden ser igualmente productivas.
Strolling
Pasear perezosamente una gruesa lombriz convenientemente sazonada con sal y pimienta por aguas abiertas funcionará sorprendentemente donde quiera que se hallen basses suspendidos a medias aguas o a cierta profundidad. Estas son zonas que abundan en grandes lagos. Son lugares donde el agua se mantiene relativamente clara y pececillos como la alosa (u otras posibles presas de pequeñas dimensiones) abundan y divagan siguiendo las corrientes de agua en su afán por alimentarse. Lombrices de cola ondulada montadas en un profundizador tipo jig de cabeza vistosa (con un par de ojos por ejemplo) que pueda alcanzar hasta los 30 metros de profundidad en según que casos, son efectivas para esta práctica. A profundidades superiores podemos arrastrar este montaje directamente usando el motor eléctrico de nuestra barca en busca de señales en el sónar que nos indiquen la presencia de peces. Es una buena forma de cubrir aguas abiertas sin perder mucho tiempo y con posibilidad de obtener alguna picada. Cuando localicemos peces, podemos detenernos sobre ellos y probar diversos tipos de lombrices y grubs de distintos tamaños y colores (no olvidar nunca el blanco para grandes profundidades) concentrándonos en un área más reducida.
Dragging
Este es otro método efectivo para pescar a ciegas en aguas teóricamente difíciles o abiertas con escasa cobertura en el fondo. También es un buen modo de pescar peces dispersos que estén muy cerca o en el mismo fondo. Un jig de cabeza redonda de 8-10 gramos no es muy pesado, pero montado en un monofilamento del 24 se hundirá con rapidez y alcanzará el fondo con facilidad, especialmente con un vinilo cuya cola sea de acción suave o inexistente. Y es esto precisamente lo que nos permitirá mantener nuestro señuelo en el fondo. Para aumentar nuestras posibilidades, la clave es no dejar que abandone el fondo. Es algo que no es fácil, pero en ello recae el 90% del éxito. Por ello debemos usar vinilos cuya acción natatoria sea escasa. De otra forma éstos tienen una fuerte tendencia a nadar ganando palmo a palmo una determinada profundidad no suficientemente cerca del fondo. Un montaje tipo Texas con el anzuelo semioculto en el propio cuerpo de la lombriz también es efectivo. Hay que usar un peso superior a lo normal para que éste mantenga nuestro vinilo lo más cerca del fondo posible. Hablamos en este caso de fondos rocosos o con escasa pero molesta vegetación y transiciones de roca a arena. En este mismo montaje tipo Texas podemos usar un cangrejo (los hay de muy diversos modelos -realistas y no tan realistas- y colores) con aroma de ajo. Arrastrar uno de ellos con largas pausas, dejando que balancee sus pinzas hacia arriba simulando una postura defensiva, es una buena alternativa. Hay que recoger muy despacio, lo que es más fácil con un carrete pequeño de casting. Es una acción de pesca que parece desesperante, pero equivalente a arrastrar un cartucho de dinamita por el fondo del lago. En cualquier momento puede estallar clavado a las fauces de un bass que lo habrá aspirado ávidamente.
Otra opción es montar en un montaje Carolina un minnow (imitación de pececillo) blanco con sabor a ajo, que permite ocultar el anzuelo en su cuerpo sin que éste pinche el lomo del artificial. Esto facilita el clavado del pez mientras nos ayuda a evitar los engorrosos enganches. También la efectividad de los nuevos tubos de sal está fuera de toda duda, sobre todo en zonas donde la presión pesquera ha convertido la clásica lombriz de vinilo en el mejor amigo del bass y éste conoce por el nombre del fabricante cada una de ellas.
Intentad este sistema en días especialmente ventosos en los que parece que nada atrae al bass. Frecuentemente (aunque siempre hay excepciones) el bass desciende hacia el fondo en estas ocasiones.
Coberturas espesas
Una gran lombriz de vinilo montada en un montaje Texas -el abuelo de todos los montajes con imitaciones de vinilo- es sin duda la respuesta más adecuada para atacar zonas con densa cobertura como ramas y árboles sumergidos, vegetación acuática flotante (hiedrilla, nenúfares, etc) o espesos herbazales en el fondo. Las lombrices más adecuadas para pescar basses de buen tamaño, que son los que normalmente frecuentan estas zonas (puesto que se hallan apostados en ellas y nadie es capaz de sacarlos de ahí si no es otro bass de mayor tamaño) son las que medirán entre 10 y 14 cm, con o sin cola. Personalmente prefiero las que tienen cola en este caso, puesto que su descenso hacia el fondo es más lento y es durante la caída cuando el bass de boca grande atacará nuestra lombriz con mayor frecuencia. Por esta razón, una cola de acción lenta prolongará este descenso y aumentará nuestras posibilidades. El bass de boca pequeña, por poner un ejemplo, no suele atacar una lombriz que desciende libremente por el agua hacia la cobertura del fondo, pero puesto que en España no existe esta especie, una buena cola puede ser decisiva para provocar ataques a los pocos segundos de que la lombriz caiga suavemente entre las ramas o los nenúfares. Por otra parte, ambos peces acometerán este mismo señuelo cuando éste se halle reposando en el fondo o se mueva lentamente por el mismo.
Para este propósito tenemos la opción de los señuelos tipo Senko, que están fabricados en plástico denso y pesado. Éstos no tienen cola, pero su peso permite usarlos sin lastre alguno, de forma que nadan con movimientos muy naturales y se hunden lentamente. Se pueden lanzar a grandes distancias y esperar a que lenta pero firmemente alcancen la cobertura del fondo o naveguen libres entre la vegetación de superficie. Para pescar a profundidades inferiores a dos metros no se requiere ningún tipo de lastre. Además, normalmente estos señuelos contienen una buena carga de sal que los convierte en uno de mis favoritos para pescar en zonas realmente densas. La densidad del plástico permite también ocultar adecuadamente la punta del anzuelo, con lo que son capaces de flanquear casi cualquier obstáculo. Para pescar con ellos a gran profundidad puede utilizarse un jig de cabeza ovalada o redonda. Una tercera opción que ha demostrado una enorme eficacia nadando entre estructuras realmente densas es un montaje tipo Texas con un jig tipo el Dixie’s Legacy Loc. Este jig está especialmente diseñado para sortear prácticamente todo tipo de obstáculos. El ojo del anzuelo está montado sobre la mismísima nariz del lastre de forma que mira hacia arriba. El secreto es comenzar la recuperación justo un instante antes de que el señuelo toque el fondo para encarar la cabeza de éste hacia nosotros. De esta forma es casi imposible encallarlo. Puede usarse con multitud de lombrices y grubs, y permite además camuflar perfectamente el anzuelo en el cuerpo de la lombriz sin modificar la forma del cuerpo de ésta. Esto es así dada la forma del anzuelo.
No hay nada mejor para pescar donde otros pescadores abandonaron tras dejar la mitad de su caja de señuelos clavados entre los obstáculos. Por último, para este montaje recomiendo las lombrices con cola en forma de hoz. Son un intermedio entre las que tienen una cola larga y tienden a enredarse entre la vegetación, y las que tienen una pequeña o escasa cola que nos obliga a ejercer una tracción más constante para que naden bien, con lo que la recuperación no es tan lenta. La Yamamoto Stretch 40 es un buen ejemplo de estas lombrices que funcionan perfectamente con el Dixie’s Legacy Loc.
Drop-Shotting
El Drop-Shotting se usa principalmente en verano cuando el bass busca zonas lejanas de la orilla para refugiarse del calor. Todos sabemos que después de la primavera el bass tiende a buscar aguas frescas donde combatir el calor del verano. Ahí es donde este curioso sistema es más efectivo, sobre todo trabajado a profundidades entre los 6-7 metros, puesto que normalmente a esta profundidad el agua ya no se calienta por el efecto del sol y es ahí donde muchos peces van a estratificarse.
A principios del otoño también es un sistema a tener en cuenta. Es muy parecido al que se utiliza en surfcasting para cebo natural: el Drop-shot rig. El truco consiste en sujetar el anzuelo a la línea mediante un nudo tal que permita a éste navegar con la punta hacia arriba, de forma que no interfiera con los posibles obstáculos del fondo. Hay varios nudos que funcionarán bien. Es cuestión de practicar con algunos de ellos con paciencia y probar el montaje primero en zonas de poco fondo donde podamos verlo para comprobar que trabaja correctamente. El secreto del montaje estriba en esta situación del vinilo, puesto que le permite moverse de forma única. Ningún otro montaje puede compararse a éste en cuestión de movilidad.
Hay que utilizar vinilos ligeros que floten con facilidad o se estabilicen entre dos aguas. Simplemente arrastrando el lastre por el fondo a intervalos y dejando que la lombriz nade libremente, conseguiremos que ésta se mueva incluso mejor que una lombriz real clavada en un anzuelo. Por supuesto, los aromas son vitales en este tipo de pesca un tanto estática.
Sal o ajo son recomendables a estas profundidades y alturas de la temporada, pero uno nunca sabe si el bass preferirá hoy algo más picante, por lo que no podemos olvidar los señuelos con sabor a pimienta.