Hemeroteca :: 01/03/2007
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El coto de los dos ríos

Última actualización 01/03/2007@00:00:00 GMT+1
El coto de Villarroquel cuenta con la particularidad de discurrir por dos ríos, el Luna y el Órbigo. Desde su límite superior lo hace por el Luna, un escenario de espectacular belleza para la pesca. Unos kilómetros más abajo recibe, por su margen derecha, las aguas del río Omaña. Y es la unión de ambos ríos la que se considera como nacimiento del río Órbigo. Así, los primeros kilómetros de este mítico río leonés
El coto comienza, en su límite inferior, en el puente colgante que une las localidades de Azadón (margen izquierda) y Llamas de la Ribera (margen derecha). Desde este punto, y hasta la unión de los ríos Luna y Omaña unos tres kilómetros más arriba, el coto discurre por aguas del río Órbigo. Desde el límite inferior hasta la localidad de Secarejo, el río presenta un aspecto magnífico para la pesca. Esta parte del coto es de gran belleza, tendremos muchas corrientes, cabeceros, pequeños brazos, etc, donde tentar las pintonas y también las clásicas tablas de aguas lentas del Órbigo. Principalmente en verano, con la proliferación de vegetación subacuática, con la salida a flor de agua de las denominadas ocas, veremos zonas de pesca que nos resultarán realmente atractivas.

Al llegar a la altura de Secarejo el río va cambiando su aspecto. La mano del progreso se deja notar, y algunos tramos de esta zona discurren entre escolleras y canalizaciones, restando parte del atractivo natural del Órbigo. Así las cosas no quedará más remedio que pescar en puntos que resultarán algo artificiales. En cualquier caso, la naturaleza poco a poco está haciendo su labor y entre los bloques de dichas escolleras comienza a crecer la vegetación, dándole un aspecto más natural al entorno.

Otro inconveniente de esta zona es que, debido a las obras que en su día se hicieron para la realización de dichas escolleras, los pozos se estropearon, rellenaron mucho, con todo lo que ello implica negativamente para las truchas. Pese a ello, y aunque es incuestionable que el Órbigo no es el gran río que fue, sigue ofreciendo buenas jornadas de pesca, y especialmente algunos serenos durante los meses más calurosos del año pueden ser espectaculares. Además, el simple hecho de pescar el nacimiento de un río de la fama del Órbigo es motivo más que suficiente para visitar el coto y darse una vuelta por la zona en que Luna y Omaña hermanan sus aguas.

El río Luna
Aguas arriba del nacimiento del río Órbigo el coto sólo discurre por aguas del Luna. Es importante tener este aspecto en cuenta, ya que a partir del 31 de julio el río Omaña queda vedado para la pesca y si, involuntariamente, seguimos pescando por sus aguas a partir de esa fecha, podemos llevarnos un disgusto.

El río Luna es un escenario de espectacular belleza y posee unas cualidades excepcionales para la pesca, especialmente para la modalidad de mosca. Tiene una vegetación más abundante y frondosa, si cabe, que la del río Órbigo. Esto constituye una enorme defensa para las bravas truchas de la zona, siendo este tramo del río Luna donde encontraremos algunos de los mayores ejemplares de Villarroquel. Las truchas no serán tan abundantes como en el Órbigo, pero sí que podemos toparnos con ejemplares de cierto tamaño. El río Luna es más estrecho que el Órbigo, y encontraremos un sinfín de tiradas de todo tipo: pozos de aguas lentas, cabeceros, corrientes, pequeños brazos de río... Todo ello inmerso en un escenario de espectacular belleza y rodeado de una exuberante vegetación.

El tramo comprendido entre la unión de los ríos Luna y Omaña, y el puente de la localidad de Villarroquel, tiene algunos puntos de difícil acceso y para llegar a ellos será necesario caminar un rato, pero tendremos la ventaja de poder dar con truchas menos pescadas y más propicias a aceptar nuestras moscas. Para aquellos aficionados que opten por pescar esta zona, la mejor opción será comenzar en la unión de ambos ríos, para lo cual debemos entrar por Secarejo e ir pescando aguas arriba.

Por contra, la zona de las inmediaciones del mencionado puente de Villarroquel tiene muy buen acceso y en consecuencia es de las más visitadas del coto. En cualquier caso este tramo tiene una cierta abundancia de truchas y a poco que las pintonas colaboren podemos pasar una buena jornada. Uno de los mejores puntos son los ganchos que hay inmediatamente aguas arriba del puente. Principalmente el de la margen derecha, con pequeños pozos, bonitos cabeceros y pequeñas corrientes, es muy productivo. En esta zona la vegetación de orilla es muy abundante, y el cauce muy estrecho, lo cual, en ocasiones, puede dificultar la pesca.

Aguas arriba de estos ganchos el río ensancha y nos toparemos con algún pozo profundo. Llegamos así a otro de los puntos de referencia del coto: una larga tabla que hay aguas abajo de un puerto de cemento que coge agua para riego. La tabla, en la actualidad, ha rellenado mucho y no tiene ni la vegetación ni la profundidad de otros años. Aun así es un punto a tener en cuenta y si las pintonas están por colaborar podemos pasar una buena jornada sin movernos de la misma. Además, es una zona de fácil acceso y muy cómoda de pescar.

Aguas arriba del puerto de cemento y hasta el límite superior, el río Luna es una sucesión de pozos y zonas de corriente, donde seguiremos encontrando innumerables tiradas para tentar a las pintonas. En todas ellas seguiremos teniendo oportunidad de capturar ejemplares. Esta zona alta suele ser la menos pescada del coto.

Más pequeñas que antaño
El coto de Villarroquel tiene una aceptable cantidad de truchas, aunque el tamaño medio de las mismas no es grande. Uno de los ríos de León que más ha notado el descenso de truchas ha sido el Órbigo, y el tramo del coto que discurre por sus aguas no ha sido una excepción. Es más, ha podido ver incrementado este descenso por las obras y canalizaciones que ha sufrido este tramo. Aunque actualmente parece que se está recuperando, no tiene ni de lejos las truchas de hace años. Otro aspecto a destacar es el tamaño medio de las truchas del tramo del Órbigo, muy por debajo de lo que nos tenía acostumbrados este río. Actualmente se puede decir que el tramo bajo del coto tiene muchas truchas, pero en su mayoría de tamaño pequeño, especialmente en las inmediaciones de Secarejo. Es muy frecuente clavar muchos ejemplares que no superan los 15 cm. Si las truchas muestran signos de actividad en superficie, puede ser espectacular la cantidad de ellas que veremos cebarse. Si consiguen desarrollarse, con el tiempo Villarroquel puede ser un escenario tremendamente atractivo para pescar. Aunque también es cierto que, principalmente en la parte baja del coto, el Órbigo puede ofrecernos buenas pintonas.

El tramo del Luna, en cambio, posee menos cantidad de ejemplares, pero con un tamaño medio superior, aunque también pescaremos muchas truchas de pequeño tamaño. No es extraño toparnos con ejemplares de buen tamaño e incluso tener la suerte de sacar alguna trucha trofeo. Al haber menos cantidad de truchas que en el Órbigo no quedará más remedio que buscarlas, y la mejor forma de hacerlo es andar y trabajar el río a conciencia. El río Luna es un escenario que se presta para este tipo de pesca.

Un aspecto a destacar es la espectacular belleza de las truchas, especialmente las del río Luna, muchas de ellas ejemplares autóctonos con unas impresionantes libreas. Junto con las del río Omaña y las del Duerna, me parecen las truchas más bonitas de la provincia de León. Tanto en el tramo del Órbig, como en el río Luna, también encontraremos ejemplares de trucha común repoblada.

La mejor época
El río Luna está regulado por pantano. La presa de Selgas, llegado el momento, abre sus compuertas con el principal objetivo de suministrar agua para riego. Las sueltas suelen comenzar en mayo y se prolongarán hasta principios de septiembre. Bien es cierto que este aspecto puede variar de unos años a otros.

En cualquier caso, pese a ser un río de pantano, las sueltas no suelen ser tan pronunciadas como en otros ríos de la provincia como el Esla o el Porma, y Villarroquel siempre suele estar pescable. El principal inconveniente cuando las compuertas están abiertas no es el elevado caudal, sino la baja temperatura del agua, aunque insisto en que el río siempre estará en condiciones de poder ofrecernos buenas jornadas de pesca. El mes de abril y los primeros días de mayo no suelen ser una época especialmente productiva. Además, en esas fechas el río Omaña suele bajar con una importante cantidad de agua y la parte baja del coto puede verse afectada por este hecho. Junio, julio y agosto son buenos meses para pescar, siempre teniendo en cuenta que habrá jornadas que el río bajará con un elevado caudal. Y la mejor época, como en la mayoría de los ríos regulados, es septiembre y octubre. En dichas fechas, tanto el Órbigo como el Luna presentan un aspecto inmejorable para la pesca y es de las épocas del año en que las truchas suelen estar más activas.
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