Editorial
Última actualización 20/01/2012@12:55:57 GMT+1
Vaya por delante mi plena confianza en que esta norma se desarrollará o matizará posteriormente y que quizás cuando estas páginas vean la luz todo haya sido un “mal sueño”. No obstante, a día de hoy los pescadores españoles nos encontramos con los cambios más importantes en la normativa de los últimos años, tanto que una ley que en principio estaba destinada a proteger a diversas especies animales y a luchar contra las foráneas se ha convertido sin quererlo en un alegato en contra de la pesca, un freno a las políticas de captura y suelta y en la condena a que un sector pueda perder parte los ingresos que generaba, además de miles de puestos de trabajo.
El Real Decreto 1628/2011, de 14 de noviembre, por el que se regula el Listado y Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, en el que se incluyen no sólo peces sino todo tipo de animales y plantas, establece que todas aquellas especies incluidas en ellos han de ser erradicadas, sacrificadas en caso de tenerlas (en nuestro caso capturarlas con una caña) y en ningún caso será posible realizar repoblaciones con ellos. Por imposible que parezca, no existe ninguna excepción que mencione las especies objeto de pesca, ni un moratoria, por lo que peces incluidos dentro de estas tablas como el black bass, el lucio, el hucho o el salvelino, por poner unos ejemplos, no sólo no podrán expandirse, sino que obligatoriamente deberemos matarlos. Adiós al captura y suelta, al turismo, a las competiciones tal y como las conocíamos. Adiós a una filosofía y manera de entender esta afición. Como es lógico y dado el rango de esta norma, todas las autonomías deberán adaptarse a ella en sus normativas, lo que a muchas les ha pillado por sorpresa, con las órdenes de veda ya publicadas y que ahora deben retocar.
Más sangrante si cabe es el caso de la trucha arcoiris, otra de las especies piscícolas catalogadas como invasoras. Cientos de cotos intensivos están condenados al cierre y con ello al despido de guardas, de ingresos económicos y en muchos casos de recepción de turistas en pueblos que quizás contaban con su acotado como uno de sus pocos reclamos. La pérdida es irreparable, y el impacto que conlleva también. Esa presión de pesca se trasladará ahora a las aguas libres, a los cotos tradicionales, donde todos sabemos que la abundancia de trucha común no es la óptima en estos momentos. A día de hoy Internet arde y en las redes sociales no dejan de circular llamamientos a que este Decreto se cambie, pues no sólo tiene numerosas contradicciones si se lee detenidamente, sino que en materia de pesca va en contra de todos los avances ya conseguidos y de una gestión inteligente de los recursos que se pretende llevar a cabo.
Por si fuera poco, en este 2012 que promete ser interesante por las polémicas decisiones burocráticas, la nueva Administración del Principado de Asturias ha decidido que se pesquen más salmones, aunque no haya más, y se amplía el cupo hasta 1 salmón por día en lo libre, con un tope de 2 a la semana. Y además se amplía el número de días pescables de la temporada y se suprimen los cotos parciales, todo en aras de lo que consideran “recuperar las costumbres históricas”. Menos mal que no todo son malas noticias, pues por otro lado y en un gesto de mirar al futuro, y no al pasado, otra comunidad como la de Castilla-La Mancha catalogará todas sus aguas libres como sin muerte, lo que no deja de ser una alegría entre tanto susto. Seguiremos esperando a ver en qué queda todo esto y cómo deberemos pescar finalmente nuestras aguas...