Predadores
Última actualización 20/01/2012@13:05:54 GMT+1
Adentrarse en una vasta extensión de agua persiguiendo la captura de un gran ejemplar de Esox lucius pondrá a prueba tu determinación. los embalses producen lucios enormes, pero muchos de estos trofeos proceden de escenarios con baja densidad poblacional de estos predadores. En consecuencia, un pantano de dimensiones notables y la pesca productiva del lucio, pueden llegar a tener pocos puntos en común.
Los pescadores acuden a estas masas de agua por el ‘efecto llamada’, pero frecuentemente vuelven a casa de vacío y con bastantes cosas en las que pensar, porque Ni los equipos de pesca más caros ni los señuelos último modelo conseguirán pescar un solo esox XXL si se carece de los conocimientos adecuados.
Jorge Gómezhttp://lunkerangler.wordpress.com/
La localización del pez es la cuestión más determinante cuando se pretende atrapar un gran lucio. Esta especie realiza largos desplazamientos variando notablemente su ubicación de una época a otra. A la hora de explorar nuevo territorio, debe procederse de manera inteligente y ordenada, habiendo estudiado un mapa cartográfico previamente para determinar las zonas potencialmente interesantes. Exceptuando la época de puesta, donde los pequeños machos y las grandes hembras se entremezclan, los esócidos de talla no suelen compartir sus dominios con los especímenes menores.
Es posible conocer una imponente extensión de agua tras haberla pescado en multitud de ocasiones, durante las diferentes épocas del año. Ello requiere tiempo y dedicación, y en cada destino el lucio se comportará con personalidad propia. Aunque las opiniones de otros pescadores pueden proporcionar valiosas pistas, a veces te impedirán dar con la fórmula correcta. Por eso es mejor obtener tus propias conclusiones.
Existen conceptos comunes que allanan el camino para enfrentarse a un gran embalse por primera vez. Salvando las diferencias, la aproximación a la hora de prospectar un destino como el descrito no debe ser distinta a la que se lleva a cabo en otro tipo de escenario. Mejor aún, un pantano extenso ofrece multitud de estructuras, diferentes hábitats y más áreas potencialmente atractivas para los lucios grandes. En un escenario así, todos los factores que atraen a los lucios actúan en sinergia, pudiendo convertir un objetivo mediocre en uno excelente: contornos sumergidos, presencia de presas, existencia de vegetación sumergida, etc... Por ejemplo, a finales del invierno encontrarás enormes ensenadas que contienen otras más pequeñas y donde quizás algún tributario o arroyo vierte sus aguas. Conocer las zonas que frecuentan los lucios en una vasta extensión de agua te otorgará una importante ventaja sobre el resto de pescadores.
ATACANDO LAS GRANDES EXTENSIONES. No existe una única climatología perfecta para la pesca de lucios gigantes, al igual que pueden encontrarse variedad de hábitats apropiados para estos cocodrilos. La estabilidad atmosférica puede significar buena pesca, mientras que los cambios bruscos en la temperatura del agua suelen influir negativamente en la predisposición a alimentarse o atacar señuelos de los mayores esócidos. Por suerte, tales variaciones suceden de forma más lenta y progresiva en un gran embalse que una charca de regadío o en un río de reducido caudal.
Un detalle que con frecuencia pasa inadvertido son los “periodos de alimentación”. Pescar un área exhaustivamente y no conseguir contactar con ninguno no garantiza que horas más tarde, en la misma querencia, no puedan engancharse dos lucios gigantes. Cuando la presión de pesca es elevada, resulta vital comprender los patrones de alimentación, que cambian según la época del año y en una gran masa de agua están bien definidos. Es fácil darse cuenta de ello cuando se trabaja un objetivo seleccionado durante diferentes periodos en una jornada de pesca. Con la experiencia acumulada se aprende a aprovechar las ‘ventanas de oportunidad’ durante las que es posible clavar los anzuelos en la mandíbula de uno de estos gigantes.
Durante ciertos periodos del año, algunas variables cobran especial importancia por encima de otros factores a la hora de localizar lucios grandes. por ejemplo, en prepuesta, las grandes mamás ocupan las ensenadas poco profundas. La necesidad biológica de perpetuar la especie vuelve a los lucios relativamente fáciles de encontrar. Durante el estío, la exagerada abundancia de peces pasto y la presencia de una termoclina, allí donde se desarrolla, puede conducir a peces suspendidos en puntos muy alejados de la orilla.
¿Existe entonces un objetivo especialmente atractivo para los lucios de talla a lo largo de todo el año? Una curva con pendiente progresiva y quizás un ‘escalón’ sumergido siempre es un lugar donde merece la pena probar. Los esócidos pueden desplazarse verticalmente en la columna de agua, próximos al desnivel mencionado. Estas estructuras se muestran idóneas para las variaciones en profundidad y confort del lucio. Si además poseen vegetación sumergida, eso convierte el objetivo en un punto de primera. La presencia de peces pasto hará de dicho lugar ‘pura dinamita’. Obviamente los movimientos del lucio serán mayores y más frecuentes durante los periodos en los que su metabolismo es más elevado. En tales situaciones un lucio puede desplazarse horizontalmente una distancia significante en un breve periodo de tiempo.
MÁS QUE UN JUEGO MENTAL. Parece claro que las áreas de descanso de los lucios y sus zonas de alimentación son diferentes, aunque cercanas. Hay que disponer de un plan flexible y no abandonar, porque las jornadas de vacío son una posibilidad, pero también lo son las múltiples capturas en un breve periodo de tiempo.
Una estrategia de amplio enfoque contempla varias posibilidades: una vez las aguas se enfrían y se estabilizan las condiciones, especialmente durante finales del invierno, son posibles los lucios ubicados en 3-5 m de profundidad, incluso en menos fondo. Hay jornadas en las que los peces permanecerán con su panza pegada al lecho de las aguas en poca profundidad y no estarán interesados en nada que no se presente pegado en sus mismas fauces.
Durante el verano, hay que centrar los esfuerzos en las áreas con aguas más frescas y oxigenadas, tales como zonas profundas aledañas al muro de la presa, embudos y curvas donde el cauce principal corre cercano a la orilla, estrechos que conectan zonas diferentes del pantano, así como cualquier recodo donde el fuerte viento y los movimientos de agua inducen la creación de flujos y corrientes extra, etc.
La relación entre temperatura y la ubicación del lucio no debe desestimarse. En cambio, una gran masa de agua genera muchos recursos alimenticios y cuando las presas son muy abundantes, los grandes esox entran en una especie de frenesí y olvidan lo que aseguran algunos mal llamados expertos acerca de sus preferencias sobre temperatura. La presencia de lucios suspendidos aguas intermedias sobre puntos de mucha profundidad se intensifica cuando las aguas se estratifican en capas distintas y los peces presa incrementan su actividad en superficie. Lógicamente, los pescadores que entonces se empeñan en arrastrar sus señuelos por el fondo, cuentan con escasas opciones de éxito. Incluso trabajando la franja adecuada, la pesca a medias aguas no está exenta de problemas que hay que estar dispuestos a afrontar: los lucios que durante ciertos periodos aparecen en la pantalla de la sonda desaparecerán o variarán su ubicación cuando no estén alimentándose.
Hay que mantener la mirada en la sonda mientras se trabaja el señuelo apropiado en dicha franja de agua. Se precisa tener confianza y seguridad en lo que se está haciendo para insistir en lanzar un artificial entre 5 y 15 m de agua en puntos con más de 30 m de fondo, pero es la técnica correcta cuando los lucios cazan en aguas abiertas...
Por ultimo, tampoco hay que olvidar que con la inversión térmica otoñal las aguas se mezclan y puede haber zonas frescas, con oxígeno y peces pasto en casi cualquier lugar, lo que dificulta la búsqueda. Así que los buenos objetivos de primavera generalmente son diferentes a los del otoño, contrariamente a la falsa creencia extendida.