Hemeroteca :: 01/02/2012
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Ciprínidos

CARPAS A MOSCA EN AGUAS TOMADAS

Última actualización 20/01/2012@12:57:31 GMT+1
Hay muchas masas acuáticas que, dependiendo de unos u otros factores, tendrán un aspecto turbio o oscuro, por lo que nos dejarán ver apenas unos centímetros a través de ellas. La temperatura del agua, la materia orgánica en suspensión, crecidas o lluvias que arrastran lodo, obras (presas, puentes, etc.) puede hacer que su transparencia será nula, pero no por ello los peces dejarán de comer, y aunque nos cueste más trabajo podremos localizarlos y hacerlos picar.

Texto y fotos: Javier Gómez
Las carpas son peces que para alimentarse se guían más por el olfato que por la línea lateral o la vista, que además no es precisamente buena. En un principio podemos pensar no es posible pescar carpas con mosca cuando ni siquiera estamos viendo al pez, pero sin duda es viable, de hecho algunas de estas situaciones son propicias para la pesca de estos ciprínidos, pues serán situaciones en las que el agua arrastre comida debido al movimiento de la tierra ya sea por lluvia, crecidas de los ríos, etc. y esto es algo que los peces saben aprovechar.

CÓMO LOCALIZARLAS. Cuando el agua se encuentre tomada se darán una serie de ventajas y desventajas. Por una parte nos será mucho más difícil detectar a los peces y viceversa, por lo que en muchas ocasiones, si somos lo suficientemente silenciosos, los podremos tentar a punta de caña facilitando mucho que se produzca la picada.

Los lugares más querenciosos para encontrar carpas según la masa de agua serán, en aguas embalsadas, las reculas, zonas con rocas o vegetación sumergida y entradas de agua como pequeños arroyos. Por otra parte, en río nos centraremos en orillas someras con vegetación abundante, corrientes suaves con poca profundidad y un sitio poco agradable de pescar, pero que suele ser bastante productivo, las salidas de los desagües.

Por lo general podemos encontrar cuatro patrones en los que las carpas actuaran de diferentes maneras, por lo que los métodos empleados deberán adaptarse a estas diferentes situaciones.
• Carpas ninfeando: En esta situación es cuando más difícil será localizarlas, pues al comer en el fondo muchas veces no las veremos. Lo mejor será avanzar lentamente por la orilla en una posición elevada a ser posible y estar muy atento a todos los indicios que puedan delatar su presencia. Muchas veces intuiremos sombras oscuras o colas apareciendo en la superficie del agua; otras veces veremos aparecen ondas o burbujas o simplemente las nubes de barro que producen al remover el fondo en busca de alimento.

En esta situación pescaremos con ninfas grandes y pesadas, localizaremos la cabeza del pez y dejaremos descender la ninfa lo más cerca posible de su boca. En ese momento podemos detectar la picada por un movimiento brusco del pez, y suele ser que avance, se gire o mueva la cola. Si no vemos al pez y nos guiamos por otros indicios pescaremos al agua, lanzando la ninfa en la zona que creamos que está la carpa y la iremos arrastrando muy lentamente por el fondo hasta que notemos una tensión o retención en la línea.
• Carpas patrullando: Se suelen mover en grupos de varios ejemplares unos centímetros por debajo de la superficie, por lo que no es demasiado difícil localizarlas, pero sí lo será que ellas detecten nuestra imitación. Por eso cuanto más cerca de la boca se la coloquemos más fácil será que entren al engaño.

En esta situación puede funcionar cualquier cosa -una ninfa sin lastrar que descienda lentamente o una mosca seca sobre su trayectoria- pero lo más adecuado por su volumen es una imitación de miga de pan que descienda muy lentamente en la trayectoria del pez, de manera que cuando el pez llegue a su altura la vea y la tome.

Por otra parte si las carpas son mas grandes o agresivas funciona realmente bien un pequeño estrímer de 5 o 6 cm de color naranja o negro. Lo lanzaremos por delante del pez y recogeremos hasta que esté a la altura de la carpa; en ese momento lo dejaremos caer delante de su boca.

En esta situación muchas veces no veremos cómo el pez toma la mosca, por lo que tendremos que estar atentos a cualquier movimiento extraño del pez (giros, paradas, etc) o a retención de la línea, aunque a veces no hará falta pues entran con gran violencia y se clavan prácticamente solas.
• Carpas soleándose: Esta es la situación menos propicia para que el pez tome la imitación, puesto que cuando se solean no muestran demasiado interés por la comida. De todas formas siempre se puede engañar algún ejemplar.

Las localizaremos en grupos más o menos numerosos unos centímetros bajo la superficie y absolutamente quietas. Las moscas que nos depararán alguna captura en esta situación son una ninfa sin lastrar para que descienda muy lentamente o la imitación de miga de pan. La táctica a emplear será lanzar un poco por delante del pez, recogiendo la mosca hasta que llegue a la altura de su cabeza para entonces dejar descender la imitación. Si en ese momento observamos algún movimiento en la carpa esperaremos un instante y clavaremos.
• Carpas boqueando: Esta es quizás la situación más fácil tanto para detectarlas como para pescarlas, pues prácticamente aspiran cualquier cosa que esté en su trayectoria, aunque también habrá momentos en los que rechacen y se asusten de nuestras moscas.

Cuando comen arriba lo más importante es no lanzar la mosca encima del pez, pues huirá inevitablemente. Lo ideal es lanzar un poco por delante de este para entonces arrastrar lentamente la mosca hasta que se encuentre a la altura de su boca. Cuando veamos que el pez toma la mosca esperaremos unos instante antes de clavar, pues de lo contrario sacaremos la imitación de la boca del pez.

¿EL MISMO EQUIPO DE TRUCHA? NO. Es habitual que si no estamos acostumbrados a pescar carpas a mosca intentemos emplear el equipo que poseemos para la trucha, aunque no es el más recomendable por varios motivos.
• Caña: Será de una longitud de 9 pies para líneas del 6 al 8 y preferiblemente con acción de punta para poder forzar a los peces en caso de dirigirse a un obstáculo sumergido.

Hay mucha gente que utiliza los mismos equipos de trucha para pescar estos ciprínidos pero no es aconsejable, pues aparte del riesgo de rotura de la caña las peleas se alargarán mucho, lo que dejará exhausto al animal y muchas veces terminará por morir.
• Carrete: El único requisito es que tenga un buen freno potente y progresivo, y que aparte de la línea nos quepan al menos 50 metros de backing de 20 o 25 lb de trenzado hueco, para ahorrar espacio. Ver toda la línea y muchos metros de backing fuera del carrete es algo que está a la orden del día cuando se trata de pescar carpas.

Aun así, mejor que tengan un mínimo de calidad pues muchas veces se mojará o entrará arena lo que puede acabar con carretes “mediocres” con cierta facilidad.
• Línea: Utilizaremos dos, una DT para presentaciones más suaves y una WF para lanzar lejos o para días con viento.

Lo ideal para estos peces es usar líneas una o dos numeraciones por debajo de la que marque la caña que empleemos, pues lanzando con una línea 8 nos sería muy difícil ser discretos, y eso algo fundamental en la pesca de la carpa. Normalmente utilizo una caña del 8 combinada siempre con líneas del 6.
• Bajos de línea: Particularmente no me complico con este tema, siempre uso bajos de monofilamento de unos 3 metros, realizados con tres tramos decrecientes de hilo. Aproximadamente 1,20 m del 0,50, 1 m de 0,35 y el último tramo, también de un metro, en el diámetro que consideremos necesario.

El grosor del tippet irá en función del escenario, los peces y los obstáculos sumergidos, pues las carpas son expertas en meterse entre ramas o piedras y rozar el morro contra estos obstáculos para partir la línea. No bajaremos nunca de un 0,20 o un 0,22, aunque no sean peces de talla, e iremos subiendo el diámetro según las necesidades de cada lugar.

El bajo irá unido a la línea con un conector trenzado o, mejor aún, realizando una pequeña lazada en el extremo de la línea (uniéndolo al bajo mediante lazada con lazada) pues de esta forma evitaremos que partan el recubrimiento plástico y dejen el trenzado interior de la línea al descubierto, llevándose del esta forma la mosca y todo el bajo.
• El resto del equipo: Será lo más básico, para no ir demasiado cargados. Bobinas de hilo de tres o cuatro diámetros diferentes para cambiar el bajo cuando este rozado o dañado, alicates o dasanzuelador, cortahilos, gafas polarizadas, y si es verano protección solar, gorra y abundante agua.
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