Hemeroteca :: 01/02/2012
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Salmónidos
Última actualización 20/01/2012@13:07:29 GMT+1
La extensión de las técnicas finesse entre el creciente número de practicantes de la pesca del black bass en nuestro país ha propiciado que los que alternan pintonas con “bocazas” hayan comenzado a adaptar sus señuelos y técnicas a la pesca de salmónidos.

Texto y fotos: David Barajas

Los fríos meses que pasamos los “basseros” en el dique seco, debido a la dificultad de dar con peces activos de nuestra especie, han hecho que habitualmente nos refugiemos en la pesca del lucio, y también en los cada vez más numerosos reservorios de truchas arcoiris, que han sido sin duda el caldo de cultivo ideal para extender esta nueva modalidad de pesca, que hoy en día se encuentra muy implantada en los lagos intensivos de Japón o Francia.

Resulta evidente que cualquier pescador que haya probado la efectividad de éstos plásticos con truchas de repoblación se pregunte si el resultado sería el mismo con farios salvajes. Y la respuesta es un rotundo sí: no sólo han demostrado ser señuelos efectivos con truchas comunes, sino que ya suponen toda una alternativa en la pesca a lance ligero de esta especie.

A continuación, trataremos de establecer el siempre complicado cómo, cuándo y con qué a la hora de tratar de capturar truchas con nuestros equipos destinados inicialmente al centrárquido.

TRUCHAS CON VINILO. ¿Qué hace que los vinilos sean un cebo ideal para la trucha?, ¿qué lleva a que una trucha salvaje ataque un trozo de plástico? Sencillo, la trucha al igual que el bass o el lucio, en múltiples ocasiones es un depredador oportunista. Atacará, bien por defensa del territorio por hambre o por mero instinto, todo aquello que se mueva en su campo de acción... y evidentemente no lo asocie a una posible amenaza.

La primera gran ventaja de los vinilos es que se pueden mantener más tiempo que cualquier otro señuelo artificial en el campo de visión de la trucha. Una cucharilla, un jerkbait, o incluso una mosca artificial entran en el apostadero de la pintona, y en décimas de segundo abandonan el mismo en dirección contraria. En cambio, un pequeño vinilo montado en un jighead puede permanecer en el punto donde localicemos al salmónido, durante el tiempo que nosotros queramos, asemejando un pez moribundo con continuas caídas y subidas desde el fondo.

Otra gran ventaja de este tipo de señuelos es a la hora de las picadas fallidas. Con frecuencia, las truchas que realizan ataques sobre señuelos con anzuelos “libres” notan algo punzante que las invita a no repetir el ataque. Esto no se produce cuando pescamos con vinilo en montaje Texas, ya que deberemos “clavar” nosotros al detectar la picada, y en caso de fallar a la hora de pegar el cachete es bastante más probable tener una segunda oportunidad.

También nos habrá pasado a casi todos, a la hora de pescar truchas a spinning, que los peces en ocasiones siguen nuestro señuelo sin llegar a atacar, o amagan ataques sin llegar a morder porque algo no las cuadra... Pescando con vinilo, podemos en cuestión de segundos cambiar diametralmente la forma de presentar el engaño, y esto a veces da ese plus necesario para desencadenar la picada en éstas circunstancias.

Pero vamos con el meollo de la cuestión: ¿qué anudamos al final de nuestra línea? Prácticamente todos aquellos montajes asociados a la pesca fina del bass son utilizables con truchas. Todo depende de dónde se vaya a pescar. El mismo jerkbait de 3 pulgadas se puede utilizar sin plomar en superficie, o pescar con él a 3-4 metros de profundidad en los cortados de algún lago o embalse.

Por tanto la opción de elegir entre un sistema de montaje y otro, y entre uno y otro peso a la hora de plomar los artificiales es personal y adaptable a las circunstancias. No obstante vamos a tratar de dar unas pequeñas pinceladas sobre las distintas opciones que tenemos para montar nuestros softbaits.
• Jig head: Probablemente sea el montaje más versátil y de los más efectivos para la pesca de la trucha. Es la manera más simple de montar un vinilo, pero no por ello resta resultados.

Variando el peso del jig head, podemos pescar a cualquier profundidad y en cualquier tipo de escenario. Podemos pescar con él tanto en recogida continua cuando utilicemos señuelos de tipo swimbait, esto es, señuelos “nadadores” por su tipo de fisonomía, o utilizar otras técnicas tremendamente efectivas como el shaky head que consiste en pegar pequeños “saltitos” por el fondo con nuestro artificial, el jerking, movimientos más o menos pausados de muñeca, para que el artificial se desplace en “zig-zag”, y que es especialmente demoledor, cuando las truchas están orilladas dando buena cuenta del pez pasto, o el twiching consistente en pequeños golpes de muñeca de forma continua.

En definitiva, si tuviese que elegir un solo montaje para pescar truchas con vinilo durante todo el día, sería éste.
• Drop shot: El hábitat natural de este montaje aplicado a las pintonas es la pesca en aguas embalsadas. Nos permite pescar en zonas de cierta profundidad, asegurándonos una buena movilidad del artificial y un buen control de la línea. Para ello precisamos cañas sensibles, idealmente monotramo, ya que debemos percibir con claridad lo que pasa “ahí abajo”, y cierto dominio previo de la técnica.
• Split shot: Es un sistema muy simple, pero muy útil para hacer presentaciones muy discretas con señuelos pequeños. Es ideal a la hora de pescar con pequeñas imitaciones, por lo que se adapta muy bien a la hora de pescar en pequeños ríos, donde la talla media de las truchas suele ser más discreta.
• Texas: Este tipo de montaje presenta dos grandes variantes. Por un lado el montaje sin plomar, weight less bastante eficaz a la hora de pescar cuando las truchas se encuentran apostadas en aguas poco profundas o a escasos centímetros de la superficie. Y el montaje plomado, ideal para desarrollar la técnica de pesca homónima, consistente en un “levantar y bajar” el puntero de nuestra caña. Esto es, cuando nuestro señuelo llegue al fondo, levantamos nuestra caña acompañando de dos-tres golpes de muñeca para después dejar hundir de nuevo el sueño acompañándolo del descenso del puntero para volver a comenzar cuando toque de nuevo fondo.
• Live bait rig: Básicamente es un sistema que utilizando anzuelos pequeños tipo los utilizados en el Drop shot anzuela un jerkbait de vinilo justo en la cabeza o una zona entre ésta y la parte media del cuerpo del artificial. Es tremendamente efectivo porque dota al artificial de un movimiento errático y que asemeja muy bien a un pez herido. Por el contrario, al no estar plomado, sólo trabaja bien ante truchas apostadas en pocos centímetros de agua.

SEÑUELOS DE BASS. No es lo mismo tratar de capturar truchas arcoiris que comunes. Su comportamiento varía ostensiblemente, siendo mucho más agresivas, y por tanto mucho más sencillas de capturar con señuelos “diferentes” las primeras que las segundas.

Además, la mayoría de las arcoiris que habitan nuestras aguas son peces recién echados desde una cubeta, con densidades de población notablemente superiores a las de los peces salvajes, que muchas veces se encuentran desubicados, hambrientos... y siendo por tanto una captura. Mucho más fácil que una común salvaje.

Todo esto nos va a permitir ampliar nuestra “gama” de artificiales a la hora de buscar a esas truchas plateadas de los intensivos.

Si tuviese que quedarme con un señuelo de vinilo para pescar arcoiris ese sería el grub, tanto las de cola simple como las de doble. No obstante entran bien a casi cualquier tipo de artificial, desde jerkbaits de vinilo, lombrices, hasta pequeñas criaturas, pasando por cangrejos. Concretando más, cualquier grub simple de suficiente calidad (Zoom, Yamamoto...), mejor en sus tallas más pequeñas, la Double Spider grub (Yamamoto, Yum...), la Curly tail de Zoom. En jerkbaits, el Shad shape de Yamamoto, el Super fluke y el Fluke de Zoom, Shad impact de Keitech, Deathadder de Depso o cualquier criatura o cangrejo de 2-3 pulgadas.

A la hora de escoger entre un tipo y otro de vinilo, debemos guiarnos por la turbidez de las aguas. Cuanto más turbias, mejor nos irán señuelos que emitan vibraciones, por ejemplo las lombrices con cola de tipo curly o las grub, mientras que en aguas claras lo ideal es tener un señuelo que imite al pez pasto de la forma más fidedigna posible jerkbaits y pequeños swimbaits en colores naturales.

El mercado cada vez ofrece mejores diseños y con “libreas” cada vez más realistas y por tanto más eficientes en estas condiciones. En cuanto a colores, la naturaleza menos “asustadiza” de las arcoiris hace que se puedan pescar con una amplia gama, sin demasiadas estridencias, pero aceptan bien casi todos los colores. Uno que va especialmente bien es el blanco o colores con tonos “pearl”, pero básicamente y adaptando los colores a la turbidez de las aguas y la profundidad de las mismas, siguiendo una norma básica de tonos más oscuros en aguas más tomadas y profundas, y más naturales (watermelon, greenpumkin...). En aguas claras, podemos utilizar prácticamente cualquier color de los “clásicos”.

En cuanto al tamaño de nuestros señuelos, por norma general irá en consonancia con el tamaño de los peces que tratemos de pescar. Una arcoiris por encima del kilo de peso no tiene ningún problema en ingerir una presa por encima de los 10-12 cm, por lo que podremos utilizar señuelos de 4 a 5 pulgadas, aunque grosso modo lo más recomendable es utilizar señuelos más “populares”, de 2-3 pulgadas que nos permitan abarcar un mayor espectro poblacional, y así podremos capturar esas truchas de poco más de una cuarta, pero a buen seguro que sus primas mayores tampoco hacen ascos a un alevín en apuros.

En cuanto al salvelino, aunque su escasa distribución lo hace, evidentemente, pesca menos habitual que la trucha arcoiris, podemos decir que por razones de hábitat (lagos de alta montaña) y de tácticas gregarias de caza (siempre en grupos de 3-4 ejemplares) que prácticamente todo lo anterior, referido a las arcoiris, es extrapolable a la pesca de este otro salmónido americano que habita en la Península.

Las truchas comunes, por su parte, van a presentar otra serie de características que debemos conocer para “darlas caza”. Esta especie de salmónido suele responder a hábitos bastante diferentes, que los de sus primas de “granja”. Un ejemplar de común va a permanecer casi siempre en la misma zona del río, casi siempre en un mismo área de caza, y casi siempre en un mismo apostadero que más o menos variará según la época del año. Es pues un animal de costumbres, y esto es muy importante, porque si están alimentándose de algo que tiene una forma, y se mueve de una manera muy particulares, probablemente no hagan caso a nada que no se le parezca.

Por tanto, en todo tipo de pesca, pero aún más cuando de la pesca de farios se trata, nuestro primer arma debe ser la observación del entorno. Lo más recomendable es dar con la presa predilecta de las pintonas y tratar de adecuar nuestros señuelos para imitar lo más fielmente posible a estas posibles presas.

Los señuelos de vinilo que vamos a emplear van a imitar sobre todo a pequeños peces y a grandes macroinvertebrados, por eso debemos considerar que el componente ictiofágico (alimentación basada en peces) y de grandes presas de la dieta de nuestras truchas tiene un porcentaje que va aumentando proporcionalmente conforme avanza la talla de las mismas, y que varía enormemente según la masa de agua y la disponibilidad de este tipo de alimento.

Hay que tener en cuenta que la naturaleza depredadora de las truchas está influenciada por su genética y por tanto por la selección natural. En zonas con riqueza de minitalla o con parquedad de fauna invertebrada desarrollarán un mayor interés por la alimentación basada en otros peces que el que podrían tener en zonas donde prevalezcan las eclosiones de todo tipo de invertebrados alados.

La fisonomía de las truchas que se alimentan fundamentalmente de peces las delata. Suelen ser peces de figura estilizada, con cabeza grande en relación al cuerpo, y con buena y desarrollada dentadura. Se puede decir que estas truchas “carnívoras”, y así lo demuestran algunos estudios sobre la alimentación de las pintonas, es más frecuente encontrarlas en la cuenca cantábrica que del lado mesetario de la cordillera, así como en la vertiente mediterránea, sobre todo en aguas embalsadas, cosa que evidentemente varía según la procedencia de posibles repoblaciones. Valga como ejemplo el río Tormes, con truchas bien preparadas para la “caza”, o las truchas de los ibones pirinaicos, en los que la genética, procedente de las más diversas zonas, ha determinado truchas con grandes fauces, que además se han adaptado bastante bien a su nuevo medio, sobre todo por cohabitar con nutridas poblaciones de piscardo.

Esta teoría se va al traste en ecosistemas que por distintas razones se han visto alterados, bien por introducciones de peces pasto (piscardos, alburnos...), que suponen un gran aporte de alimento al que las truchas van a tratar de sacar el mayor provecho posible. O bien aquellas obras hidráulicas que han conllevado la construcción de embalses, que cobijan grandes depredadoras, como pudiera ser Riaño, Barrios de Luna, Camporredondo y tantos otros.

De todas formas, cualquier escenario nos puede brindar la oportunidad de dar captura a una fario empleando un vinilo, y adecuando el tamaño de los señuelos prácticamente tendremos opciones de tentar cualquier espectro de la pirámide poblacional de estos peces, desde pequeñas truchas de 20 cm a quizás con más frecuencia peces de buena talla.

A la hora de elegir el señuelo, hay que tener en cuenta que no van a permitir las licencias de sus primas arcoiris. Las comunes son peces que requieren una presentación correcta, y elegir señuelos en colores más naturales y con tamaños más contenidos.

Por desgracia no es demasiado fácil encontrar microseñuelos en los principales fabricantes, aunque cada vez esta tendencia va cambiando y se empiezan a sacar más modelos pequeños, muy adecuados para pesca con equipos ultraligeros.

De forma general, utilizaremos cebos de entre 2 y 3 pulgadas. Los mayores de 4 pulgadas quedan reducidos, a la hora de buscar truchas de gran tamaño, a aguas embalsadas y tramos bajos de tablas de los grandes ríos.

Las comunes tienen predilección por los diversos modelos de jerkbait y pequeños swimbait, en sus diversas formas de montaje. Lo más importante es que siempre debemos tratar de escoger señuelos de colores naturales, sin estridencias.

Algunos modelos muy eficaces son el Flash-j de Fish Arrow, tanto el jerkbait como el shad (pequeño swimbait), el Fat Impact y Shad Impact de Keitech, el Tiny Fluke de Zoom, Clone Fry y Super Pin Tail de Jackal Bros, Real Alevin de Longasbaits, la mayoría de señuelos de Basstrix, el Shadow de Mans....

ADAPTACIONES DEL EQUIPO DE BASS. No siempre es fácil aunar las características exigibles a una caña “vinilera” que nos permita lanzar pesos livianos. Precisamente el escaso gramaje de los artificiales a lanzar es lo que hace decantarse mayoritariamente por cañas de spinning.

En cualquier caso, lo más recomendable es utilizar cañas que se adapten al escenario que vamos a pescar. Una de 6 pies nos será muy cómoda de manejar en arroyos enmarañados, mientras que en aguas abiertas de lagos o embalses nos podemos “descolgar” hasta una caña de 7 pies o superior. En cuanto a la potencia, una caña ultra-light es posible que se nos “pase” por excesivamente blanda, por lo que es más recomendable irse a cañas medium y medium-light, con acción de punta rápida, y a ser posible de un solo tramo, pues la picada de los salmónidos al vinilo no es tan violenta como la de otros depredadores, y ese “plus” de sensibilidad que nos aporta la ausencia de divisiones puede ser un buen aliado.

El carrete, de talla 1000-1500, cualquiera que usemos para otras modalidades de lance ligero nos puede servir. Y por último la línea, de monofilamento, siempre cuidando de utilizar líneas poco elásticas o fluorocarbono para evitar en lo posible ésta característica poco deseable.
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  • TROUTBAITS ALTERNATIVOS Salmónidos con señuelos de bass

    Últimos comentarios de los lectores (2)

    459 | iker - 16/04/2012 @ 17:58:55 (GMT+1)
    Ola me gustaria que tipo de vinilos recomendarias para pescar truchas salvajes en un rio con grandes pozas y corrientes.tambien tipo de montaje.Hay truchas muy grandes.gracias
    458 | iker - 15/04/2012 @ 18:47:51 (GMT+1)
    Para pescar trucha salvaje en rio con grandes pozas y corriente que vinilos me recomendarias. Hay truchas muy grandes
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