Hemeroteca :: 01/01/2007
         3/13
Predadores

Señuelos gigantes y minitallas para los basses más grandes

Última actualización 01/01/2007@00:00:00 GMT+1
En la vida de todo pescador llega un momento en el que aparece la sensación de que las cosas no marchan como deberían, y es entonces cuando nos invade la certeza de que pescar igual que el resto no nos ayudará a tener más éxito que los demás. Es la hora, por tanto, de romper las reglas universales y probar aquello que nunca nos atrevimos, la hora de escapar de los términos medios aceptados por todos y dejarnos deslizar hacia los extremos... Es la hora de los valientes.
Hoy día, cuando los pescadores de bass son más versátiles y poseen amplios conocimientos, ya no se cumple la vieja máxima que aseguraba que un diez por ciento de los pescadores capturaban el noventa por ciento de los basses. En contraposición, el pescador ha perdido parte de su capacidad de obtener conclusiones a partir de la experiencia. Cualquiera que se interese por la pesca del bass es bombardeado automáticamente por un puñado de reglas absolutas que debe aprender, tales como que los basses se ocultan en las zonas de sombra protegiéndose de la luz solar, que la pesca en superficie únicamente es productiva durante los periodos de baja luminosidad, que la memoria de los basses solamente persiste durante unos minutos... La lista es interminable.

Cuando un pescador atrapa un gran bass, su deseo inmediato es capturar otro aún mayor. Pero esas normas comúnmente asumidas para la pesca del boca grande son las mismas que tal vez lo alejarán de su objetivo. En la actualidad, gran parte de los pescadores emplean los mismos artificiales “de moda” y los utilizan de manera similar.

Pero, ¿por qué conformarse con unos resultados mediocres? ¿No es hora ya de ir en contra de “las prescripciones del doctor” y obtener consejo directo de los basses? Con el tiempo, me he dado cuenta de cuál es la premisa fundamental que conviene absorber antes de afrontar la caza de basses de trofeo: los grandes peces no siguen las normas dictadas por los pescadores.

Los basses tamaño lunker sobreviven en el agua por una razón bien clara, y ésta no es otra que no responder a la mayoría de las presentaciones ordinarias. En el mundo de secretismo que existe entre los pescadores, resulta preciso aprender a filtrar cualquier información en lugar de creer a ciegas cada palabra, la cual puede distar bastante de la verdad. Si has tomado ya la firme decisión de dudar de todo lo aceptado “sin ser cuestionado” y comprobar por ti mismo los resultados, posiblemente haya llegado el momento de empezar a pescar basses de manera diferente, rompiendo las reglas y viajando hacia los extremos.

El poder de los señuelos gigantes
¿Por qué no se emplean señuelos verdaderamente grandes para tentar a los mayores ejemplares de bass? En lugar de ello, la mayoría de los pescadores prefieren utilizar esos de tallas intermedias y lanzarlos al agua con la fe puesta en que un pez gordo los morderá.

Una ilógica desconfianza aleja a los pescadores de intentar tentarlos con tamaños realmente grandes. Pero si un pequeño bass no presenta inconveniente en atacar un señuelo que lo iguala o supera en longitud, lo más lógico sería pensar que con un gran bass sucederá lo mismo. De hecho, en lugares como Cuba o Méjico, muchos basses mueren atragantados al tratar de ingerir una tilapia. Además, los black bass también atacan los señuelos sencillamente por pura agresividad o instinto territorial, y pueden engullir peces grandes si son finos y alargados.

Sólo la sección transversal de la presa y la boca del propio pez limitan el calibre de las presas que puede tragar. Para el pescador, un aceptable porcentaje de capturas en relación al número de peces trabados descarta los artificiales de talla exagerada.

Aunque entre los máximos exponentes de los señuelos magnum se encuentran algunos conocidos, como las serpientes de vinilo o los mayores paseantes de superficie, nada ha revolucionado tanto el mundo de la pesca del súperbass como los peces artificiales nadadores talla XXL conocidos como swimbaits y los tubos de vinilo gigantes. La locura por los señuelos de proporciones extraordinarias que comenzó en los 90 se agravó cuando Mike Long -quien acredita más capturas de bass récord que ningún otro hombre sobre la faz de la Tierra- añadió a su lista de trofeos varios ejemplares enormes pescados con swimbaits. La fiebre por los plugs gigantes articulados se extendió como fuego en un pajar y pronto comenzaron a venderse por encargo en los mas recónditos rincones del planeta, como Sudáfrica o Japón.

Muchos pescadores asumen que estos señuelos extragrandes sólo funcionan en determinadas latitudes con bass de la subespecie Floridanus o ejemplares híbridos, pero esto es falso. Salvando las diferencias de comportamiento entre los ejemplares de Florida y los norteños, un bass es un bass donde quiera que se pesque. La acción y vibración que emiten los señuelos que imitan a una presa de grandes proporciones alertan a los depredadores, y los swimbaits resultan sumamente atractivos para los mayores basses. Así que hay ocasiones en las que es productivo emplear un señuelo incómodo de manejar. Los señuelos grandes suponen una herramienta útil para determinadas circunstancias de pesca, como cuando los basses no muestran interés por otros ofrecimientos convencionales.

La pasada temporada pudimos comprobar el poder atractor de estos cebos para locos. Habíamos batido una zona prometedora durante toda la mañana sin obtener resultado alguno. Ni siquiera habíamos visto un solo pez. Una leve brisa de esas que camuflan los errores del pescador arrugaba la superficie del agua. Entonces decidimos dar una oportunidad al swimbait. Al fin y al cabo no teníamos demasiado que perder, salvo un buen puñado de dólares. No había transcurrido demasiado tiempo cuando tres grandes basses habían atacado al gran pez nadador, cambiando así el rumbo de la jornada. Lo interesante es que esos peces procedían de un área que había sido pescada sin resultado con anterioridad. Sencillamente, los artificiales gigantes llamaron la atención de los mayores basses. Aun así, no creo en los señuelos milagrosos, por lo que diré que es preciso emplearlos en objetivos con alto porcentaje de probabilidad de albergar un gran bass, es decir, en lugares propicios como puntas, estructuras sumergidas, desniveles e islas ocultas bajo las aguas, etc.

En cuanto a la estrategia a seguir, es mejor realizar unos pocos lances bien seleccionados que quemar la zona. Es preciso dejar descansar unas horas cada sitio seleccionado y visitarlo de nuevo durante dos o tres momentos distintos del día. Es la forma de comprobar si los basses se han desplazado hasta zonas donde son “capturables” y su actividad ha aumentado.

A veces los basses sólo pican cuando se recupera el señuelo en una dirección y modo determinado. Una opción interesante consiste en realizar una recuperación pendular, en contra de lo que mandan los cánones, empleando swimbaits de vinilo provistos de un arnés interior plomado.

Los tubos de vinilo gigantes constituyen uno de los mejores ofrecimientos para el control conjunto de la profundidad y la velocidad. Permiten ser presentados en las diferentes capas de la columna de agua, lo cual es el único modo de averiguar cuál es la preferencia de los mayores ejemplares. Un bass posicionado en una isla sumergida a varios metros de profundidad tal vez prefiera tomar un cebo en superficie, a medias aguas o en el mismo fondo, condicionado por la que sea su fuente de alimento habitual y las circunstancias concretas del momento. Incluso la máxima que asegura que hay que presentar el señuelo próximo al bass para capturarlo puede resultar completamente inválida, ya que a un bass de tamaño puede atraerle un tubo de vinilo que cae a varios metros de su ubicación y se muestra provocador con su descenso en espiral.

Por último, se necesita una potente caña como las específicas para pitching o flipping y una línea de entre 15 y 25 lb para poder trabajar con cierta holgura estos artificiales. Pero sobre todo son indispensables buenas dosis de confianza para no cambiar de señuelo a la primera de cambio.

El secreto de lo más pequeño
Los señuelos de enormes proporciones no son la panacea, como tampoco existe ningún otro que sea mágico para la pesca. Únicamente, algunos artificiales funcionan en determinadas circunstancias en las que otros no lo hacen. Indudablemente, dentro de cada grupo unos resultan mejores que otros para saldar las cuentas con los grandes basses.

Por absurdo que parezca, la pesca finesse resulta el complemento ideal al empleo de grandes artificiales. Un mismo engaño de reducidas dimensiones puede producir resultados bien distintos según cómo sea empleado. Presentados en áreas aleatorias, los señuelos pequeños producirán muchas picadas de peces de todos los tamaños, incluidos pequeños. Pero puestos en juego de un modo especial ayudan a pescar grandes basses. Pueden resultar letales utilizados en los mismos lugares en los que anteriormente un señuelo gigante no produjo resultados. Se trata de proponer a los basses algo que no están acostumbrados a ver, un ofrecimiento diametralmente opuesto colocado justo en las zonas con mayor querencia de albergar grandes ejemplares.

Los basses experimentados agudizan al máximo su instinto, haciéndose difíciles de capturar. A consecuencia de la excesiva claridad de las aguas o de la presión de pesca, debido a un frente frío o a un descenso importante en el nivel de la aguas, muchos ejemplares de peso se vuelven perezosos y rehúsan colaborar a menos que se le ofrezca un bocado cercano y apetecible. Es la oportunidad de los señuelos de vinilo de pequeño tamaño para tentar a esos basses indolentes. Ningún pescador de trofeos que se precie deja a un lado esta técnica, ya que hay días en los que dominar la pesca con vinilo es lo que marca la diferencia entre capturar grandes basses o no coger prácticamente nada.

Ahora bien, entre la gran variedad de monturas disponibles para estos engaños y la infinidad de señuelos de este tipo, ¿qué arma es aconsejable seleccionar para tentar a los “boca grande”? En lo que a nuestra experiencia se refiere, los cangrejos, las salamandras, los jerkbaits de vinilo y los grubs araña capturan peces de mayor tamaño que el resto de imitaciones. Los montajes Texas y drop-shot permiten abarcar un amplio abanico de situaciones y son empleados la mayor parte del tiempo de pesca con vinilo.

Obviamente no se trata de una regla fija y existen numerosas excepciones. Un caso típico consiste en ensartar en el anzuelo una lombriz de vinilo recta, a la par que se ploma la línea con pesos tipo split-shot, mojo o los clásicos de perdigón utilizados para otras pescas. A veces, algo tan sencillo supone una elección de primer orden para tentar a los basses cuando éstos se encuentran realmente difíciles y desdeñan cualquier otro vinilo con demasiada acción. Muchas veces el detalle que marca la diferencia procede de cómo se presenta el engaño, no del tipo de señuelo que se utiliza. Así que la pesca fina no está obligatoriamente ligada al uso de microseñuelos.

Por ejemplo, aunque los jigs tienen fama de ser utilizados en la pesca potente a corta distancia (como el flipping y el pitching) es posible encontrar en ellos otras utilidades. Los pequeños jigs con un peso entre 1/4 y 7/16 de onza, y provistos de un pequeño cangrejo de vinilo como remolque, exhiben un descenso natural sorprendentemente efectivo ante los black bass que se ocultan en árboles caídos y tocones sumergidos en zonas de aguas claras. Aunque existen jigs nadadores para ser trabajados en medias aguas, generalmente éstos ganan efectividad cuando se presentan pegados al mismo fondo. Tan efectivos como olvidados son los pequeños jigs de casting, cuya cabeza plomada redondeada les otorga el apelativo de jigs tipo “balón de fútbol”.

Estos señuelos son indicados para ser empleados al lanzado en lugares de aguas limpias. Por ejemplo, una ladera con cierta inclinación que contenga determinadas estructuras que atraigan a los basses, resulta un objetivo de primer orden. La presentación más habitual y cómoda que ejecutan la mayoría de los pescadores de embarcación consiste en lanzar a la orilla y recuperar hacia aguas profundas. Este sistema no siempre se revela como el más eficaz y en ocasiones resulta productivo hacer justo lo contrario, es decir, lanzar desde zonas someras hacia lo profundo y una vez el señuelo llega al fondo ir recuperando el engaño de manera que éste vaya subiendo la pendiente, desplazándose cada vez hacia zonas más someras. Las oportunidades que tiene una presa de escapar de las fauces de un predador son menores en aguas someras y se reducen según ésta se aproxima a la orilla que sirve de frontera. Los grandes bass, cuyo principal objetivo es conseguir comida, saben aprovechar bien cada oportunidad.

El jig de cabeza redondeada puede recuperarse a saltos o arrastrarse por el fondo deteniéndolo en los obstáculos del camino, ya que su peculiar diseño hará que el anzuelo quede siempre en posición vertical. Además, en espera de conseguir una buena captura, la línea no tiene que ser demasiado frágil y sí estar dotada de buena sensibilidad. No es recomendable ir por debajo de las 10 o 12 lb de resistencia, aunque este parámetro varía en función de la cobertura existente. Existen determinadas líneas híbridas de última generación que aúnan las mejores características del monofilamento y el fluorocarbono, ofreciendo un comportamiento intachable.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (1)   No(0)

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoPesca.com, web oficial de Trofeo Pesca, todo el mundo de la pesca a tu alcance
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.