Hemeroteca :: 01/04/2007
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Referencia truchera del Turia en Valencia

Última actualización 01/04/2007@00:00:00 GMT+1
Chulilla ha sido desde antaño una referencia para la pesca de la trucha en la provincia de Valencia, aunque no siempre el Turia ha estado en las condiciones en las que se encuentra actualmente. Este río vertebra el término de Chulilla de norte a sur, entrando en él recién salido de las compuertas de la presa de Loriguilla. Esto ha propiciado que sus aguas sean claras y frías, pero a la vez excesivamente reguladas y, como sucede en otros muchos ríos de iguales características, con un régimen de caudal invertido con máximos en verano y muy mermado en invierno. Digamos que el efecto del embalse da una de cal y otra de arena para la población de trucha que desde siempre existió en esta zona del Turia.
En los diez kilómetros aproximados que el Turia recorre cruzando el término de Chulilla, presenta tres tramos completamente diferenciados. En el primero surca un sinuoso y profundo cañón conocido como las Hoces del Turia. El río llega a ir encajonado entre altas paredes de roca caliza conocidas aquí con el nombre de Cinglos. Prácticamente al final de este tramo las aguas del río son desviadas por un canal en la presa del Charco Azul que, cruzando el pueblo a través de un largo túnel excavado en la roca, las lleva hasta la Central Hidroeléctrica situada a unos cuatro kilómetros del pueblo. Este tramo de las Hoces sirvió durante muchos años de refugio natural de las pintonas por el difícil acceso, inaccesible en algunos de sus puntos por la fuerza de la corriente y lo intrincado del lugar. Este hecho favoreció siempre la existencia de truchas comunes, haciendo de este tramo uno de los mejores para su pesca.

Desde el Charco Azul hasta la salida de aguas de la central el caudal de Turia es casi inexistente, estando reducido a charcas que la vegetación ha invadido debido precisamente a la falta de agua, hasta el punto de adueñarse del cauce y hacer imposible el tránsito en muchos lugares. Todo este tramo era, junto con el anterior, rico en truchas -comunes, por supuesto- hasta que paulatinamente la falta de agua fue acabando con ellas.

Desde la salida de la central hasta su salida del término en la presa Molina, en donde las aguas son nuevamente desviadas hasta la central de Gestalgar, el Turia recobra su caudal constituyendo el acotado de Chulilla. El tramo no fue nunca el mejor para la trucha, ya que los dos anteriores lo superaban, pero desde su creación por el antiguo ICONA hasta hoy, y gestionado por la sociedad local de pescadores de La Rinconá, ha venido desempeñando sus funciones, primero con trucha común y ahora con arcoiris.

El acotado
El coto tiene una longitud de algo más de tres kilómetros, divididos en dos partes, siendo la superior sin muerte y la inferior, algo mayor, con muerte. La zona sin muerte mantiene por lógica una mayor concentración de trucha y comprende desde la central hasta la pequeña presa de piedra que servía para tomar agua a las antiguas balsas de engorde. Hacia 1980 estas balsas, construidas aprovechando el viejo canal del Corindón, servían para mantener las truchas con las que luego se repoblaban éste y otros acotados del Turia. Inicialmente fueron truchas comunes, pero posteriormente pasaron a albergar truchas arcoiris, que son hasta el momento las únicas con las que se repuebla periódicamente el coto.

Bajando por la carretera que lleva a Requena se cruza el río dos veces. La primera en la central (que es en realidad su desagüe al cauce natural) y la segunda poco antes de tomar el desvío que conduce al Balneario de Chulilla. Lo mejor, si queremos pescar el sin muerte, es dejar el coche en esta zona y comenzar en su límite inferior para ir subiendo poco a poco río arriba y llegar, si lo deseamos, hasta la misma central. El río presenta aquí tablas y algunas pozas profundas perfectas para pescar a ninfa. Hasta el balneario la tónica es la misma, con largas tablas, pozas y corrientes. Pasado el mismo, el río se vuelve más agreste, predominando tramos de corrientes con grandes pozos. Antes de llegar al Corindón (en donde existe un refugio para pescadores) el Turia recibe a su afluente el Reatillo o Sot, para después represarse en la presa Molina, límite inferior del acotado.

Por su parte, la zona con muerte es la más demandada por aquellos pescadores que gustan de llevarse alguna trucha a casa, estando permitida la captura de 6 ejemplares mayores de 19 centímetros, medida que de sobra alcanzan las truchas con las que se repuebla el tramo.

La pesca en el tramo sin muerte
La densidad de truchas es mayor en el tramo sin muerte, y está permitida la pesca con cucharilla de un solo anzuelo sin arpón y la mosca, siendo esta última la más empleada por los pescadores que acuden a pescar este tramo. El principal problema que plantea la pesca aquí es el excesivo caudal que en determinados periodos del año lleva el Turia, sobre todo a finales de primavera y en verano. La fuerza de la corriente y la profundidad nos obligan a buscar los puntos por donde remontar el río, no sin esfuerzo y trabajo, haciendo dura la pesca. En estas circunstancias las truchas buscan posturas próximas al fondo en los lugares en donde la corriente les facilita alimento con el menor esfuerzo posible. Generalmente son las grandes pozas (como la situada bajo el puente de la carretera, la salida de la central o la de la toma de agua en su límite inferior) los mejores puntos en donde localizar a las truchas, sin menospreciar determinadas corrientes en donde nos podemos llevar más de una sorpresa. Por otra parte, al excesivo caudal hay que añadir que las orillas están muy pobladas de cañas y zarzas, con escasos entraderos, lo que dificulta aún más la entrada y salida del cauce del río.

De todas formas, podemos vernos recompensados muchas veces con numerosas capturas, incluso en ocasiones con la de algún ejemplar que supera el kilo de peso. Truchas arcoiris a menudo menospreciadas pero muy luchadoras y con una librea perfecta para ser fruto de piscifactoría.

Las moscas más empleadas son las grandes ninfas, muy lastradas para conseguir que bajen a la profundidad requerida por las circunstancias del caudal. Se suele pescar con dos de ellas, lastrando incluso ambas o bien la de punta más que la superior. La pesca a mosca seca es recomendable solamente los días en los que el nivel del agua es bajo y las truchas están más próximas a la superficie.

En cualquier caso, la anchura del cauce permite perfectamente el uso de cañas de entre 9 y 10 pies, con líneas del 4 o del 5. Los terminales del 0,16 serán suficientes en la mayoría de los casos, salvo cuando sepamos de la existencia de grandes ejemplares, en cuyo caso tendremos que recurrir al 0,18.

Mirando por el futuro
Entre las posibles mejoras del acotado está la limpieza de las orillas, abriendo puntos por donde entrar y salir del río. Tampoco sería de descartar la eliminación de cañaverales y la plantación de vegetación autóctona de ribera (chopos y sauces), creando un paseo fluvial que sería bien recibido tanto por los pescadores como por los que gustan de pasear en un entorno tranquilo por las orillas del Turia.

Chulilla es un pueblo privilegiado, tanto por sus paisajes (que lo convierten en uno de los más pintorescos del interior de la Comunidad Valenciana) como por sus cursos fluviales. El río Reatillo podría convertirse en un reducto de la trucha si se llevaran a cabo las acciones pertinentes para ello, ya que en la actualidad está habitado, además de por barbos y otros ciprínidos, por las truchas con las que se repuebla en la vecina localidad de Sot de Chera.

Un ambicioso proyecto sería la reintroducción en el Turia de la trucha común. Recientes estudios parecen demostrar que la calidad del agua no es un factor determinante para no intentarlo. Quizás sería necesario crear un centro de alevinaje en el terreno ocupado por las antiguas balsas de engorde, ya que aún se dispone de la toma de agua y de la acequia que conducía a ellas el agua. Un centro en el que desovar los reproductores y mantener a los alevines hasta el momento de reintroducirlos en el río. Hay que destacar además que el tramo de las Hoces del Turia reúne condiciones para intentar la reintroducción e incluso crear un acotado de trucha común, pues es fácil de vigilar y controlar, y las truchas dispondrían de lugares tranquilos en donde asentarse como antaño. De esta manera Chulilla podría disponer de dos acotados para satisfacer los gustos de todos, los que desean una pesca “fácil” y llevarse alguna trucha a casa, y los más exigentes, que gozan con la dificultad que supone la captura de una trucha autóctona. La idea no es tan descabellada como quizás pueda parecer. Siempre digo que las ganas lo pueden todo, así que ahí la dejo esperando que alguien la quiera tomar. Chulilla tiene potencial para ser el referente con mayúsculas de la trucha en Valencia.
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