Hemeroteca :: 01/05/2010
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Mi rincón favorito

Coto de Borosa sin muerte

Última actualización 27/04/2010@08:32:22 GMT+1
A pesar de estar calificado como un lugar de peregrinación senderista en el que su paisaje atrae a miles de excursionistas, el coto de borosa sigue siendo un referente para la pesca en andalucía. quizás la soledad no sea una de las señas de identidad de este río, pero sí la la pureza y bravura de sus truchas así como algunos de los tramos más bellos donde pescar en españa.

Texto y fotos: Juan José Jodar
En ríos de llanura, con aguas calmadas y tranquilas, las truchas comen despacio, disponiendo de unos eternos segundos para observar minuciosamente cada una de las moscas que pasan por su radio de caza. Ríos donde la presentación, imitación y avance por nuestra parte tienen que ser sencillamente perfectos. Pero uno de aquellos ríos donde lo realmente complicado de la pesca consiste en “cazar” literalmente a las truchas es también un destino francamente bueno para darse un atracón de capturas en una jornada de pesca.

El río, que a su vez da nombre al coto de pesca que hoy nos interesa, está enclavado en pleno corazón de la sierra, y hace límite geográfico entre la Sierra de Segura y la de Cazorla. Visitado por miles de personas semanalmente, se ha convertido desde hace años en lugar de peregrinación senderista por aquellos que aman caminar, la naturaleza y la posibilidad de ver rincones de verdadera belleza paisajística.

Lleva siendo coto de pesca desde tiempos inmemoriales, sólo tenemos que ver las fotografías de nuestro querido Luis Quesada en las primeras páginas de su libro Se están cebando, donde ya aparece con unas buenas truchas capturadas en la confluencia del arroyo allá por la década de los 70.

Posteriormente, se procedió a declararlo coto sin muerte junto al Aguamulas y demás cotos emblemáticos de la sierra. Desde entonces, el río ha tenido épocas mejores y otras peores, pero se trata de un lugar donde siempre conseguiremos buenas capturas de una fuerza, bravura y pureza genética sorprendentes, a pesar de no dotarnos de ejemplares de gran tamaño.

PERÍODO DE PESCA EN EL COTO. Tiene lugar el tercer domingo de marzo hasta el 31 de agosto, período más que suficiente para albergar gran parte de los eventos y campeonatos sociales, provinciales y autonómicos un año tras otro.

Fuera de las fechas, en las que el río está ocupado por sociedades o federaciones, no tendremos mucho problema para conseguir pescarlo. La única pega, al menos, la tendrán todos aquellos pescadores que pretendan pescar en este lugar y procedan de fuera de la comunidad autónoma. Su objetivo será conseguir la valiosa y misteriosa licencia de pesca en Andalucía, que sorprendentemente exige la realización de un examen como si de una oposición se tratase para su obtención, o bien la acreditación de un determinado número de licencias en la comunidad autónoma de la que se procede y con la que se convalidarán los conocimientos como pescador para poder pescar en esta exclusiva comunidad. A esto sumaremos un anticuado modo de expedición de permisos en el que podremos conseguirlos única y exclusivamente con una semana de anterioridad y personándonos en las oficinas de medio ambiente o bien por correo ordinario.

El cuidado del río no sólo depende de los guardas pues en esta comunidad, o al menos en esta provincia, nuestra presencia frenará a esos desaprensivos que no tengan otra cosa que hacer que venir hasta aquí para sacrificar la vida de un animal que en esta comunidad está declarado en peligro de extinción. En el caso del guardia, se le dota de unas zonas de control que son inviables para un ser humano normal por lo que en muchos casos, les será imposible llevar a buen fin su cometido.

DESCUBRIR EL ENCANTO DEL RÍO. Es un río que discurre paralelo a un camino durante todo su recorrido, cosa que lo hace muy accesible a gran cantidad de pescadores, pues es de esos cotos en los que se puede estar continuamente entrando y saliendo del agua para continuar avanzando. Realmente no se pueden diferenciar unas zonas de otras, pues todo el recorrido está salpicado del mismo paisaje: piedras, cantos rodados y vegetación. Lo único que si podría salir un poco del resto es la última zona del coto en su parte alta, donde aparece una zona de grandes y profundas pozas escondiendo en sus aguas los mejores ejemplares del coto.

No se trata de un río difícil de andar, pues se vadea realmente bien, no resbala y no tiene zonas donde podamos hundirnos súbitamente en lodos o barros. Nada más lejos de la realidad. En cualquier momento podríamos beber de sus aguas, si no fuera porque en un lugar donde acuden miles de personas semanalmente es probable que encontremos en el agua alguna sustancia que no fuera deseable para nuestra salud. De todos modos existen numerosos puntos donde el agua brota junto al cauce y podremos beberla con total tranquilidad.

En los meses estivales el calor aprieta en este lugar lleno de rocas y vegetación, víboras y alacranes que camparán a sus anchas por las zonas de acceso. Por tanto, se extremará la precaución al entrar y salir del río, sobre todo cuando subamos por los terraplenes entre río y camino y apoyemos nuestras manos para avanzar en la subida.

Si antes decíamos que no se trata de un río difícil de andar, siempre que tengamos una buena condición física podemos decir que tampoco se trata de un río difícil de pescar. Sus truchas probablemente sean las autóctonas menos selectivas que he visto hasta hoy. Esto tiene su explicación en que se trata de un cauce con una cantidad de alimentación bastante limitada y unos apostaderos de caza más que escasos por lo que todo aquello medianamente decente que pase cerca de alguna de sus truchas será generosamente tomado por ellas. Esto no quiere decir que se rompan reglas de la lógica, pues si las truchas están pegadas al suelo será más lógico pescarlas a ninfa que en superficie, pero hasta en estos casos pueden levantarse desde el mismo fondo para atrapar un tricóptero o una efémera que pase a más de un metro de su apostadero.

LAS CAPTURAS DEL RÍO. Este río es principalmente de tricópteros, pequeñas efémeras y odonatos. También eclosionan pardones y rhodanis en los meses fríos, que normalmente es antes de la apertura, y Ephemera danica más adelante.

Hay zonas donde la presencia de canutillos de tricóptero en el cauce del río es realmente sorprendente llegando a dar verdadera lástima vadear el río por el destrozo que haremos a nuestro paso.

La única dificultad que se puede encontrar en estas aguas es la vegetación abundante que está presente en todo el cauce, pero que con unos mínimos dotes de lanzado podremos solventar con seguridad. La talla media de las capturas ronda los 23-25 cm, y aunque cada vez son más escasas también tiene un buen número de 30-35 y algunas, ya no tantas, por encima de esta cifra.

En cualquier caso, estoy seguro de que es lo de menos en un lugar así. Cuando uno viene a pescar aquí, llega al aparcamiento, anda varios kilómetros de pista antes de entrar al río, entra en el agua y levanta la vista ante sí, será entonces cuando lo entienda todo. Qué importa si la captura tiene 25 o 30, estamos ante un lugar espectacular, de aquellos que existen en pocos cauces de nuestra península. Una vez aquí, será cuestión de ir pescando poco a poco e ir amoldándonos al río: lances cortos, piedra, chorro y pequeña tabla, así una y otra vez. Serán nuestros aliados palos, ramas y plantas que protegerán a estos maravillosos seres que tan desprotegidos están en lugares así.

La cercanía del camino será un inconveniente para aquellos pescadores que no gusten de ser motivo de comentarios, observación e incluso grabación continua por parte de los caminantes. Pero será esta misma afluencia de personas la que nos dará la ultima ventaja frente a estas truchas autóctonas que estarán completamente habituadas a la presencia humana en su medio o cercanía del mismo y que salvo auténtica atrocidad no se asustarán por nuestra presencia.

LA PESCA VESPERTINA. Pescar por la mañana nos dará un cauce en el que la pesca a ninfa dará unos resultados realmente buenos. En realidad cualquier ninfita que navegue bien será tomada, dando muy buenos resultados las menores al 16 con alguna cabecita dorada o plateada.

En cualquier caso, y si queremos afinar, no tendremos más que entrar al cauce y levantar cualquier piedra para que podamos ver los verdaderos moradores de estas aguas. Pero si queremos tener algún comodín pescando bajo el agua, éste será una ninfa de tricóptero, con o sin cabeza, en tonos marrones/crema y tamaños 14/16.

La siesta, salvo que sea a principio de temporada, es un suicidio, porque la pesca está ahí -siempre está-, pero las temperaturas pueden darnos un buen susto.

La caída de la tarde nos dará un río completamente desconocido. Aparecerán los tonos naranjas en los farallones de roca cercanos, el río se llenará de plata y verde y el horizonte se marcará por el rojo y violeta en el cielo. Es algo increíble. A partir de aquí el río explota, los senderistas desaparecen y la mayoría de los pescadores también.

Las tablas y pozas empezarán a mostrar a sus verdaderos dueños, que con paciencia infinita permiten que un día tras otro invadamos su hábitat de vida.

Llegados aquí, podremos pescar como queramos: efémera, tricóptero, díptero o ninfa, da igual. Las truchas habrán perdido todo su recelo y placerán a sus anchas en su río. Podremos encontrar caídas de efémeras y puestas de tricópteros, hecho muy frecuente, de ahí el éxito de sus imitaciones.

Poco a poco el verde se hará más oscuro para convertirse en negro y el agua será completamente plata, casi metálico. Darán juntos la bienvenida a la noche. Noche en la que pérlidos y odonatos camparán a sus anchas y harán las delicias de las truchas, que horas antes ya sabrán de su próxima salida y nos avisarán con una actividad más floja de lo normal. Coincidirá siempre con fases crecientes o llenas de luna, que será nuestra aliada para volver caminando en paz y soledad, con el alma satisfecha, por un camino que no es más que el camino de la memoria y la añoranza de épocas en las que la pesca era así: ríos, peces y pescador y no tanta filigrana como hoy por hoy nos acompaña en nuestras salidas.
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  • UN TESORO EN JAÉN

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    417 | Manuel - 11/05/2010 @ 18:57:43 (GMT+1)
    La noticia es perfecta,me gusta pero echo de menos el alojamiento,situación,accesos y gastronomia,bueno lo de siempre como nos teneis acostumbrados.un saludo y enhorabuena.
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